La chica que pedía deseos a las pestañas de Andrea Serrano Rus
¡Buenas tardes!
La entrada de hoy está dedicada a un libro que devoré, escrito por la pluma de una autora que conozcobien puesto que, de momento, he adquirido todo lo que ha escrito. Acción que realizaré con los próximos que publique. Y no, esto no es una orden implícita para que se ponga a teclear de nuevo, es simplemente una información que os doy.
Aparentemente, esta novela iba a ser publicada a principios de diciembre, por lo que no os casaría con la fecha de la publicación de la reseña. Aunque, en mi defensa diré que, si esto hubiera sucedido tal y como estaba planeado en principio, también podría casar porque el libro me duró un día y medio.
Pero no, Andrea decidió darnos una sorpresa a todos - en realidad, había quienes lo sabían - los lectores y adelantarse a la publicación coincidiendo con el día 23: un número que ella considera como afortunado... lo cual viene muy a cuento con una de las temáticas que se tratan en el libro. Pero ahí llegaré más adelante.
Debería haber estado más despierta al respecto porque, casualmente, conocí en persona a Fátima Corral - otra de las escritoras habituales en el blog - justo el fin de semana anterior y ella me comentó que Andrea tenía el brazo dolorido de firmar, pero yo pensé que era una chica muy aplicada para que no le pillara el toro en una fecha cercana a la publicación más adelante. Y además, también vi el propio día cómo ella por stories compartía información al respecto de la publicación y recepción de los libros. Sin embargo, hasta que no lo pregunté y lo confirmé con ella... no lo creí. E inmediatamente después empezaron los nervios, no solo por tener el libro en mis manos, sino también por conocer los detallitos que le acompañaban y que su autora mantuvo con tanto celo. Spoiler al hilo de esto: no decepcionó, como de costumbre.
Incluso se superó porque, para mí, la sorpresa fue doble. Y es aquí, llegados a este punto cuando he de contaros algo más acerca de mí: además de ser historiadora especializada en epigrafía votiva, profe oficial y de clases particulares y estudiante de idiomas varios... también hago visitas guiadas por mi ciudad. También debéis saber que los miércoles es el peor día de la semana para mí porque estoy bastante ocupada buena parte del mismo, pero dio la coincidencia de que justo ese día, tras la recepción del paquete - sin apenas apreciar bien los detalles - tuve que salir escopeteada para el centro histórico para hacer un servicio.
Fue justo en mitad de una explicación sobre la reacción de los habitantes de mi ciudad contra las tropas del califa Abderramán II en plena Edad Media cuando me vino la inspiración solar divina y caí en la cuenta de que, si bien sí que había leído la parte de atrás de los agradecimientos -donde sabía que habría un huequito para mí, aunque no lo esperé tan largo y personalizado -, no le había hecho ni caso a la parte de delante... donde Andrea dedica sus libros. Ya podéis imaginar qué fue lo primero que hice al llegar a casa... y ahí la sorpresa fue doble porque había un marcapáginas idéntico a la portada, una dedicatoria.... y una propuesta bastante decente que me dejó sin palabras y que tuve que leer varias veces porque no me la creí: que si quería ser su cero.
La respuesta se la dije en su momento y se la repito por aquí con la misma emoción descontrolada SÍIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Tras este desfogue y enorme parrafada en el que os he explicado cómo el libro terminó en mis manos, procedo a dejaros a dejaros con la parte importante de la entrada; es decir, la de la sinopsis y mi opinión al respecto de La chica que pedía deseos a las pestañas de Andrea Serrano Rus
SINOPSIS
Kat era una chica normal y corriente que tenía todo lo que necesitaba. Un día pidió un deseo a una pestaña y todo cambió. Sucedió algo que hizo que su vida se tambaleara.
El miedo a las consecuencias de sus decisiones la llevó a convertirse en una adicta a los deseos dejando todo en manos del destino.
Su principal norma: no llevarle la contraria.
Nate es insoportable y aparenta ser todo aquello que Kat no quiere en la vida, o eso cree, porque..., Nate..., Nate sabe quién es ella, conoce su pasado...
Su principal pasatiempo: retarla constantemente.
