El sutil arte de j*derlo todo de Isabella Marín
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy no se corresponde con un libro viajero porque... ¡ya no hay en mi casa!
La entrada del blog de hoy no se corresponde con un libro viajero porque... ¡ya no hay en mi casa!
Por sorprendente que parezca. Sí, increíble aunque cierto. Lo cual me permite dedicar tiempo a darle a publicar a reseñas que estaban en borradores por aquí, como el caso que nos ocupa hoy.
En primer lugar, agradezco a la autora el que haya querido colaborar conmigo enviándome el libro físico, muy bien acompañado de detallitos. Y en segundo lugar, pido disculpas por la tardanza en la publicación de la misma.
Pero, no me voy a entretener mucho más en esta parte introductoria de la publicación, y por eso, os dejo con la sinopsis y la opinión de El sutil arte de j*derlo todo de Isabella Marín:
SINOPSIS
Luz es una mujer sencilla. Tiene trabajo, amigos, familia y… el extraordinario don de j*derlo todo en un pispás.
¿Solución? Desaparecer del mapa durante un tiempo, solo hasta que se calmen las aguas en Madrid y la gente deje de sopesar el homicidio como posible opción.
Muerta del asco y sintiéndose como Bella Swan cuando la desterraron a Forks (aunque aquí, en vez de vampiros cachas, solo está Gervasio y los demás nueve habitantes de la aldea, la mayoría octogenarios), Luz aterriza en una aldea casi abandonada de la lluviosa Galicia con la intención de:
a) tirarse al mar
b) tirarse al mar
y…
Por Dios, ¿qué otra cosa se puede hacer en Galicia?
Hombre, ¡puede tirarse al guiri!
Anda. ¿Y el flipao este con la tabla de surf? ¿Qué habrá venido a buscar a la Costa da Morte?
(¡Más vale que la respuesta sea echar un polvo con la camarera de una posada casi en ruinas!)
Vaya. Puede que quedarse uno o dos mesecitos en la costa gallega no sea tan mala idea, después de todo…
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer un par de comentarios al respecto del título y de la portada.
Con respecto al primer punto, el título, no se puede negar que sea impactante, porque lo es. Pero además, creo que sirve también para empatizar con la protagonista porque, más de uno y en más de una ocasión, todos nos hemos sentido un poco como Luz. Aunque volveré más tarde sobre este punto en el análisis.
Y en cuanto a la portada, sigue mucho la línea de la anterior novela de la autora que leí y refuerza así la combinación de colores el hecho de que sea una comedia. Y como persona que adora los colorinchis, admito que es muy visual. Pero, tengo que decir que, hubiera resaltado algo más los elementos que hay al fondo porque ayudarán a entender a todo lo que se enfrenta la protagonista a lo largo de las páginas de la novela. Más que nada porque soy muy fan de las portadas inteligentes y reveladoras como esta, pero, así se pierde esta parte de su esencia.
En esta novela conoceremos a Luz quien vive una tremenda experiencia y viaje personal y de autodescubrimiento lleno de situaciones locas y disparatadas. Pero eso no quiere decir que, pese a la línea cómica general, no esté lleno de mensajes serios y aprendizajes a tener en cuenta.
Así, con Luz se nos recuerda que no tenemos que tener los mismos tiempos y ritmos vitales, ya que la estandarización y generalización es siempre un error. En cualquier tema y aspecto de nuestras vidas. Porque, cada persona es un mundo y es precisamente la diferencia lo que nos enriquece. Como bien demuestra Luz para con sus amigos.
O como también le sucede con su hermana Olivia, la perfecta según sus padres. Otro error bastante común puesto que la perfección no existe. De ahí que tratar de alcanzarla o conseguirla es siempre un error que, a la larga lo único que conseguirá provocar será tristeza y sinsabores... amén de unas comparaciones odiosas y que no se deben animar a hacer, ya que la rivalidad si es sana sí que ayuda a mejorar. Pero cuando es tóxica... nada bueno se puede sacar de ahí.
