Las tres damas: las almas errantes de Claudia Cortez
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la autora, a quien agradezco enormemente el envío del ejemplar en digital, tanto de este como del primer volumen de la trilogía. Me estrené con su pluma con la precedente y quise seguir sabiendo más de esta historia, así que, por eso hoy no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de la misma y prefiero dejaros desde ya con la sinopsis y mi opinión de Las tres damas: las almas errantes de Claudia Cortez:
SINOPSIS
El bosque.
La casa.
Secretos y misterios, hechizos y maldad rodean a Stone Hall y a sus moradores desde hace cientos de años.
Seis años han pasado desde que Julia se enfrentó a lo que decenas de generaciones han temido o han pretendido ignorar.
Perdió mucho en esa batalla y su alma quedó herida para siempre.
Cuando al fin su vida parece estar en calma, un inesperado accidente la obliga a mirar a la muerte a la cara una vez más. Pero aún tiene fuerzas para luchar por lo que ama, y está dispuesta a hacer cualquier cosa por recuperar lo que quieren arrebatarle, aun adentrarse en el mismo infierno.
La segunda parte de esta saga gótica donde los sobresaltos y los misterios se hacen más y más oscuros.
«Voy a ir a buscarte, no me importa hasta donde tenga que llegar, te encontraré y te traeré conmigo»
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer una advertencia por si no hubiera quedado claro en la parte introductoria. Esta trilogía tiene una trama que se desarrolla en todos los volúmenes, así que si no habéis leído el primero, mucho me temo que os vais a comer algún que otro spoiler. Y también me sirve para advertir del hecho de que no está terminada, es decir que, si después de haber leído los dos, os entra el ansia viva por querer saber más - os pasará, creedme - tendréis que esperar un tiempo más.
Al pertenecer a la misma serie, hay elementos que se repiten en esta historia también. Así, sigue habiendo una doble narrativa temporal, que nos permite saber más o incluso, rellenar huecos de aspectos que no quedaron desarrollados lo suficiente o que ni siquiera fueron tratados, pero que son fundamentales para entender un poco más del carácter de los personajes.
En este sentido, he agradecido muy y mucho saber más de Michael, ya que, empezar una trama o un personaje in media res, es arriesgado y no suele funcionar bien. Además de que, gracias a esta subtrama, entendemos mejor el por qué de algunas de sus actitudes y comportamientos. Y además, también nos ha permitido conocer a miembros de su familia, como Laura quien, como tocaya mía que es, me ha caído estupendamente bien ante su primera intervención.
Y esta Laura en cierto modo, sirve también para contraponerla con Julia y la subtrama contemporánea porque nos describe de una manera bastante acertada cuál era la situación de la mujer en aquella época. Y sobre todo que, aspectos de nuestras vidas como el amor en los matrimonios, que pueden parecer lógicos y/o caer de cajón, en otros momentos para nada eran así. Ya que, como la consideración de la mujer era prácticamente nula, esta era considerada un instrumento para aumentar el patrimonio familiar y deshacerse al mismo tiempo de un coste económico elevado de la familia.
Todo ello, ha llevado a pensar que las mujeres eran sumisas y complacientes, pero nada que ver, ellas luchaban por su libertad con los métodos y armas que tenían a su alcance. De ahí que me haya gustado tanto... al menos una parte de su personaje.
Junto a ello también incide en cuán importante era para la mujer en otros momento históricos que estas se convirtieran en madres, ya que era el modo de perpetuar y continuar el linaje dinástico. De ahí que, en no pocas ocasiones, su valor era únicamente basado en ese objetivo, forzándolas a hacer casi de todo para alcanzar tal fin. Y también, restándole cualquier otro tipo de validez o credibilidad. Y este pensamiento ha quedado tan arraigado en el imaginario colectivo que, aún hoy, parece incluso que una mujer es menos que otra por no querer convertirse en ella. Cuando no es así, cada mujer tiene el derecho, la libertad y la potestad de decidir hacer con su cuerpo lo que tenga a bien.
No es el único pensamiento que incluye en el libro con el que hace hincapié de cómo las cosas parecen no haber cambiado mucho de un tiempo a esta parte. Porque, en la antigüedad, aquellas mujeres que se salían de la norma, luchaban contra el poder establecido y suponían una competencia directa para los hombres con altas cuotas de poder, eran una verdadera amenaza que no podían permitir y por eso, ellos se encargaban de vilipendiarlas, crearles mala fama y darles unos roles de maldad o peligrosidad que en realidad, no tenían. Como vuelve a pasar una vez más con las brujas.
