Casa de sueño y pesadilla de Silvia P. Martín
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de uno de los libros viajeros que han llegado a mi casa en días pasados. Sí, ya sé que hace un tiempo que este encabezamiento no se repite, así que, para que no lo echéis de menos... aquí estoy de nuevo.
En este caso, si bien sigo a la autora y veo cómo se curra sus post y publicaciones, la realidad es que no conocía su pluma. Por eso, en cuanto vi que echaba a volar esta novela, a la cual ya había dado publicidad en su momento... no me lo pensé y por eso, aquí estamos hoy.
De ahí que, no me vaya a entretener mucho más en esta parte introductoria de la publicación y prefiera dejaros con la sinopsis y mi opinión de Casa de sueño y pesadilla de Silvia P. Martín:
SINOPSIS
Año 2320. La humanidad ha perdido la capacidad de dormir por sí misma.
El dinero desaparece y ahora la nueva moneda de cambio es el tiempo de sueño llamado «Tiempo Rem». Esto provocará la creación de dos clases sociales: los Rem, que disfrutan de una vida descansada, y los Norrem, que sobreviven arañando horas de sueño al sistema.
Kawachi es una Norrem que cambiará su vida de forma radical para sumergirse en la selecta sociedad de los Rem.
Ivo es conductor de sueño en La Casa, donde los clientes pagan por soñar a la carta gracias a un sofisticado sistema neuronal.
Un día, los caminos de ambos se cruzarán para lanzarse a una carrera contrarreloj que dará un giro a todo lo que habían conocido hasta entonces.
OPINIÓN
Antes de comenzar la opinión propiamente dicha, he de decir los motivos por los cuales me decidí por la lectura de este libro. Es cierto que ya he comentado una, pero además, a eso hay que añadirle también la portada. Porque me parece preciosa y sí, no me escondo en afirmar que soy de ese tipo de lectores que se fija en la portada como uno de los aspectos para decidirse o no a leerla.
Y además de eso, también hay otro motivo por el cual quise leerla y que también suele ser otro de los motivos por los que me decido a leer una novela: el título. Había algo en ello que... picó mi curiosidad.
No soy lectora habitual de ciencia ficción o distopías, pero he de reconocer que, la premisa de esta lectura, me pareció original. Más que nada porque, pone de relieve cuán importante es el descanso en nuestras vidas para poder rendir así al cien por cien de nuestras energías. Y tened en cuenta que hablo de descanso y no de sueño.
Dos términos que, al igual que sucede con los verbos vivir y sobrevivir, suelen confundirse a menudo y... en realidad no son tan parecidos como pudiéramos pensar de inicio.
Y en los dos casos, la diferencia clara entre uno y otro término es fundamental para alcanzar nuestra felicidad. Porque, yo no sé vosotros, pero yo soy de ese tipo de personas que, si bien soy capaz de dormir poco, sí que necesito descansar bien. Y cuando tengo la ocasión de poder hacerlo de manera inesperada - sobre todo, la que yo llamo "la siesta del burro", es decir, la de antes de comer - soy feliz. Lo considero uno de los pequeños placeres de la vida.
Es también, de un modo muy original un canto y un homenaje a la vida y a aprovechar el momento. Porque, el tiempo vuela y corre sin que nos demos cuenta de su transcurso de manera evidente. De ahí que ese giro asociando ambas premisas, me pareció de lo más acertado. Incluso he de decir que, me recordó en parte a la película In Time de Amanda Seyfried y Justin Timberlake.
Ambientada en un futuro no muy lejano, la realidad es que la realidad que plantea da miedo. Especialmente porque, como bien se aplica y es una verdad como un templo, la realidad siempre supera a la ficción. Así que, si bien no espero que la cosa termine derivando en el mundo que la autora plantea, la realidad es que las ansias de poder siempre han existido, existen y existirán. De ahí que siempre habrá devoradores ansiosos del mismo para los cuales el mundo nunca será suficiente.
