Sin querer ¡me enamoré! de Tatjana Frigar
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a una novela que leí aprovechando una de las ofertas que la
autora lanzó por San Valentín. Pero, como entre viajeros y colaboraciones, se me formó una pequeña pilita de libros, no ha podido ser hasta esta semana cuando he podido leerle y dedicarle el tiempo que merece.
Por eso, le agradezco enormemente el envío del ejemplar y aprovecho también para pedirle disculpas por la tardanza.
Tatjana, su autora, se encontraba entre las plumas que quería conocer este 2022 así que, por mi parte puedo decir que he cumplido uno de mis objetivos. Y por eso no puedo estar más contenta y satisfecha.
No me entretendré mucho más en la introducción y por eso, os dejo con la sinopsis y mi opinión de Sin querer, ¡me enamoré! de Tatjana Frigar:
SINOPSIS
Unos mellizos, destrozados por la desaparición de su padre, aprenden a ser felices con su nueva normalidad, apoyándose el uno en el otro. No tienen la mejor infancia, pero al llegar al instituto descubren gente nueva y se conocen mejor a sí mismos. Mientras a todos los adolescentes se les empiezan a revolucionar las hormonas, ellos se dan cuenta de que lo que sienten el uno por el otro va más allá de un simple amor de hermanos; se están enamorando. ¿Se atreverán Hera y Zeus a dejarse llevar por sus sentimientos?¿Será capaz la familia de aceptar la relación?¿Cómo se sentirán tras descubrir el mayor secreto de sus vidas? Este es el comienzo de una gran historia de amor cargada de obstáculos, secretos y mucho erotismo.
OPINIÓN
Como inicio de de la parte de opinión en esta entrada, os daré un consejo: y ese es el de que tengáis y mantengáis la mente abierta durante la lectura de todo el libro. Porque sí, yo leí la sinopsis y en ella se nos indica que son mellizos. Sin embargo, no creí que fueran mellizos reales de sangre y sí me los imaginé más rollo hermanos al estilo de la serie Los Serrano. Así que mentiría si dijera que no me chocó esa premisa y, a su vez, su historia de amor.
Por eso, cuando digo que mantengáis la mente abierta en su lectura es porque yo misma he tenido que realizar este ejercicio de empatía para con los protagonistas.
Unos protagonistas que se llaman Zeus y Hera. Y que, como buena amante de la mitología griega que soy, me encantaron. Además, parece que la autora también, puesto que no es el único nombre extraído de la misma que aparece entre sus páginas. Y para muestra el botón de Ulises, uno de los amigos de los hermanos.
Además, creo que la especial relación entre Hera y su padre tiene bastantes características de lo que es el desarraigo típico de un complejo de Electra no concluido con su marcha siendo bien pequeños, por lo que, de nuevo, en un modo mucho más velado en este caso, la referencia está ahí.
Esta es una novela romántica y erótica, sí. Y de hecho, una vez el lector se conciencia y/o omite la consanguineidad de la pareja, disfruta muchísimo de cómo evoluciona su historia. Porque es muy real y natura ya que coincide también con el hecho de que son el primer amor el uno del otro y con ello, su primer acercamiento al sexo. De ahí que la confusión y el dominio por el cambio de hormonas sea perfectamente comprensible. Un sentimiento de desubicación aún mayor porque ellos vienen de tener una relación bastante estrecha y cercana como hermanos mellizos que son. No sorprendo a nadie al escribir que, es por todos conocidos que los hermanos mellizos y gemelos tienen un vínculo especial y distinto al del resto de hermanos. Y de hecho, hay estudios científicos que sugieren que todo es debido al tiempo de gestación compartido en el vientre materno.
Como he dicho antes, es una novela arriesgada y valiente con el tema principal. y la autora es la primera en ser consciente de ello. Así que, para que nadie se le eche encima, ella incluye a personajes que rechazan de pleno el amor romántico fraternal. Del mismo modo que también representa a personas que se centran más en la felicidad de cada una de las personas de la pareja y de ambos como dúo. Ese es un aspecto que me ha gustado.
Incluso he entendido a la madre, aunque ha sido injusta culpando de la situación en proporción desigual a ambas partes implicadas. Y con esta actitud la autora pone de relieve que, en numerosas ocasiones, las mujeres cometemos micromachismos para con otras .A pesar de la buena intención subyacente inicial.
