Retrato de un caballero escocés (Las rebeldes de Oxford 3) de Evie Dunmore
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la editorial, Libros de Seda, a quienes agradezco enormemente el envío del ejemplar en físico. Pero sobre todo, la confianza en mi y la posibilidad de que siga leyendo a la autora, Evie Dunmore; quien es uno de mis más recientes descubrimientos en lo que a novela romántica histórica se refiere, sino también por seguir conociendo al resto de protagonistas de las rebeldes de Oxford. una serie que me fascina entrega tras entrega.
Por todo ello, no me voy a entretener mucho más en esta parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Retrato de un caballero escocés, el tercer volumen de la serie de Las rebeldes de Oxford, escrito por Evie Dunmore:
SINOPSIS
Hattie Greenfield es una rica heredera londinense, procedente de una acaudalada estirpe de banqueros. Lo único que quiere en la vida es ser una artista de éxito, tener una causa noble que defender y casarse con alguien joven y caballeroso. ¿Qué hace entonces en el altar con Lucian Blackstone, un oscuro y atractivo financiero al que toda la nobleza británica teme? Lucien es un hombre hecho a sí mismo. Sí, es rico, pero tiene poco poder, y tal vez Hattie sea la clave para conseguirlo así que, cuando tiene la oportunidad, la aprovecha. No alberga sentimientos románticos; quiere vengarse por algo que sucedió hace muchos años. Sin embargo, su nueva esposa lo hechiza…
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, He de decir que, pese a ser el tercero de la serie, cada novela es autoconclusiva y por lo tanto, no es imprescindible leérselas en orden. Aunque, yo sí que lo haría a riesgo de evitarse spoilers de lo sucedido con el resto de protagonistas de esta serie. Pero sobre todo, porque así se aprecia mucho mejor el arco argumental de cada una de ellas, no solo dentro de su propio libro, sino entrega tras entrega.
He de decir que, esperaba con ansias a Hattie. Pero, que no ha sido lo que esperaba. Y no lo entendáis a mal, porque no es así. Es que, dada su trayectoria, la había esperado más... escandalosa. Pero, no ha sido así. Y, a posteriori tras haber finalizado la lectura del libro, me agrada que no lo haya sido. Sobre todo porque, viniendo de Lucie, sería un patrón que quedaría muy repetido entonces.
La sorpresa me ha llegado, impactado y encantado porque, jamás hubiera imaginado que esta historia no fuera otra cosa en realidad que, un retelling del mito de Hades y Perséfone. O dicho de otro modo, que como soy muy romana y la diosa en mi ciudad tiene mucho peso, el de Plutón y Proserpina. Y es cierto que la autora lo ha dejado bien claro desde el principio porque la alusión es directa. Pero, poco a poco el lector - sobre todo, si es amante de la mitología - se irá dando cuenta de la revelación de secretos y de los paralelismos entre los personajes y los dioses del mito. Y esto, ha sido uno de los aspectos que más me han gustado de la novela.
En esta historia vamos a conocer cómo Hattie y Lucien se enamoran y superan las múltiples dificultades que la sociedad y sobre todo, ellos mismos se ha ido imponiendo en el camino de la vida hasta ser felices.
Hattie es un personaje que provocará amor - o al menos, empatía, de manera inmediata - y que demostrará que las apariencias engañan. Porque no es escandalosa, aunque en cierto modo, sí que lo es para la familia, puesto que no está interesada en los negocios o la economía, sino que ella es mucho más artística. Y por ahí viene lo escandaloso de la misma. Porque ella tiene la fortuna o el privilegio de ser una de las primeras estudiantes de arte de Oxford, bajo la tutela y el ojo crítico de John Ruskin nada menos. Este, es otro de los aspectos que más me gustan de esta serie: lo bien que quedan y casan las alusiones a personajes que tienen que ver con el mundo intelectual de la época y de la universidad.
Y en mi caso particular, el hecho de que, en este caso se haya mencionado y dado tanta importancia a los prerrafaelitas... me ganó por completo. Más, cuando se menciona como nexo de unión para la pareja el cuadro de Ofelia, de John Everatt Millais. Mi absoluto favorito y sobre todo, una visita más que obligada cada vez que voy a Londres. Para mí es indescriptible la cantidad de emociones que me embargan cada vez que me planto delante de esa pintura de la National Gallery. Brutal.