Incluso con aquellos aspectos que más inverosímiles nos resulten.
Pero, al mismo tiempo, nos envía una advertencia de lo más interesante y necesario acerca de que, como todo, el poder, se ha de tener en pequeñas dosis porque, si no, puede deslumbrarnos y la caída entonces puede ser aún más dolorosa de la que habíamos pensado.
Asimismo, explica bastante bien cuán atractivo y poderoso es el poder. Hasta el punto de corrompernos, Y para la corrupción, no hace falta acaparar las cuotas más altas del mismo. Al contrario, la corrupción, así como la tentación nos rodean allá por donde vamos y está mucho más al alcance de nuestras manos de lo que pudiéramos pensar. Como bien demuestra Ivo.
Evidentemente, tras la consecuencia de un nuevo conflicto mundial, como en todas las guerras, hay vencedores y vencidos. Aunque, en este caso, yo no estoy de acuerdo y lo que siempre queda son las víctimas. Otro mensaje que la autora lanza entre sus páginas y que es de los que más me ha gustado.
Además de criticar lo injustos que son todos los sistemas políticos existentes. Incluso aquellos que pensamos que son los más justos, porque, para que unos vivan bien, tiene que haber otros que vivan peor. Lo que diferencia este libro de la situación actual es que esa diferencia es mucho más abismal y por tanto, evidente.
Y por supuesto, la injusticia es un arma muy poderosa. De control y manipulación de los demás. Amén de que sirve también para utilizarlas como la mejor herramienta de evidencia de las diferencias y generar así rechazo e incluso odio hacia el diferente. Cuando es un comportamiento y pensamiento muy equivocado ya que es precisamente la diferencia lo nos enriquece. Como persona y como sociedad.
De ahí que haya que salir y viajar más para así provocar una apertura de mente que nos ayude a encontrar nuestro lugar y rol en el mundo.
Junto a ello, creo que ha establecido esa diferencia de una manera tan evidente para hacer hincapié e invitarnos a reflexionar mientras tanto en el hecho de que, si bien debemos fiarnos de nuestro instinto, la realidad es que, antes de juzgar a los demás, debemos escuchar ambas partes y versiones de una historia. De ahí la contraposición entre el estilo de vida entre Kawachi e Ivo.
Otra crítica velada por comparativa con la sociedad actual es la del clasismo para según qué tipo de profesiones. Y es que, hay cosas que parece que no cambian sino que con el tiempo van a peor. Olvidando siempre que no todo el mundo vale para lo mismo y por tanto, no tiene los mismos talentos. Amén de que todas las profesiones son igual de importantes. Es más, diría que aquellas que suelen ser más denostadas por lo "básico" de las mismas son, paradójicamente, las más esenciales.
Un destino similar parece que tomará también la comunicación, la cual, si hoy provoca miedo y pánico porque la consideramos como un síntoma de debilidad, creo que, como bien aparece ahí, la cosa irá a peor y que incluso, llegaremos a aislarnos y a negar la naturaleza sociable del ser humano.
Ese es el motivo por el cual Ivo representa a la perfección cómo nos da miedo establecer vínculos afectivos para con los demás en lugar de expresar nuestros sentimientos con hechos y acciones. Porque el amor, así como la preocupación se demuestran con gestos, sí. Pero también con palabras. Y a todos nos gusta sentirnos queridos y que nos demuestren que somos importantes en las vidas de los demás.
Así, lo relaciona con el egoísmo de un modo muy coherente en el comportamiento con el que se enfrenta a las relaciones, puramente sexuales y en cómo prefiere estar solo o rodeado de pocos amigos a estar rodeado de mucha gente y revelar su verdadero yo. Amén de que realiza un homenaje bastante poderoso y encaja a la perfección con el significado de su nombre. Ya que Ivo es el patrón de los niños abandonados. Justo como se siente en buena parte de la novela.
