La tentación vive enfrente de Edine Connors

¡Buenas tardes!
 
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
autora, a quien agradezco enormemente el envío del ejemplar en digital y sobre todo, la confianza por querer saber mi opinión al respecto, puesto que eso significa que confía en mi criterio y sobre todo, que lo aprecia. Y eso, es de agradecer ya que, no siempre sucede así.
Al ser una colaboración, sí que he de decir también que es una de las opiniones cuya publicación tuve que retrasar. Motivo por el cual pido mil disculpas.
No me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de la publicación y por eso, os dejo con la sinopsis y mi opinión de La tentación vive enfrente de Edine Connors:

SINOPSIS

¿Alguna vez has sentido la necesidad de empezar de cero?, ¿que la vida tal como la conocías ha desaparecido y lo mejor es poner distancia con el pasado?

Eso hice yo. Cogí mis cosas y me mudé a muchos kilómetros del que había sido mi hogar. Me llamo Sara, tengo cincuenta y dos años, y estoy tratando de abrirme camino como escritora. Lo sé, una locura.

Cuando llegué a este pequeño pueblo, solo buscaba alejarme de todo. Necesitaba tiempo para recuperarme de un divorcio traumático; quería estar tranquila y centrarme en mí para encarar el futuro.

Pero el destino tenía sus propios planes y llamó a mi puerta con insistencia. En verdad, la aporreó hasta que no tuve más remedio que dejarlo pasar.

Por cierto, ese destino se llama Martín, está como un tren y tiene una habilidad especial para sacarme de mis casillas. Aunque trato de evitarle, no puedo hacerlo porque es mi vecino y lo veo pasar cada día solo con asomarme a la ventana.

¿Cómo resistirse a la tentación si vive en la casa de enfrente?


OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir algo al respecto del título, puesto que, me provocó buenas sensaciones al respecto del mismo desde que vi la similitud con el Film de Marilyn Monroe en el que se incluye, probablemente, una de las escenas más icónicas de la historia del cine.

Es cierto que el argumento de esta novela, poco o nada se parece al de la película, pero... he de decir que me ha gustado mucho.

Aquí conoceremos la historia de cómo Sara realiza un viaje de autodescubrimiento y sobre todo, se reinventa a sí misma tras una situación inesperada y traumática en su vida. Y ya desde el principio con eso, envía un mensaje muy poderoso acerca de la resiliencia. Indicando por tanto, que nunca es demasiado tarde o demasiado pronto para empezar de nuevo.

He de decir que, esperaba que Sara fuera una mujer más joven pero, he de decir que, el hecho de que sea una mujer de 50 años ha sido finalmente uno de los detalles que más me han gustado de la novela, ya que así pone rostro, cuerpo y da voz y voto a las mujeres que, llegadas a una cierta edad, parece que desaparecemos en el mundo de la cultura. Y no es así, seguimos aquí.

Por eso, este detalle, tanto en el cine como en la literatura contribuye y mucho a erradicar el edadismo y sobre todo, convierte a las artes escénicas en general en un canal de denuncia y en un arma también donde se subrayan aquellos aspectos de nuestra sociedad que son menos bonitos y en los que las mujeres solemos ser las más perjudicadas también. Subrayando así cómo, aún hoy, tanto en la vida cotidiana como en la vida pública el machismo cotidiano permanece mucho más presente y enraizado de lo que se podría pensar.

Un segundo aspecto sobre el cual la autora pone el ojo el crítico es, ni más ni menos que en el de la España vaciada, ya que, es parte del escenario del mismo. Y está muy bien porque así, vuelve a convertir en la literatura en un arma y hace ver de una manera bastante realista un aspecto de población y poblamiento que, en determinadas partes de nuestro país es un verdadero drama. Amén de que realiza una metáfora muy bien hilada con la situación de la mujer.

Unos pueblos que, no solo están perdiendo población, sino que también quedan más olvidados y recursos, favoreciendo así la marcha de sus habitantes al carecer de los mismos servicios y oportunidades que en las grandes ciudades y entrando así en una dinámica de la pescadilla que se muerde la cola de la que será difícil ponerle fin si no se le da la importancia que merece.

Pero, además de denunciar esta situación, también describe de una manera muy realista las ventajas y desventajas de vivir en un pueblo pequeño o en una pequeña comunidad: la ayuda es mucho más inmediato, así como el sentimiento de pertenencia al mismo... si bien es cierto que eso no siempre sucede porque, en ocasiones, es justo lo contrario lo que sucede; son muy cerrados y tienen miedo de lo externo. Una consideración errónea porque la diferencia nunca separa sino que siempre enriquece. Como bien demuestra huracán Sara, ya que su llegada revoluciona el pueblo.

Y en cuanto a las desventajas, también se encuentra el hecho de que se pierde el sentido y el respeto a la intimidad... amén de que hay personas que no sirven para gozar de la tranquilidad del campo. Y en este caso, el respeto es la clave.

Hay mucho homenaje a la literatura en esta novela. No solo por parte de la autora, autopublicada al igual que la protagonista de la novela, abogando así por la concesión de más oportunidades a este tipo de autores, un homenaje a su valentía y sobre todo, contribuyendo muy y mucho a esa imagen de segundones y de literatura de peor calidad que parece correr como la pólvora dentro del imaginario colectivo y que no puede ser más equivocada. 

También porque usa a los personajes como canales de envío de mensajes por sus profesiones. Y en este sentido, me ha gustado que dé un giro y que coloque a Martín como un lector al que no le da vergüenza leer novela romántica, sobre todo porque tiende a pensarse que, no es literatura y sí que lo es. Y sobre todo, que es un género predominantemente femenino. Que tampoco. De nuevo, ese alegato a favor de la libertad - y en este caso, relacionándolo con la masculinidad frágil tan presente en nuestra sociedad - es un aspecto más que positivo de la novela.