¿Es un privilegio? Sí, pero, ella no tiene que pedir perdón por haber nacido en la familia que le ha tocado. Ni por el hecho de ser una privilegiada en lo que a la economía se refiere. Así que, culparla como más de un personaje hace - incluido Lucien - por este dato, es un error. Amén de que conlleva un tufillo de envidia que nada positivo puede aportar.
Hattie es también un personaje que le sirve a la autora para recordar de un modo muy coherente que, la fortaleza no tiene por qué ir asociada a un físico determinado. Al contrario, la fortaleza mental es mucho más rotunda y poderosa de lo que podríamos pensar. Y por eso, si existe un adjetivo con el cual definirla, este, sin duda, sería fuerte. Más que nada porque está tan acostumbrada a que le hagan de menos y la menosprecien por ser "inofensiva" que no ven el gigante rotundo y poderoso que alberga en su interior.
Sobre todo, porque, no importan los sinsabores o decepciones que vaya sufriendo a lo largo de su vida, ella siempre sabe cómo adaptarse a esas nuevas circunstancias de su vida. Así que ha sido interesante entrever que ella tendría algún tipo de dislexia o dificultad en el aprendizaje, no solo por ver cómo lo enfrentaban en épocas anteriores. Sino porque demuestra también que, con empeño, el objetivo puede alcanzarse. Así que tenaz sería otro buen adjetivo para describirla. Y admirarla.
Junto a ello, lanza una advertencia que, incluso hoy, no estamos acostumbrados a la bondad. Y por eso, la menospreciamos y/o despreciamos, porque no sabemos entenderla, gestionarla o emprenderla. De ahí que, me diese mucha pena, ternura y que provoca que sea perfectamente entendible que ella busque amor. Sea del tipo que sea, incluso comprensión. Y por eso, no es del extrañar, lo que le pasa con Lucian y también, que busque un amigo como un posible marido.
Lucian por otra parte, es el perfecto Plutón. O Hades, por más de un motivo. Aunque, su propio nombre le traiciona; Lucien. Así que es una contradicción con patas. Porque sí, como el dios del inframundo es inmensamente rico, pero, también está rodado de oscuridad y por tanto, al mismo tiempo que rechaza el sentimiento del amor porque no se cree merecedor del mismo dado el titulo que posee, la realidad es que, en cierto modo, siempre lo ha estado buscando. Y por eso, envidia a quienes sí lo han obtenido.
Mismo personaje que, por ese motivo, en el fondo busca a alguien que encuentre la luz que habita en él desde su nombre. Y para eso, ha de ver más allá de sus apariencias. De ahí que la sensibilidad de ella como artista y sobre todo, su buen hacer con la fotografía conviertan a Hattie en su mejor compañera posible. Ya que realiza un retrato literal y metafórico de él que no puede ser más acertado. Y también, le hace darse cuenta de que la vida está llena de instantes que coleccionar y que merecen la pena ser vividos. Amén de que también le hace ver quizás lo que, en realidad es el mensaje más importante de todos los que le enseña. Y ese no es otro de que, en realidad no está viviendo, sino que sobreviviendo y también que, le hace ser consciente de que la verdadera riqueza de la vida no está en las posesiones materiales, sino en las pequeñas cosas de la misma, que tienen valor inmaterial. Como por ejemplo, los sentimientos. Y por eso, tiene mucho miedo. Pánico a mostrar su verdadero yo.
Un Lucian que, no rapta a Hattie como tal, pero sí que provoca que sus destinos estén indisolublemente ligados. Junto a ello, sirve de pretexto para narrar cómo, pese a que ya el sistema de clases sociales no estaba tan arraigado, al menos a priori, la realidad es que sí que lo hacía. Y, aunque era la burguesía y empleos de personas que no tenían nada de aristocrático, la realidad era que, para alcanzar la importancia social o una buena consideración, debía relacionarse o emparentarse con ellos. Por eso, aprovecha los recursos que tiene y "se compra" una. Ya que ella no es otra cosa que un instrumento o un peón que forma parte de un plan más grande perfectamente organizado. Así que no hay escrúpulos o sentimientos al respecto de lo que sienta o le pueda suceder.
