Horas extras y rosas rojas de Selva Palacios

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a una novela que leí en colaboración con la autora, a quien 
agradezco enormemente el envío del ejemplar y su confianza en mí.
El nombre quizás os suene porque no es la primera vez que colaboramos juntas y que reseño algunas de sus historias, solo que, en este caso, existe una diferencia: esta novela está publicada con una editorial y no es autopublicada. Es más, es una editorial que también os suene porque es ni más ni menos que Colección MilAmores.

Una vez explicadas las circunstancias de cómo el libro llegó a mis manos, no os entretengo mucho más y por eso, os dejo con la sinopsis y mi opinión de Horas extras y rosas rojas de Selva Palacios:

SINOPSIS

ODIO a mi jefe. Así, en mayúsculas.
Su acento francés. Sus ojos azules que siempre me miran con condescendencia. Y todas esas horas extras que me obligan a pasar casi todo el día junto a él.
Sí, el sueldo es bueno y sí, de este modo puedo alimentar mi adicción por las compras compulsivas. Pero ya no aguanto más.
Estamos en la enésima cena de empresa. Mi jefe acaba borracho como una cuba. Yo estoy serena y cansada de salvarle el culo. Nos quedamos solos. Y, no sé cómo, terminamos en mi casa.
En mi cama.
¡Pero no es lo que parece! ¡No sucede nada! Bueno, eso hasta que él, al día siguiente, cree que sí, horrorizado. Y yo, herida en mi ego, no lo saco de su error.
A lo largo de los días siguientes, la mentira se despeña como una bola de nieve: cuesta abajo y sin frenos. No soy capaz de detenerla.

Las cosas no podrían empeorar. ¿O sí?


OPINIÓN

Ya me conocéis y sabéis que, entre mis clichés favoritos se encuentra el de los romances de oficina. Aunque sería más correcto decir el de los romances en lugares de trabajo. Así que, en cuanto leí la sinopsis y sobre todo, vi quien lo había escrito: podéis ver mi reseña de su obra anterior, sabía que esa novela me iba a gustar mucho y me iba a divertir.

Y en cierto modo, me equivoqué.

¿Por qué digo esto? Porque sí que fue un libro que me gustó mucho; de hecho, me duró una mañana. Pero, en cuanto al tema de la diversión... tengo que confesar que mis expectativas y la historia que narran las páginas de esta historia van por caminos diferentes. Con esto no quiero decir que la historia no tenga toques de humor porque no es así. Lo que quiero decir es que yo me imaginaba un ambiente de trabajo de odio pero mucha química en el que jefe y empleada no paraban de hacerse la puñeta, negándose sus sentimientos en realidad.

Y esta historia, es más. Mucho más. De ahí que mi sorpresa sea para bien.

En esta novela conoceremos la historia de Rocío y Etienne. Rocío es una secretaria que está obligada a trabajar bastantes horas extras más de las reflejadas en su contrato con escasa o nula valoración por parte de su jefe. Un hombre que, además, no para de compararla con su predecesora en la sucursal de Francia; ganando así más puntos de simpatía por su parte.

Su diferencia de horarios con respecto a sus compañeros provoca que no tenga muchos amigos en la empresa y que la única que tenía fue echada de malas maneras por Etienne; sumando así más puntos a la causa del odio.

Con su personaje, la autora denuncia las abusivas condiciones laborales en algunas empresas y que en muchas ocasiones, ese trabajo no se ve ni compensado ni equiparado en el sueldo. Asimismo, denuncia el paternalismo y la displicencia con la que los hombres suelen tratar en numerosas ocasiones a las mujeres en el ámbito laboral, ocupan un cargo idéntico, inferior o incluso superior. Ello denota que los micromachismos siguen bastante presentes hoy día entre nosotros y al mismo tiempo, que queda mucho camino por recorrer en ese sentido.

Supe que Rocío era un personaje que ocultaba mucho más que lo que mostraba su fachada desde el mismo momento en que percibí una adicción a las compras online entre las que se englobaban numerosos objetos inútiles. ¿Por qué? Porque eso denota un vacío y un sentimiento de soledad inmensos. Incluso podría decirse que, si no se trata, podría ser un indicador bastante grave de un principio de depresión. De ahí que haya que estar pendientes del desarrollo de la personalidad y comportamiento desde el círculo más cercano de la persona adicta a las compras. Y por otra parte, subraya de nuevo la importancia de la salud mental y del poco caso que le hacemos aún a día de hoy.