Con esta dinámica presente en el libro, hace un alegato a lo difícil que es la paternidad, pero que no por ello no se debe respetar la individualidad de nuestros vástagos. Y también, hace hincapié en que debemos poner más en práctica y de seguido la sororidad. Sin olvidar que las mujeres debemos considerarnos más como aliadas que como rivales porque, el mundo sería un lugar mucho mejor y porque también, al final, las únicas que saldremos perdiendo seremos nosotras.
Retomo el tiempo de los tiempos vitales porque, en este sentido, la sociedad tiene buena parte de culpa porque nos han inculcado por activa y por pasiva que, una vez alcanzada una determinada edad, debemos haber conseguido y alcanzado determinados objetivos vitales. Por eso, a pesar de que nos esforcemos todo lo posible y más por llegar a ese punto, si vemos que no es posible... nos sentimos inseguros, insatisfechos y lo que es más importante, infelices.
Y otra cosa no, pero la felicidad ha de ser siempre la prioridad en nuestras vidas. Y relacionado con la felicidad, esta ha de ser entendida como otro modo y sinónimo de amor propio. El más importante de nuestras vidas y el cual debemos priorizar más, ya que, si no nos queremos bien a nosotros mismos, difícilmente podremos hacer lo propio con los demás.
Justo lo que le sucede a ella con su sueño de ser periodista famosa. A imitación de sus ídolos y de algunos de sus compañeros de estudios, cuando la realidad es que está estancada y por eso, considera que su vida es un poco de mierdecilla. Guiño, guiño.
En cuanto al ambiente laboral, me ha gustado que recuerde cómo las mujeres tenemos que esforzarnos el doble o el triple que nuestros colegas masculinos para ser consideradas como la más idónea para el empleo. Y también, por eso, sus jefes hombres la ningunean. Amén de que describe de modo muy realista cómo se dan casos en los que se aprovecha una situación de poder y privilegio para tratar mal a los demás.
De ahí que sea tan fundamental que aprendamos de una buena vez que ser un buen líder y un buen jefe, pueden ser sinónimos pero no son lo mismo.
Parecía también que la opinión debía de ser hoy porque, precisamente he estado hablando de este tema con un grupo de compis lectoras. Toca hablar ahora de la comunicación. Y es que no estamos preparados para hablar. De ningún tema. Y por eso, este es uno de los principales temas de la novela. Además de que, se combinan dos aspectos porque, no solo no hablamos por miedo a ser juzgados y expuestos. Sino que también que, al no haber aprendido a comunicarnos, tampoco sabemos aceptar las críticas. Creándose así un perfecto caldo de cultivo para que se creen problemas.
La solución en este caso, es bien sencilla. Debemos hablar. De cualquier tema y aspecto, aunque nos duela. Siempre con respecto, eso sí. Porque, si no, se enquista y todo termina saltando de la peor manera y en el momento más incómodo posible.
Es cierto que, esa infelicidad provoca que Luz, durante un momento en concreto de la novela que no sea el personaje más amado de la literatura, pero, al mismo tiempo, todos los que están a su alrededor, en lugar de aceptar su parte de culpa y responsabilidad, lo que hacen es echar balones fuera y culpabilizando de todo a Luz. Demostrando así que los personajes de esta novelas son muy reales.
Eso sí, tengo que decir que, la presentación de las circunstancias de por qué ella toma el punto de inflexión se me hicieron largas. Y que, si tuviera que elegir una parte del libro que me gustó más, esa fue la que transcurre en Galicia.
Por supuesto, la comparación entre el estilo de vida de lo rural y de la ciudad está muy presente. Pero también, la autora hace crítica y alabanza de lo bueno y lo malo que tiene vivir en pequeñas comunidades.
Lo positivo es que el sentimiento de comunidad está mucho más presente desde el minuto uno y por eso, en el caso de necesidad o ayuda esta será inmediata. Aunque, en modo negativo también aparece la falta de intimidad, ya que el límite entre vida privada y pública está muy difuso, así como lo rápido y fácil que es crearse una mala fama... así como lo difícil que es desprenderse de ella.