Pero toda acción, tiene su consecuencia y, a la larga, las mentiras tienen las patas muy cortas, además de que, todo termina sabiéndose. Por eso, como héroe romántico al principio y durante buena parte de la historia... deja mucho que desear. Porque no para de meter la pata, una y otra vez. Eso sí, sí que me ha gustado que sea consciente y consecuente con lo que hace y, sepa reconocer sus errores. De ahí que, la reconquista para con ella sea muy bonita, y sobre todo, muy acorde con ella.
Aunque, sí que tengo que decir que, me hubiera gustado mucho leer más de él en modo pretendiente y marido enamorado completamente de ella. Porque creo que se lo merece. Así que no pierdo la esperanza de que, en el cuarto y último volumen de la serie - que no puedo esperar para leer - se incluyan más detalles y momentos entre ellos. Todas somos Hattie y como tal, nos merecemos un Lucien que nos reverencie y que bese el sueño que pisamos.
En esta novela también, hay un viaje literal y metafórico de ambos protagonistas, tanto por separado como juntos. En el que les hace darse cuenta de que, nuestro pasado y nuestros orígenes tienen un profundo impacto en nuestra personalidad y en el modo en que actuamos. Pero que, dejar que esas circunstancias sean más o menos favorables son solo una etapa. Y que si permitimos que sobrepasen el momento, provocarán un control y dominio absoluto sobre nosotros, que nos impedirá ser felices y disfrutar del momento o de la vida que nos ha tocado vivir. Más que nada porque toda acción tiene una consecuencia.
En este sentido, ha estado muy bien ese viaje a Escocia porque así Hattie ha completado huecos al respecto de Lucien y se ha dado cuenta de que quizás entonces, esa primera impresión que se había formado de él es errónea, porque las apariencias engañan. Y que, si bien no comparte el modus operandi que tiene más propio de un hombre de negocios, sí que entiende por qué es cómo es o cómo actúa del modo en que lo hace.
Relacionado con esto, advierte de los peligros que tiene el no saber cerrar capítulos y el no saber gestionar sentimientos. Porque pueden conducir a la obsesión, la cual nunca es buena y por supuesto, solo acarreará sufrimiento y dolor, no solo en nosotros mismos, sino también en los demás. Y eso es muy triste. Amén de que aquellos a los que queremos no se marchan del todo si les recordamos a diario.
Junto a esa historia de amor, si por algo me gustan las historias de Evie es por alto componente de sororidad entre las mujeres que conforman el grupo de rebeldes y que abogan por el sufragio femenino. Y en este caso, he de decir que, he vuelto a adorar a Lucie. Porque como amiga es una fiera leona y por tanto, todo el mundo querríamos tenerla cerca de nosotras.
Además de que, le hace ser consciente de lo valiosa que es por ser diferente y que es precisamente esa individualidad la que la hace válida y preciosa. Amén de que, la lucha por conseguir ese sufragio y estar más cerca de conseguir esa igualdad que beneficiaría a todos no puede hacerse de manera idéntica. Porque cada uno la afronta y se acerca a ella de acuerdo a su personalidad, sus circunstancias y sus posibles. Así que, he de decir también que me ha gustado esa reivindicación acerca del trabajo que pasa más desapercibido de cara al público en general porque se hace en escalas inferiores. Pero que las bases son igual, sino más, importantes que las otras, las cuales sí, son más visibles y por tanto, apreciadas.
Pero además, también se pone de relieve lo duro y difícil que ha sido esa lucha - y que sigue siendo - en más de una ocasión. Y cómo, el camino no ha estado exento de problemas a resolver y situaciones por solventar. Y, si en el volumen anterior se alzó la voz sobre una lacra que es el control del marido dentro del matrimonio y denunciando así la existencia de los malos tratos como lacra casi desde que el mundo es mundo, aquí se ha decidido poner el foco en otro aspecto no menos interesante.
Y es el de la equiparación laboral de las mujeres en trabajos y empleos asociados al mundo masculino como la minería. Pero sobre todo, cómo, las clases obreras han sido también muy olvidadas. Así que la cura de humildad que sufren las rebeldes en este sentido ha sido magnífica. Misma cura de humildad que sufre la realidad en general al darse cuenta gracias a las fotografías, de una realidad de la que no eran consciente y en la que también era necesaria la intervención y por supuesto, la aplicación de los cambios.