Unas brujas, que una vez más, vuelven a reflejar cómo la ausencia de sororidad entre las mujeres no conlleva nada positivo y por eso, lo que en realidad deberíamos de hacer sería apoyarnos más entre nosotras y no considerarnos como enemigas porque... los resultados siempre serán positivos y los apreciaríamos todos.
Es también un libro muy mágico, en el que queda demostrado, una vez más, que no podemos escapar de nuestro destino, aparezca en el formato en el que lo haga. Incluyendo el amor, porque sí, el amor también puede ser sinónimo de destino.
De ahí que, este sentimiento aparece en más de un tipo a lo largo de sus páginas.
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la autora, a quien agradezco enormemente el envío del ejemplar en digital, tanto de este como del primer volumen de la trilogía. Me estrené con su pluma con la precedente y quise seguir sabiendo más de esta historia, así que, por eso hoy no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de la misma y prefiero dejaros desde ya con la sinopsis y mi opinión de Las tres damas: las almas errantes de Claudia Cortez:
SINOPSIS
El bosque.
La casa.
Secretos y misterios, hechizos y maldad rodean a Stone Hall y a sus moradores desde hace cientos de años.
Seis años han pasado desde que Julia se enfrentó a lo que decenas de generaciones han temido o han pretendido ignorar.
Perdió mucho en esa batalla y su alma quedó herida para siempre.
Cuando al fin su vida parece estar en calma, un inesperado accidente la obliga a mirar a la muerte a la cara una vez más. Pero aún tiene fuerzas para luchar por lo que ama, y está dispuesta a hacer cualquier cosa por recuperar lo que quieren arrebatarle, aun adentrarse en el mismo infierno.
La segunda parte de esta saga gótica donde los sobresaltos y los misterios se hacen más y más oscuros.
«Voy a ir a buscarte, no me importa hasta donde tenga que llegar, te encontraré y te traeré conmigo»
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer una advertencia por si no hubiera quedado claro en la parte introductoria. Esta trilogía tiene una trama que se desarrolla en todos los volúmenes, así que si no habéis leído el primero, mucho me temo que os vais a comer algún que otro spoiler. Y también me sirve para advertir del hecho de que no está terminada, es decir que, si después de haber leído los dos, os entra el ansia viva por querer saber más - os pasará, creedme - tendréis que esperar un tiempo más.
Al pertenecer a la misma serie, hay elementos que se repiten en esta historia también. Así, sigue habiendo una doble narrativa temporal, que nos permite saber más o incluso, rellenar huecos de aspectos que no quedaron desarrollados lo suficiente o que ni siquiera fueron tratados, pero que son fundamentales para entender un poco más del carácter de los personajes.
En este sentido, he agradecido muy y mucho saber más de Michael, ya que, empezar una trama o un personaje in media res, es arriesgado y no suele funcionar bien. Además de que, gracias a esta subtrama, entendemos mejor el por qué de algunas de sus actitudes y comportamientos. Y además, también nos ha permitido conocer a miembros de su familia, como Laura quien, como tocaya mía que es, me ha caído estupendamente bien ante su primera intervención.
Y esta Laura en cierto modo, sirve también para contraponerla con Julia y la subtrama contemporánea porque nos describe de una manera bastante acertada cuál era la situación de la mujer en aquella época. Y sobre todo que, aspectos de nuestras vidas como el amor en los matrimonios, que pueden parecer lógicos y/o caer de cajón, en otros momentos para nada eran así. Ya que, como la consideración de la mujer era prácticamente nula, esta era considerada un instrumento para aumentar el patrimonio familiar y deshacerse al mismo tiempo de un coste económico elevado de la familia.
Todo ello, ha llevado a pensar que las mujeres eran sumisas y complacientes, pero nada que ver, ellas luchaban por su libertad con los métodos y armas que tenían a su alcance. De ahí que me haya gustado tanto... al menos una parte de su personaje.
Junto a ello también incide en cuán importante era para la mujer en otros momento históricos que estas se convirtieran en madres, ya que era el modo de perpetuar y continuar el linaje dinástico. De ahí que, en no pocas ocasiones, su valor era únicamente basado en ese objetivo, forzándolas a hacer casi de todo para alcanzar tal fin. Y también, restándole cualquier otro tipo de validez o credibilidad. Y este pensamiento ha quedado tan arraigado en el imaginario colectivo que, aún hoy, parece incluso que una mujer es menos que otra por no querer convertirse en ella. Cuando no es así, cada mujer tiene el derecho, la libertad y la potestad de decidir hacer con su cuerpo lo que tenga a bien.