Enfatiza también que no todo el mundo está preparado para vivir en un pueblo pequeño. Y que eso es a a causa del modo de vida actual, lleno de estrés, más basado en ir a toda velocidad sin detenerse por el camino. Un modo erróneo porque, la realidad es que son las pequeñas cosas de la vida las que nos hacen felices. Y por eso, no es más rico quien más tiene, sino quien más querido se siente.
Por supuesto, tiene sus puntos románticos.
Porque el amor aparece dónde, cuándo e incluso con la persona que menos esperamos. Un amor que puede aparecer del "modo tradicional" pero que también hay espacio para los nuevos modos de conocer personas a través de las nuevas tecnologías. Y que estas no tienen por qué limitarnos, al contrario. Nunca se es demasiado tarde o demasiado pronto para enamorarse o volver a hacerlo. Y ese es un tema que solo compete a los miembros de la pareja. A nadie más.
No puedo no hacer mención aquí al guiri porque, ¡madre mía qué hombre! Me ha encantado desde su primera aparición.
Un sentimiento que siempre ha de vivirse en libertad. Independientemente del sexo de nuestra pareja, porque esa libertad es precisamente la que contribuye a nuestra felicidad. Algo de lo que ya he mencionado antes mi opinión.
Y un sentimiento al que tampoco hay que poner fecha de caducidad o graduación de intensidad, porque todas las personas y todas las historias de amor en nuestras vidas son importantes, así que no hay desmerecer ninguna y sí aceptar todo como venga. Más vale no quedarse con las ganas nunca. Porque rectificar es de sabios y saber perdonar debe ser uno de los motores de nuestras vidas. A quienes están a nuestro alrededor y sobre todo, a nosotros mismos porque...
¡Qué bien sienta la paz mental!
Por último, no puedo no acabar este post sin hacer de nuevo mención al título porque no hubiera podido imaginar jamás que el título hiciera referencia a lo que termina haciendo. Y me ha gustado porque, confirma que su evolución como personaje ha sido sana y sobre todo, que sabe reírse de sí misma, lo cual es muy importante de nuevo para nuestra salud mental.
Y también, que tenemos que recordar que el hogar no se halla en un lugar en concreto, sino que lo conforman las personas que habitan en ellos.
¡Nos leemos pronto!
En primer lugar, agradezco a la autora el que haya querido colaborar conmigo enviándome el libro físico, muy bien acompañado de detallitos. Y en segundo lugar, pido disculpas por la tardanza en la publicación de la misma.
Pero, no me voy a entretener mucho más en esta parte introductoria de la publicación, y por eso, os dejo con la sinopsis y la opinión de El sutil arte de j*derlo todo de Isabella Marín:
SINOPSIS
Luz es una mujer sencilla. Tiene trabajo, amigos, familia y… el extraordinario don de j*derlo todo en un pispás.
¿Solución? Desaparecer del mapa durante un tiempo, solo hasta que se calmen las aguas en Madrid y la gente deje de sopesar el homicidio como posible opción.
Muerta del asco y sintiéndose como Bella Swan cuando la desterraron a Forks (aunque aquí, en vez de vampiros cachas, solo está Gervasio y los demás nueve habitantes de la aldea, la mayoría octogenarios), Luz aterriza en una aldea casi abandonada de la lluviosa Galicia con la intención de:
a) tirarse al mar
b) tirarse al mar
y…
Por Dios, ¿qué otra cosa se puede hacer en Galicia?
Hombre, ¡puede tirarse al guiri!
Anda. ¿Y el flipao este con la tabla de surf? ¿Qué habrá venido a buscar a la Costa da Morte?
(¡Más vale que la respuesta sea echar un polvo con la camarera de una posada casi en ruinas!)
Vaya. Puede que quedarse uno o dos mesecitos en la costa gallega no sea tan mala idea, después de todo…
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer un par de comentarios al respecto del título y de la portada.
Con respecto al primer punto, el título, no se puede negar que sea impactante, porque lo es. Pero además, creo que sirve también para empatizar con la protagonista porque, más de uno y en más de una ocasión, todos nos hemos sentido un poco como Luz. Aunque volveré más tarde sobre este punto en el análisis.