¿Será Kat capaz de ir en contra del destino? ¿Qué será lo que Nate sabe de ella? ¿Podrá dejarse llevar al margen de sus deseos de pestañas? Y ¿tú?, ¿pides deseos a las pestañas?
OPINIÓN
Antes de comenzar con la reseña propiamente dicha, he de comentar una serie de aspectos al respecto de la portada porque, si bien es bastante diferente a las de las otras dos anteriores - no es tan colorida -, no por ello es menos preciosa. A destacar sobre todo las kilométricas pestañas de la protagonista Kat, dignas de un anuncio de Rimmel y la envidia máxima de personas que ni las tenemos tan tupidas ni tan largas.
Es lógico que las tenga así, no obstante, porque si no, se quedaría calva de las mismas al tener que consultar tantas cosas recurriendo a ellas como si se tratara de un arúspice romano.
Porque, y con esto ya entro en materia, las supersticiones son uno de los temas que se tratan en esta historia. Quien más y quien menos sí que cree que determinada acción le trae fortuna o infortunio. El problema de esto se produce cuando se lleva al extremo e incluso deja que domine tu vida... como es el caso de Kat; la protagonista de la misma. En su defensa diré que, es normal que ella tenga algo de fe en los métodos que utiliza a lo largo de la novela puesto que ambos le tocan muy de cerca.
Una Kat que me ha gustado mucho por el hecho de que es morena - yo soy castaño-pelirroja - y por eso, está más cerca de la gama cromática capilar que las otras dos protagonistas anteriores. Inciso aquí para una representación de chicas castañas y de pelo rizado para futuras novelas, please.
Como decía, además de por el color de su pelo, me he sentido bastante identificada con ella por su sentido de la responsabilidad, por su madurez pese a su juventud y sobre todo, por su timidez. Un rasgo que está perfectamente descrito aquí porque, como tímida que soy, de la misma manera que puedo permanecer callada cuando estoy insegura o incómoda, puedo tener un carrete infinito y ser la reina de la fiesta si me siento a gusto entre un grupo de personas; especialmente mis amigos más cercanos... tal y como hace ella con sus amigos. Y también se gasta una mala leche del carajo una vez se agota su paciencia... como servidora
Como protagonista masculino de esta historia tenemos a Nate. O Hate, como le llama ella. Sobrenombre que le viene como anillo al dedo porque, hizo su gran entrada triunfal de hostia a mano abierta en su primer encuentro con ella. Eso sí, la química y las chispas eran innegables entre ellos.
La entrada de hoy está dedicada a un libro que devoré, escrito por la pluma de una autora que conozcobien puesto que, de momento, he adquirido todo lo que ha escrito. Acción que realizaré con los próximos que publique. Y no, esto no es una orden implícita para que se ponga a teclear de nuevo, es simplemente una información que os doy.
Aparentemente, esta novela iba a ser publicada a principios de diciembre, por lo que no os casaría con la fecha de la publicación de la reseña. Aunque, en mi defensa diré que, si esto hubiera sucedido tal y como estaba planeado en principio, también podría casar porque el libro me duró un día y medio.
Pero no, Andrea decidió darnos una sorpresa a todos - en realidad, había quienes lo sabían - los lectores y adelantarse a la publicación coincidiendo con el día 23: un número que ella considera como afortunado... lo cual viene muy a cuento con una de las temáticas que se tratan en el libro. Pero ahí llegaré más adelante.
Debería haber estado más despierta al respecto porque, casualmente, conocí en persona a Fátima Corral - otra de las escritoras habituales en el blog - justo el fin de semana anterior y ella me comentó que Andrea tenía el brazo dolorido de firmar, pero yo pensé que era una chica muy aplicada para que no le pillara el toro en una fecha cercana a la publicación más adelante. Y además, también vi el propio día cómo ella por stories compartía información al respecto de la publicación y recepción de los libros. Sin embargo, hasta que no lo pregunté y lo confirmé con ella... no lo creí. E inmediatamente después empezaron los nervios, no solo por tener el libro en mis manos, sino también por conocer los detallitos que le acompañaban y que su autora mantuvo con tanto celo. Spoiler al hilo de esto: no decepcionó, como de costumbre.
