Donde odiarnos es para siempre de Abril Laínez

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
autora, a quien agradezco enormemente el envío del ejemplar en digital en primer lugar, pero también la confianza en mí una vez más para que le dé mi opinión al respecto de sus novelas.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Donde odiarte es para siempre, escrito por Abril Laínez.

SINOPSIS

Me llamo Ginevra Mackenzie. Soy arquitecta, decoradora… y escocesa, aunque mi nombre, en su versión italiana, es un capricho de mi abuela. Mi vida cambia ligeramente durante un vuelo, cuando me encuentro con una pasajera presa del pánico, un mensaje cargado de crueldad y unos ojos grises que me descolocan. Y cambia aún más al llegar a la isla de Wight, concretamente a un castillo: mi próximo destino profesional; y también el lugar donde descubriré, estupefacta, la identidad del dueño de los ojos grises.
Vivo en una casa barco, recibo mensajes enigmáticos llenos de malicia, lucho contra un trono que se resiste a ser restaurado, y tengo dos secretos: uno que quedó en Escocia, y otro que se esconde al otro lado del teléfono. Y también odio a un arqueólogo obsesionado con los perfumes.
Me llamo Dylan Myers. Soy americano, historiador y arqueólogo, y me he propuesto desmantelar hasta la última piedra de los cimientos del castillo Ravensholt. Podría disfrutarlo si no fuera por mi nueva compañera, la misma que recomendé sin saber que convivir con ella en la casa barco sería una condena.
No le gusta el mar, adora una sopa escocesa imposible de comer, su nombre es un enigma impronunciable, es más escocesa que las Highlands… y su aroma, pese a todo, parece atraparme.
Nos odiamos, no voy a negarlo, el castillo es testigo de ello; pero ella me odia más a mí, que yo a ella.
Ambos cargamos con un pasado del que nunca queremos hablar.
Esta es nuestra historia, una que nos convierte en enemigos… hasta que el odio sea lo único incapaz de separarnos.

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir que, si hay algo que me gusta de la autora es que desarrolla siempre mi cliché literario preferido de todos: el de enemies to lovers.
Lo cual le agradezco enormemente, ya que me dan la vida.

Junto a ello, he de hacer una advertencia al respecto de la novela en sí, porque, si bien es autoconclusiva, la realidad es que sí que hay menciones y referencias a personajes de otras novelas, por lo que, no es indispensable, pero sí que conviene leerlos en orden.

Dicho esto, en esta novela vamos a conocer y a tener bien presente cómo del amor al odio solo hay un paso y que las apariencias engañan, porque es en la convivencia donde realmente se conoce a una persona. De ahí que tengamos que dejar atrás noticias falsas y rumores, que suelen extenderse como la pólvora, y dar un paso adelante para poder formarnos siempre nosotros mismos nuestra propia opinión al respecto de cualquier persona o tema. Podríamos sorprendernos en este sentido.
De ahí que esté muy bien aplicado este planteamiento con la profesión de él, ya que un historiador - si es bueno - es justo lo que debe hacer.

Pero, además de toda esta premisa de partida, hay más temas susceptibles de ser desarrollados y analizados con profundidad al ser mencionados en la novela.

Con Ginevra y Dylan se demuestra que los opuestos se atraen, claro que sí, pero que la diferencia enriquece y no tiene por qué separar. Así que los estudios de uno y otro que, en apariencia, serían una antítesis, la realidad es que les hace ser mejores puesto que se retroalimentan, les hace ser mejores y sobre todo, les abren los ojos hacia nuevas teorías, ideas o campos de investigación, porque como bien dice el dicho, cuatro ojos ven mejor que dos.

Ginevra también sirve para demostrar el profundo impacto que tienen las circunstancias en las que hemos sido criados para desarrollar una actitud, personalidad determinadas o que reaccionemos ante una situación determinada de una manera u otra.
Porque, por culpa de un padre opresivo, la realidad es que vive en una jaula de oro aislada de la realidad y las circunstancias que, como parte de la sociedad le toca vivir.

Mismas circunstancias que confirman cómo, a día de hoy, el machismo sigue muy presente en nuestras vidas, y sobre todo, cómo, determinadas figuras de poder como pueden ser el alcalde, el médico, el agente de la ley o el sacerdote, continúan perpetuándose. Más en comunidades pequeñas.
Evidentemente, con el tipo de educación que reciben por parte de su padre, también se pone de relieve que, la paternidad es difícil y dura, pero que un buen progenitor ha de respetar siempre la individualidad de sus hijos y sobre todo, permitir que se críen, crezcan y eduquen en libertad. Ya que hacer lo contrario es cambiar, y como tal, es un rasgo o síntoma de toxicidad.
De ahí que, como bien se indica aquí, ante el más mínimo indicio de toxicidad hay que huir. Por nuestra salud mental y nuestro propio beneficio.

Un machismo que también queda reflejado en el personaje de Ginevra al asociarlo con la validez, ya que, a pesar de que es una muy buena arquitecta, la realidad es que, como el modo en que ha conseguido el puesto de trabajo es... poco habitual, la realidad es que su validez queda en entredicho y por eso, ha de esforzarse el doble o el triple que sus colegas masculinos para que quede constancia de la misma. Más en un ambiente científico y con una profesión más propia de hombres que de mujeres como la suya.