Y en cuanto a la portada, sigue mucho la línea de la anterior novela de la autora que leí y refuerza así la combinación de colores el hecho de que sea una comedia. Y como persona que adora los colorinchis, admito que es muy visual. Pero, tengo que decir que, hubiera resaltado algo más los elementos que hay al fondo porque ayudarán a entender a todo lo que se enfrenta la protagonista a lo largo de las páginas de la novela. Más que nada porque soy muy fan de las portadas inteligentes y reveladoras como esta, pero, así se pierde esta parte de su esencia.
En esta novela conoceremos a Luz quien vive una tremenda experiencia y viaje personal y de autodescubrimiento lleno de situaciones locas y disparatadas. Pero eso no quiere decir que, pese a la línea cómica general, no esté lleno de mensajes serios y aprendizajes a tener en cuenta.
Así, con Luz se nos recuerda que no tenemos que tener los mismos tiempos y ritmos vitales, ya que la estandarización y generalización es siempre un error. En cualquier tema y aspecto de nuestras vidas. Porque, cada persona es un mundo y es precisamente la diferencia lo que nos enriquece. Como bien demuestra Luz para con sus amigos.
O como también le sucede con su hermana Olivia, la perfecta según sus padres. Otro error bastante común puesto que la perfección no existe. De ahí que tratar de alcanzarla o conseguirla es siempre un error que, a la larga lo único que conseguirá provocar será tristeza y sinsabores... amén de unas comparaciones odiosas y que no se deben animar a hacer, ya que la rivalidad si es sana sí que ayuda a mejorar. Pero cuando es tóxica... nada bueno se puede sacar de ahí.
Con esta dinámica presente en el libro, hace un alegato a lo difícil que es la paternidad, pero que no por ello no se debe respetar la individualidad de nuestros vástagos. Y también, hace hincapié en que debemos poner más en práctica y de seguido la sororidad. Sin olvidar que las mujeres debemos considerarnos más como aliadas que como rivales porque, el mundo sería un lugar mucho mejor y porque también, al final, las únicas que saldremos perdiendo seremos nosotras.
Retomo el tiempo de los tiempos vitales porque, en este sentido, la sociedad tiene buena parte de culpa porque nos han inculcado por activa y por pasiva que, una vez alcanzada una determinada edad, debemos haber conseguido y alcanzado determinados objetivos vitales. Por eso, a pesar de que nos esforcemos todo lo posible y más por llegar a ese punto, si vemos que no es posible... nos sentimos inseguros, insatisfechos y lo que es más importante, infelices.
Y otra cosa no, pero la felicidad ha de ser siempre la prioridad en nuestras vidas. Y relacionado con la felicidad, esta ha de ser entendida como otro modo y sinónimo de amor propio. El más importante de nuestras vidas y el cual debemos priorizar más, ya que, si no nos queremos bien a nosotros mismos, difícilmente podremos hacer lo propio con los demás.
Justo lo que le sucede a ella con su sueño de ser periodista famosa. A imitación de sus ídolos y de algunos de sus compañeros de estudios, cuando la realidad es que está estancada y por eso, considera que su vida es un poco de mierdecilla. Guiño, guiño.
En cuanto al ambiente laboral, me ha gustado que recuerde cómo las mujeres tenemos que esforzarnos el doble o el triple que nuestros colegas masculinos para ser consideradas como la más idónea para el empleo. Y también, por eso, sus jefes hombres la ningunean. Amén de que describe de modo muy realista cómo se dan casos en los que se aprovecha una situación de poder y privilegio para tratar mal a los demás.
De ahí que sea tan fundamental que aprendamos de una buena vez que ser un buen líder y un buen jefe, pueden ser sinónimos pero no son lo mismo.
