Una peligrosa forma de querer de Marta del Valle

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy se corresponde con uno de los dos últimos libros viajeros que han llegado a 
mi casa recientemente. Sí, ya sé muy bien que estabais echando de menos este tipo de encabezamiento tras varias reseñas pendientes con cierto tiempo de deuda, pero aquí estoy. Aunque, si sois fans del otro tipo de entradas, no os preocupéis, continúo teniendo muchas reseñas pendientes en digital y en papel, así que regresaré más pronto que tarde.

A este viaje me apunté, atraída enormemente por la portada. Tanto es así, que fui yo quien lo propuso para iniciar a viajar, de ahí que, cuando se me concedió la primera posición del mismo, me hizo mucha ilusión ya que iba sin ideas preconcebidas y sin aviso de cuáles serían las partes más o menos interesantes.

Sin embargo, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y por tanto, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Una peligrosa forma de querer de Marta del Valle:

SINOPSIS

La muerte de tía Manuela me hizo tener más presente algunos de sus secretos, dando un vuelco a mi relación con Javier; o, mejor dicho, impulsándome a ponerla del derecho junto a mis cuatro amigas, mis niñas.
Soy Carmen, vivo en Ronda y esta es mi historia, pero también podría ser la tuya.


OPINIÓN

Si bien es una novela romántica, tengo que decir que me sorprendió gratamente porque, la historia da unos giros que poco o nada suelen suceder en novelas de este género. Y esos son los motivos por los cuales me ha gustado tanto. Además, es una historia breve que, por el modo de narración de su autora y por la división en capítulos breves, provocan que el lector se lo lea en dos veces. O una, como me sucedió a mí ya que me duró una tarde.

Existen novelas en las que una determinada ciudad sirve solo de contexto para ubicar una determinada historia, pero en este caso, no es así porque la ciudad de Ronda es un personaje más. Y para aquellos lectores que, como yo, han tenido la suerte de visitarla en más de una ocasión, volverán a sentirse caminando por sus calles y visitando sus lugares más emblemáticos. Así que, en ese sentido, también puede considerarse como una oda de amor de la autora hacia la ciudad.

En este primer libro de lo que espero sea una serie - las niñas dan para mucho - conoceremos la historia de Carmen, quien a causa de la muerte repentina de su vida, descubre cuál es la diferencia entre vivir y sobrevivir. Conceptos muy similares, pero a medida confundidos y que tiene como diferencia principal, la consecución de la felicidad en nuestras vidas. Una felicidad que puede llegar de múltiples y variadas maneras a ella. Siendo este uno de los principales mensajes que la autora ha decidido incluir en la novela. Y junto a ello, recuerda también que la vida es muy breve y puede cambiar de un momento a otro. De ahí que vuelva a emplazarnos a buscar y a hallar aquello que nos hace felices... a riesgo de no ser del todo entendidos. O incluso de ser considerados egoístas.

Un error a menudo común porque no es ser egoístas el priorizarnos. Al contrario, es un magnífico ejemplo del buen amor propio que tenemos para con nosotros. Y si nosotros no nos queremos bien a nosotros mismos, no seremos capaces de querer bien a los demás. Además, recuerda que el mejor ejemplo de esa prioridad que debemos concedernos a nosotros mismos está con el pequeño gran paso de aprender a saber decir NO. Parece sencillo, pero dista mucho de serlo.

Este es, de hecho, un tema que se trata y se contrapone a lo largo de las páginas de la novela y que demuestra que la literatura sí que puede ser algo más que un mero entretenimiento. También puede ser ejecutada y usada como un arma de denuncia de aquellos aspectos de nuestra sociedad que no son tan bonitos e idílicos.

Pone de relieve que, las circunstancias en las que hemos sido criados tienen un profundo impacto en el desarrollo de nuestra personalidad. De ahí que, determinados patrones de comportamiento y actitudes que no son del todo sanos, a ojos de otras personas que sí que están acostumbradas a verlos en su entorno más cercano sí que lo sean. Siendo este un peligro, para ella y para las generaciones futuras, porque la historia tiende a repetirse y sobre todo, aquello que es negativo, se perpetúa con mucha más facilidad que lo positivo.

Eso sucede con Carmen, quien ha aprendido de manera muy natural a ser sumisa y a anteponer los deseos y voluntades de las personas queridas a los suyos propios, perdiéndose en el camino. Y con ello, denuncia que esto no es un buen amor, porque quien bien te quiere lo hará libre. Además, repite un patrón de comportamiento bastante habitual en nuestra sociedad como es el de haber aprendido un falso concepto de felicidad. Tan poderoso y tan equivocado, que provoca un miedo atroz a la soledad, alimentado sobre todo por uno de los males definitorios de nuestra sociedad como es el de tener una baja autoestima y poseer bastante inseguridad.