Afortunadamente para ella, no todo el amor que recibe de su familia es de tipo tóxico, también lo hay sano. Y en este sentido, queda muy bien asociado con la sororidad en la especial relación con su hermana y con su abuela. No solo porque se han unido en un frente común y han demostrado que la adversidad une. También demuestran que, si las mujeres nos apoyásemos más entre nosotras en lugar de considerarnos enemigas, el mundo sería un lugar mejor para todos.
Y lo subrayo aquí porque también aparece la sororidad con otro personaje... pero entendida para mal. Y he de decir que ella me decepcionó porque, había pensado que podría ser la protagonista de la próxima historia, ya que he visto más enemies y llamas entre ella y Logan. Sin embargo, dada la deriva que ha tomado, creo que aún le falta mucho recorrido y arco argumental como para que sea así.

Pero también, porque se le da y rinde el homenaje que todos los abuelos deben tener en nuestras vidas, ya que su figura es mucho más importante de lo que pueden parecer. Sobre todo, porque su sabiduría proviene de las experiencias de la vida y como tal, esa no se puede aprender, pero sí compartir.
De ahí que el palito para el mal trato que les estamos dando, también está muy presente. Y queda también muy asociado con el uso o el poco respeto que tenemos a nuestro patrimonio.

Y otro aspecto que se desarrolla entre las páginas de esta novela es el de que no hay que dar por descontado el amor familiar, porque es importante y por lo tanto, tenemos que darle el respeto e importancia que merece. Y también porque así tendremos bien presente que, en ocasiones, motivados por ese amor familiar, realizamos una serie de acciones o tomamos una serie de decisiones que, más que beneficiar, perjudican. Ya que, las buenas intenciones están llenas de daño.

Dylan también a su vez sirve para desarrollar el tema de la familia, pero no por ser opresivo, sino porque él demuestra que, al igual que para el amor, no hay tiempos para el duelo. Y sobre todo, que no se marchan si no les olvidamos. Sin embargo, también se le usa para recordar que, no podemos regodearnos o vivir en un duelo constante porque en tal caso, no vivimos sino que sobrevivimos y, a posteriori nos daremos cuenta del tremendo tiempo perdido al actuar de ese modo. De ahí que, en alguna ocasión que otra no haya comulgado con su modus operandi o con algunas de las decisiones que ha tomado.

Pero, a su vez, usa su profesión de arqueólogo para el envío y la transmisión de un mensaje de lo más interesante. Y ese no es otro que, debemos recordar nuestro pasado para poder explicar así nuestro presente, entendiéndolo mucho mejor y a su vez, de este modo, contribuiremos a tener un mejor futuro.

Tras estos tipos de amores aquí desarrollados, también hay alusión al amor romántico, el cual aparece dónde, cuándo y con quien menos lo esperamos. Y que, en ocasiones, basta una simple mirada para hacer clic, conexión y que su importancia sea enorme en nuestras vidas. De ahí que no reneguemos de la llegada de nuevas personas a nuestras vidas y tampoco que plantemos cara al amor, ya que será una batalla perdida de antemano.

Uno de los aspectos que más me ha gustado de su relación, la cual de nuevo, tiene un viraje demasiado precipitado del enemies al lovers, es el de la metáfora de la confianza y la comunicación como bases fundamentales para que una relación prospere y progrese. Porque si no se hace así, esta se tambaleará. Y de ahí el barco como lugar donde la intimidad entre este par de desarrolle. Un barco que es siempre tambaleante.

No es la única metáfora entre sentimiento y comunicación porque, en ambos casos, tenemos mucho miedo a ejecutarla de un modo correcto. Porque tenemos miedo al juicio externo y a las consecuencias. Y por eso, preferimos callar antes que dar el paso adelante, y comunicarnos con los demás. Cuando es al contrario, no es síntoma de debilidad y de cobardía, sino al contrario, de valentía.

Porque hay que hablar. De todo y con todo el mundo. Y es al contrario, cuando no hablamos o no la ejecutamos de un buen modo cuando aparecen los malentendidos, las discusiones e incluso las rupturas totales y parciales. Porque si ninguna de las dos es retribuida en igual ámbito de implicación, la realidad es que aparece el cansancio y el hartazgo. Con razón. Así que, Gin es bastante permisiva con Dylan.

Un Dylan que olvida también que el sentimiento evoluciona al igual que lo hace el ser humano y por eso, al no haber cerrado bien capítulos de su ámbito personal, deja que su pasado le influya en el presente hasta el punto de poner en riesgo su futuro. Y su felicidad.

Porque sí que es cierto que relaciones previas tienen también un gran impacto en nuestra concepción y consideración del amor, pero también es muy conveniente su actitud, aunque errada, el daño que provoca el no saber distinguir lo que es una simple amistad de algo que va más allá. Obligando a que ambos coincidan en una relación en la que están por inercia más que por amor.

De ahí que hay que saber que el lugar que ocupamos en la vida del otro, y no hay que obligar a que nadie nos quiera como nosotros queremos que lo hagan. Y si solo se nos ve como amigos, pues ha de ser así. Sin más.

Aunque no negaré que, la parte de la no aceptación ha dado un giro dramático y salseo que me ha mantenido bastante pegada al libro ya que quería descubrir quién era la persona que no la dejaba vivir tranquila.

Por último, la historia de Gin y Dylan demuestra lo poderoso y mágico que es el amor, el cual no solo es un tesoro si llega a nuestras vidas y es de carácter sano, si no que es tan poderoso que puede atravesar todas y cada una de las fortalezas con las que se va topando a su paso, reales y metafóricas.
Sí que diré que, en el caso de Dylan, me hubiera gustado que también hubiera sido más progresivo en lo que a la toma de pasos y decisiones al respecto de la relación se refiere. Porque no solo le afecta a ella, también a ella.

Aunque el modo de reconquista, ha sido fantástico. del mismo modo que el final. En ambos casos, lo he disfrutado muchísimo. Confirmando que también, las historias de amor contemporáneas pueden ser legendarias.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!

 

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