Incluso se superó porque, para mí, la sorpresa fue doble. Y es aquí, llegados a este punto cuando he de contaros algo más acerca de mí: además de ser historiadora especializada en epigrafía votiva, profe oficial y de clases particulares y estudiante de idiomas varios... también hago visitas guiadas por mi ciudad. También debéis saber que los miércoles es el peor día de la semana para mí porque estoy bastante ocupada buena parte del mismo, pero dio la coincidencia de que justo ese día, tras la recepción del paquete - sin apenas apreciar bien los detalles - tuve que salir escopeteada para el centro histórico para hacer un servicio.
Fue justo en mitad de una explicación sobre la reacción de los habitantes de mi ciudad contra las tropas del califa Abderramán II en plena Edad Media cuando me vino la inspiración solar divina y caí en la cuenta de que, si bien sí que había leído la parte de atrás de los agradecimientos -donde sabía que habría un huequito para mí, aunque no lo esperé tan largo y personalizado -, no le había hecho ni caso a la parte de delante... donde Andrea dedica sus libros. Ya podéis imaginar qué fue lo primero que hice al llegar a casa... y ahí la sorpresa fue doble porque había un marcapáginas idéntico a la portada, una dedicatoria.... y una propuesta bastante decente que me dejó sin palabras y que tuve que leer varias veces porque no me la creí: que si quería ser su cero.
La respuesta se la dije en su momento y se la repito por aquí con la misma emoción descontrolada SÍIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Tras este desfogue y enorme parrafada en el que os he explicado cómo el libro terminó en mis manos, procedo a dejaros a dejaros con la parte importante de la entrada; es decir, la de la sinopsis y mi opinión al respecto de La chica que pedía deseos a las pestañas de Andrea Serrano Rus
SINOPSIS
Kat era una chica normal y corriente que tenía todo lo que necesitaba. Un día pidió un deseo a una pestaña y todo cambió. Sucedió algo que hizo que su vida se tambaleara.
El miedo a las consecuencias de sus decisiones la llevó a convertirse en una adicta a los deseos dejando todo en manos del destino.
Su principal norma: no llevarle la contraria.
Nate es insoportable y aparenta ser todo aquello que Kat no quiere en la vida, o eso cree, porque..., Nate..., Nate sabe quién es ella, conoce su pasado...
Su principal pasatiempo: retarla constantemente.
¿Será Kat capaz de ir en contra del destino? ¿Qué será lo que Nate sabe de ella? ¿Podrá dejarse llevar al margen de sus deseos de pestañas? Y ¿tú?, ¿pides deseos a las pestañas?
OPINIÓN
Antes de comenzar con la reseña propiamente dicha, he de comentar una serie de aspectos al respecto de la portada porque, si bien es bastante diferente a las de las otras dos anteriores - no es tan colorida -, no por ello es menos preciosa. A destacar sobre todo las kilométricas pestañas de la protagonista Kat, dignas de un anuncio de Rimmel y la envidia máxima de personas que ni las tenemos tan tupidas ni tan largas.
Es lógico que las tenga así, no obstante, porque si no, se quedaría calva de las mismas al tener que consultar tantas cosas recurriendo a ellas como si se tratara de un arúspice romano.
Porque, y con esto ya entro en materia, las supersticiones son uno de los temas que se tratan en esta historia. Quien más y quien menos sí que cree que determinada acción le trae fortuna o infortunio. El problema de esto se produce cuando se lleva al extremo e incluso deja que domine tu vida... como es el caso de Kat; la protagonista de la misma. En su defensa diré que, es normal que ella tenga algo de fe en los métodos que utiliza a lo largo de la novela puesto que ambos le tocan muy de cerca.
Una Kat que me ha gustado mucho por el hecho de que es morena - yo soy castaño-pelirroja - y por eso, está más cerca de la gama cromática capilar que las otras dos protagonistas anteriores. Inciso aquí para una representación de chicas castañas y de pelo rizado para futuras novelas, please.
