Una cura para el alma de Mariam Orazal

¡Buenas tardes!

Antes de nada, ¡feliz 15 de agosto! o como dicen en Italia... Buon Ferragosto! 

Y si ya lees la entrada hoy te llamas María, ¡felicidades por tu santo!

¡No sabéis la ilusión tan tremenda que me hace escribir la entrada en el día de hoy!

Son varios los motivos:

- El primer motivo se debe a que la novela, Una cura para el alma resultó ser la ganadora del XI Premio Romántica Vergara. Sí, sé perfectamente que a veces el hecho de ganar un premio no significa que la obra tenga calidad. Pero os aseguro que, en este caso, sí que la tiene. No quiero adelantar acontecimientos y por eso, continúo con los motivos.

- El segundo motivo es porque la autora es extremeña, como yo. Y aunque he conocido autores y autoras -entendiéndose el verbo conocer por leer sus plumas- cuando lees algo de un paisano y tiene buena calidad, pues hace mucha más ilusión.

- Y el tercer motivo se debe a que el mundo es un pañuelo. Sí, sé que en Extremadura hay poca población y que la autora, pese a no haber nacido en mi ciudad trabaja en ella. Pero eso no quiere decir que todos los extremeños tengamos que conocernos entre nosotros. Sin embargo, este no es el caso. Me explico, no la conozco personalmente -aún- pero sí que he escuchado su voz por la radio. Asimismo, tengo una compañera de clase de italiano que sí lo hace y que trabaja con ella dentro del grupo de comunicación de Canal Extremadura, aunque en diferentes departamentos. Un grupo que tiene como sede un edificio que está a menos de cinco minutos de la calle donde vivo. O sea que puede que nos hayamos cruzados antes de yo saber que ella era una escritora famosa y yo hubiera decidido dedicarme a esto del mundo de las reseñas.

Dicho de otro modo, todo queda en casa.

¿Veis por qué me hace ilusión?

Pero no deseo entretenerme mucho más en esta introducción. Prefiero explayarme en la parte de la sinopsis y sobre todo, mi opinión de Una cura para el alma de Mariam Orázal.

SINOPSIS

Dos almas arrogantes condenadas a entenderse. ¿Pueden un duque y una mujer trabajadora del Londres victoriano salvar el abismo que los separa?
Paige Clearington ha cumplido el sueño que tenía desde niña: convertirse en doctora. Sin embargo, recién graduada en la Escuela de Medicina para Mujeres de Londres, tendrá que enfrentarse a un reto inesperado: curar bajo coacción al hijo del duque de Breighton. La difteria y los sentimientos que le inspira el padre de su paciente marcarán unos días llenos de temor, pero también de una insospechada ternura.
Maximilliam Hensworth lleva una vida retirada, rigorista, perfectamente cuadriculada. La repentina enfermedad de su hijo y la necesidad de aceptar que lo trate una joven doctora -la única persona que parece saber cómo salvarlo- pondrán a prueba su paciencia y también sus más profundos principios. La galena es insolente, altanera y terriblemente inadecuada, pero despierta en Max una pasión que creía haber olvidado.
¿Puede nacer el amor en los tiempos más inhóspitos? ¿Lograrán Paige y Max encontrar el modo de vencer todos los obstáculos que los separan?
Una historia llena de dulzura y emoción, ambientada en un Londres que no permitía a sus mujeres -ni tampoco a sus duques- ser libres.

OPINIÓN

No es la primera vez que conozco la pluma de la autora. De hecho, la conocí porque ella es una de las escritoras que forma parte del grupo de las Juglaresas, mujeres que narran historias cotidianas y de amor de los habitantes de un pequeño y pintoresco pueblo de Hertfordshire llamado Minstrel Valley. Una saga de la que me he leído sus novelas principales, pero que tengo en pendientes las de sus personajes secundarios - de hecho, Mariam también ha escrito una de este segundo grupo que aún no he leído-

Por otro lado, el argumento en el que dos personajes pertenecen a diferentes clases sociales se enamoran no es novedoso para ella, ya que en su novela Los condes no se casan con doncellas este mismo tema y problema se plantean. Sin embargo, en el libro que nos ocupa hoy está mucho mejor tratado y desarrollado, amén de que le ha añadido algunos temas y toques que lo hacen mucho más interesante en su lectura.