Con Rocío incluye también un mensaje de crítica a nuestra sociedad con respecto a vivir por encima de nuestras posibilidades para satisfacer unas apariencias externas que poco o nada nos aportan y enriquecen personalmente, así como la facilidad de aparición de nuevas adicciones gracias a la llegada de Internet y las redes sociales a nuestras vidas, puesto que ya no se aprecia de modo evidente cómo el dinero se gasta, sino que, al tener asociada las tarjetas de crédito y/o cuentas bancarias a determinadas páginas web, este desaparece bastante rápidamente de nuestras vidas sin que seamos tan conscientes de ellos.

Pero, he de confesar que no esperaba que tuviera un problema de trasfondo como el suyo, si bien, de nuevo, el modo en que actuaba también era una llamada de atención en ese sentido.

De Etienne, he de confesar que, al principio no entendía el porqué de ese odio tan acérrimo hacia su persona, pero que, poco a poco, sí que pude ir entendiendo mejor. He de decir que me ha gustado mucho que tenga una apariencia física normal. Es más, el hecho de que tenga esa lorza es quizás de sus puntos más positivos porque lo vuelve más terrenal y lo acerca a los lectores. Y creo que con eso, la autora también denuncia la idealización o la perfección de muchos escritoras y escritoras a la hora de describir a sus personajes. Entiendo que es un mundo de fantasía y ficción, pero puede ser también un error a la hora de que los lectores empaticemos con ellos. Está muy bien empatizar con el carácter, pero aún queda por trabajar en el campo de los físicos, así que, en ese sentido, hay que darle las gracias por escribirlo así. Tan humano.

Y humano es la mejor palabra que define a Etienne porque actúa con mucha concordancia no solo con respecto a su edad, sino también con respecto a las situaciones en las que se ve envuelto. De ahí que no tenga problemas en ser un jefe "exigente" pero que al mismo tiempo, sea capaz de admitir sus debilidades y por ello, no dude en pedir ayuda cuando se ve sobrepasado por una situación. Aunque, lo que más me ha gustado de él es que, aunque parezca que no le presta atención, en realidad conoce a Rocío mejor que nadie. Las apariencias engañan y ese es otro de los temas que aquí se desarrollan. De ahí que sepa anticiparse a sus necesidades y sea siempre sincero con ella. Aunque duela y provoque sufrimiento en ambos.

Es tal su amor que sabe que la sinceridad ha de ser siempre el pilar y la base para establecer cualquier relación y vínculo y sobre todo, porque sabe que una verdad completa a tiempo a la larga dolerá menos que una mentira continuada a medias. En ese sentido es muy generoso también.

A modo de recordatorio, puesto que es mencionado y tiene una importancia fundamental en la obra: sed siempre sinceros porque, además de que no se va ninguna parte con la mentira, a la larga una historia falsa es muy difícil de sostener porque se hace bola. Y las consecuencias del descubrimiento de la falsedad serán demoledoras. 

Un tema secundario muy bien tratado es el de la dificultad que tienen los padres separados en la crianza de los hijos en esta sociedad contemporánea, tengan la edad que tengan. Eso sí, la dificultad es algo mayor cuando los hijos están en edad adolescente puesto que parece que son más conscientes de la brecha de edad y sobre todo, de la madurez que lo separa de sus hijos.

Otro tema del que me ha gustado mucho leer porque no lo he visto muy tratado en las novelas es el de la existencia de las almas gemelas diversas. Y sobre todo, el énfasis en la idea de que estas no tienen por qué estar involucradas sentimentalmente entre sí. Fantástico en ese caso.

Aunque, si tuviera que destacar y elegir un tema presente en la novela como mi favorita es el del amor propio y el de la autoaceptación. No solo porque es un problema bastante habitual con el que muchas más personas de las que creemos lidiamos a diario, sino también porque es el que hace que los personajes que realizan ese duro camino, terminan teniendo un arco argumental espectacular. Y sobre todo, vuelvo a destacar el aspecto tan racional, humano y entendible en sus motivos, de ahí que sea bastante fácil ponerse en la piel de ellos.

No puedo no mencionar la mención y la posición de nuevo de la ciudad de París como la ciudad del amor y sobre todo, me gustaría destacar un apunte; nunca en mi vida me han regalado flores, a pesar de que es un regalo que suelo pedir con asiduidad. Y, tras la lectura de esta novela, mis ganas de recibirlas algún día como presente no han hecho más que aumentar.

En resumen, debéis leer este libro, no solo porque está tan bien escrito que pasaréis sus páginas sin daros cuenta, sino también porque las apariencias engañan y vuestras expectativas se verán superadas al leer un romance tan contemporáneo e imperfecto. En definitiva, tan humano.

Muchas gracias de nuevo por querer colaborar conmigo.

¡Nos leemos pronto!

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