Hasta decirnos te quiero (café Morgan nº1) de Edine Connors

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
autora, a quien agradezco enormemente el envío del ejemplar en digital. Pero sobre todo, la confianza en mí por querer que le dé mi valoración al respecto de su última y más novedosa obra.

Por todo ello, no me voy a entretener más en esta parte introductoria de la publicación y por eso, os dejo aquí con la sinopsis y mi opinión de Hasta decirnos te quiero, el primer volumen de la bilogía café Morgan, escrito por Edine Connors.

SINOPSIS

¿Qué hace falta para descubrir que el amor de tu vida está ante tus ojos?
Desde que Amy llegó a la ciudad, la cafetería frente a su casa se ha convertido en un segundo hogar para ella y su hija adolescente.
Entre dulces y cafés, Morgan, siempre pendiente de ambas, se ha ido ganando un lugar en su corazón. Pero Amy está demasiado ocupada en averiguar el secreto que él guarda como para descubrir sus propios sentimientos.
Una novela sobre encontrar lo que no se busca. Una historia sobre el amor forjado a través de la amistad.
Acompáñame a Café Morgan y déjate enamorar. ¿Podrás resistirte a encontrar el amor entre bocados de chocolate y sorbos de capuchino?

OPINIÓN


Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer un comentario al respecto de la pluma de Edine. Y esta es que, antes de comenzar con la lectura, siempre sé que me va a gustar. Y además, que junto a su disfrute, sé que se van a tratar más de un tema susceptible de ser analizados.
Y en este caso, ambos aspectos se confirman.

Porque sí, es cierto que aquí conoceremos la historia de Amy y cómo encuentra el amor. O mejor dicho, cómo se da cuenta de que ha estado mucho más cerca siempre de lo que ha imaginado. Pero también, la usa como un instrumento para hacer un fiel reflejo de buena parte de las mujeres de nuestra sociedad. Que viven ni mejor ni peor, sino adaptadas a las circunstancias que les han tocado en vida. 

Y uno de los aspectos que nos rodean, por tanto, es el sentimiento del amor, de más de un tipo. Y no siempre del todo sano.   

Se habla aquí por ejemplo del amor entre los miembros de una familia, que, como digo, no siempre es sano. Y por eso, aunque pueda parecer egoísta, en mi caso, yo considero que Amy actúa perfectamente bien. Porque, no acepta en su vida a personas que no la tratan bien, ni directa ni indirectamente en forma de su hija. 

Y una hija que es suya, a pesar de no llevar su sangre. Porque padre se hace y no se nace. Y por tanto, el mero hecho de compartir un vínculo o un grupo sanguíneo con otra persona, no tiene por qué llevar asociado el surgimiento o el brote del amor. Al contrario, como el resto de relaciones importantes en nuestras vidas, hemos darle la importancia que merece; toda. 

Además de eso, también usa su relación familiar para recordar que no existe un único tipo de familia válido, sino que todas son igual de válidas. Pero que tampoco el mero hecho de ser familiares de otra persona es lo que nos tiene que servir para criticar o comentar todo al respecto de la otra sin ningún tipo de impunidad. Porque no es así, las palabras pronunciadas y los gestos hechos por nuestros familiares también provocarán el mismo grado de daño. Así que tenemos que pensarnos cómo actuar y qué decir la próxima vez que pensemos que seremos perdonados por intervención divina. No será así. 

De ahí que, como he mencionado anteriormente, me parece muy coherente que se comporte con ellos exactamente igual que como lo haría con otras personas: si no aportas, aparta. 

Otro aspecto relacionado con este tema, es cuán difícil es la maternidad o paternidad, asociándolo a la brecha generacional, llena de incomprensión entre hijos y padres, especialmente en la difícil etapa de la adolescencia, en la que ellos no son adultos de todo, pero tampoco han dejado de ser niños. Y además, al no manejar tampoco sus sentimientos y opiniones, atacan siempre como si fueran animales heridos... haciendo mucho daño. Sobre todo a quienes más quieren, que suelen ser los padres. 
Así que, en este sentido, me ha gustado que dé a los padres el rol que merecen porque, más de uno y más de una en esa etapa no nos damos cuenta de cómo actuamos y de cómo en ocasiones no los queremos de todo bien, causándoles incluso bastante daño. Sin intenciones a veces, pero no por ello menos dolorosas. Por eso, en ocasiones, Lyliana no se ha portado todo lo bien que debería con su madre y tampoco la ha respetado en exceso. 

Por otra parte, otro tema que usa para describir la sociedad contemporánea es el de lo difícil que es en ocasiones la conciliación laboral y familiar. Y por ello, hay que dar aún más mérito a esos progenitores que lo hacen lo mejor que pueden, ya que la paternidad no es perfecta y tampoco viene con un libro de instrucciones que aplicar de manera uniforme. Y sobre todo, a quienes sacrifican parte de esos dos aspectos de sus vidas con tal de que sus hijos tengan lo mejor. 

Junto a ello, lo relaciona con el ámbito laboral con el clasismo tan arraigado en nuestra sociedad. Porque, según qué profesiones y el salario que cobran, se consideran más o menos triunfadoras. Cuando, eso dice mucho de nosotros y sobre todo, que ayuda a recordar que no a todo el mundo se nos dan bien las mismas cosas. De ahí que seamos todos imprescindibles en ella. Más en un sistema económico capitalista como en el que nos encontramos. 

