Querida Abril de Cristina Aleixandre
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a una novela que leí en colaboración con la autora, a quien agradezco enormemente el envío del ejemplar en digital. Y también porque así me permitiera conocer su pluma, una acción que ya sabéis cuánto me gusta realizar.
En este caso, además, ya había visto su nombre en redes por la publicación de su novela precedente, la cual me llamó la atención, así que me hizo especial ilusión que me contactase para poder leerla. Y por eso, nos encontramos aquí hoy y por ese motivo también, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta novela y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Querida Abril de Cristina Aleixandre por si no la conocíais:
SINOPSIS
Abril está a punto de cumplir 30 años, momento en el que se cuestionará si su vida es lo que realmente desea. Con esta idea en la cabeza todo saltará por los aires en un viaje con su novio a Marbella. Allí se replanteará todo, dejará a su novio y huirá a Valencia para reunirse con sus amigas. Allí, se enfrentará a diferentes retos, como reencontrarse con su amor de instituto y fracasar en sus citas a ciegas. Decidida a centrarse en su carrera, regresa a su trabajo, en la empresa de su padre, pero su entorno familiar y laboral tampoco encaja con la nueva Abril, de modo que dejará su trabajo y retomará sus estudios de traducción.
Por fin todo tiene sentido y se siente con las riendas de su vida. Quizá es el momento de volver a abrirse al amor, y hay un vecino de su amiga que le resulta bastante interesante.
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, tengo que hacer un comentario al respecto de la portada porque es de ese tipo de las que tanto me gustan a mí; de las inteligentes. Porque, a priori, puede entenderse por qué hay determinados elementos en ella incluida, pero también esos elementos representados en ella son muy metafóricos. Especialmente el micrófono central, el cual tiene un tamaño mucho más grande que el resto de elementos.
Y ese micrófono hace alusión a la profesión de Axel, locutor de radio. Un Axel que le da también otro significado a ese objeto, del cual hablaré más adelante. Pero al mismo tiempo, hace alusión a Abril también, porque está buscando su voz en la vida. Una voz que más de una vez le han robado las personas que están a su alrededor, siendo conscientes del hecho o no. Y que esa voz no es otra cosa que su amor propio, fundamental para así valorarnos y sobre todo, querer bien a la sociedad.
En este sentido, por tanto, esta novela es un viaje de autoconocimiento y autodescubrimiento de sí misma y también de todo lo que le rodea y, al mismo tiempo, es un alegato a favor de la resiliencia y sobre todo, de que nunca es tarde o pronto para encontrar nuestro camino en la vida.
Recuerda por tanto que la sociedad es diferente y que es esa diferencia la que enriquece y no tiene por qué separar, ya que cuanto más diferencias haya entre las personas que están a nuestro alrededor, más ricos seremos. Además de eso, la diversidad sirve para recordar cuán erróneo y equivocado es el de estandarizar los ritmos vitales personales y como sociedad, ya que, como bien dice el dicho, las comparaciones siempre son odiosas.
Por último, conviene muy y mucho por eso, recordar que la palabra crisis es de origen griego y significa separar, puesto que proviene del mundo de la agricultura. Es una palabra que, al igual que las componen el castellano son polisémicas, lo que ocurre es que nos hemos quedado más en el imaginario colectivo con la tercera, al ser mucho más dramática - que nos gusta mucho un drama - cuando, la primera que aparece en el diccionario y que indica cambios profundos y de enormes consecuencias en una situación, es precisamente a la que alude el periplo vital de Abril.
Y hablando de nombres y palabras, también me ha parecido muy interesante que ese sea el nombre escogido para la protagonista porque, si bien la primavera empieza en marzo - finales - la realidad es que es en abril cuando, poco a poco, empieza ese renacimiento de la naturaleza. Así que de nuevo, es otra de esas metáforas y mensajes en clave bien presentes desde el inicio de la historia que suelen pasar desapercibidos, pero que tanto me gustan a mí.