Para concluir, no puedo no hacer mención al maravilloso viaje de autoconocimiento y valoración que Hattie hace de sí misma. Porque ha sido magnífico y a mí ha encantado. Ya que, al final, a pesar de todo, se elige a sí misma. Y decide quererse porque se ha dado cuenta de lo valiosa y fantástica que es. De ahí que no necesite a nadie más que a sí misma para ser feliz. Y por eso, el comportamiento que había tenido para con él de ser sumisa y esperar que él se convirtiera en ese príncipe azul y héroe que vendría a rescatarla de la situación y a darle el amor, es imposible. No solo porque estaría intentando cambiarle y eso no es bueno para ninguno de los dos, sino porque, en el fondo ese no es el buen amor que ella estaba buscando.
Aunque, destaco por encima de todo el valioso y útil aprendizaje que realiza en las páginas de esta novela. El cual no es otro que, termina por darse cuenta de que, si no se quiere a sí misma, aceptándose tal cual es, no podrá hacer lo propio con los demás. Y si ese buen amor lo que conlleva es dejar al otro libre, hay que hacerlo.
Sin embargo, al final terminamos por darnos cuenta que, no podemos luchar contra el amor, el cual aparece cuándo, dónde y con quién menos lo esperamos. E incluso en aquellos casos en los que no nos consideramos merecedores del mismo. Porque lo hará. Y la luz del sentimiento es tan poderosa que, terminará por atravesar la más gruesa de las oscuras corazas que nos pongamos para protegernos de él.
Así que, es una batalla perdida de antemano el pensar en plantarle cara, ya que el sentimiento no es símbolo de debilidad, sino de valentía. Por eso hay que saber aceptarlo, y pedir disculpas. Y conviene más vivirlo y aceptarlo en plenitud que vivir mitad esperanza y mitad agonía con él. Un detalle que me encantó.
Por eso, al final, me ha gustado leer cómo se comía sus propias palabras, dejando que sus acciones terminasen hablando por él. Y de ahí que termine diciendo que yo también quiero que Lucian sea mi caballero escocés de oscura armadura.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo, una vez más!
¡No puedo esperar por saber más de Catriona!
¡Nos leemos pronto!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la editorial, Libros de Seda, a quienes agradezco enormemente el envío del ejemplar en físico. Pero sobre todo, la confianza en mi y la posibilidad de que siga leyendo a la autora, Evie Dunmore; quien es uno de mis más recientes descubrimientos en lo que a novela romántica histórica se refiere, sino también por seguir conociendo al resto de protagonistas de las rebeldes de Oxford. una serie que me fascina entrega tras entrega.
Por todo ello, no me voy a entretener mucho más en esta parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Retrato de un caballero escocés, el tercer volumen de la serie de Las rebeldes de Oxford, escrito por Evie Dunmore:
SINOPSIS
Hattie Greenfield es una rica heredera londinense, procedente de una acaudalada estirpe de banqueros. Lo único que quiere en la vida es ser una artista de éxito, tener una causa noble que defender y casarse con alguien joven y caballeroso. ¿Qué hace entonces en el altar con Lucian Blackstone, un oscuro y atractivo financiero al que toda la nobleza británica teme? Lucien es un hombre hecho a sí mismo. Sí, es rico, pero tiene poco poder, y tal vez Hattie sea la clave para conseguirlo así que, cuando tiene la oportunidad, la aprovecha. No alberga sentimientos románticos; quiere vengarse por algo que sucedió hace muchos años. Sin embargo, su nueva esposa lo hechiza…
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, He de decir que, pese a ser el tercero de la serie, cada novela es autoconclusiva y por lo tanto, no es imprescindible leérselas en orden. Aunque, yo sí que lo haría a riesgo de evitarse spoilers de lo sucedido con el resto de protagonistas de esta serie. Pero sobre todo, porque así se aprecia mucho mejor el arco argumental de cada una de ellas, no solo dentro de su propio libro, sino entrega tras entrega.
He de decir que, esperaba con ansias a Hattie. Pero, que no ha sido lo que esperaba. Y no lo entendáis a mal, porque no es así. Es que, dada su trayectoria, la había esperado más... escandalosa. Pero, no ha sido así. Y, a posteriori tras haber finalizado la lectura del libro, me agrada que no lo haya sido. Sobre todo porque, viniendo de Lucie, sería un patrón que quedaría muy repetido entonces.
