Encuentro con el diablo de Olga Andreu

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a una novela de la que conozco bastante bien la pluma de su 
autora porque ya he leído varias novelas suyas. De hecho, la última no hace mucho tiempo. Y si no me creéis, solo debéis teclear el nombre de la autora para comprobarlo.

Este libro llegó a mis manos porque vi una oferta en Amazon que me resultó imposible de rechazar. Y, como anécdota "graciosa" diré que mi ejemplar en papel me llegó a mí antes que a su propia creadora.

Aunque, si he de ser completamente sincera, este no es el primer contacto que tengo con la novela porque, tiempo atrás, recibí un sobre misterioso de color negro que olía a las mil maravillas con remitente The Hell. O lo que es lo mismo, de manos del señor Denver donde se me informaba que era cliente VIP de dicho club además de formar parte del elitista club de diablesas, regalándome además un pequeño obsequio para identificarme públicamente como tal y un imán con la portada del libro.

Con semejante trato, ¿cómo no iba a reseñar esta novela?

Por eso, una vez explicadas las circunstancias de cómo el libro llegó a mis manos, no me entretengo mucho más y por eso, procedo a dejaros con la sinopsis y mi opinión de Encuentro con el diablo de Olga Andreu:

SINOPSIS

PARA CONSEGUIR EL PARAÍSO, PRIMERO HAY QUE PASAR POR EL PURGATORIO Y EL INFIERNO.
Lucy Moore se ha quedado sin trabajo y su mayor aspiración es lamentarse tirada en el sofá comiendo palomitas con sabor a queso para sobrellevar, además, que su mejor amiga y compañera de piso, Betty, va a casarse y a mudarse a California.
Evan Denver, El Diablo del local más in de Nueva York, también va a sufrir la pérdida de su asistente personal. Su carácter perfeccionista y la desconfianza en otras personas hacen que Evan no se tome bien la marcha de su querida Betty Sanders.
Betty, finalmente, les propone una unión laboral un tanto peculiar. Lucy no es lo que se dice muy buena organizando nada, más bien es experta en meter la pata una y otra vez.
El carácter controlador de Evan y el ansia de Lucy de ser un alma libre chocan, provocando que ella acabe tomando una decisión que le cambiará la vida cuando Josh Denver, el hermano pequeño de El Diablo, entra de lleno en su vida.
Hay mujeres que temen al fuego, otras, simplemente, se convierten en él.

OPINIÓN

Antes he hecho una mención a algunas de las características del libro, sin embargo, he de hacer referencia a la portada. No solo porque me parece muy potente visualmente hablando, sino porque me recuerda y me da muchas vibraciones similares a las de la serie Lucifer protagonizada por Tom Ellis. No viene mucho a cuento pero, antes de que fuera famoso gracias al personaje del diablo, yo caí rendida a sus pies en su papel de Gary, el enamorado de Miranda en la serie de la BBC. Y además, tuve la gran suerte de conocerle e intercambiar unas cortas frases con él. Encantador.
 
Y un segundo aspecto que me gustaría destacar es el de la inclusión de códigos QR para escanear en los inicios de algunos capítulos. No es la primera vez que me los encuentro en un libro. Sin embargo, en este caso sí que he de destacarlos porque todos eran temazos que te provocaban unas ganas terribles de ir de fiesta y que a su vez, al escucharlos en cada capítulo te hacían sentir que realmente estabas en el club dándolo todo.
 
Entrando ya en materia de reseña, he de advertir al lector porque, este libro no tiene nada que ver con la novela anterior de la autora. El riesgo no es malo, sino todo lo contrario. Pero puedo entender que cause cierto rechazo en los lectores. Sobre todo cuando la calidad de la novela no es alta, te deja insatisfecho o incluso peor, no provoca nada.
 
Sin embargo, este no es el caso y, si bien como digo, esta novela no tiene nada que ver con Cualquier otro nombre, desde el momento en que hace una referencia tan evidente al Infierno y a la Divina Comedia de Dante... yo ya estoy dentro. No será el único clásico de la literatura universal al que hace referencia porque también he visto mucho de El príncipe de Nicolas Maquiavelo en él. Sobre todo hacia el final.
 