Es también una novela bastante crítica con la sociedad y con la presión para con las mujeres, lo cual es siempre de agradecer.
Critica de la sociedad la inmediatez con la que nos empeñamos en vivir sin disfrutar del momento o de las pequeñas cosas que componen nuestras vidas y que son las que verdaderamente nos hacen felices. Y eso, también nos hace olvidar que tendemos a confundir vivir y sobrevivir, que no son verbos sinónimos y que, cuanto antes aprendamos la diferencia entre uno y otro, antes seremos felices.
Asimismo, también critica lo poco empáticos que somos a causa de este exceso de individualidad que nos caracteriza y cómo nos lanzamos a críticas descarnadas para con los demás sin pararnos a pensar que toda acción tiene una consecuencia y tampoco en el tremendo daño que puede provocar las palabras, las cuales son mucho más poderosas que las palabras, ya que los efectos y las secuelas perduran mucho más en el tiempo al ser invisibles. De ahí que haya que tener cuidado con lo que hacemos y decimos.
Además, paradójicamente lo relaciona con otro aspecto de nuestra sociedad que nos define a la perfección: el del miedo a comunicarnos. Y sí, sé que es contraproducente con lo que acabo de plantear. Pero es así, criticamos y hablamos pero no de frente, sino aprovechando el escudo protector o la pantalla de los pequeños aparatos electrónicos que conforman nuestro día a día.
Y es que hay miedo, mucho miedo al juicio externo. De los demás, pero sobre todo de aquellos que son más cercanos a nosotros. Amén de que lo consideramos un síntoma de debilidad o sensiblería, cuando no es así. Solo los valientes se atreven a dar ese paso adelante y compartir su mundo interno con los demás. Permitiendo así que sepan que cargan con unos demonios que, hasta ese momento no se habían decidido a compartir con el resto del mundo... por ese mismo motivo.
Por eso, una vez más, esa inclusión del micrófono me ha gustado tanto. Y aún más porque Axel es quien mejor lo encarna y lo representa. Y es una paradoja casi divertida podría decirse porque él es comunicador y locutor de radio. Así que, si en casa del herrero, cuchillo de palo... imaginad en casa de los demás.
Es una novela romántica, por supuesto. Y por eso, el sentimiento tiene una gran importancia. Desde diferentes puntos de vista... y no siempre positivos.
Así, se habla del amor entre los miembros de una familia y recuerda que, el mero hecho de compartir un grupo sanguíneo o un vínculo estrecho con otra persona, no conlleva asociado el amor. Al contrario, como el resto de relaciones importantes de nuestras vidas, debemos darle la importancia y el cuidado que merecen: todos. Y además, recordar también que, el hecho de ser familiares tampoco nos da derecho a opinar y decir lo que nos venga en gana al respecto de los demás. Porque no es así.
Además de eso, conviene saber también que las circunstancias en las que hemos sido criados tienen un profundo impacto en nosotros y en la creación y forja de nuestra personalidad, nuestro carácter y también a la hora de aceptar determinados comportamientos y actitudes como válidos, cuando no lo son en realidad.
Por eso, también conviene recordar que, si bien la paternidad no es nada sencilla, debemos respetar también la individualidad y conceder a los hijos la posibilidad de elección y de cometer errores, para así aprender. No crear una copia a nuestra imagen y semejanza, porque una cosa es intentar sacar la mejor versión de nosotros mismos, lo cual es positivo, pero otra bien distinta es la de controlar o intentar cambiarles por completo. Eso no es un buen amor.
Y eso, la pobre Abril lo sufre en sus propias carnes y lo llega a tener tan arraigado e interiorizado que, está sobreviviendo en la vida, más que vivirla... con todo lo que ello le supone. Y a pesar de que, en ocasiones muestra su verdadero yo y su rebeldía - amé el A tomar por culo inicial - lo cierto es que le cortan las alas tan de seguido y por tantas partes que... al final se lo termina creyendo, infravalorándose en el camino.
