Il mio cuore de Diana de Brea
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de uno de los libros viajeros que han llegado a mi casa en estos días. Y se viene repetición de entradas porque, tengo varios aquí haciendo cola.
En este caso, he de decir que es mi primer contacto con la pluma de la autora, aunque es cierto que le había echado el ojo a su serie ambientada en Escocia. Además, la conocía de haberle dado publicidad anteriormente en mi perfil y, por eso, cuando tuve la oportunidad, no dudé en proponerla como una autora para que realizase un libro viajero. Aceptó y por eso estamos hoy aquí.
Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta novela y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Il mio cuore, el primer volumen de la serie Amor a la italiana de Diana de Brea:
SINOPSIS
Diana de Brea vuelve a sorprender con una novela de romance feelgood que te atrapará.
Bruno es un viticultor. Posee una bodega y un viñedo en auge en la Toscana italiana. En su finca además hay olivos, un campo de lavanda y un hotel con encanto que regenta su hermana Sofía.
Ambos creen que son los únicos herederos del legado de su abuelo. Pero… Olivia, una española periodista de profesión, mete las narices al viajar hasta la Toscana en busca del primer amor de su abuela.
Una historia con mucho amor, pasión y belleza que te dejará con una sonrisa en los labios y el corazón calentito.
Revivir e investigar sobre el amor de su abuela hará que Olivia se deje sentir por primera vez. Pero no va a ser fácil. Intrigas familiares y otros obstáculos se interpondrán en su camino al amor.
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de advertir que, si bien pertenece a una serie, todas las novelas se pueden leer de manera independiente, así que, que este detalle no os echa para atrás.
En cuanto al motivo por elcual decidí apuntarme a este viajero más allá de no conocer la pluma de la autora, he de decir que, incluye vino e Italia, dos de mis cosas favoritas en el mundo. Por eso, antes siquiera de ponerme con él, supe que me iba a gustar. Y no me equivoqué.
Más que nada porque me dio y recordó durante mucho tiempo a Cartas a Julieta, la cual considero una de esas películas que no importa el número de veces que la vea, que siempre me va a gustar volver allí.
En esta novela, a través de Olivia y Bruno conoceremos la Toscana desde un punto de vista literario y gastronómico, pero también la autora nos recuerda cómo la historia es cíclica y por eso, tiende a repetirse. Además de que, me ha gustado mucho el original uso que le ha dado aquí al hilo rojo del destino porque, es tan fuerte y robusto que, de alguna manera terminará encontrando el modo y la manera de unir a esas dos personas que siempre estuvieron destinadas a encontrarse y provocar que, así, alcancen la felicidad, la cual debe ser siempre nuestro objetivo principal y prioritario.
Junto a ello además, me ha gustado mucho el precioso homenaje que se le rinde a los abuelos entre sus páginas. No solo porque lo merecen, sino porque, en este mundo de prisas y tiempos rápidos en los que estamos un pelín obsesionados con la eterna juventud, debemos recordar lo importantes que fueron como pioneros de más de un tema y logro que podría parecernos inverosímil, pero además también de que debemos aprender de sus errores para así, de nuevo, volver a incurrir y cometerlos sin cesar una y otra y otra vez.
Hay un mensaje muy necesario en contra del machismo y la xenofobia en esta novela que tengo que destacar sí o sí porque, desgraciadamente es muy cierto. Más en Italia y más en pequeñas comunidades porque, el ser humano tiende a rechazar e incluso a odiar al diferente, cuando es uno de los errores más graves que se pueden cometer ya que la diferencia siempre enriquece y nunca ha de separar.
Pero además en pequeñas comunidades - sin importar el contexto cronológico en el que se ubiquen - se tiende a odiar y rechazar al extranjero el doble si es mujer. Con lo cual vuelve a demostrarse que queda un largo trecho y camino que recorrer en lo que a igualdad se refiere en más de un aspecto.
