La mala uva de María Sánchez Mena

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy se corresponde con una opinión de una novela que leí en colaboración con 
la  editorial, Libros y Literatura, a quien agradezco el envío del ejemplar en físico . Además, en este caso, he de confesar que la novela me hace especial ilusión. Y no, no porque sea una experta y entendida en vinos, si bien es cierto que lo único que sé al respecto es que los bebo en eventos especiales y que, entre mis preferidos está precisamente la variedad con relativa importancia en esta novela; la dulce eva.

Me hace ilusión porque la historia es paisana. Y si, de normal me gusta leer historias, cuando quien las escribe es paisano... esta se multiplica por mil.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en esta parte introductoria de la publicación y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de La mala uva de María Sánchez Mena:

SINOPSIS

¿Cómo saber las intenciones de alguien que dice querernos, que nos ensalza, nos embelesa y que, cuando consigue nuestra confianza, nos maltrata, engaña y olvida?

Isabel Romero vuelve al pueblo de su infancia después de una larga y sentida ausencia para tratar asuntos relacionados con el hotel y la bodega familiar. Lo hace ilusionada por el reencuentro con sus dos hermanos menores, Marta y Alfonso, pero también recelosa por los previsibles encontronazos con Manuel, el primogénito de la familia.

La visita, que al principio tiene un cariz de negocios y recuerdos, se convierte en una enrevesada trama con sucesos aparentemente fortuitos y cada vez más peligrosos, que obligan a Isabel a embarcarse en una investigación cuyo resultado pondrá patas arriba a la familia Romero y descubrirá las ambiciones personales de algunos de sus miembros.

OPINIÓN

Voy a empezar la casa por el tejado en esta ocasión porque, he de confesar que ha sido una sorpresa agradable esta lectura. Y que, a pesar de que es un libro grueso si contamos su número de páginas... la realidad es que me ha resultado una lectura muy muy ágil y llevadera de leer y que siempre quería saber más al respecto.

El título es inteligente y, desde el principio la autora está jugando con el lector, ya que, si buena parte de la trama de la novela sucede en e una bodega donde se cultivan uvas... esta misma expresión también se utiliza para expresar un significado completamente diferente. Dando así una información muy valiosa que solo se entiende una vez se ha concluido su lectura.

Es un mundo de contrastes donde se oponen de un lado la familia Romero y por el otro tenemos a Isabel. Y con esta premisa, ya se pueden establecer algunos de los temas interesantes sobre los que la novela profundiza.

Así, en la familia Romero, al ser extensa, todos y cada uno de los miembros ocupan un rol. Quieran o no. Y es más, esos roles parecen estar anquilosados desde generaciones atrás. Y así, se critica el machismo, aún muy presente en nuestra sociedad. Especialmente en determinados mundos y sobre todo, en cuotas de poder. A pesar de que somos igual o incluso más válidos que nuestros colegas masculinos. Demostrando así, por tanto, que aún queda un largo camino por recorrer en este sentido.

Y esto, es perfectamente extrapolable a la vida en los pueblos, ya que al ser una familia grande son una comunidad pequeña. Aprovecha por tanto esta circunstancia para indicar las ventajas y desventajas de vivir en pueblo o en una comunidad pequeñas.

Porque, es cierto e indudable que, en caso de ayuda, esta acudirá mucho más rápidamente que en una gran ciudad, así como que, la sensación de pertenencia y permanencia es mucho más fuerte. Pero, al mismo tiempo, los rumores, noticias y malas famas también se extienden a toda velocidad. Además de que, las rencillas y piques se heredan como si de propiedades se tratasen y por eso, generaciones después de lo sucedido sin ningún tipo de vínculo o participación directa en la situación original... siguen pagando las consecuencias.