Relacionado con esto, me parece también muy bien que abogue por las asignaturas y materias de letras porque, de nuevo, vuelven a ser consideradas de menos, cuando es otro pensamiento erróneo bastante extendido. Toda materia de letras y humanística ayuda a desarrollar el pensamiento crítico. Y, si no aprendemos a pensar o a expresar nuestras opiniones nos convertiremos en borregos fácilmente de manipular y controlar. Y sobre todo, en seres antisociales.

Además de eso, también me ha parecido maravilloso que le dé el lugar que merecen los profesores en nuestra sociedad. Y aquí el personaje de Pablo es quien mejor lo demuestra y en quien creo que más de uno se convertiría si conociera de antemano los entresijos de una profesión como esta tiene y de la que muchos presuponen su facilidad, con cierto tono de envidia por ser un puesto fijo y seguro una vez conseguida la plaza.

Más que nada porque la profesión tiende a ser menospreciada y denostada en esta sociedad. Cuando debería ser al contrario, puesto que jugamos un rol y un papel muy importante en el desarrollo de la personalidad de las futuras generaciones. Y por tanto, debemos ir a la par de los progenitores. Pero, eso sí, hay que remarcar también que los profesores educan sí, pero en las diferentes materias que enseñan. La otra educación viene de casa. Y sobre todo, debemos tener mucho cuidado con lo que decimos y cómo nos tratamos porque, las circunstancias en las que somos criados tienen un profundo impacto en el desarrollo de nuestra personalidad... tanto para bien como para mal. Como bien demuestra el personaje de Laura.

Una Laura que demuestra que, es la excepción que confirma la regla y que por eso, en este caso, tengo que decir que no me ha caído bien. Asimismo, relaciona y critica la buena con la mala educación, ya que educar bien no es consentir y conceder todos los caprichos que se antojen. Al contrario, es muy necesario saber decir que no y educarles bien para evitar la creación de pequeños dictadores. Necesitaba una cura de humildad como el comer. Y me ha gustado el revulsivo que su personaje sufre. Más que nada porque demuestra que las apariencias engañan y que, a veces, ese comportamiento exagerado y odioso no es sino otra manera de llamar la atención ante la falta de amor que siente.

Demostrando así por tanto que, la comunicación es fundamental. Para todo. Porque si no comunicamos aparecen malentendidos, discusiones y situaciones que, solo provocarán infelicidad.

Concluyo el gran tema destinado a la literatura y las letras porque, coincido plenamente con la idea que aquí se plantea de que la cultura puede ser motor. De vida personal y de vida en pequeñas comunidades. De ahí que el modo en que, al final todo ha quedado relacionado dentro del mismo tema, ha quedado genial.

Como podéis imaginar, es una novela romántica donde queda más que demostrado que el amor puede aparecer dónde, cuándo y con quien menos se le espera. Incluso con el vecino irritante de enfrente. Al principio, he de decir que, el cliché enemies to lovers me gustó mucho, pero que, me sorprendió que siendo dos personas hechas y derechas, se comportaran de un modo tan infantil como este par. Eso sí, queda más que demostrado por tanto que, la madurez va asociada a la personalidad y no a una edad específica. Del mismo modo en que nos advierte que... del amor al odio hay un paso y que la línea del camino que los separa en más de una ocasión está bastante difuminada.

Por eso, no debemos dejarnos llevar por las primeras impresiones y recordar así más a menudo que, antes de formarnos cualquier opinión acerca de las personas o temas, debemos escuchar todas las partes de la historia y después, acercarnos a la misma por nuestra cuenta.

Y si bien empiezan como enemies... su evolución a amigos es muy natural, nada forzada y muy coherente. Y, en mi caso, ha sido maravilloso y refrescante leer cómo sentían miedo por la intensidad de sus sentimientos y me han parecido muy monos en su lucha por establecer los límites de la amistad, cuando, una vez puesta a girar la rueda con Cupido al frente... esta es imparable.

Un amor, eso sí, que hay que saber diferenciar. Porque todas las historias que vivimos en nuestras vidas son importantes, pero sí que es cierto que consideramos al primer amor como ese inolvidable. Idealizándolo por tanto, y cometiendo un error porque el concepto del amor cambia y evoluciona acorde a nuestra edad y circunstancias. Por eso, no debemos dejar que nuestras experiencias previas sean el impedimento para vivir el sentimiento y otras relaciones en libertad y con la consideración que merecen.

Un amor al que por tanto, hay que concederle segundas oportunidades... eso sí, con reservas porque, si bien paciente, tiene su lugar y su momento. De ahí que, sí que hay que darle oportunidades, pero no infinitas. Y sobre todo, conviene recordar que las acciones tienen sus consecuencias. Por eso, Alfredo representa muy bien cómo la inseguridad y la falta de amor propio nos lleva a cometer errores, que se pueden perdonar en parte. Pero que, una vez perdida la confianza en una pareja, esta está rota. Y hay que saber respetarla y tener muy presente por tanto que, quien bien te quiere, lo hará libre.

Pero, antes de embarcarse en una historia de amor, debemos tener presentes que, primero tenemos que querernos bien a nosotros mismos. Y por eso, hay que saber cuándo darle la bienvenida al futuro y sobre todo, saber despedir como se merece el pasado.

Solo así, llegará la felicidad completa a nuestras vidas. Como ha quedado más que demostrado en esta novela de la que, apenas escrito este post... siento la tentación de volver a leer.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo una vez más!

¡Perdón por la tardanza!

¡Nos leemos pronto!



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