Mentiría si os dijera que esta novela no me sorprendió porque, precisamente fue todo lo contrario. Eso sí, el personaje femenino de Lucy no me dio buena espina desde el principio. De ahí que, a medida que las páginas fueron pasando, mis sospechas para con ella no hicieron más que aumentar... aunque no llegué a averiguar jamás hasta qué punto estaba equivocada en mis sospechas.
 
Las pistas para con ella estaban en el propio nombre de la protagonista, pero... como suele sucederme, no lo supe interpretar. Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo, aunque en este caso, he de ser la excepción que confirma la regla porque hay determinados temas en los que, por más que pase el tiempo, no mejoro.
 
Sin embargo, como me siento generosa, usaré otro refrán para daros una pista con respecto a los personajes y la trama principal: "Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido" O dicho de otra manera, las apariencias engañan.
 
A decir verdad, creí que se trataría de una novela de tipo enemies to lovers entre un empresario controlador y su nueva empleada... pero nada que ver porque, si bien, ambos puntos se tratan en la novela, no son los más importantes. No es tan fiero el diablo como lo pintan y en este caso también, podría decirse que El diablo anda suelto y hasta beato se ha vuelto. No veo mejores frases para describir a Evan.
 
¿Por qué digo esto? Porque mis esquemas se rompieron con la aparición de un tercero en discordia que es, ni más ni menos que el hermano del protagonista.
Aunque los capítulos son breves y están narrados desde el punto de los tres protagonistas, lo que más me ha gustado es la importancia del punto de vista de Lucy sobre los otros dos. Además de la enorme evolución de su personaje hasta ser la quintaesencia de la mujer empoderada. Brava.
 
Mi aplauso es doble en este caso porque, a lo largo de las páginas de la novela se lo pasa infernalmente bien. ¿Cómo no hacerlo en The Hell si ya lo dice el refrán: Dios hizo el besar y el diablo, todo lo demás?
 
El amor en sus múltiples y diferentes versiones es también otro de los temas predominantes porque, con la lectura de esta obra encontramos diferentes ejemplos de relaciones y parejas. De todas ellas se extrae una enseñanza. Así, ha quedado demostrado que ninguno de los hermanos sabe amar. De ahí que, cuando no se sabe hacerlo, lo mejor es alejarse a pesar de que nos haga daño. Al mismo tiempo, si bien es perfectamente válido mejorar como persona para ser parte de una relación, no está bien cambiar por completo ni física ni mentalmente con el único interés de gustar a otra persona porque, al fin y al cabo, uno deja de ser uno mismo. Eso no es amor y hay que darse cuenta.
 
Por otra parte, por mucha atracción y muy sexual que sea una relación, esos aspectos no son la única base para construir una relación. Hay que ir más allá. Y si no hay más, tampoco hay que forzarlo. Hay que llamar a las cosas por su nombre. Precisamente al hilo de esto y, parafraseando la canción de Aventura, lo que es obsesión no es amor. El propio nombre lo indica y por ello, ante la más mínima señal de este tipo, hay que huir.

Por último, un tercer tipo de amor aquí incluido es el del amor mismo y el del respeto. Si un miembro de la pareja antepone siempre otros temas a su pareja, eso es un síntoma evidente de que algo falla en esa relación. Por eso, uno se ha de valorar y querer lo suficiente a sí mismo y saber elegir siempre su felicidad. Si uno no es feliz consigo mismo ni se quiere no está capacitado para el compromiso que supone una relación de pareja.

Por último, el libro nos recuerda que se puede querer a dos personas a la vez y que eso es perfectamente válido, siempre y cuando no haya infidelidades o engaños de por medio porque, ese es el indicador más evidente de que el respeto se ha perdido en la pareja y, junto a ello, el amor.
 
Antes he mencionado algunas de las referencias literarias que he encontrado en esta novela, pero también he encontrado otras, más cinematográficas: en este caso a  A tres metros sobre el cielo y a Ghost Rider quien, casualmente, vendió su alma a Satán.
Todo queda en casa, al parecer.
 
Este libro es diabólicamente adictivo y me ha durado dos días, pese a su número de páginas. Y os aseguro que a vosotros os sucederá lo mismo. Os sabrá a poco y os quedaréis con ganas de más.
Olga ha copiado a sus personajes y, como dice el refrán, En el infierno siempre es verano, pero sin agua fresca a la mano.
 
Espero, en breves, obtener mi redención.

¡Nos leemos pronto!


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