Es una novela romántica en la que, por tanto, el amor está muy presente y esto que acabo de comentar para con los abuelos es uno de los mejores ejemplos de lo que acabo de comentar. Porque amores hay más de un tipo y el amor por los miembros de nuestra familia es uno de los más importantes de nuestras vidas. Eso sí, sin darlo por descontado porque, el mero hecho de compartir un grupo sanguíneo con otra persona no nos da derecho a presuponer que esta relación será duradera. Más si no las cuidamos como merece. Y al mismo tiempo, el hecho de ser un familiar de otra persona, tampoco nos da derecho a decir lo que nos venga en gana sobre él o ella amparándonos bajo el paraguas de la familia. Más que nada porque el daño que pueden hacer las palabras es mucho más grande que el de las acciones. Sus efectos y daños son más silenciosos y duraderos en el tiempo.
Junto a ello, se habla de un amor que, no controlado bien - y vuelvo a relacionarlo con el tema del rechazo a lo extranjero - puede ser bastante dañino y tóxico y que, una vez más, parece estar muy de moda en nuestra sociedad. Y ese no es otro que el amor por el dinero. La avaricia, vaya.
Un amor que parece no tener fin y cuyas consecuencias serán bastante dañinas y peligrosas para todo aquel que sea picado con el aguijón. De ahí que, de nuevo, si bien no comparto, sí que puedo entender el motivo por el cual haya desconfianza entre determinados personajes para con Olivia ya que, de nuevo, el miedo a que la historia se repita - y que hay algún secreto que otro por revelar - que quieran quedarse con todo.
También hay una mención al amor romántico y sobre todo, a cómo ha evolucionado su concepto a lo largo del tiempo. Porque, hay una historia de amor que homenajea a esos primeros amores de nuestra vida que nunca se olvida, como bien aparece aquí. Pero que, le sirve a la autora para recordarnos que el amor, al estar asociado y relacionado con nuestra psique no es inamovible, sino que muta. Y por eso, si bien está muy bien recordar las cosas bonitas que nos suceden en la vida, la realidad es que no hay que idealizar el sentimiento ni a nadie porque, a la larga, quienes terminaremos sufriendo seremos nosotros.
Ha sido muy inteligente que la protagonista de esa consideración sea la abuela, porque en contrapartida tenemos al pensamiento contemporáneo acerca del sentimiento de manos de Olivia, su nieta. Una mujer cuya profesión como periodista freelance la defina muy bien porque, no se ata ni quiere echar raíces. Y al mismo tiempo, describe así a la sociedad contemporánea, temerosa de crear vínculos mediante relaciones duraderas. Por miedo al sufrimiento. E incluso por haber entendido mal el concepto del mismo, bien por lo experimentado cerca de ellos o bien por influencias más o menos externas.
Sin embargo, lo que demuestra tan bien esta novela una vez más es que uno no elige dónde, cuándo y de quién se enamora. Al contrario, el amor te atrapa y aparece dónde y cuándo menos se le espera. Incluso cuando ni siquiera ha sido invitado a la fiesta.
Eso sí, al respecto de la historia de amor entre Olivia y Bruno, he de decir que el inicio sobre todo me pareció algo precipitado. No así el desarrollo de la misma.
Por eso, no hay que renegar de él y es más, ser valientes en la aceptación de su llegada a nuestras vidas. Es un modo bastante bonito y romántico de apreciar el privilegio que es sentir.
Porque un amor, si es sano, nos querrá bien y nos querrá libres. De tal modo que, por sorprendente o contraproducente que parezca, nos ayudará a encontrar nuestro lugar en el mundo, echando raíces en él y brotando como una buena uva de cosecha de vino.
Un lugar que es ignoto y al que no hay que tener prisa por llegar porque la vida es sabia. De ahí que se nos recuerde que el hogar lo conforman las personas y no un lugar en concreto.
Se nos describe esta novela como feelgood y no puedo estar más de acuerdo con su definición porque, todo aquel que se aventure a leer y abrir sus páginas, descubrirá una historia que se lee muy fácilmente, que te llevará a Italia, que te permitirá oler a uva y lavanda y que al terminar te sacará una sonrisa.
El viaje ya ha salido hacia la siguiente parada.
¡Nos leemos pronto!
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