La sorpresa me ha llegado, impactado y encantado porque, jamás hubiera imaginado que esta historia no fuera otra cosa en realidad que, un retelling del mito de Hades y Perséfone. O dicho de otro modo, que como soy muy romana y la diosa en mi ciudad tiene mucho peso, el de Plutón y Proserpina. Y es cierto que la autora lo ha dejado bien claro desde el principio porque la alusión es directa. Pero, poco a poco el lector - sobre todo, si es amante de la mitología - se irá dando cuenta de la revelación de secretos y de los paralelismos entre los personajes y los dioses del mito. Y esto, ha sido uno de los aspectos que más me han gustado de la novela.
En esta historia vamos a conocer cómo Hattie y Lucien se enamoran y superan las múltiples dificultades que la sociedad y sobre todo, ellos mismos se ha ido imponiendo en el camino de la vida hasta ser felices.
Hattie es un personaje que provocará amor - o al menos, empatía, de manera inmediata - y que demostrará que las apariencias engañan. Porque no es escandalosa, aunque en cierto modo, sí que lo es para la familia, puesto que no está interesada en los negocios o la economía, sino que ella es mucho más artística. Y por ahí viene lo escandaloso de la misma. Porque ella tiene la fortuna o el privilegio de ser una de las primeras estudiantes de arte de Oxford, bajo la tutela y el ojo crítico de John Ruskin nada menos. Este, es otro de los aspectos que más me gustan de esta serie: lo bien que quedan y casan las alusiones a personajes que tienen que ver con el mundo intelectual de la época y de la universidad.
Y en mi caso particular, el hecho de que, en este caso se haya mencionado y dado tanta importancia a los prerrafaelitas... me ganó por completo. Más, cuando se menciona como nexo de unión para la pareja el cuadro de Ofelia, de John Everatt Millais. Mi absoluto favorito y sobre todo, una visita más que obligada cada vez que voy a Londres. Para mí es indescriptible la cantidad de emociones que me embargan cada vez que me planto delante de esa pintura de la National Gallery. Brutal.
¿Es un privilegio? Sí, pero, ella no tiene que pedir perdón por haber nacido en la familia que le ha tocado. Ni por el hecho de ser una privilegiada en lo que a la economía se refiere. Así que, culparla como más de un personaje hace - incluido Lucien - por este dato, es un error. Amén de que conlleva un tufillo de envidia que nada positivo puede aportar.
Hattie es también un personaje que le sirve a la autora para recordar de un modo muy coherente que, la fortaleza no tiene por qué ir asociada a un físico determinado. Al contrario, la fortaleza mental es mucho más rotunda y poderosa de lo que podríamos pensar. Y por eso, si existe un adjetivo con el cual definirla, este, sin duda, sería fuerte. Más que nada porque está tan acostumbrada a que le hagan de menos y la menosprecien por ser "inofensiva" que no ven el gigante rotundo y poderoso que alberga en su interior.
Sobre todo, porque, no importan los sinsabores o decepciones que vaya sufriendo a lo largo de su vida, ella siempre sabe cómo adaptarse a esas nuevas circunstancias de su vida. Así que ha sido interesante entrever que ella tendría algún tipo de dislexia o dificultad en el aprendizaje, no solo por ver cómo lo enfrentaban en épocas anteriores. Sino porque demuestra también que, con empeño, el objetivo puede alcanzarse. Así que tenaz sería otro buen adjetivo para describirla. Y admirarla.
Junto a ello, lanza una advertencia que, incluso hoy, no estamos acostumbrados a la bondad. Y por eso, la menospreciamos y/o despreciamos, porque no sabemos entenderla, gestionarla o emprenderla. De ahí que, me diese mucha pena, ternura y que provoca que sea perfectamente entendible que ella busque amor. Sea del tipo que sea, incluso comprensión. Y por eso, no es del extrañar, lo que le pasa con Lucian y también, que busque un amigo como un posible marido.