Uno de ellos es toda la subtrama que tiene que ver con la medicina, puesto que es la profesión de Paige, la protagonista de la novela. Una trama que empieza de forma bastante potente con una gran revelación sobre James Barry, la cual no voy a decir para no hacer spoilers y sobre la cual busqué mucha información en Google.

Ese inicio y punto de partida guía al lector en un viaje sobre los avances en la medicina de la época -finales del siglo XIX- y muy especialmente sobre la cura de las mismas con el uso de las vacunas - la difteria en el caso del libro-. Un tema que, desafortunadamente, a causa de la pandemia que nos está tocando vivir, está de rabiosa actualidad.

Mismo tema que está trabajado de forma magistral con la inclusión de personajes y médicos reales de la época, si bien se tomó algunas licencias artísticas. He de confesar que, tras leer el libro, no solo leí las fuentes de información en las que la autora se basó para la construcción de esta parte del argumento de su obra, sino que también investigué un poco por mi cuenta. Quiero hacer hincapié aquí que yo soy de letras puras y que son muy pocos los temas de ciencias puras -sean matemáticos o de salud - que me atraigan tanto como para leer sobre ellos. Así de bien me lo pasé leyendo este libro.

Por último, "gracias" al tema de la medicina el lector descubre que, en aras de la ciencia, se hacía de todo y que en aquella época -al contrario que ahora- cuando una enfermedad atacaba, no importaba la clase social o el dinero puesto que esta los equiparaba y hacía estar en igualdad de condiciones.

Un segundo tema interesante que se trata de nuevo poniendo como ejemplo a Paige es el de los pioneros. O mejor dicho, las pionera. Y con ello, enlaza con el tema del feminismo, el cual también está tratado aquí con la mención de la primera promoción de mujeres que pudieron ejercer la medicina tras graduarse en Inglaterra. Y de nuevo, menciona a médicos mujeres reales de la época para provocar la necesidad de búsqueda de información del lector -como fue mi caso-. Como es evidente, el feminismo tiene su contrapunto en el machismo, el cual también se trata en la novela. ¿Cómo? En aquellas situaciones en las que nuestra protagonista tiene que demostrar que es al menos igual de válida que sus colegas masculinos, teniendo que hacer para lo cual un esfuerzo doble para poder demostrarlo. ¿Os suena de algo? Lamentablemente, parece que, en algunos temas, la sociedad no ha avanzado tanto como nos gustaría. Y ese recadito que Mariam incluye de manera más o menos velada en su novela hay que aplaudirlo. Ojalá despierte conciencias y arrepentimientos para aquellos abanderados de esta tendencia hoy día.

Paige es una mujer atípica - no solo por su profesión, sino porque no se calla y tiene un temperamento demasiado fuerte para ser una mujer de su época- que, sin embargo, sabe cuál es su lugar en el mundo. Y, si bien cuenta entre sus amistades más íntimas a Andrew, el conde de Reddich, no gusta de estar rodeada de la aristocracia. De hecho, los utiliza como un medio para obtener un sueño: el de poder dar asistencia médica a pacientes que procedan de los barrios trabajadores de la ciudad. Quiero recordar cuán sucia era la ciudad de Londres en aquella época y sobre todo, las durísimas condiciones laborales de los habitantes de estos barrios. Leed sino a Charles Dickens. Así que podéis haceros una idea de cuán necesario era este servicio.

Creo sinceramente que los caminos de ella y Max se hubieran cruzado precisamente por este motivo, pero que en ningún caso su relación hubiera sido tan estrecha o hubiera derivado hacia una de tipo amoroso si el destino no hubiera intervenido y hubiera hecho que Paige asistiera de primera mano al desmayo en el parque de Matthew.