Voy a ser sincera y, diré que al principio, la novela me resultó lenta porque, ambos protagonistas vivían en mundos paralelos y no entendía cómo además de estar unidos por vivir bajo el mismo régimen de dictadura y control global iban a encauzar sus destinos. Ya que eso sí que tuve claro desde el principio. Que en algún momento entrecruzarían sus destinos, lanzando así un alegato a favor de que no debemos cerrarnos puertas y negar nuestra propia naturaleza social porque eso generará infelicidad y una falta de amor propio que nos puede llevar a tomar decisiones que, a veces, no son las mejores de nuestras vidas. Porque esas buenas intenciones pueden ocultar tras de ellas un enorme daño.
Hay que aceptar, en cambio, la llegada de esas personas, sea el momento que sea y en las circunstancias en las que aparezcan.
Sin embargo, a partir del momento en que se conocen e interrelacionan, no pude parar de leer porque, dio un giro de acontecimientos tal, que quise saber más. Así que, primero felicito a la autora por la historia y además, me aplico lo de lo erróneo de las primeras impresiones y el alegato a favor de las segundas oportunidades.
Junto a ello, me ha gustado mucho cómo ella, cual narrador omnisciente y Derrick externo, juega de manera muy inteligente con los personajes y con los lectores que se aventuran a adentrarse en este apasionante mundo de sueño y pesadilla. Un mundo donde nada es lo que parece y donde el equilibrio entre el bien y el mal es muy frágil y, el más mínimo gesto y acción puede provocar que la balanza se incline hacia un sitio u otro.
Eso sí, he de decir que esa creación y surgimiento de la que pudiera ser una relación amorosa entre ambos me ha parecido forzado. O me lo parecía, porque no sabía que iba a ser la primera parte de una serie.
Huelga decir que no esperaba para nada ese final, si bien esa calma tensa tras la tormenta se entreveía y apreciaba, traspasando las páginas. Y que estoy deseando leer una venganza a la altura de provocar pesadillas.
El libro ya ha salido hacia la siguiente parada.
¡Nos leemos pronto!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de uno de los libros viajeros que han llegado a mi casa en días pasados. Sí, ya sé que hace un tiempo que este encabezamiento no se repite, así que, para que no lo echéis de menos... aquí estoy de nuevo.
En este caso, si bien sigo a la autora y veo cómo se curra sus post y publicaciones, la realidad es que no conocía su pluma. Por eso, en cuanto vi que echaba a volar esta novela, a la cual ya había dado publicidad en su momento... no me lo pensé y por eso, aquí estamos hoy.
De ahí que, no me vaya a entretener mucho más en esta parte introductoria de la publicación y prefiera dejaros con la sinopsis y mi opinión de Casa de sueño y pesadilla de Silvia P. Martín:
SINOPSIS
Año 2320. La humanidad ha perdido la capacidad de dormir por sí misma.
El dinero desaparece y ahora la nueva moneda de cambio es el tiempo de sueño llamado «Tiempo Rem». Esto provocará la creación de dos clases sociales: los Rem, que disfrutan de una vida descansada, y los Norrem, que sobreviven arañando horas de sueño al sistema.
Kawachi es una Norrem que cambiará su vida de forma radical para sumergirse en la selecta sociedad de los Rem.
Ivo es conductor de sueño en La Casa, donde los clientes pagan por soñar a la carta gracias a un sofisticado sistema neuronal.
Un día, los caminos de ambos se cruzarán para lanzarse a una carrera contrarreloj que dará un giro a todo lo que habían conocido hasta entonces.
OPINIÓN
Antes de comenzar la opinión propiamente dicha, he de decir los motivos por los cuales me decidí por la lectura de este libro. Es cierto que ya he comentado una, pero además, a eso hay que añadirle también la portada. Porque me parece preciosa y sí, no me escondo en afirmar que soy de ese tipo de lectores que se fija en la portada como uno de los aspectos para decidirse o no a leerla.
