Perdóname por última vez (girasoles de Happle 1) de Ailiana López

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a uno de los libros viajeros que ha llegado a mi casa en días 
pasados. Sí, ya sé que estabais esperando más encabezamientos e inicios de entrada similares a este desde hace un tiempo, pero... es que hace mucho que no me llegaba un libro de lectura así.

Pero no os preocupéis, que no será la última y que irán llegando poco a poco. Así que tranquilos. Pero, no me voy a entretener o divagar mucho más en esta parte introductoria de la publicación y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Perdóname por última vez, el primer libro de la serie de los girasoles de Happle, escrito por Ailiana López:

SINOPSIS

Hace un año Anet Fisher se divorció de su esposo y se hizo varias promesas: quererse más, no volver a dejar que nadie jugara con ella, ni la hiciera sentir como un mueble. También se juró que se alejaría de los hombres guapos, en especial si eran perseguidos por las cámaras de los reporteros. Pero hay algo con lo que nunca contó, conocerlo a él.

Ryo Tanaka tiene un gran secreto, uno que le dio las fuerzas para volver a vivir y el cual hizo que estuviera esa noche en la discoteca donde Anet y sus amigas se divertían. Este secreto será el responsable de que se acerquen, pero a la vez será la causa que los distancia.

¿Será Anet capaz de perdonar a Ryo? ¿O será Ryo quién tenga que perdonarla por última vez?


OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir que, si bien pertenece a una serie, la realidad es que las historias de las girasoles son autoconclusivas e independientes y por tanto, se narra cómo, cada una de las amigas de tan particular y especial grupo de mujeres, encuentra el amor.
En este sentido, creo que el nombre elegido para el grupo está muy bien aplicado ya que, todas van a inicar sus novelas en un período o circunstancias difíciles - o dicho de otro modo, cerradas o apagadas como la flor cuando no recibe la luz solar - pero gracias a este sentimiento entendido de buena manera, se abrirán por completo, aceptándose y queriéndose bien, tanto a ellas mismas como a los demás.

Por eso, para empezarla, conoceremos la historia de Anet y de cómo se reconcilia y da una segunda oportunidad a la vida... en todos los aspectos de la misma. Demostrando así que las segundas oportunidades han de concederse más a menudo en nuestras vidas porque así, alcanzaremos la felicidad. La cual ha de ser el objetivo final de las mismas.

Me ha gustado mucho el mensaje tan importante a favor de la sororidad, tan presente en esta novela y que deberíamos de aplicar más en nuestras vidas. Sobre todo porque, si las mujeres nos apoyáramos más entre nosotras y dejáramos de considerarnos como enemigas... el mundo sería un lugar mucho mejor.

Y relacionado con esto, las girasoles también demuestran perfectamente bien que la diferencia enriquece y nunca tiene por qué separar. Porque debemos rodearnos de personas lo más diferentes posibles a nosotros para hacernos entender y ver el mundo desde otra perspectiva, que no tiene por qué ser mejor o peor que la nuestra, pero a la que debemos respetar.

Eso sí, las amigas jamás han de sustituir la figura o el rol de un profesional de la salud mental. Porque ellas solo dan su opinión, acertada o no y no unas pautas de comportamiento a seguir. Y así se demuestra un error cometido bastante común en nuestra sociedad. Más que nada porque, en muchas ocasiones, por querer hacer un bien, a la larga, podemos causar mucho más perjuicio. De ahí que tenga que decir que, si bien incluida la alusión al psicólogo para que la ayude a superar la separación traumática de su ex, me ha parecido insuficiente. Más, visto el comportamiento que Anet ha tenido durante buena parte del libro.

Un tercer aspecto relacionado con las girasoles es el hecho de que demuestra también muy bien que los amigos son la familia que se elige. De ahí que, a pesar de ser opuestas en modo de actuar y pensar, no importa el tiempo o el especio, acudirán sin duda en caso de necesidad y/o ayuda.

