Fuiste, eres y siempre serás tú de Lynn Sweet

¡Buenas tardes!

Tras un break producido a causa de la tercera dosis de Moderna y reorganización de horarios laborales, 
he vuelto a la carga con las reseñas.

En este caso se trata de una autora conocida para mí puesto que leí en formato digital en colaboración con ella su primera novela. Como su pluma me dejó un buen sabor de boca, cuando vi que iba a publicar una segunda novela y anunció su preventa a finales del año pasado, le pedí uno.

Hace unos días llegó a mi casa y, como no tenía lecturas pendientes en ese momento, comencé a leer y... por eso hoy estamos aquí con su reseña correspondiente. Ahora sí, una vez explicadas las circunstancias de cómo el libro llegó a mis manos, os dejo con la sinopsis y mi reseña de Fuiste, eres y siempre serás tú de Lynn Sweet:

SINOPSIS

Lucía:
¿Qué hay de malo en ir a la cena de antiguos alumnos?
Esta pregunta se repetía en mi cabeza una y otra vez.
Solo es una cena, no tengo que esperar nada de ella, lo que pasó fue hace mil años, aquello quedó atrás y yo hice mi vida igual que él.
Todo parecía ir bien hasta que unos ojos azules y fríos como el hielo del antártico colisionan con los míos.
Como si fuéramos dos trenes de alta velocidad chocando y estallando en mil pedazos.
Rafa:
La vida puede cambiar en un solo segundo y eso es justo lo que acaba de pasar.
Llevo media hora mirando el ordenador, me acaba de llegar un email y no puedo pensar en otra cosa que no sea la cena de antiguos alumnos.
Esto ha despertado los fantasmas del pasado, el volver a pensar en ella, si es que alguna vez he dejado de hacerlo.
Pero sí acepto la invitación, el reencuentro será inevitable.
Para Lucía sigo siendo el chico malo, el chico que la destrozó, pero...


OPINIÓN

He de reconocer que, entre mis clichés preferidos se encuentran el de enemies to lovers y también, por sorprendente que pueda parecer, el de friends to lovers, Precisamente esta novela pertenece a la segunda categoría porque sus protagonistas Lucía y Rafa son amigos desde pequeños.
Pero son unos amigos especiales, ya que, pese a su corta edad, se preocupan mucho el uno por el otro y de forma diferente que con el resto. Dicho de otra manera, el amor estaba naciendo, el problema es que a esa edad... es difícil saber identificarlo.


Además, el tiempo pasa y la gente cambia. Y en este caso, las trayectorias de sus dos protagonistas no pueden estar más alejadas la una de la otra porque: mientras que Rafa pertenece al grupo de los populares, Lucía es más tímida y lista, prefiriendo pasar desapercibida. Además, tiene sobrepeso y, como podéis imaginar, es el blanco fácil para que tanto amigos como no tan amigos se metan con ella y critiquen su peso.
Me ha gustado mucho cómo ha tratado el tema y el doble mensaje que nos lanza a través de la situación de la protagonista porque, en muchas ocasiones son los comentarios, en apariencia inofensivos de nuestros amigos, son los que más daño nos causan. Amén de que el comportamiento - incluido de Rafa, si bien más reducido que el del resto - de criticar el aspecto físico, el bullying, es mucho más común entre los adolescentes de lo que nos gustaría admitir.


Es por ello que, aunque no me gusta y no lo defiendo, todos hemos sido adolescentes y hemos criticado el aspecto físico de una persona de manera más o menos consciente, así que por eso, puedo justificar el estúpido y cobarde comportamiento de Rafa para con Lucía en esa etapa de su vida y que no le confiese sus sentimientos, cuando era bastante evidente que, a pesar de salir con unas y otras, era ella quien le gustaba. De hecho, me enfadé mucho más con su actitud de niñato de después al negarse a mantener contacto con ella a distancia. Ahí sí que me dio la sensación de que había jugado con ella.


Esta es una historia de amor, sin embargo. Y por eso, a pesar de que las circunstancias se empeñen en separarlo y pongas obstáculos en el camino como por ejemplo la distancia o el tiempo, el destino siempre se encarga de reunir a esas dos personas. Y en este caso, será una cena de antiguos alumnos el catalizador de ese reencuentro. Una idea que a mí me gustó muchísimo, me pareció muy original y que, en mi caso, me gustaría llevar a cabo con mis antiguos compañeros. No solo por el rencuentro y ver cuánto hemos cambiado sino también para comprobar si alguno de ellos - como en el caso de algunos personajes secundarios del libro - ha evolucionado o continúa anquilosado en el pasado y como tal, se comporta como si fuera un adolescente inmaduro.


Once años después - tras comprobar cómo han cambiado sus vidas - se vuelven a ver y, a pesar de nervios y todo el dolor causado anteriormente, parece que el tiempo en lo que se refiere a su amor no ha pasado y ellos, pese a escondidos, vuelven a florecer con todo su esplendor. En este sentido, me ha gustado mucho la serie de malentendidos y el juego del gato y el ratón hasta que por fin, se dejan llevar. Y sobre todo, que a pesar de que se tenían un montón de ganas, no se haya centrado en el plano sexual y sí más en la parte romántica de la relación puesto que era necesario que evolucionaran más en ese aspecto. Por no hablar también del hecho de que me gustó muy y mucho que, al menos cuando se conocen, a Rafa no le dé miedo de asumir sus sentimientos y reconozca públicamente y sin pudor su admiración por Lucía, personal y personalmente. Asimismo, me ha gustado mucho el crecimiento personal y de autoestima de ella, aceptándose y queriéndose tal cual es.


Me ha parecido también muy interesante el tema de los prejuicios asociados al dinero y a la clase social de una persona. Un tema que podría parecer más que desterrado, pero que, desafortunadamente continúa presente entre nosotros y que siempre es equivocado.


Por otro lado, me ha parecido algo débil el cliché del villano de la historia y, aunque entiendo en cierto modo, el motivo de la obediencia ciega de Rafa hacia él, considero que podría haberse explotado más y narrado más en profundidad.


Y, tampoco me ha gustado cómo Lucía se ha comportado con el vikingo porque en ningún momento la he visto clara en su actitud y comportamientos hacia él. Es más, considero que le ha utilizado. Y es precisamente ese el motivo - alejado de su carácter habitual - lo que me ha desconcertado y disgustado.
Creo que, hubiera sido mejor que hubera permanecido sola. Un tema importante que todo el mundo debería aprender a poner en práctica en algún momento durante su vida.


Es una historia que me ha parecido de lectura bastante ágil y muy tierna sin dejar atrás algunas emociones fuertes y sustos inesperados que mantendrán al lector enganchado hasta la última página. Eso por no decir que es la primera vez que he visto incluidos los dibujitos de bitmoji en una novela, a juego con los del marcapáginas chulísimo que nos envió como uno de los detallitos.


¡Nos leemos pronto!




  

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