Vino y pólvora de Susana Martín Gijón

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
editorial, B de Bolsillo, a quienes agradezco enormemente, el envío del ejemplar en físico. Y sobre todo, haber querido repetir conmigo esta experiencia, permitiendo así que conozca la continuación - espero que no final - de la serie Trébol y que os pueda compartir mis impresiones al respecto.

Por todo ello, no me voy a entretener mucho más y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Vino y pólvora, el tercer volumen de la serie Trébol escrito por Susana Martín Gijón:

SINOPSIS

Un magnate del vino aparece asesinado en su despacho. Una niña rumana perteneciente a una comunidad de inmigrantes que trabajan para la víctima en la vendimia se esfuma sin dejar rastro. Ante estas noticias, la oficial Annika Kaunda se ve obligada a interrumpir unas idílicas vacaciones con su familia en Nápoles y regresar a España para ayudar en la resolución del caso. Entretanto, su pareja, un periodista nacido en Italia, descubre una pista sobre su pasado que no piensa abandonar hasta llegar al fondo del asunto. ¿Murió su padre del modo en que siempre le contaron? ¿Quién es en realidad su enigmático tío Giacomo? ¿Y qué vínculos le unen a la Camorra?

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer un comentario al respecto de esta novela. Ese no es otro que el que, al pertenecer a una serie, se han de leer en orden. No por el caso de asesinato en sí, ya que cada crimen es diferente, sino por las subtramas personales de los personajes. Las cuales, en mi opinión, en este tercer volumen son mucho más importantes que la vertiente novela negra y que, por tanto, opacan ese otro componente de la misma.

Evidentemente, a riesgo de spoilers, o de no estar bien situados en lo que a relaciones entre los personajes e interrelaciones entre ellos, conviene, como digo, leerlos en orden.

Vuelve a ser una novela muy femenina, ya que el peso narrativo de la mujer es más importante que el de los hombres. Si bien, los hombres aquí mencionados tienen un pasado y unas revelaciones más sorprendentes.

Y eso me gusta, ya que vuelve a demostrarse que el rol de la mujer en la sociedad, tanto en profesiones más públicas y femeninas, como en el ámbito doméstico o la gestión de negocios en el ámbito rural es mucho más importante de lo que podríamos pensar. Y además, día tras día va ganando terreno, así que es ir contra la corriente el plantear justo lo contrario. Aunque, aún queda mucho camino que recorrer en aras de la igualdad y por eso, a diario, aún hoy tenemos que enfrentarnos a situaciones en las que se nos requiere un esfuerzo doble o triple que el de nuestros compañeros únicamente basado en nuestro sexo.

Amén de que, en numerosas ocasiones también, los hombres se siguen valiendo de posiciones de poder y cargos más o menos públicos para amedrentar, amenazar o someter a mujeres que trabajan con él. Especialmente en zonas donde el caciquismo y el latifundismo aún tienen un poso y arraigo poderoso en nuestra sociedad. Porque, sí que es cierto que hace un tiempo del mismo, pero parece que, determinados comportamientos y actitudes aún forman parte de la psique global contemporánea y por ende, aún les valida para actuar y comportarse del modo en que lo hacen.

Se hace una crítica muy dura, pero también necesaria a la sociedad contemporánea en lo que a la ética del trabajo se refiere y sobre todo, a la obsesión por conseguir el éxito y el poder y sobre todo, mantenerlo el mayor tiempo posible en nuestras manos. Estando dispuestos a todo con tal de conseguir ese objetivo. Incluso aprovecharnos de la buena voluntad y las ansias de un futuro mejor de los trabajadores pagándoles una miseria.

Junto a ello, también crítica cómo estamos, en cierto modo perdiendo el norte porque, a causa de la promulgación y aceptación cada vez más de este tipo de pensamientos, la realidad es que conceptos como el racismo, la xenofobia y el racismo están reapareciendo y de modo mucho más virulento que antaño.

El problema de la inmigración y de la población temporera rumana lo sufren de manera muy bien descrita en Almendralejo y por eso, me ha gustado el modo en que la autora, refleja ese hilo de pensamientos que no alza la voz pero sí que implica que la delincuencia de más o menos calibre está provocada por ellos. Asociando una serie de idea y pensamientos prejuiciosos negativos contra los que tenemos que luchar. Así que ese planteamiento, el de formarnos nuestro propio juicio escuchando siempre las dos versiones de una historia, está muy bien planteado.