Enlazo todo este gran tema de las girasoles, pero especialmente el último párrafo para incluir y hablar aquí de la comunicación y sobre todo, lo importante que ha de ser en todos los aspectos de nuestras vidas. Y hay que ponerla en práctica siempre. Pero especialmente en aquellos casos en que los temas son delicados o incómodos. Porque, es precisamente el no querer hablar de nada, lo que a la larga terminará provocando malentendidos, discusiones, rupturas y. en definitiva, la infelicidad.

El problema que sucede aquí y que es un mal común que parece repetirse siempre es que, aún hoy, tenemos asociada esa idea de que la comunicación y hablar es un síntoma de debilidad y exposición. Es precisamente eso, el pavor a ser juzgados, especialmente por aquellos que están a nuestro alrededor, lo que provoca que, en lugar de expresar lo que pasa por nuestras mentes y corazones, prefiramos callar... provocando un daño aún mayor de lo inicialmente pensado.

Eso sí, no hay que forzar a nadie a hablar o hacer nada que no desee y nosotros como sociedad, debemos aprender también a respetar los tiempos de los demás, ya que existen diferentes tiempos vitales. Un aspecto que, en este sentido aparece muy bien representado dada la profesión de Ryo, y sobre todo, su verdadera identidad.

Ese es un tipo de amor presente en esta novela, pero no es el único.

Se habla del amor entre los miembros de la familia y lo relaciona con una idea muy acertada que no es otra que padre se hace y no se nace. Y que el mero hecho de compartir un vínculo y/o un grupo sanguíneo con otra persona, no nos da derecho a opinar o criticar al respecto de sus vidas llegando incluso, en aquellos casos más extremos, a querer controlarles por completo.

En ese tipo de amor se relaciona con el amor por los hijos, los cuales han de ser siempre la prioridad de una pareja. Y por eso, hay que ponerles siempre por encima de todo y todos. Especialmente en aquellos casos en los que la pareja se ha roto, porque ese detalle y comportamiento dice mucho de nosotros como personas y nuestra personalidad, pero también envía una pulla más que necesaria a la sociedad - y sobre todo a aquellos progenitores - que los usan como arma arrojadiza y recurso para hacer daño al otro.

Hablo aquí de nuevo de la paternidad, pero desde el punto de vista opuesto; es decir, el de la maternidad. El cual ha de ser un único aspecto que defina la vida de una mujer y no la totalidad de la misma. Eso sí, si es ella quien desea hacerlo. Porque una mujer no es menos que otra por querer ser madre o decidir que, finalmente, esa responsabilidad, no es para ella.
Sin embargo, por sorprendente que pueda parecer, este es un pensamiento bastante extendido a día de hoy y por eso, queda demostrado que el machismo aún es fuerte - si bien es cierto que hemos mejorado mucho en ese sentido - en nuestra sociedad.

Y hablando de machismo, quien mejor lo represente es el ex de Anet. Un personaje que sirve, además de canal para el cual desarrollar la idea del amor tóxico y lo peligrosas que pueden ser sus secuelas, también lo utiliza de un modo muy bien desarrollado cómo, aún hoy, en no pocas ocasiones, los hombres que están en situaciones de poder y estatus de famoso, usan esos recursos para amenazar y controlar a las mujeres de sus vidas.

Evidentemente, este señor es un narcisista de manual que no sabe aceptar un no por respuesta y que por eso, es incapaz de entender o aceptar la idea de que su ex le deje e intente rehacer su vida. Como podéis imaginar, me ha caído fatal, pero considero que es una inclusión necesaria que convierte a la literatura en algo que va mucho más allá de un mero entretenimiento, en un arma de denuncia y de apertura de ojos al respecto de aquellos aspectos de nuestra sociedad que son más oscuros y susceptibles de mejora.

De ahí que, si algún lector mientras ojea y hojea las páginas de esta historia se ve bien reflejado en Anet y le sirve para darse cuenta de que su vida está en peligro, bienvenido será siempre.