Pero, recuerda muy bien que el dinero no da la felicidad y que también son las pequeñas cosas de la vida las que realmente nos aportan y proporcionan esa felicidad que nosotros buscamos y tengamos que buscarla incansablemente. Además de que, es también nuestro sistema capitalista el que, cada vez más, nos deshumaniza como personas e individuos, incidiendo así en cuán importante es la empatía como parte de todos nosotros. Porque la presión y el estrés continuos no son tampoco nada sanos para nuestra salud mental. La cual es también básica para poder ser felices en otros aspectos de nuestras vidas, como un todo. 

Y en este caso, es Morgan quien mejor lo ejemplifica. Si bien sabía que su profesión no era la que Amy imaginaba - demasiado rocambolesca - sí que sabía que era más de lo que decía ser. Por eso, las apariencias engañan. 

También hay amor entre la familia que escogemos, como es la de los amigos. Y en muchos casos, esos amigos pueden ser también compañeros de trabajo. Por lo que no podemos cerrarnos puertas a la llegada o la aparición de nuevas personas en nuestras vidas. Pero, sí que es cierto que, aunque tenemos que rodearnos de personas lo más diferentes y opuestas a nosotros para ser más ricas, la realidad es que tampoco tienen que caernos bien todas las personas con las que trabajamos. Al igual que tampoco tenemos que pensar que nosotros tenemos que caerle bien a los demás. Con la salvedad de que, en este caso, no hay que aparentar sentir absolutamente nada y por tanto, sin compromiso a la hora de regalar nada. 

Aunque, sí que se habla de una buena amistad. Y lo que más me ha gustado de todo este aspecto es la sororidad entre Rebeca y Amy, demostrando que, si las mujeres nos llevásemos más entre nosotras, el mundo sería un lugar mejor para todos. Y también que así no tendríamos que tolerar o aguantar comportamientos machistas, los cuales, por desgracia, son mucho más habituales de lo que podríamos pensar. 

Así que, me ha encantado que incluya una situación que es desagradable, pero que, por desgracia es bastante real. Y que, por el mero hecho de ir vestidas como nos da la gana, las mujeres tengamos que enfrentar una serie de situaciones para nada agradables, o que se nos considere algo que no somos. Pero no, lo que somos es libres y dueñas de nosotras mismas y por eso, si queremos vestir o no como nos dé la gana, amén de hacer lo que nos dé la gana con quien nos plazca y las veces que creamos consecuentes... nadie más allá de nosotras mismas para decidir. 
Y sobre todo, que tenemos que tener muy claro todos y cada uno de los miembros de esta sociedad es que NO es siempre NO. Y a su vez, que tolerancia cero con cualquier tipo de menosprecio, insulto o falta de respeto para con nosotras. 

Es un tema espinoso pero muy bien narrado y muy necesario para que la literatura, y en este caso, la literatura romántica sea considerada como algo que va mucho más allá de un mero entretenimiento. Sino que es un arma de denuncia de aquellos aspectos de nuestra sociedad que poco o nada son brillantes. Y por eso, conviene poner más el foco en ellos, ya que si no hablamos de un tema, parece que no existe. Y además, si por eso, alguna mujer que sufre un incidente similar al aquí narrado, si toma de referencia lo aquí narrado, la novela habrá servido. 

También hay amor romántico, el cual, parafraseando el lugar donde transcurre buena parte de la historia, un café, se cuece a fuego lento. Porque el café Morgan es hogar y punto de reunión, por el dueño del local. E incluso Lyliana, de manera consciente en mi opinión, también lo ve. Todo el mundo a excepción de Amy, quien demuestra que no hay más ciego que quien no quiere ver, y también cómo hasta cierto punto la cotidianeidad nos vuelve un poco ciegos al respecto del sentimiento, pero también por parte de él, que el amor es paciente y sabrá encontrar su momento. A pesar de tiempos y miedos. Porque en parte es entendible que sienta miedo al rechazo, ya que en caso de que la situación no salga bien, el miedo es doble. 

La solución, como siempre, es la comunicación, porque si no nos comunicamos bien con el otro, comenzarán a aparecer dudas, recelos, desconfianzas e incluso rupturas sentimentales que chocan de raíz con el objetivo vital que debemos tener, que no es otro que la felicidad. Sin embargo, como nos comportamos con ella al igual que con el amor, consideramos que es un síntoma de debilidad y exposición al otro y por lo tanto, continuamos no sacándole todo el beneficio que podríamos extraer de la misma. 

Sin embargo, si un amor es sano, tratará siempre de sacar la mejor versión de nosotros mismos, sin intentar cambiarnos, puesto que son dos ideas que se suelen confundir a menudo. Y la diferencia está en ser sano o no. 

Aunque, antes de decidirse a querer a otro, debemos aprender a querernos y a valorarnos bien a nosotros mismos, y en eso hay que incluir el perdón, el priorizarnos y sobre todo, el de concedernos segundas oportunidades y poder reinventarnos. Porque nunca es tarde para comenzar de cero. Y la vida va de encontrar a la mejor compañía con la que compartir un café. 

He visto que es una bilogía, aunque esta historia queda cerrada. Imagino y espero que Lyliana será otra protagonista de la segunda novela. En mi caso lo espero ya que es un personaje que puede dar mucho juego. Además de que el homenaje que rinde a su padre, me pareció maravilloso. Y por eso, en parte se redime a mis ojos. 

En cualquier caso, ya quiero saber más. 

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!


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