Especialmente porque es un tema de rabiosa actualidad, sobre todo con los MENA y también porque, a medida que vamos leyendo páginas de la novela, descubrimos que la situación de Annika y la niña rumana desaparecida tiene bastantes puntos en común.

Un segundo tema muy importante en esta novela y que todos deberíamos de aplicarnos es el de que no podemos huir de nuestro pasado por muy rápidas que sean nuestras piernas, este nos alcanza. Además de que, en más de una ocasión, es nuestro propio pasado el que explica por qué somos como somos y respondemos del modo en que lo hacemos ante determinados estímulos. Como bien entendemos entonces el proceder de Sabina con los colectivos más desfavorecidos. Porque solo aquel que lo ha experimentado en carnes propias puede tener la empatía suficiente como para entenderlo e intentar aplicar la solución más adecuada al problema.

Así que me parece encomiable cómo desea ayudar, a pesar de que a Alma no le hace gracia.

Pero así también lo hace Annika. Y de esto, precisamente adolecía en volúmenes anteriores, porque ella parece como si de un Deus ex machina se tratase y era tan cerrada que, esa parte, la de su psique era la que flojeaba como personaje. Sin embargo, completados esos huecos, se han abierto nuevos interrogantes que necesito responder, pero también ahora he podido comprender por qué los vínculos tan fuertes con la que fue su mejor amiga y por qué esta la eligió como la mejor madre posible para su hija.

Una madre que se hace y que no se nace y cuyo instinto aparece como el amor, cuándo, cómo y dónde menos lo esperamos. Y en este sentido, jamás hubiera visto venir la irrupción de Ricardo. La cual confirma que no podemos negarnos a la aparición de nuevas personas en nuestras vidas, ya que nunca sabremos la importancia que, a la larga, estas tendrán en la misma.

Y hablando de madres y vínculos heredados del pasado, aquí es la madre de Bruno la que mejor encarna a la mamma italiana. Y Bruno, por su parte, explica bastante bien cómo el desconocimiento de nuestro pasado y la irrupción del mismo de un modo inesperado, puede provocar que nuestra vida se vuelva del revés.

Evidentemente, como buen perro de presa y con un olfato indiscutible, estaba claro que no iba a abandonar la pista de la Camorra. Eso sí, la curiosidad mató al gato y sale escamado en este sentido. Eso sí, vuelve a reafirmar la importancia que dicha organización, en apariencia extinta, sigue teniendo en la ciudad de Nápoles y en el entorno de la Campania.

En este caso, tengo que decir que Bruno ha estado descafeinado porque, hasta la mitad del libro prometía, pero me ha faltado su punto de vista desde la mitad hacia adelante, para así entender ese viraje que toma. Aunque es una decisión que indica que, en más de una ocasión, los hijos también somos herederos de nuestro pasado y que, es bastante más difícil escapar del rol o el homenaje que nos corresponde.

Hablando de hijos, me ha gustado que Susana hable de lo importante que es la infancia en la vida de todas las personas y que por tanto, los niños jamás han de ser víctimas armas arrojadizas de las situaciones que viven por sus padres o las personas que les rodean. Tienen derecho a vivir su vida plenamente, sin que esa etapa se les robe.

Sin embargo, lo cual ha sido un aspecto muy interesante, ya que en más de un ocasión ha sido un niño quien se ha visto privado precisamente de ello. Demostrando que, sin importar tiempos, sociedades o circunstancias, esto se repite. Y es muy triste porque dice mucho de nosotros como sociedad.

Como he dicho anteriormente, considero esta novela mucho más humana que thriller, aunque no negaré que me sorprendió descubrir la vinculación entre, precisamente el crimen del empresario de la bodega extremeña y la trama personal de un personaje secundario.

He vuelto a disfrutar de esa ambientación tan típicamente extremeña y con ciertas dosis de importancia emeritense - porque no sabía cómo se llamaba el centro de menores que tanta importancia tiene para un personaje - y también, no puedo concluir este post sin mencionar que, al ser parte de una serie, el final de este volumen ha quedado abierto y como tal visto tal y como se han dejado las cosas... NECESITO saber más.

Así que espero que, la reedición de estos tres primeros libros haya servido de estímulo y acicate para que las musas aparezcan y la autora nos regale más historias de Annika. Ella lo merece y Extremadura también. Yo al menos las leería todas.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!


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