Por fortuna cuenta con esa otra familia que se elige, los amigos. O las amigas, mejor dicho. Y tengo que decir que uno de los puntos fuertes de esta novela es, precisamente la sororidad de la misma. Así, la relación entre Judith, Carla y ella es muy real y demuestra que la diferencia enriquece y nunca separa. Pero también, que si las mujeres nos apoyáramos más entre nosotras, el mundo iría mucho mejor y las consecuencias de esto las disfrutaríamos todos.
Además de todo esto, el grupo de amigas sirve también para hacer un fiel reflejo de la sociedad en lo que al sentimiento romántico se refiere. Incide por tanto, en el hecho de que el sentimiento, al pertenecer al campo de la psique no se debe estandarizar jamás. Pero que hay que cuidarlo porque, al igual que el ser humano, este evoluciona con el tiempo. Y puede ser tóxico, por supuesto.
De hecho, me ha gustado que incluyera a Carlos como personaje ejemplarizante de lo que es un mal amor. Y por tanto, emplaza a cualquier lector que se acerque a la obra, a que actúe igual que hace Abril con él: menospreciar, avergonzarse de ella, ocultar o no querer compromisos con otra persona cuando ha transcurrido mucho tiempo del inicio de la relación con ella no es un buen amor.
Y vuelve a incidir también en el interés por lo que nos gusta o interesa porque, no podemos dar las cosas por sentadas. Hay que cuidarlas a diario a riesgo de evitar el desgaste en un grado tal que termine por romperla. De ahí que sea, una vez más, tan importante la comunicación, también aquí porque si no, aparecerán malentendidos, discusiones e incluso rupturas sentimentales. Únicamente por no saber manejar los tiempos o no saber explicar ni hacer saber al otro lo que nos pasa por la mente.
Eso sí, conviene tener bien presente que no podemos obligar a nadie a que nos quiera como nosotros queremos que lo hagan, amén de que forzar a otro y estirar un chicle que se ha roto, no lleva a nada bueno tampoco.
En cuanto al amor, de nuevo ha sido interesante la inclusión del amor platónico como uno de los tipos que existen. Sirviendo de advertencia además de que, la idealización no es otra cosa que la conversión del otro en alguien perfecto. Un error de gravedad ya que la perfección no existe y por eso, hay que bajar al otro del pedestal y recordar que son precisamente esas imperfecciones las que nos convierten en reales y, por ende, en bellos.
Cuanto antes tengamos este detalle presente, antes nos daremos cuenta de que perseguir un imposible no es otra cosa que convertirnos en tristes y enfadados ya que, estaremos continuamente persiguiendo un imposible y nos olvidaremos de nuestro presente, y sentiremos mucha insatisfacción, rabia y enfado al no ver conseguido nuestro objetivo.
Y por último, está el amor sano. Precisamente ese que nos acepta tal cual somos y que sí que tenemos que incluir de manera más regular en nuestras vidas. No es mi cliché preferido el del friends to lovers, pero sí que he de admitir que buena parte de las relaciones y las que tienden a ser más duraderas son precisamente aquellas en las que los miembros de la pareja, además de ser amigos, también son amantes.
Pero que explica muy bien por qué muchos de esos amigos sienten miedo a ir un paso más allá con la otra persona. No porque carguen con traumas o situaciones difíciles de gestionar desde el punto de vista psicológico, sino porque si la cosa sale mal, la pérdida sería doble. Eso sí, como bien se le describe en la obra, en ocasiones es un cabrón. Adorable, pero lo es.
Eso sí, antes de querer a nadie, debemos querernos bien a nosotros mismos.
De ahí que el viaje de Abril ha sido fantástico y a mí me ha gustado mucho compartirlo con ella y conocer la pluma de Cristina.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!