De ahí que, muchas personas sean incapaces de vivir en pueblos y prefieren el anonimato y la libertad que les otorgan los recintos urbanos... amén de que, de nuevo, en situaciones "escandalosas" son muchos más los casos en los que las mujeres terminan peor paradas que los hombres... a pesar incluso de que su participación en ella sea mucho menor o incluso indirecta. Conviene en ese sentido recordar un detalle que la autora descubre e incide mucho en él, como es el de un error no nos define como personas.

Justo como hace Isabel, que si bien no es una forastera total, sí que le hacen sentirse como una. Un personaje que, además, representa muy bien el fenómeno de la emigración extremeña hacia otras partes de España y del mundo. Por eso, debemos ser más empáticos también y sobre todo, recordar más a menudo que no debemos mirar a nadie por su origen ni utilizar eso como excusa para marcar diferencias u odiar a otro. La diferencia enriquece y nunca separa. Es más, incluso en ocasiones conviene tener una visión externa de la misma situación porque se centrará y concentrará en detalles y aspectos que, por pura deformación profesional, podrían habernos pasados inadvertidos.

Este comportamiento también queda muy bien reflejado con el racismo y sobre todo, el clasismo que los trabajadores internos de color que la familia tiene empleados.

Al ser la familia Romero una trama tan importante, la familia es otro de los temas importantes de la novela. Pero recuerda que, no es oro todo lo que reluce en el ámbito familiar y sobre todo, incide en el hecho de que, el mero hecho de compartir un vínculo y grupo sanguíneo con otra persona, no provoca que el amor entre los miembros de su familia, surjan de repente. Es más, ha de dársele la consideración que merece como una de las relaciones importantes de nuestra vida que es.

Y también, que ese aspecto tampoco nos otorga la posición para decir lo que nos da la gana al respecto de nuestros familiares. Porque las palabras son muy poderosas y pueden hacer tan o incluso más daño que los golpes. Porque sus efectos serán más duraderos y silenciosos en el tiempo, amén de inapreciables.

Y relacionado con la familia, asociado a este aspecto, la maternidad es otro de los temas que aquí se desarrollan. Y en este sentido, la autora expone de manera muy acertada que, una mujer no es menos que otra por desear ser madre o no. Pero que, al mismo tiempo, se puede cambiar de opinión porque pensemos que hemos encontrado el momento o a la persona justa para llevarlo adelante.

Eso sí, es una decisión que no se puede tomar a la ligera, sino que hay que reflexionar. Y sobre todo, que los hijos han de ser siempre la prioridad de los progenitores. Incluso en aquellos momentos en los que la relación no sea del todo buena. Jamás se ha de usar como víctimas o arma arrojadiza a la que culpabilizar de rebote del fracaso de nuestra relación. Un síntoma inequívoco de nuestra madurez que, si todos nos aplicásemos más en nuestras vidas, el mundo sería un lugar mucho mejor.

Me ha gustado en ese sentido la relación de Isabel con su hijo Álex, ya que queda más que demostrado que, a pesar de la distancia, si las dos partes quieren, una relación puede salir adelante. Pero eso sí, se le ha de dar la importancia que merece y sobre todo, que la comunicación ha de ser la base de todo.

Y al respecto de Álex he de decir que me sorprendió su relación con Laia porque, no pensé que estuviera tan enamorado de ella, ya que no se atrevía a formalizar la relación con ella. Señal de que poner nombre a las cosas y sobre todo, implicarnos emocionalmente nos da miedo como sociedad. Pero también, porque, personalmente, la relación me parece bastante desigual en el tema de implicación... amén de que pienso que tanto ella como su familia, lo tratan con cierto paternalismo y lo menosprecian.

Una Isabel que sirve de canal para narrar la subtrama de misterio que se incluye en la novela, puesto que tiene complejo de escritora e investigadora de delitos. Pero también como un alegato a favor de las segundas oportunidades. Al pueblo, a la vida y al amor, encarnado en la persona de Ricardo.