Lucian por otra parte, es el perfecto Plutón. O Hades, por más de un motivo. Aunque, su propio nombre le traiciona; Lucien. Así que es una contradicción con patas. Porque sí, como el dios del inframundo es inmensamente rico, pero, también está rodado de oscuridad y por tanto, al mismo tiempo que rechaza el sentimiento del amor porque no se cree merecedor del mismo dado el titulo que posee, la realidad es que, en cierto modo, siempre lo ha estado buscando. Y por eso, envidia a quienes sí lo han obtenido.
Mismo personaje que, por ese motivo, en el fondo busca a alguien que encuentre la luz que habita en él desde su nombre. Y para eso, ha de ver más allá de sus apariencias. De ahí que la sensibilidad de ella como artista y sobre todo, su buen hacer con la fotografía conviertan a Hattie en su mejor compañera posible. Ya que realiza un retrato literal y metafórico de él que no puede ser más acertado. Y también, le hace darse cuenta de que la vida está llena de instantes que coleccionar y que merecen la pena ser vividos. Amén de que también le hace ver quizás lo que, en realidad es el mensaje más importante de todos los que le enseña. Y ese no es otro de que, en realidad no está viviendo, sino que sobreviviendo y también que, le hace ser consciente de que la verdadera riqueza de la vida no está en las posesiones materiales, sino en las pequeñas cosas de la misma, que tienen valor inmaterial. Como por ejemplo, los sentimientos. Y por eso, tiene mucho miedo. Pánico a mostrar su verdadero yo.
Un Lucian que, no rapta a Hattie como tal, pero sí que provoca que sus destinos estén indisolublemente ligados. Junto a ello, sirve de pretexto para narrar cómo, pese a que ya el sistema de clases sociales no estaba tan arraigado, al menos a priori, la realidad es que sí que lo hacía. Y, aunque era la burguesía y empleos de personas que no tenían nada de aristocrático, la realidad era que, para alcanzar la importancia social o una buena consideración, debía relacionarse o emparentarse con ellos. Por eso, aprovecha los recursos que tiene y "se compra" una. Ya que ella no es otra cosa que un instrumento o un peón que forma parte de un plan más grande perfectamente organizado. Así que no hay escrúpulos o sentimientos al respecto de lo que sienta o le pueda suceder.
Pero toda acción, tiene su consecuencia y, a la larga, las mentiras tienen las patas muy cortas, además de que, todo termina sabiéndose. Por eso, como héroe romántico al principio y durante buena parte de la historia... deja mucho que desear. Porque no para de meter la pata, una y otra vez. Eso sí, sí que me ha gustado que sea consciente y consecuente con lo que hace y, sepa reconocer sus errores. De ahí que, la reconquista para con ella sea muy bonita, y sobre todo, muy acorde con ella.
Aunque, sí que tengo que decir que, me hubiera gustado mucho leer más de él en modo pretendiente y marido enamorado completamente de ella. Porque creo que se lo merece. Así que no pierdo la esperanza de que, en el cuarto y último volumen de la serie - que no puedo esperar para leer - se incluyan más detalles y momentos entre ellos. Todas somos Hattie y como tal, nos merecemos un Lucien que nos reverencie y que bese el sueño que pisamos.
En esta novela también, hay un viaje literal y metafórico de ambos protagonistas, tanto por separado como juntos. En el que les hace darse cuenta de que, nuestro pasado y nuestros orígenes tienen un profundo impacto en nuestra personalidad y en el modo en que actuamos. Pero que, dejar que esas circunstancias sean más o menos favorables son solo una etapa. Y que si permitimos que sobrepasen el momento, provocarán un control y dominio absoluto sobre nosotros, que nos impedirá ser felices y disfrutar del momento o de la vida que nos ha tocado vivir. Más que nada porque toda acción tiene una consecuencia.
En este sentido, ha estado muy bien ese viaje a Escocia porque así Hattie ha completado huecos al respecto de Lucien y se ha dado cuenta de que quizás entonces, esa primera impresión que se había formado de él es errónea, porque las apariencias engañan. Y que, si bien no comparte el modus operandi que tiene más propio de un hombre de negocios, sí que entiende por qué es cómo es o cómo actúa del modo en que lo hace.
Relacionado con esto, advierte de los peligros que tiene el no saber cerrar capítulos y el no saber gestionar sentimientos. Porque pueden conducir a la obsesión, la cual nunca es buena y por supuesto, solo acarreará sufrimiento y dolor, no solo en nosotros mismos, sino también en los demás. Y eso es muy triste. Amén de que aquellos a los que queremos no se marchan del todo si les recordamos a diario.