Hablo aquí del amor tóxico gracias a él, y lo relaciono con el impacto que tienen los primeros amores en nuestras vidas. Tanto que, en ocasiones sirven de vara de medir y comparación del resto de relaciones sentimentales de nuestras vidas, lo cual es un error porque, debemos tener muy claro que el amor es un sentimiento y que como tal, pertenece al campo de la psique, evolucionando al mismo tiempo que lo hacemos nosotros.
Además, el error doble porque así restamos importancia al resto de historias amorosas de nuestras vidas, las cuales han de ser consideradas siempre con igual de importancia. Sobre todo porque nunca sabremos cuán fuerte puede ser el impacto en nuestras vidas la llegada de una nueva persona a las mismas.

Es evidente que todos cargamos con unos demonios que nos cuenta compartir y expresar con los demás, pero no debemos dejar que el peso o impacto asociados a estos sea tal que nos impida disfrutar de la vida y el futuro excitante y apasionante que se pueda presentar. Para ello, por tanto, una vez más es fundamental mantener una buena comunicación entre los miembros de la pareja, ya que así este aspecto se relaciona con la confianza. Y si no hay confianza entre ellos, poco o ningún futuro tendrán estas.

Y es que el amor, aparece dónde, cuándo y con quién menos se le espera. Eso sí, tengo que decir que el insta love en esta novela me ha dado bastante mal rollo una vez explicado. Y por eso, querer enfrentarse a su llegada es, de antemano, una batalla perdida. Sobre todo porque es inteligente y por eso, sabrá encontrar el momento y el lugar más indicado para su gran aparición.

Eso sí, antes de querer bien a alguien más, debemos querernos bien a nosotros mismos porque, al no hacerlo, trataremos fatal al ser querido, a pesar de que no sea nuestra intención. Y sobre todo, si no sabemos distinguir qué estamos haciendo mal, a la larga continuaremos perpetuando comportamientos y actitudes que de sanos tienen poco o nada. Y ese es el motivo por el cual no he empatizado durante buena parte de la novela con la protagonista femenina.

Y, lamentablemente, ese no es el único aspecto que me ha parecido susceptible de mejora.

Para empezar, necesité en más de una ocasión el punto de vista de Ryo. Sí que es cierto que el modo de narración de la novela deja claro lo que dice y hace él, pero, era necesario que se contara desde su propia mente y boca. Especialmente cuando narra cómo se enamora de ella, más que nada porque queda descompensado al conocer solo una parte de la historia. Y yo soy de las que piensa que, antes de dar mi opinión acerca de nada, he de conocer antes ambas partes, para tener así la idea más completa posible. Y así, la historia queda descompensada, especialmente, en los momentos cúlmenes de la novela.

Y sobre todo, eliminaría escenas de sexo. Entiendo que, están en el inicio de una relación y son muy terrenales, sensuales y sexuales ya que se atraen físicamente muchísimo. Además de que también puedo entrever el mensaje asociado a él que indica que la intimidad en la cama puede dar lugar al desarrollo de sentimientos más profundos. 

Sin embargo, en esta historia me han parecido en exceso abundantes y sobre todo, que poco o nada aportaban a la evolución y el arco argumental de los personajes implicados en las mismas, provocándome por tanto, que desconectara de la novela. Y sobre todo, que me costara mucho más volver a engancharme a ella.

Así que, en líneas generales, hay más aspectos que me han hecho no conectar que conectar con la historia, y por tanto, he de decir que no ha sido del todo para mí.

Aunque, como digo siempre, para historias los colores y por eso, os invito a que la leáis por vosotros mismos y me compartáis vuestras opiniones al respecto.

El libro ya ha salido hacia la siguiente parada.

¡Nos leemos pronto!


Comentarios

Entradas populares de este blog

Un desliz fuera de horario de Ariadna V. Andrews

Destino en común de Ángel Gutiérrez

El duque de la soberbia de Mariah Stone