No es el único pensamiento que incluye en el libro con el que hace hincapié de cómo las cosas parecen no haber cambiado mucho de un tiempo a esta parte. Porque, en la antigüedad, aquellas mujeres que se salían de la norma, luchaban contra el poder establecido y suponían una competencia directa para los hombres con altas cuotas de poder, eran una verdadera amenaza que no podían permitir y por eso, ellos se encargaban de vilipendiarlas, crearles mala fama y darles unos roles de maldad o peligrosidad que en realidad, no tenían. Como vuelve a pasar una vez más con las brujas.
Unas brujas, que una vez más, vuelven a reflejar cómo la ausencia de sororidad entre las mujeres no conlleva nada positivo y por eso, lo que en realidad deberíamos de hacer sería apoyarnos más entre nosotras y no considerarnos como enemigas porque... los resultados siempre serán positivos y los apreciaríamos todos.
Es también un libro muy mágico, en el que queda demostrado, una vez más, que no podemos escapar de nuestro destino, aparezca en el formato en el que lo haga. Incluyendo el amor, porque sí, el amor también puede ser sinónimo de destino.
De ahí que, este sentimiento aparece en más de un tipo a lo largo de sus páginas.
Así, se habla del amor por los lugares. Emplazando a que sí que volvamos a los lugares donde fuimos felices. Porque cada viaje lleva unas circunstancias y como tal, unos recuerdos asociados a él, y que dependerán y mutarán dependiendo del momento exacto de la vida en la que nos hallemos. Pero también, porque este regreso provocará una no idealización de los mismos, porque ya sabemos lo que sucede cuando idealizamos a cualquier persona, lugar u objeto; nos aparta de la realidad, tan sincera y llena de sinsabores, y además, el tratar de alcanzarla en cualquier aspecto de la misma, a la larga, solo conllevará infelicidad e insatisfacción.
Pero también se habla del amor por los amigos. Y en este sentido, ha sido muy real el modo en que, Adela se relaciona con Simaco, y realiza por tanto una metáfora acerca de la sociedad y de ser adultos de lo más acertada. Además de que, al mismo tiempo, recuerda que, si está muy bien madurar, para ser realmente felices, en ocasiones, no deberíamos de perder esa inocencia tan propia y típica de los niños.
En cualquier caso, retomo el tema de los amigos, porque, lo enlazo con otro de los grandes temas importantes de la novela; que es el de la comunicación. Y lo que se extrae de todo esto, ha quedado bastante claro que hay que hablar siempre. Y poner punto y final a conversaciones, cerrando así etapas. Por muy dolorosas o hirientes que puedan parecer las circunstancias a priori, porque si no, a la larga, las consecuencias siempre serán peores.
Incluso que esas conversaciones pueden ser beneficiosas para el desarrollo y la aceptación de un buen amor propio, ya que nos servirá para alejarnos de la toxicidad de nuestras vidas, de manera muy presente o mucho más camuflada.
O dicho de otra manera, solo si nos queremos bien a nosotros mismos, podremos querer bien a los demás. Y así, no confundiremos sentimientos que pueden parecer similares, cuando no lo son. De ahí que, en muchas ocasiones, Julia me parecía un poco el perro del hortelano con Lucas y por eso, creo que debería aclararse primero, antes de hacerle pagar los platos rotos.
Porque, sí que es cierto que las mejores relaciones sentimentales son aquellas en las que los miembros de la pareja, además de ser amigos son amantes, pero sí que es cierto que hay que tener la diferencia muy clara. Y sobre todo, no obligar a otra persona a que nos quiera como nosotros queramos que lo hagan. Eso no es amor. Porque quien bien te quiere, lo hace libre y en plenitud, sin conformarse con las migajas de algo similar. Y sobre todo, el forzar a que alguien se quede junto a nosotros, tampoco es amor. Por lo anteriormente citado.
También hay bien de salseo en esta novela porque, queda demostrado que contra el amor no se puede luchar y que este, si es sano, sacará siempre la mejor versión de nosotros mismos. E incluso puede que nos convierta en el propio héroe de nuestra historia y en el alguna que otra persona más. Así que, en este sentido, la deriva que ha tomado un personaje gracias a dar ese paso adelante, aceptando por fin lo que le pasa, me ha gustado mucho. Y por supuesto, quiero seguir sabiendo de ello.