Como decía, además de por el color de su pelo, me he sentido bastante identificada con ella por su sentido de la responsabilidad, por su madurez pese a su juventud y sobre todo, por su timidez. Un rasgo que está perfectamente descrito aquí porque, como tímida que soy, de la misma manera que puedo permanecer callada cuando estoy insegura o incómoda, puedo tener un carrete infinito y ser la reina de la fiesta si me siento a gusto entre un grupo de personas; especialmente mis amigos más cercanos... tal y como hace ella con sus amigos. Y también se gasta una mala leche del carajo una vez se agota su paciencia... como servidora
Como protagonista masculino de esta historia tenemos a Nate. O Hate, como le llama ella. Sobrenombre que le viene como anillo al dedo porque, hizo su gran entrada triunfal de hostia a mano abierta en su primer encuentro con ella. Eso sí, la química y las chispas eran innegables entre ellos.
Como podéis entender, al principio no me cayó nada bien, pero sí que he de reconocer que, poco a poco me fue ganando. Y que, a posteriori, he podido entender algunos motivos de por qué actuaba como lo hacía en determinadas ocasiones.
Lo desarrollaré un poco más: tiene un aspecto bastante agresivo y/o llamativo físicamente pero en realidad, también es bastante tímido e inseguro. De ahí que no permita que muchas personas le conozcan por completo, escudándose en su personalidad chulesca llena de réplicas irónicas y comentarios subidos de tono o fuera de onda. Es un chico guapete además -si bien no es mi prototipo - y es consciente del efecto que causa en las mujeres...con las que repite el patrón que he mencionado anteriormente. Su problema es que mete a todas en el mismo saco y... eso no funciona con Kat, quien es la horma de su zapato y con la que cumple el dicho y/o refrán aquel de... Amores reñidos los más queridos.
Es también un tipo de persona bastante inteligente que no deja puntada sin hilo, sobre todo en lo que a sus intervenciones orales se refiere y por eso, aunque en ocasiones es críptico en el mensaje... todo lo que dice está perfectamente pensado y obedece a un propósito.
Asimismo, creo que es un observador nato y un muy buen lector de comportamiento corporal. Por eso, enseguida se da cuenta de lo tímida que es Kat y desea hacerla reaccionar... el problema de nuevo es que sí, sus intenciones son buenas, pero hay que saber trazar muy bien los límites de actuación para con una persona tímida - sobre todo si la acabas de conocer - porque sí, conseguirás su objetivo de hacerla reaccionar, pero también puedes granjearte su odio inicial perpetuo. Y si ya es difícil cambiar una primera impresión, aún lo es más con nosotros.
Un último aspecto que me gustaría destacar de Nate es que, pese a que no lo parezca, es un romántico. Y se enamora hasta las trancas de ella casi desde su primer encuentro... si bien es cierto que no sabe gestionarlo por la falta de costumbre y por eso, mete la pata en más de una ocasión.
A pesar de todo esto, es una historia de enemies to lovers fantástica y me ha encantado el desarrollo personal individual y de ellos como amigos y pareja porque, a pesar de los errores que cometen en su camino ¿quién no ha metido la pata alguna vez en su vida? es fantástico ver sus visos de realidad y su cercanía porque así, el lector empatiza muchísimo con ellos... hasta en sus peores momentos.
De las tres que he leído, es mi favorita. Sobre todo porque es como una buena película en la que se mezclan diferentes subgéneros y donde todo está perfectamente relacionado, a pesar de que al principio parezca que no.
Al hilo de esto, he de confesar que siempre tuve mis sospechas con respecto al rol de Nate en el misterio que se oculta entre sus páginas, pero no imaginé hasta qué punto y en qué modo. En ese caso, he de decir que me alegré de haberme equivocado porque... la deriva mental que había imaginado para él no era demasiado agradable.
Junto a este gran tema, la historia - como todas las de Andrea - narra otra serie de temas que son bastante interesantes por lo valiente de sus elecciones, así como por lo poco habituales de hallar en la ficción española. Unos temas que de nuevo desarrollaron mi mente filosófica y que por eso, merecen ser tratados en este post.