Es también una novela sorprendente, en mi caso al menos porque, al leer que era la primera parte de una bilogía, creí - de forma errónea, si bien eso no es sorprendente - que aquí se narraría el romance incipiente de la pareja y que esta acabaría con el descubrimiento y revelación del mismo a los seres queridos para que, tras un final dramático el lector supiera el final de esta pareja en la segunda parte. Sin embargo, en esta novela se narra mucho más de de la adolescencia de los protagonistas.
Y será ahí cuando se toquen otros temas interesantes como el de la fugacidad de la vida y cómo esta nos puede cambiar de un día para otro. O lo poco valoradas que están algunas profesiones no oficiales ni declaradas, a pesar de lo sacrificadas que son, no solo psicológicamente sino también físicamente.
En ese sentido, la vida de la Hera carnal es muy similar a la de la Hera divina porque, como su divina tocaya, ella será la parte más sufridora de los personajes principales. De ahí que vi fantástico el modo que evoluciona; sobre todo hacia el final de la novela ya que ella necesita conocerse a sí misma, disfrutar, y, en definitiva... vivir. Preveo un enorme crecimiento en la segunda parte.
Un tercer tema incluido en esta novela - desde el punto de vista de Zeus sobre todo. Hecho que agradecí - es el del amor en diferentes versiones. Sobre todo en este caso pone de relieve, cuán fácil es confundir el sexo con el amor cuando precisamente se sufre de una carencia de ese sentimiento. Y sobre todo, lo fácil que es adaptarse y acostumbrarse a una rutina, a pesar de que no se es completamente feliz. Su personaje me ha parecido un cobarde a decir verdad porque, usa la excusa de la resignación y la comodidad para asentarse y no hacer nada más. Con eso, lo que me da a entender es que realmente sus sentimientos no eran tan fuertes como podrían parecer y él defendía con tanto fervor. A su personaje también le espera un largo camino de desarrollo, en este caso de madurez.
La pluma de la autora, es ágil, refrescante y profesional, de ahí que, junto a que el libro no tiene muchas páginas, es de lectura bastante fácil. A mí me duró un día nada más. Y estoy convencida de que a vosotros os sucederá lo mismo.
¡Nos leemos pronto!
La entrada del blog de hoy está dedicada a una novela que leí aprovechando una de las ofertas que la
autora lanzó por San Valentín. Pero, como entre viajeros y colaboraciones, se me formó una pequeña pilita de libros, no ha podido ser hasta esta semana cuando he podido leerle y dedicarle el tiempo que merece.
Por eso, le agradezco enormemente el envío del ejemplar y aprovecho también para pedirle disculpas por la tardanza.
Tatjana, su autora, se encontraba entre las plumas que quería conocer este 2022 así que, por mi parte puedo decir que he cumplido uno de mis objetivos. Y por eso no puedo estar más contenta y satisfecha.
No me entretendré mucho más en la introducción y por eso, os dejo con la sinopsis y mi opinión de Sin querer, ¡me enamoré! de Tatjana Frigar:
SINOPSIS
Unos mellizos, destrozados por la desaparición de su padre, aprenden a ser felices con su nueva normalidad, apoyándose el uno en el otro. No tienen la mejor infancia, pero al llegar al instituto descubren gente nueva y se conocen mejor a sí mismos. Mientras a todos los adolescentes se les empiezan a revolucionar las hormonas, ellos se dan cuenta de que lo que sienten el uno por el otro va más allá de un simple amor de hermanos; se están enamorando. ¿Se atreverán Hera y Zeus a dejarse llevar por sus sentimientos?¿Será capaz la familia de aceptar la relación?¿Cómo se sentirán tras descubrir el mayor secreto de sus vidas? Este es el comienzo de una gran historia de amor cargada de obstáculos, secretos y mucho erotismo.
OPINIÓN
Como inicio de de la parte de opinión en esta entrada, os daré un consejo: y ese es el de que tengáis y mantengáis la mente abierta durante la lectura de todo el libro. Porque sí, yo leí la sinopsis y en ella se nos indica que son mellizos. Sin embargo, no creí que fueran mellizos reales de sangre y sí me los imaginé más rollo hermanos al estilo de la serie Los Serrano. Así que mentiría si dijera que no me chocó esa premisa y, a su vez, su historia de amor.
Por eso, cuando digo que mantengáis la mente abierta en su lectura es porque yo misma he tenido que realizar este ejercicio de empatía para con los protagonistas.