Y además de eso, también hay otro motivo por el cual quise leerla y que también suele ser otro de los motivos por los que me decido a leer una novela: el título. Había algo en ello que... picó mi curiosidad.
No soy lectora habitual de ciencia ficción o distopías, pero he de reconocer que, la premisa de esta lectura, me pareció original. Más que nada porque, pone de relieve cuán importante es el descanso en nuestras vidas para poder rendir así al cien por cien de nuestras energías. Y tened en cuenta que hablo de descanso y no de sueño.
Dos términos que, al igual que sucede con los verbos vivir y sobrevivir, suelen confundirse a menudo y... en realidad no son tan parecidos como pudiéramos pensar de inicio.
Y en los dos casos, la diferencia clara entre uno y otro término es fundamental para alcanzar nuestra felicidad. Porque, yo no sé vosotros, pero yo soy de ese tipo de personas que, si bien soy capaz de dormir poco, sí que necesito descansar bien. Y cuando tengo la ocasión de poder hacerlo de manera inesperada - sobre todo, la que yo llamo "la siesta del burro", es decir, la de antes de comer - soy feliz. Lo considero uno de los pequeños placeres de la vida.
Es también, de un modo muy original un canto y un homenaje a la vida y a aprovechar el momento. Porque, el tiempo vuela y corre sin que nos demos cuenta de su transcurso de manera evidente. De ahí que ese giro asociando ambas premisas, me pareció de lo más acertado. Incluso he de decir que, me recordó en parte a la película In Time de Amanda Seyfried y Justin Timberlake.
Ambientada en un futuro no muy lejano, la realidad es que la realidad que plantea da miedo. Especialmente porque, como bien se aplica y es una verdad como un templo, la realidad siempre supera a la ficción. Así que, si bien no espero que la cosa termine derivando en el mundo que la autora plantea, la realidad es que las ansias de poder siempre han existido, existen y existirán. De ahí que siempre habrá devoradores ansiosos del mismo para los cuales el mundo nunca será suficiente.
Incluso con aquellos aspectos que más inverosímiles nos resulten.
Pero, al mismo tiempo, nos envía una advertencia de lo más interesante y necesario acerca de que, como todo, el poder, se ha de tener en pequeñas dosis porque, si no, puede deslumbrarnos y la caída entonces puede ser aún más dolorosa de la que habíamos pensado.
Asimismo, explica bastante bien cuán atractivo y poderoso es el poder. Hasta el punto de corrompernos, Y para la corrupción, no hace falta acaparar las cuotas más altas del mismo. Al contrario, la corrupción, así como la tentación nos rodean allá por donde vamos y está mucho más al alcance de nuestras manos de lo que pudiéramos pensar. Como bien demuestra Ivo.
Evidentemente, tras la consecuencia de un nuevo conflicto mundial, como en todas las guerras, hay vencedores y vencidos. Aunque, en este caso, yo no estoy de acuerdo y lo que siempre queda son las víctimas. Otro mensaje que la autora lanza entre sus páginas y que es de los que más me ha gustado.
Además de criticar lo injustos que son todos los sistemas políticos existentes. Incluso aquellos que pensamos que son los más justos, porque, para que unos vivan bien, tiene que haber otros que vivan peor. Lo que diferencia este libro de la situación actual es que esa diferencia es mucho más abismal y por tanto, evidente.
Y por supuesto, la injusticia es un arma muy poderosa. De control y manipulación de los demás. Amén de que sirve también para utilizarlas como la mejor herramienta de evidencia de las diferencias y generar así rechazo e incluso odio hacia el diferente. Cuando es un comportamiento y pensamiento muy equivocado ya que es precisamente la diferencia lo nos enriquece. Como persona y como sociedad.
De ahí que haya que salir y viajar más para así provocar una apertura de mente que nos ayude a encontrar nuestro lugar y rol en el mundo.