- Indiscutiblemente Morgana, la hermana de Kat, merece un apartado para ella sola. He de admitir que, desde el momento en que leí su nombre, tuve un pálpito negativo para con ella porque evoqué inmediatamente a la maga perteneciente al ciclo artúrico en el que tiene el rol de villana. Ella, haciendo honor a su tocaya literaria y legendaria, es una experta en hechizar a todos los que están a su alrededor... a pesar de ser consciente de que los está condenado al infierno. Y también al igual que ella, sabe adaptarse perfectamente a las circunstancias y mostrar una faceta diferente de su personalidad para garantizar su supervivencia y su éxito.
Su capacidad de manipulación es tal que tiene completamente alienados a sus padres en su favor, quienes la creen más casi una santa y a los que solo les falta adorarla en altares cometiendo el pecado de la idolatría. Como podréis imaginar, toda santa tiene un villano. Villana en este caso porque Kat es la encarnación de todos los males.
Bien, pues nadie es tan bueno, puro y prístino o tan negro, diabólico o podrido. Entre ambos extremos - de nuevo, mencionados en la historia - hay una amplia escala de grises entre los que nos movemos la inmensa mayoría de la población.
Y al hilo de los padres, Andrea vuelve a incluir - y a ser valiente - a una familia poco idílica como la de la protagonista. Justo al contrario que la de él, demostrando así que las apariencias engañan y que no hay que dejarse llevar por el físico porque corremos el riesgo de equivocarnos.
En este caso, juega con la baza del eterno debate que se produce entre los progenitores cuando tienen más de un hijo: el del favorito. ¿Qué dedo me corto que no me duele? suelen responder ellos... no es así en este caso.
A pesar de todo esto, es una historia de enemies to lovers fantástica y me ha encantado el desarrollo personal individual y de ellos como amigos y pareja porque, a pesar de los errores que cometen en su camino ¿quién no ha metido la pata alguna vez en su vida? es fantástico ver sus visos de realidad y su cercanía porque así, el lector empatiza muchísimo con ellos... hasta en sus peores momentos.
De las tres que he leído, es mi favorita. Sobre todo porque es como una buena película en la que se mezclan diferentes subgéneros y donde todo está perfectamente relacionado, a pesar de que al principio parezca que no.
Al hilo de esto, he de confesar que siempre tuve mis sospechas con respecto al rol de Nate en el misterio que se oculta entre sus páginas, pero no imaginé hasta qué punto y en qué modo. En ese caso, he de decir que me alegré de haberme equivocado porque... la deriva mental que había imaginado para él no era demasiado agradable.
Junto a este gran tema, la historia - como todas las de Andrea - narra otra serie de temas que son bastante interesantes por lo valiente de sus elecciones, así como por lo poco habituales de hallar en la ficción española. Unos temas que de nuevo desarrollaron mi mente filosófica y que por eso, merecen ser tratados en este post.
- Indiscutiblemente Morgana, la hermana de Kat, merece un apartado para ella sola. He de admitir que, desde el momento en que leí su nombre, tuve un pálpito negativo para con ella porque evoqué inmediatamente a la maga perteneciente al ciclo artúrico en el que tiene el rol de villana. Ella, haciendo honor a su tocaya literaria y legendaria, es una experta en hechizar a todos los que están a su alrededor... a pesar de ser consciente de que los está condenado al infierno. Y también al igual que ella, sabe adaptarse perfectamente a las circunstancias y mostrar una faceta diferente de su personalidad para garantizar su supervivencia y su éxito.
Su capacidad de manipulación es tal que tiene completamente alienados a sus padres en su favor, quienes la creen más casi una santa y a los que solo les falta adorarla en altares cometiendo el pecado de la idolatría. Como podréis imaginar, toda santa tiene un villano. Villana en este caso porque Kat es la encarnación de todos los males.
Bien, pues nadie es tan bueno, puro y prístino o tan negro, diabólico o podrido. Entre ambos extremos - de nuevo, mencionados en la historia - hay una amplia escala de grises entre los que nos movemos la inmensa mayoría de la población.
Y al hilo de los padres, Andrea vuelve a incluir - y a ser valiente - a una familia poco idílica como la de la protagonista. Justo al contrario que la de él, demostrando así que las apariencias engañan y que no hay que dejarse llevar por el físico porque corremos el riesgo de equivocarnos.