Es fácil por esa vía sentirse identificada con Carmen, pero la autora también recuerda gracias a esta circunstancias que debemos ser más empáticos porque todos cargamos con unos demonios que nos da miedo compartir con los demás ya que tendemos a identificar la comunicación con la exposición. Y a su vez, con un síntoma de debilidad.
Como podréis imaginar, a nadie le gusta sentirse inseguro y el miedo atroz a ser juzgados provoca que no deseemos hablar. Creando así la eterna situación de la pescadilla que se muerde la cola.

Relacionado con esto además, se introduce un tema muy interesante como es el de la masculinidad frágil. Presente aquí de dos maneras muy diferentes: con Javier, el novio de nuestra protagonista, quien es legionario y que esconde su inseguridad valiéndose de su profesión para reforzar esa imagen de poder frente a los demás... haciendo de menos a quienes están a su alrededor. Siendo un comportamiento recurrente el que tiene para con su novia. Porque nuestros seres queridos y más cercanos quienes suelen pagar los platos rotos de nuestras vidas. Convirtiéndolo así en un personaje con el que es bastante fácil identificarse.

Pero además, incide en que no debemos dar por descontadas y/o "ignorar" aquellas relaciones presentes de nuestras vidas porque lleven mucho tiempo en ellas. Al contrario, hay que cuidarles y otorgarles la importancia que merecen... a riesgo de ruptura total.

El otro modo en que la masculinidad frágil está aquí presente es mediante Pablo, el único miembro masculino de la pandilla de las niñas y al que todo el mundo considera gay por el mero hecho de estar siempre rodeado de mujeres. Sin que haya ninguna prueba que lo acredite o que él mismo lo haya confirmado. Y con esta actitud general de todos los personajes para con él, se demuestra cuán fácil es crear rumores e informaciones falsas acerca de una persona. Pero sobre todo, cuán difícil es desligarse de este tipo de rumores infundados e informaciones falsas una vez que estos ya han corrido como la pólvora.
Suele pasar de manera habitual en grandes ciudades y con famosos, así que imaginad en pueblos pequeños.

Me ha gustado mucho el homenaje a la familia que se elige, como son las amigas. En esta novela sí que se demuestra que, no importa vivir a tiro de piedra o a mil kilómetros, la amistad si es sana y sobre todo, si hay interés por ambas partes, durará para siempre. Amén de que hay que saber - es más, debemos aprender - buscarles hueco. Ya que ese interés, se puede demostrar de mil maneras diferentes.

Junto a ello, vuelve a reforzar esa idea que considero fundamental y que no es otra que, debemos estar rodeados de personas que sean bastante diferentes a nosotros. Porque la diferencia no genera odio o separa. Al contrario, esta siempre enriquece. Eso sí, a sabiendas de que no debemos imponer nuestra opinión o modo de ver la vida para con los demás. Es otra manera de respetar y de demostrar amor para los demás.

Y además de todo eso, usa a sus amigas, no solo como un fiel retrato de nuestra sociedad, sino también para criticar algunos aspectos negativos de nuestra sociedad. En este sentido, es Maca la vía a través del cual critica el canon de cuerpos normativos imperante en la misma, puesto que tiene sobrepeso. Y además, critica que una mujer puede tener una vida sexual igual de plena y activa que un hombre sin tener por qué ser vilipendiada por ello.

Doble critica porque, a priori, se supone que las gordas no ligan - cuando sí que lo hacen puesto que no dejan de ser personas - y también porque pone de relieve el doble rasero de la sociedad para con las mujeres y determinados comportamientos y acciones, que si fueran protagonizadas por hombres, si quiera serían mencionados.

Me ha parecido una novela muy coherente y cabal además de sorprendente para bien y que me ha dejado muy buen sabor de boca al indicar y reforzar que el amor no debe ser doloroso o reprimido nunca. Sea del tipo de sea.
Pero sobre todo, que somos el amor de nuestra vida y por tanto, la relación más larga y duradera con la que nos comprometemos. De ahí que debemos querernos mucho más y mejor.

Nuestra felicidad estará en juego.

Espero que pronto podamos saber más de este particular grupo de amigas con Ronda como telón de fondo porque, si bien tiene un final en cierto modo cerrado, no se cierra la puerta al cambio y a la evolución de los personajes aquí presentados. Magnífica metáfora con la vida, por otra parte.

El libro ya ha salido hacia la siguiente parada.

¡Nos leemos pronto!

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