La entrada del blog de hoy está dedicada a una novela que leí en colaboración con la autora, a quien agradezco enormemente el envío del ejemplar en digital. Y también porque así me permitiera conocer su pluma, una acción que ya sabéis cuánto me gusta realizar.
En este caso, además, ya había visto su nombre en redes por la publicación de su novela precedente, la cual me llamó la atención, así que me hizo especial ilusión que me contactase para poder leerla. Y por eso, nos encontramos aquí hoy y por ese motivo también, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta novela y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Querida Abril de Cristina Aleixandre por si no la conocíais:
SINOPSIS
Abril está a punto de cumplir 30 años, momento en el que se cuestionará si su vida es lo que realmente desea. Con esta idea en la cabeza todo saltará por los aires en un viaje con su novio a Marbella. Allí se replanteará todo, dejará a su novio y huirá a Valencia para reunirse con sus amigas. Allí, se enfrentará a diferentes retos, como reencontrarse con su amor de instituto y fracasar en sus citas a ciegas. Decidida a centrarse en su carrera, regresa a su trabajo, en la empresa de su padre, pero su entorno familiar y laboral tampoco encaja con la nueva Abril, de modo que dejará su trabajo y retomará sus estudios de traducción.
Por fin todo tiene sentido y se siente con las riendas de su vida. Quizá es el momento de volver a abrirse al amor, y hay un vecino de su amiga que le resulta bastante interesante.
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, tengo que hacer un comentario al respecto de la portada porque es de ese tipo de las que tanto me gustan a mí; de las inteligentes. Porque, a priori, puede entenderse por qué hay determinados elementos en ella incluida, pero también esos elementos representados en ella son muy metafóricos. Especialmente el micrófono central, el cual tiene un tamaño mucho más grande que el resto de elementos.
Y ese micrófono hace alusión a la profesión de Axel, locutor de radio. Un Axel que le da también otro significado a ese objeto, del cual hablaré más adelante. Pero al mismo tiempo, hace alusión a Abril también, porque está buscando su voz en la vida. Una voz que más de una vez le han robado las personas que están a su alrededor, siendo conscientes del hecho o no. Y que esa voz no es otra cosa que su amor propio, fundamental para así valorarnos y sobre todo, querer bien a la sociedad.
En este sentido, por tanto, esta novela es un viaje de autoconocimiento y autodescubrimiento de sí misma y también de todo lo que le rodea y, al mismo tiempo, es un alegato a favor de la resiliencia y sobre todo, de que nunca es tarde o pronto para encontrar nuestro camino en la vida.
Recuerda por tanto que la sociedad es diferente y que es esa diferencia la que enriquece y no tiene por qué separar, ya que cuanto más diferencias haya entre las personas que están a nuestro alrededor, más ricos seremos. Además de eso, la diversidad sirve para recordar cuán erróneo y equivocado es el de estandarizar los ritmos vitales personales y como sociedad, ya que, como bien dice el dicho, las comparaciones siempre son odiosas.
Por último, conviene muy y mucho por eso, recordar que la palabra crisis es de origen griego y significa separar, puesto que proviene del mundo de la agricultura. Es una palabra que, al igual que las componen el castellano son polisémicas, lo que ocurre es que nos hemos quedado más en el imaginario colectivo con la tercera, al ser mucho más dramática - que nos gusta mucho un drama - cuando, la primera que aparece en el diccionario y que indica cambios profundos y de enormes consecuencias en una situación, es precisamente a la que alude el periplo vital de Abril.
Y hablando de nombres y palabras, también me ha parecido muy interesante que ese sea el nombre escogido para la protagonista porque, si bien la primavera empieza en marzo - finales - la realidad es que es en abril cuando, poco a poco, empieza ese renacimiento de la naturaleza. Así que de nuevo, es otra de esas metáforas y mensajes en clave bien presentes desde el inicio de la historia que suelen pasar desapercibidos, pero que tanto me gustan a mí.