Parecía también que la opinión debía de ser hoy porque, precisamente he estado hablando de este tema con un grupo de compis lectoras. Toca hablar ahora de la comunicación. Y es que no estamos preparados para hablar. De ningún tema. Y por eso, este es uno de los principales temas de la novela. Además de que, se combinan dos aspectos porque, no solo no hablamos por miedo a ser juzgados y expuestos. Sino que también que, al no haber aprendido a comunicarnos, tampoco sabemos aceptar las críticas. Creándose así un perfecto caldo de cultivo para que se creen problemas.
La solución en este caso, es bien sencilla. Debemos hablar. De cualquier tema y aspecto, aunque nos duela. Siempre con respecto, eso sí. Porque, si no, se enquista y todo termina saltando de la peor manera y en el momento más incómodo posible.
Es cierto que, esa infelicidad provoca que Luz, durante un momento en concreto de la novela que no sea el personaje más amado de la literatura, pero, al mismo tiempo, todos los que están a su alrededor, en lugar de aceptar su parte de culpa y responsabilidad, lo que hacen es echar balones fuera y culpabilizando de todo a Luz. Demostrando así que los personajes de esta novelas son muy reales.
Eso sí, tengo que decir que, la presentación de las circunstancias de por qué ella toma el punto de inflexión se me hicieron largas. Y que, si tuviera que elegir una parte del libro que me gustó más, esa fue la que transcurre en Galicia.
Por supuesto, la comparación entre el estilo de vida de lo rural y de la ciudad está muy presente. Pero también, la autora hace crítica y alabanza de lo bueno y lo malo que tiene vivir en pequeñas comunidades.
Lo positivo es que el sentimiento de comunidad está mucho más presente desde el minuto uno y por eso, en el caso de necesidad o ayuda esta será inmediata. Aunque, en modo negativo también aparece la falta de intimidad, ya que el límite entre vida privada y pública está muy difuso, así como lo rápido y fácil que es crearse una mala fama... así como lo difícil que es desprenderse de ella.
Enfatiza también que no todo el mundo está preparado para vivir en un pueblo pequeño. Y que eso es a a causa del modo de vida actual, lleno de estrés, más basado en ir a toda velocidad sin detenerse por el camino. Un modo erróneo porque, la realidad es que son las pequeñas cosas de la vida las que nos hacen felices. Y por eso, no es más rico quien más tiene, sino quien más querido se siente.
Por supuesto, tiene sus puntos románticos.
Porque el amor aparece dónde, cuándo e incluso con la persona que menos esperamos. Un amor que puede aparecer del "modo tradicional" pero que también hay espacio para los nuevos modos de conocer personas a través de las nuevas tecnologías. Y que estas no tienen por qué limitarnos, al contrario. Nunca se es demasiado tarde o demasiado pronto para enamorarse o volver a hacerlo. Y ese es un tema que solo compete a los miembros de la pareja. A nadie más.
No puedo no hacer mención aquí al guiri porque, ¡madre mía qué hombre! Me ha encantado desde su primera aparición.
Un sentimiento que siempre ha de vivirse en libertad. Independientemente del sexo de nuestra pareja, porque esa libertad es precisamente la que contribuye a nuestra felicidad. Algo de lo que ya he mencionado antes mi opinión.
Y un sentimiento al que tampoco hay que poner fecha de caducidad o graduación de intensidad, porque todas las personas y todas las historias de amor en nuestras vidas son importantes, así que no hay desmerecer ninguna y sí aceptar todo como venga. Más vale no quedarse con las ganas nunca. Porque rectificar es de sabios y saber perdonar debe ser uno de los motores de nuestras vidas. A quienes están a nuestro alrededor y sobre todo, a nosotros mismos porque...
¡Qué bien sienta la paz mental!
Por último, no puedo no acabar este post sin hacer de nuevo mención al título porque no hubiera podido imaginar jamás que el título hiciera referencia a lo que termina haciendo. Y me ha gustado porque, confirma que su evolución como personaje ha sido sana y sobre todo, que sabe reírse de sí misma, lo cual es muy importante de nuevo para nuestra salud mental.
Y también, que tenemos que recordar que el hogar no se halla en un lugar en concreto, sino que lo conforman las personas que habitan en ellos.
¡Nos leemos pronto!

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