Un Matthew que no es otro que el hijo de Max, aka conocido como el duque de Breighton y que, como habréis podido sobrentender será el personaje que contraiga la difteria.

Y hablando de Max, sabía que me iba a caer bien desde que leí que su apellido era Hensworth. Ojo, que no es Hemsworth como Chris y Luke, pero se le parece muchísimo. Y también quiero decir que, salvando su papel de Thor, no soy yo muy fan del marido de la Pataky, pero en su papel divino es fantástico.

Como decía, tenía un buen presentimiento con él, si bien desde que enviudó no era ni la sombra de lo que fue y que tuvo sus recelos para con la médico por su condición de mujer. Un comportamiento bastante habitual en aquella época pero que, en aras de darle a su hijo las mejores condiciones y servicios para curarlo, sabe reconducir.

Es un hombre sombrío que, al mismo tiempo, impone mucho respeto entre su personal. Sin embargo, esto no sucede con su doctora - a quien compromete desde el momento en que la "obliga" a vivir bajo su mismo techo, destinándola al ostracismo social y del matrimonio con ello, a pesar de que tengan una carabina- quien, no tiene pelos en la lengua y le planta cara, ganando en muchos casos unos geniales y ágiles combates dialécticos que fueron una delicia de leer.

Sin saberlo, esa actitud beligerante será la cura que el duque también necesitaba y le devolverá la chispa divertida de carácter que antes no poseía además de "devolverle" a la vida.
Efectivamente, amores queridos los más reñidos, el roce hace el cariño y... terminan enamorándose. A pesar de las diferencias sociales y de tan particulares y duras circunstancias que les toca vivir juntos.

En algunas reseñas he leído como punto negativo la primera vez que ambos sucumben a la pasión y se acuestan. Pues bien, esta persona que escribe el post, está en desacuerdo con esas opiniones. Si bien el momento no es el más idóneo, no debemos olvidar que han vivido un tiempo largo de mucha tensión y miedo y que está científicamente demostrado que, cuando se vive una experiencia cercana a la muerte, el ser humano tiene una pulsión de realizar actividades que le recuerden que está muy vivo. ¿Por qué no el sexo como canalizador de tensión? Así que no, no creo que sea algo a criticar, al contrario. Es una actitud muy humana que da a la historia aún más visos de realismo.

Como he dicho antes, se enamoran y ahí se plantea el segundo gran conflicto de la historia porque él es duque y ella para nada es la duquesa idónea. ¿Aplaudí a rabiar la argumentación a favor de esto que Paige dice a Max? Absolutamente sí. ¿Se me rompió el corazón? Un poco también.

Habrá muchas personas en contra de esa relación, aunque quien mejor lo describe es la madre de Max, aka como "la suegra", quien hace de todo para impedir esa boda -como la canción de La Húngara, vaya-. Pero, si bien Max era sombrío como característica que mejor le definía hasta la llegada de Paige a su vida, una vez vuelto a su ser tal y como le dice su hermano Richard - no solo es tremendamente determinado y decidido sino que también se revela como un romántico empedernido. Eso sí, no me gustaron nada algunos de sus ataques de celos infundados.

Adoré absolutamente el plan que organiza y el final de este libro. Es tan tierno, emotivo, dulce, bonito y sensible como la historia que se narra en sus páginas.
Tanto, que se ha convertido en uno de mis libros preferidos de este año dentro del subgénero de la novela histórica. Y por eso, os la recomiendo encarecidamente.

¡Enhorabuena Mariam por un premio tan merecido!

Ya sabes, ¡ojalá pronto puedas organizar una firma de libros y presentar tu novela de forma oficial! No solo porque el gran público merece conocer este libro, sino porque yo estaré allí presente bien dispuesta a hacer la cola -respetando las medidas y distancia de seguridad por supuesto para que puedas firmarme mi ejemplar. 
Será el detalle y colofón perfecto para tan magnífica novela.

¡Nos leemos pronto!

PD: No puedo dejar pasar la oportunidad de lanzaros un reto. Hay un pequeño guiño a Los Bridgerton en esta novela. A ver si lo descubrís vosotros también.

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