Es también una novela bastante crítica con la sociedad y con la presión para con las mujeres, lo cual es siempre de agradecer.
Critica de la sociedad la inmediatez con la que nos empeñamos en vivir sin disfrutar del momento o de las pequeñas cosas que componen nuestras vidas y que son las que verdaderamente nos hacen felices. Y eso, también nos hace olvidar que tendemos a confundir vivir y sobrevivir, que no son verbos sinónimos y que, cuanto antes aprendamos la diferencia entre uno y otro, antes seremos felices.
Asimismo, también critica lo poco empáticos que somos a causa de este exceso de individualidad que nos caracteriza y cómo nos lanzamos a críticas descarnadas para con los demás sin pararnos a pensar que toda acción tiene una consecuencia y tampoco en el tremendo daño que puede provocar las palabras, las cuales son mucho más poderosas que las palabras, ya que los efectos y las secuelas perduran mucho más en el tiempo al ser invisibles. De ahí que haya que tener cuidado con lo que hacemos y decimos.
Además, paradójicamente lo relaciona con otro aspecto de nuestra sociedad que nos define a la perfección: el del miedo a comunicarnos. Y sí, sé que es contraproducente con lo que acabo de plantear. Pero es así, criticamos y hablamos pero no de frente, sino aprovechando el escudo protector o la pantalla de los pequeños aparatos electrónicos que conforman nuestro día a día.
Y es que hay miedo, mucho miedo al juicio externo. De los demás, pero sobre todo de aquellos que son más cercanos a nosotros. Amén de que lo consideramos un síntoma de debilidad o sensiblería, cuando no es así. Solo los valientes se atreven a dar ese paso adelante y compartir su mundo interno con los demás. Permitiendo así que sepan que cargan con unos demonios que, hasta ese momento no se habían decidido a compartir con el resto del mundo... por ese mismo motivo.
Por eso, una vez más, esa inclusión del micrófono me ha gustado tanto. Y aún más porque Axel es quien mejor lo encarna y lo representa. Y es una paradoja casi divertida podría decirse porque él es comunicador y locutor de radio. Así que, si en casa del herrero, cuchillo de palo... imaginad en casa de los demás.
Es una novela romántica, por supuesto. Y por eso, el sentimiento tiene una gran importancia. Desde diferentes puntos de vista... y no siempre positivos.
Así, se habla del amor entre los miembros de una familia y recuerda que, el mero hecho de compartir un grupo sanguíneo o un vínculo estrecho con otra persona, no conlleva asociado el amor. Al contrario, como el resto de relaciones importantes de nuestras vidas, debemos darle la importancia y el cuidado que merecen: todos. Y además, recordar también que, el hecho de ser familiares tampoco nos da derecho a opinar y decir lo que nos venga en gana al respecto de los demás. Porque no es así.
Además de eso, conviene saber también que las circunstancias en las que hemos sido criados tienen un profundo impacto en nosotros y en la creación y forja de nuestra personalidad, nuestro carácter y también a la hora de aceptar determinados comportamientos y actitudes como válidos, cuando no lo son en realidad.
Por eso, también conviene recordar que, si bien la paternidad no es nada sencilla, debemos respetar también la individualidad y conceder a los hijos la posibilidad de elección y de cometer errores, para así aprender. No crear una copia a nuestra imagen y semejanza, porque una cosa es intentar sacar la mejor versión de nosotros mismos, lo cual es positivo, pero otra bien distinta es la de controlar o intentar cambiarles por completo. Eso no es un buen amor.
Y eso, la pobre Abril lo sufre en sus propias carnes y lo llega a tener tan arraigado e interiorizado que, está sobreviviendo en la vida, más que vivirla... con todo lo que ello le supone. Y a pesar de que, en ocasiones muestra su verdadero yo y su rebeldía - amé el A tomar por culo inicial - lo cierto es que le cortan las alas tan de seguido y por tantas partes que... al final se lo termina creyendo, infravalorándose en el camino.