En este caso, juega con la baza del eterno debate que se produce entre los progenitores cuando tienen más de un hijo: el del favorito. ¿Qué dedo me corto que no me duele? suelen responder ellos... no es así en este caso.
Será con este tema con el que además de lanzarnos el mensaje en contra de los prejuicios, la autora incluya un extra recordándonos que para saber la verdad sobre un tema hay que escuchar todas y cada una de las versiones de las personas implicadas porque si no, podemos equivocarnos. ¿Aplaudí aquí la determinación en la gestión del tema por parte de Nate? Rotundamente.
Otro tema bastante interesante y peliagudo aquí tratado en profundidad es el de las adicciones. El de las drogas es bastante evidente porque además lo trata desde dos maneras diametralmente opuestas: una persona adicta que termina convirtiéndose en enferma y que está tan hundida en el pozo y tan acostumbrada a vivir en la profundidad de sus miserias, que no desea salir de él. Ni siquiera pese a contar con un círculo bastante fuerte de personas que le quieren. Por otro lado, está otra de las caras de la moneda: la del consumidor esporádico que se inició por presión y popularidad y que no es tan dependiente, si bien el temor a la recaída y a nueva consumición siempre le persigue... con el consiguiente riesgo a una sobredosis cuando vuelve a las andadas.
Como digo, esta es la primera adicción. Pero hay una segunda subyacente que no está mencionada de forma tan evidente pero que se entrevé con absoluta claridad: la del dinero fácil. Es muy poco complejo acostumbrarse a una vida a todo tren, de ahí que, una vez iniciada esa tóxica y destructiva dinámica, el enfermo y adicto hará de todo por mantenerse ahí... llegando a límites bastante graves, como es el caso de Morgana. De nuevo.
Y un último tema que se trata y que está relacionado con el gran tema de esta novela es la de la magia del primer amor. No son pocas las personas que se casan con su primer amor. Y creo que es, "a causa" de ese porcentaje de éxitos y a los mensajes que hemos aprendido desde pequeñas con las princesas Disney que, todo el mundo considera como inolvidable a la primera persona de la que se enamoró. Y es lógico porque, con esa persona, te inicias en todos y cada uno de los aspectos de una relación y creas recuerdos memorables... para bien o para mal.
Sin embargo, hay que tener bien claro desde el principio que hay un tiempo y unas circunstancias para según qué tipo de historias de amor. Del mismo modo que tenemos que hacer más caso a la sabiduría popular cuando afirma que segundas partes nunca fueron buenas... por mucho que el hombre sea el único animal que tropieza siempre en la misma piedra.
Algo de eso leeréis y aprenderéis con la historia de amor de Kat y su primer novio. Pero, como siempre, además de recordarnos esos dos mensajes que he escrito pocas líneas atrás, su presencia es necesaria para ilustrar lo que es una relación tóxica que hay que cortar de raíz al primer síntoma. También hay que tener muy en cuenta y recordar que los celos son siempre una muestra de la inseguridad de la persona que los muestra y nunca un "detalle" romántico público.
Y un tercer aspecto que nos recuerda con su aparición y gran regreso es que no se debe cambiar ni física ni psicológicamente por nadie. Al contrario, si alguien nos quiere, ha de hacerlo con nuestras virtudes y defectos, los cuales sí que pueden ser corregidos y disminuidos, eso sí.
No puedo concluir este post sin destacar el mensaje del final porque además de ser precioso - ya digo que de los tres es el que más me ha gustado - es universal y cualquier persona puede aplicárselo como mantra vital.
Por último - y con esto ya termino - os dejo una reflexión a la hora de encontrar una pareja:
"Buscad a aquella persona que ponga del revés tu mundo pero que, al mismo tiempo, termine convirtiéndose en tu ancla y el timón del rumbo en la travesía que será vuestra vida en común"
Enhorabuena Andrea por esta preciosa historia y por la madurez que de pluma que vas adquiriendo a medida que vas publicando.
Ha sido un gustazo, breve, pero intenso.
Y a vosotros, os emplazo y reto a que busquéis cuáles fueron las palabras que me dedicó en los agradecimientos, extensos y personalizados para aquellas personas que ella consideró oportunas y que se van más allá de una frase de cortesía, lo cual es siempre de agradecer.