Pero, como bien ha demostrado el personaje, y más de otro también, antes de poder querer bien a otro o aceptar al sentimiento en toda su fortaleza y rotundidad, debemos aprender a querernos bien a nosotros mismos. Con sus partes buenas y malas. Dando así el lugar e importancia que la salud mental ha de tener en nuestras vidas. Porque todo el mundo cargamos con unos demonios que no solemos compartir con los demás y en ocasiones, nuestras partes más oscuras, pueden provocar que nos perdamos para siempre. De ahí que ese mensaje a favor de ser más empáticos y estemos más pendientes de los demás, me ha gustado mucho.
Porque, en ese transitar, el amor, también puede ser luz y sirva de guía amén de liberar a nuestra alma errante.
Todo queda abierto para el tercer volumen. Y además de un nuevo enfrentamiento que espero que confirme el dicho popular de a la tercera, va la vencida....ese nuevo tres que ha aparecido en forma de triángulo amoroso, me tiene intrigadísima. Y solo diré que yo ya he elegido el vértice al que voy a apoyar.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!
Pero también se habla del amor por los amigos. Y en este sentido, ha sido muy real el modo en que, Adela se relaciona con Simaco, y realiza por tanto una metáfora acerca de la sociedad y de ser adultos de lo más acertada. Además de que, al mismo tiempo, recuerda que, si está muy bien madurar, para ser realmente felices, en ocasiones, no deberíamos de perder esa inocencia tan propia y típica de los niños.
En cualquier caso, retomo el tema de los amigos, porque, lo enlazo con otro de los grandes temas importantes de la novela; que es el de la comunicación. Y lo que se extrae de todo esto, ha quedado bastante claro que hay que hablar siempre. Y poner punto y final a conversaciones, cerrando así etapas. Por muy dolorosas o hirientes que puedan parecer las circunstancias a priori, porque si no, a la larga, las consecuencias siempre serán peores.
Incluso que esas conversaciones pueden ser beneficiosas para el desarrollo y la aceptación de un buen amor propio, ya que nos servirá para alejarnos de la toxicidad de nuestras vidas, de manera muy presente o mucho más camuflada.
O dicho de otra manera, solo si nos queremos bien a nosotros mismos, podremos querer bien a los demás. Y así, no confundiremos sentimientos que pueden parecer similares, cuando no lo son. De ahí que, en muchas ocasiones, Julia me parecía un poco el perro del hortelano con Lucas y por eso, creo que debería aclararse primero, antes de hacerle pagar los platos rotos.
Porque, sí que es cierto que las mejores relaciones sentimentales son aquellas en las que los miembros de la pareja, además de ser amigos son amantes, pero sí que es cierto que hay que tener la diferencia muy clara. Y sobre todo, no obligar a otra persona a que nos quiera como nosotros queramos que lo hagan. Eso no es amor. Porque quien bien te quiere, lo hace libre y en plenitud, sin conformarse con las migajas de algo similar. Y sobre todo, el forzar a que alguien se quede junto a nosotros, tampoco es amor. Por lo anteriormente citado.
También hay bien de salseo en esta novela porque, queda demostrado que contra el amor no se puede luchar y que este, si es sano, sacará siempre la mejor versión de nosotros mismos. E incluso puede que nos convierta en el propio héroe de nuestra historia y en el alguna que otra persona más. Así que, en este sentido, la deriva que ha tomado un personaje gracias a dar ese paso adelante, aceptando por fin lo que le pasa, me ha gustado mucho. Y por supuesto, quiero seguir sabiendo de ello.
Pero, como bien ha demostrado el personaje, y más de otro también, antes de poder querer bien a otro o aceptar al sentimiento en toda su fortaleza y rotundidad, debemos aprender a querernos bien a nosotros mismos. Con sus partes buenas y malas. Dando así el lugar e importancia que la salud mental ha de tener en nuestras vidas. Porque todo el mundo cargamos con unos demonios que no solemos compartir con los demás y en ocasiones, nuestras partes más oscuras, pueden provocar que nos perdamos para siempre. De ahí que ese mensaje a favor de ser más empáticos y estemos más pendientes de los demás, me ha gustado mucho.
Porque, en ese transitar, el amor, también puede ser luz y sirva de guía amén de liberar a nuestra alma errante.
Todo queda abierto para el tercer volumen. Y además de un nuevo enfrentamiento que espero que confirme el dicho popular de a la tercera, va la vencida....ese nuevo tres que ha aparecido en forma de triángulo amoroso, me tiene intrigadísima. Y solo diré que yo ya he elegido el vértice al que voy a apoyar.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!

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