Por fortuna cuenta con esa otra familia que se elige, los amigos. O las amigas, mejor dicho. Y tengo que decir que uno de los puntos fuertes de esta novela es, precisamente la sororidad de la misma. Así, la relación entre Judith, Carla y ella es muy real y demuestra que la diferencia enriquece y nunca separa. Pero también, que si las mujeres nos apoyáramos más entre nosotras, el mundo iría mucho mejor y las consecuencias de esto las disfrutaríamos todos.
Además de todo esto, el grupo de amigas sirve también para hacer un fiel reflejo de la sociedad en lo que al sentimiento romántico se refiere. Incide por tanto, en el hecho de que el sentimiento, al pertenecer al campo de la psique no se debe estandarizar jamás. Pero que hay que cuidarlo porque, al igual que el ser humano, este evoluciona con el tiempo. Y puede ser tóxico, por supuesto.
De hecho, me ha gustado que incluyera a Carlos como personaje ejemplarizante de lo que es un mal amor. Y por tanto, emplaza a cualquier lector que se acerque a la obra, a que actúe igual que hace Abril con él: menospreciar, avergonzarse de ella, ocultar o no querer compromisos con otra persona cuando ha transcurrido mucho tiempo del inicio de la relación con ella no es un buen amor.
Y vuelve a incidir también en el interés por lo que nos gusta o interesa porque, no podemos dar las cosas por sentadas. Hay que cuidarlas a diario a riesgo de evitar el desgaste en un grado tal que termine por romperla. De ahí que sea, una vez más, tan importante la comunicación, también aquí porque si no, aparecerán malentendidos, discusiones e incluso rupturas sentimentales. Únicamente por no saber manejar los tiempos o no saber explicar ni hacer saber al otro lo que nos pasa por la mente.
Eso sí, conviene tener bien presente que no podemos obligar a nadie a que nos quiera como nosotros queremos que lo hagan, amén de que forzar a otro y estirar un chicle que se ha roto, no lleva a nada bueno tampoco.
En cuanto al amor, de nuevo ha sido interesante la inclusión del amor platónico como uno de los tipos que existen. Sirviendo de advertencia además de que, la idealización no es otra cosa que la conversión del otro en alguien perfecto. Un error de gravedad ya que la perfección no existe y por eso, hay que bajar al otro del pedestal y recordar que son precisamente esas imperfecciones las que nos convierten en reales y, por ende, en bellos.
Cuanto antes tengamos este detalle presente, antes nos daremos cuenta de que perseguir un imposible no es otra cosa que convertirnos en tristes y enfadados ya que, estaremos continuamente persiguiendo un imposible y nos olvidaremos de nuestro presente, y sentiremos mucha insatisfacción, rabia y enfado al no ver conseguido nuestro objetivo.
Y por último, está el amor sano. Precisamente ese que nos acepta tal cual somos y que sí que tenemos que incluir de manera más regular en nuestras vidas. No es mi cliché preferido el del friends to lovers, pero sí que he de admitir que buena parte de las relaciones y las que tienden a ser más duraderas son precisamente aquellas en las que los miembros de la pareja, además de ser amigos, también son amantes.
Pero que explica muy bien por qué muchos de esos amigos sienten miedo a ir un paso más allá con la otra persona. No porque carguen con traumas o situaciones difíciles de gestionar desde el punto de vista psicológico, sino porque si la cosa sale mal, la pérdida sería doble. Eso sí, como bien se le describe en la obra, en ocasiones es un cabrón. Adorable, pero lo es.
Eso sí, antes de querer a nadie, debemos querernos bien a nosotros mismos.
De ahí que el viaje de Abril ha sido fantástico y a mí me ha gustado mucho compartirlo con ella y conocer la pluma de Cristina.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!

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