En lo que a mí respecta te tomo la palabra y te informo de que, poco a poco, mi proyecto Pentimento va tomando forma. Eso sí, ya sabes lo que pienso al respecto de Edu.
¡Nos leemos pronto!
Otro tema bastante interesante y peliagudo aquí tratado en profundidad es el de las adicciones. El de las drogas es bastante evidente porque además lo trata desde dos maneras diametralmente opuestas: una persona adicta que termina convirtiéndose en enferma y que está tan hundida en el pozo y tan acostumbrada a vivir en la profundidad de sus miserias, que no desea salir de él. Ni siquiera pese a contar con un círculo bastante fuerte de personas que le quieren. Por otro lado, está otra de las caras de la moneda: la del consumidor esporádico que se inició por presión y popularidad y que no es tan dependiente, si bien el temor a la recaída y a nueva consumición siempre le persigue... con el consiguiente riesgo a una sobredosis cuando vuelve a las andadas.
Como digo, esta es la primera adicción. Pero hay una segunda subyacente que no está mencionada de forma tan evidente pero que se entrevé con absoluta claridad: la del dinero fácil. Es muy poco complejo acostumbrarse a una vida a todo tren, de ahí que, una vez iniciada esa tóxica y destructiva dinámica, el enfermo y adicto hará de todo por mantenerse ahí... llegando a límites bastante graves, como es el caso de Morgana. De nuevo.
Y un último tema que se trata y que está relacionado con el gran tema de esta novela es la de la magia del primer amor. No son pocas las personas que se casan con su primer amor. Y creo que es, "a causa" de ese porcentaje de éxitos y a los mensajes que hemos aprendido desde pequeñas con las princesas Disney que, todo el mundo considera como inolvidable a la primera persona de la que se enamoró. Y es lógico porque, con esa persona, te inicias en todos y cada uno de los aspectos de una relación y creas recuerdos memorables... para bien o para mal.
Sin embargo, hay que tener bien claro desde el principio que hay un tiempo y unas circunstancias para según qué tipo de historias de amor. Del mismo modo que tenemos que hacer más caso a la sabiduría popular cuando afirma que segundas partes nunca fueron buenas... por mucho que el hombre sea el único animal que tropieza siempre en la misma piedra.
Algo de eso leeréis y aprenderéis con la historia de amor de Kat y su primer novio. Pero, como siempre, además de recordarnos esos dos mensajes que he escrito pocas líneas atrás, su presencia es necesaria para ilustrar lo que es una relación tóxica que hay que cortar de raíz al primer síntoma. También hay que tener muy en cuenta y recordar que los celos son siempre una muestra de la inseguridad de la persona que los muestra y nunca un "detalle" romántico público.
Y un tercer aspecto que nos recuerda con su aparición y gran regreso es que no se debe cambiar ni física ni psicológicamente por nadie. Al contrario, si alguien nos quiere, ha de hacerlo con nuestras virtudes y defectos, los cuales sí que pueden ser corregidos y disminuidos, eso sí.
No puedo concluir este post sin destacar el mensaje del final porque además de ser precioso - ya digo que de los tres es el que más me ha gustado - es universal y cualquier persona puede aplicárselo como mantra vital.
Por último - y con esto ya termino - os dejo una reflexión a la hora de encontrar una pareja:
"Buscad a aquella persona que ponga del revés tu mundo pero que, al mismo tiempo, termine convirtiéndose en tu ancla y el timón del rumbo en la travesía que será vuestra vida en común"
Enhorabuena Andrea por esta preciosa historia y por la madurez que de pluma que vas adquiriendo a medida que vas publicando.
Ha sido un gustazo, breve, pero intenso.
Y a vosotros, os emplazo y reto a que busquéis cuáles fueron las palabras que me dedicó en los agradecimientos, extensos y personalizados para aquellas personas que ella consideró oportunas y que se van más allá de una frase de cortesía, lo cual es siempre de agradecer.
En lo que a mí respecta te tomo la palabra y te informo de que, poco a poco, mi proyecto Pentimento va tomando forma. Eso sí, ya sabes lo que pienso al respecto de Edu.
¡Nos leemos pronto!
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