Se trata así, la importancia que tienen nuestros primeros amores en nuestras vidas, tanto para bien como para mal. De ahí que si ha habido una buena o una mala experiencia, esta puede ayudarnos a perpetuar o no determinados comportamientos que poco o nada tienen de sanos. Al contrario, son tóxicos y nos provocarán infelicidad y nos minarán la autoestima.
Aunque, al mismo tiempo, advierte que el concepto del amor evoluciona al igual que las personas. De ahí que no debamos idealizarlo y sí conceder más de seguido eso mismo que he planteado antes.

Retomo la parte del misterio porque el lector será su asistente en las pesquisas. haciéndolo así partícipe directo del desarrollo de la misma. Y además, tarea nada fácil porque todos los personajes serán sospechosos.
Y por eso, os haré aquí un elenco con sus rasgos principales.

- Manuel es el primogénito y con su posición se demuestra que no todo el mundo está preparado para gestionar posiciones de responsabilidad y poder. Que hay que saber diversificar todos los aspectos de nuestras vidas y sobre todo, que no debemos tener miedo a mostrar nuestros sentimientos, que no son síntomas de debilidad, sino de fortaleza. Y sobre todo, los hijos han de quererse tal cual son. Conviene en su caso, que recordara más su parte humana que profesional.

- Alfonso nos recuerda que las apariencias engañan y que su múltiples conquistas en realidad oculta una búsqueda incansable del amor, ya que en realidad es un romántico empedernido. Pero, que, para poder querer bien a otros, en primer lugar debemos saber separar el cariño, el deseo y el amor aunque formen parte del mismo triángulo sentimental...y además, querernos bien a los demás.

- Marta incide muy y mucho en una creencia popular errónea ya que, debemos ser más buenos y empáticos para con los demás... y sobre todo, que la bondad no ha de ser confundida con la estupidez. Aunque muchas veces se confundan. Lo que pasa es que estamos tan poco acostumbrados a toparnos con ella, que enseguida buscamos sacar nuestro propio beneficio. Eso sí, se repite de nuevo la idea de que las apariencias engañan y me ha gustado mucho su arco argumental sorprendente.

Además de todo lo mencionado y, aunque ya he mencionado el amor, este está presente de un par de maneras no desarrolladas que me gustaría indicar aquí.

- El primero es que el amor siempre ha de ser sinónimos de libertad y por eso, no debemos insultar, criticar e impedir que nadie se exprese por el mero hecho de amar a otra persona. Independientemente de su sexo, edad o religión. Nadie más que los implicados en la relación tienen derecho a opinar o a intervenir en el devenir de la misma.

- Y el segundo es que el amor es paciente, pero no todo vale en él. Así que al más mínimo gesto de menosprecio o violencia física o verbal para con la persona a la que queremos, hay que huir. Eso no es amor. Y por nuestra salud mental, nuestro amor propio y nuestra seguridad... debemos priorizarnos más. Así que este alegato convierte a la literatura en algo que va mucho más allá de un mero entretenimiento. Y por eso, si cualquier lector que se acerque a esta novela, se siente identificado con el personaje que los sufre... habrá valido la pena.

- Y el tercero, que hay que ponerle amor. El sentimiento ha de ser el complemento de nuestras vidas en todas nuestras acciones. Incluso en nuestro trabajo. Porque ese toque se nota. Ya lo dice el saber popular... se recoge lo que se siembra.

Por último, no puedo no concluir este post sin decir que, si bien toda la novela ha estado muy bien planteada, sí que he notado que el final debería de haber estado mejor planteado en la resolución. Precipitada y demasiado por encima a mi gusto.
Salvando este detalle, una novela y un primer contacto con la pluma de mi paisana de lo más agradable.

Tanto, que no me importaría que Isabel retomara su recién descubierta afición y se embarcara en una nueva resolución de misterios.   

¡Nos leemos pronto!



Comentarios

Entradas populares de este blog

Un desliz fuera de horario de Ariadna V. Andrews

Destino en común de Ángel Gutiérrez

El duque de la soberbia de Mariah Stone