Unos protagonistas que se llaman Zeus y Hera. Y que, como buena amante de la mitología griega que soy, me encantaron. Además, parece que la autora también, puesto que no es el único nombre extraído de la misma que aparece entre sus páginas. Y para muestra el botón de Ulises, uno de los amigos de los hermanos.
Además, creo que la especial relación entre Hera y su padre tiene bastantes características de lo que es el desarraigo típico de un complejo de Electra no concluido con su marcha siendo bien pequeños, por lo que, de nuevo, en un modo mucho más velado en este caso, la referencia está ahí.
Esta es una novela romántica y erótica, sí. Y de hecho, una vez el lector se conciencia y/o omite la consanguineidad de la pareja, disfruta muchísimo de cómo evoluciona su historia. Porque es muy real y natura ya que coincide también con el hecho de que son el primer amor el uno del otro y con ello, su primer acercamiento al sexo. De ahí que la confusión y el dominio por el cambio de hormonas sea perfectamente comprensible. Un sentimiento de desubicación aún mayor porque ellos vienen de tener una relación bastante estrecha y cercana como hermanos mellizos que son. No sorprendo a nadie al escribir que, es por todos conocidos que los hermanos mellizos y gemelos tienen un vínculo especial y distinto al del resto de hermanos. Y de hecho, hay estudios científicos que sugieren que todo es debido al tiempo de gestación compartido en el vientre materno.
Como he dicho antes, es una novela arriesgada y valiente con el tema principal. y la autora es la primera en ser consciente de ello. Así que, para que nadie se le eche encima, ella incluye a personajes que rechazan de pleno el amor romántico fraternal. Del mismo modo que también representa a personas que se centran más en la felicidad de cada una de las personas de la pareja y de ambos como dúo. Ese es un aspecto que me ha gustado.
Incluso he entendido a la madre, aunque ha sido injusta culpando de la situación en proporción desigual a ambas partes implicadas. Y con esta actitud la autora pone de relieve que, en numerosas ocasiones, las mujeres cometemos micromachismos para con otras .A pesar de la buena intención subyacente inicial.
Es también una novela sorprendente, en mi caso al menos porque, al leer que era la primera parte de una bilogía, creí - de forma errónea, si bien eso no es sorprendente - que aquí se narraría el romance incipiente de la pareja y que esta acabaría con el descubrimiento y revelación del mismo a los seres queridos para que, tras un final dramático el lector supiera el final de esta pareja en la segunda parte. Sin embargo, en esta novela se narra mucho más de de la adolescencia de los protagonistas.
Y será ahí cuando se toquen otros temas interesantes como el de la fugacidad de la vida y cómo esta nos puede cambiar de un día para otro. O lo poco valoradas que están algunas profesiones no oficiales ni declaradas, a pesar de lo sacrificadas que son, no solo psicológicamente sino también físicamente.
En ese sentido, la vida de la Hera carnal es muy similar a la de la Hera divina porque, como su divina tocaya, ella será la parte más sufridora de los personajes principales. De ahí que vi fantástico el modo que evoluciona; sobre todo hacia el final de la novela ya que ella necesita conocerse a sí misma, disfrutar, y, en definitiva... vivir. Preveo un enorme crecimiento en la segunda parte.
Un tercer tema incluido en esta novela - desde el punto de vista de Zeus sobre todo. Hecho que agradecí - es el del amor en diferentes versiones. Sobre todo en este caso pone de relieve, cuán fácil es confundir el sexo con el amor cuando precisamente se sufre de una carencia de ese sentimiento. Y sobre todo, lo fácil que es adaptarse y acostumbrarse a una rutina, a pesar de que no se es completamente feliz. Su personaje me ha parecido un cobarde a decir verdad porque, usa la excusa de la resignación y la comodidad para asentarse y no hacer nada más. Con eso, lo que me da a entender es que realmente sus sentimientos no eran tan fuertes como podrían parecer y él defendía con tanto fervor. A su personaje también le espera un largo camino de desarrollo, en este caso de madurez.
La pluma de la autora, es ágil, refrescante y profesional, de ahí que, junto a que el libro no tiene muchas páginas, es de lectura bastante fácil. A mí me duró un día nada más. Y estoy convencida de que a vosotros os sucederá lo mismo.
¡Nos leemos pronto!
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