Junto a esa historia de amor, si por algo me gustan las historias de Evie es por alto componente de sororidad entre las mujeres que conforman el grupo de rebeldes y que abogan por el sufragio femenino. Y en este caso, he de decir que, he vuelto a adorar a Lucie. Porque como amiga es una fiera leona y por tanto, todo el mundo querríamos tenerla cerca de nosotras.
Además de que, le hace ser consciente de lo valiosa que es por ser diferente y que es precisamente esa individualidad la que la hace válida y preciosa. Amén de que, la lucha por conseguir ese sufragio y estar más cerca de conseguir esa igualdad que beneficiaría a todos no puede hacerse de manera idéntica. Porque cada uno la afronta y se acerca a ella de acuerdo a su personalidad, sus circunstancias y sus posibles. Así que, he de decir también que me ha gustado esa reivindicación acerca del trabajo que pasa más desapercibido de cara al público en general porque se hace en escalas inferiores. Pero que las bases son igual, sino más, importantes que las otras, las cuales sí, son más visibles y por tanto, apreciadas.
Pero además, también se pone de relieve lo duro y difícil que ha sido esa lucha - y que sigue siendo - en más de una ocasión. Y cómo, el camino no ha estado exento de problemas a resolver y situaciones por solventar. Y, si en el volumen anterior se alzó la voz sobre una lacra que es el control del marido dentro del matrimonio y denunciando así la existencia de los malos tratos como lacra casi desde que el mundo es mundo, aquí se ha decidido poner el foco en otro aspecto no menos interesante.
Y es el de la equiparación laboral de las mujeres en trabajos y empleos asociados al mundo masculino como la minería. Pero sobre todo, cómo, las clases obreras han sido también muy olvidadas. Así que la cura de humildad que sufren las rebeldes en este sentido ha sido magnífica. Misma cura de humildad que sufre la realidad en general al darse cuenta gracias a las fotografías, de una realidad de la que no eran consciente y en la que también era necesaria la intervención y por supuesto, la aplicación de los cambios.
Para concluir, no puedo no hacer mención al maravilloso viaje de autoconocimiento y valoración que Hattie hace de sí misma. Porque ha sido magnífico y a mí ha encantado. Ya que, al final, a pesar de todo, se elige a sí misma. Y decide quererse porque se ha dado cuenta de lo valiosa y fantástica que es. De ahí que no necesite a nadie más que a sí misma para ser feliz. Y por eso, el comportamiento que había tenido para con él de ser sumisa y esperar que él se convirtiera en ese príncipe azul y héroe que vendría a rescatarla de la situación y a darle el amor, es imposible. No solo porque estaría intentando cambiarle y eso no es bueno para ninguno de los dos, sino porque, en el fondo ese no es el buen amor que ella estaba buscando.
Aunque, destaco por encima de todo el valioso y útil aprendizaje que realiza en las páginas de esta novela. El cual no es otro que, termina por darse cuenta de que, si no se quiere a sí misma, aceptándose tal cual es, no podrá hacer lo propio con los demás. Y si ese buen amor lo que conlleva es dejar al otro libre, hay que hacerlo.
Sin embargo, al final terminamos por darnos cuenta que, no podemos luchar contra el amor, el cual aparece cuándo, dónde y con quién menos lo esperamos. E incluso en aquellos casos en los que no nos consideramos merecedores del mismo. Porque lo hará. Y la luz del sentimiento es tan poderosa que, terminará por atravesar la más gruesa de las oscuras corazas que nos pongamos para protegernos de él.
Así que, es una batalla perdida de antemano el pensar en plantarle cara, ya que el sentimiento no es símbolo de debilidad, sino de valentía. Por eso hay que saber aceptarlo, y pedir disculpas. Y conviene más vivirlo y aceptarlo en plenitud que vivir mitad esperanza y mitad agonía con él. Un detalle que me encantó.
Por eso, al final, me ha gustado leer cómo se comía sus propias palabras, dejando que sus acciones terminasen hablando por él. Y de ahí que termine diciendo que yo también quiero que Lucian sea mi caballero escocés de oscura armadura.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo, una vez más!
¡No puedo esperar por saber más de Catriona!
¡Nos leemos pronto!
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