Junto a ello, creo que ha establecido esa diferencia de una manera tan evidente para hacer hincapié e invitarnos a reflexionar mientras tanto en el hecho de que, si bien debemos fiarnos de nuestro instinto, la realidad es que, antes de juzgar a los demás, debemos escuchar ambas partes y versiones de una historia. De ahí la contraposición entre el estilo de vida entre Kawachi e Ivo.
Otra crítica velada por comparativa con la sociedad actual es la del clasismo para según qué tipo de profesiones. Y es que, hay cosas que parece que no cambian sino que con el tiempo van a peor. Olvidando siempre que no todo el mundo vale para lo mismo y por tanto, no tiene los mismos talentos. Amén de que todas las profesiones son igual de importantes. Es más, diría que aquellas que suelen ser más denostadas por lo "básico" de las mismas son, paradójicamente, las más esenciales.
Un destino similar parece que tomará también la comunicación, la cual, si hoy provoca miedo y pánico porque la consideramos como un síntoma de debilidad, creo que, como bien aparece ahí, la cosa irá a peor y que incluso, llegaremos a aislarnos y a negar la naturaleza sociable del ser humano.
Ese es el motivo por el cual Ivo representa a la perfección cómo nos da miedo establecer vínculos afectivos para con los demás en lugar de expresar nuestros sentimientos con hechos y acciones. Porque el amor, así como la preocupación se demuestran con gestos, sí. Pero también con palabras. Y a todos nos gusta sentirnos queridos y que nos demuestren que somos importantes en las vidas de los demás.
Así, lo relaciona con el egoísmo de un modo muy coherente en el comportamiento con el que se enfrenta a las relaciones, puramente sexuales y en cómo prefiere estar solo o rodeado de pocos amigos a estar rodeado de mucha gente y revelar su verdadero yo. Amén de que realiza un homenaje bastante poderoso y encaja a la perfección con el significado de su nombre. Ya que Ivo es el patrón de los niños abandonados. Justo como se siente en buena parte de la novela.
Voy a ser sincera y, diré que al principio, la novela me resultó lenta porque, ambos protagonistas vivían en mundos paralelos y no entendía cómo además de estar unidos por vivir bajo el mismo régimen de dictadura y control global iban a encauzar sus destinos. Ya que eso sí que tuve claro desde el principio. Que en algún momento entrecruzarían sus destinos, lanzando así un alegato a favor de que no debemos cerrarnos puertas y negar nuestra propia naturaleza social porque eso generará infelicidad y una falta de amor propio que nos puede llevar a tomar decisiones que, a veces, no son las mejores de nuestras vidas. Porque esas buenas intenciones pueden ocultar tras de ellas un enorme daño.
Hay que aceptar, en cambio, la llegada de esas personas, sea el momento que sea y en las circunstancias en las que aparezcan.
Sin embargo, a partir del momento en que se conocen e interrelacionan, no pude parar de leer porque, dio un giro de acontecimientos tal, que quise saber más. Así que, primero felicito a la autora por la historia y además, me aplico lo de lo erróneo de las primeras impresiones y el alegato a favor de las segundas oportunidades.
Junto a ello, me ha gustado mucho cómo ella, cual narrador omnisciente y Derrick externo, juega de manera muy inteligente con los personajes y con los lectores que se aventuran a adentrarse en este apasionante mundo de sueño y pesadilla. Un mundo donde nada es lo que parece y donde el equilibrio entre el bien y el mal es muy frágil y, el más mínimo gesto y acción puede provocar que la balanza se incline hacia un sitio u otro.
Eso sí, he de decir que esa creación y surgimiento de la que pudiera ser una relación amorosa entre ambos me ha parecido forzado. O me lo parecía, porque no sabía que iba a ser la primera parte de una serie.
Huelga decir que no esperaba para nada ese final, si bien esa calma tensa tras la tormenta se entreveía y apreciaba, traspasando las páginas. Y que estoy deseando leer una venganza a la altura de provocar pesadillas.
El libro ya ha salido hacia la siguiente parada.
¡Nos leemos pronto!

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