Donde todo empieza con H de Mariví Alonso

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
editorial, Ediciones Versátil, a quienes agradezco el envío del ejemplar en primer lugar, pero sobre todo, la confianza en mí y que por eso, me haya permitido que, de este modo, conocer la pluma de la autora. Para que así, pueda hacer yo algo similar y comentar mis impresiones con vosotros.

Por eso, no me voy a detener mucho más en esta parte introductoria de la publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Donde todo empieza con H de Mariví Alonso.

SINOPSIS


A Helena y a Hugo los separan demasiadas cosas. Ella tiene treinta y cinco años, es traductora y madrastra a tiempo parcial. Él, con solo dieciocho, repite el Bachillerato mientras visita a su madre hospitalizada con cáncer y se refugia en el ejercicio.

A pesar de todo, sienten una intensa atracción el uno por el otro desde que sus miradas se cruzan por primera vez y no se resisten a comenzar una intensa y peligrosa amistad.

Los dos tendrán que decidir si permiten que la moral y las opiniones ajenas marquen las decisiones acerca de con quién compartir su vida.

Helena y Hugo. Dos personas que viven en soledad aunque estén rodeadas de gente. Dos nombres con hache. Dos letras mudas que intentarán romper el silencio al que están condenadas.


OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de explicar que, el motivo por el cual quise leer esta historia fue, precisamente la sinopsis. Y es que, no es la primera vez que leo una novela donde hay diferencia de edad, pero sí que es cierto que no había leído muchas donde esa diferencia fuera por parte de ella. De ahí que la premisa y la valentía han estado ahí, sobre todo porque, con este planteamiento inicial recuerda que también se dan esos casos.

Pero, además de la historia de amor, chocante de inicio, sobre todo porque él como quien dice es un adulto recién estrenado, la realidad es que la autora lo hace a sabiendas y envía con esta premisa como digo, varios mensajes a tener en cuenta.

El primer mensaje es que la literatura puede servir como algo que vaya mucho más allá de un mero entretenimiento y que también puede ser usada como instrumento o arma para poner de relieve aquellos aspectos de nuestra sociedad que no son tan bonitos o brillantes, como es el machismo y la necesidad de evolución en ese sentido.

Y para este par, la literatura es muy importante. Y hasta casi podría decirse que es el nexo de unión que les une y liga indisolublemente. Por eso, como fiel amante de las letras que soy, tengo que decir que el homenaje que se le rinde a esta, pero también al poder de las palabras en general, está muy bien conseguido y a mí, personalmente me ha encantado.

Más que nada, porque así también queda muy bien manifestado el poder que tienen las palabras... tanto para bien, como para mal. Sin embargo, si bien aboga porque la realicemos de manera directa, la realidad es que, en ocasiones, las letras y las ramas literarias de la misma pueden servirnos para expresar y poner en palabras aquello mismo que nosotros pensamos y sentimos. Porque sí, es cierto que sentimientos y pensamientos son individuales, pero también universales. De ahí que, podemos sentirnos identificados con una persona que vivió, sintió y padeció con una diferencia de tiempo bastante grande a la nuestra.

Y el segundo no es otro que, antes de emitir un juicio para criticar o no a alguien, tenemos que conocer todas las versiones de la historia porque, podríamos sorprendernos. Para bien o para mal. Como bien sucede aquí.

Otro tema que se pone de relieve desde el principio a causa de la diferencia de edad es el de la madurez, que subyace. Y por eso, queda muy bien reflejado gracias al personaje de Hugo que la madurez no tiene por qué ir asociada a una edad, sino a una personalidad determinada.
    
Además de que también conviene tener muy presente que las circunstancias en las que hemos sido criados contribuyen y mucho a que desarrollemos una actitud y comportamiento determinados y una consideración de que son tóxicos o no.

Por supuesto que tiene comportamientos propios de su edad, pero me ha encantado lo caballero que es y lo bien educado que está, así como el amor tan precioso que siente hacia su madre. Aunque, realmente si hay que destacar acerca de Hugo es lo claro que tiene todo desde el principio.

Además de eso, un tercer tema que también se trata de manera extensa entre las páginas de la novela es el de uno de los tipos de amor bien presentes a lo largo de la novela. Que es el del amor por la vida, sobre todo por las circunstancias de él.

Y asociado a este, el de agarrar la felicidad, en el formato o forma que venga cuando decida presentarse. Ya que ese es el objetivo que todos deberíamos perseguir incansablemente. En este sentido, se asocia con el amor romántico en primer lugar, pero también con el amor propio. Porque si no nos queremos bien a nosotros mismos y no somos felices estando en nuestra piel, no podremos ser felices para con los demás.

Así que, que haya sido Helena la dubitativa en todo este proceso, ha sido un cambio e intercambio de roles refrescante porque también nos sucede a las mujeres, coherente porque, ella es quien más tiene que perder e incluso con algo de tensión para así mantener al lector enganchado a sus páginas, Objetivo más que cumplido en mi caso.

Al ser una novela romántica, hay más de un tipo de amor bien presente entre las páginas de la novela.

En primer lugar se habla del amor entre los miembros de una familia, que puede ser sano o tóxico. Pero que plantea una premisa que se repite cada vez más. Y esa no es otra que no hay un único tipo de familia. Y que, independientemente de sus miembros, todas son igual de válidas.

Relacionado con esto además, se trabaja muy bien gracias a la especial relación entre Helena y Angie que, el mero hecho de compartir un vínculo o un grupo sanguíneo, no lleva asociado per se, la aparición o el brote espontáneo del sentimiento entre los implicados. Al revés, no hay que darlo por descontado y sí darle la importancia que merece, porque padre se hace y no se nace.

En este sentido, si bien la paternidad es difícil, los padres han de tener bien claro que han de respetar la individualidad de sus hijos y que estos han de ser siempre la prioridad. Incluso en aquellos casos en los que la relación entre los progenitores se haya acabado. Porque, quizás otra cosa no, pero los niños son muy observadores y saben donde hay amor bueno y del sano y donde no lo hay.

Al hilo de esto además, la autora utiliza estas circunstancias para que tengamos bien presente el cambio de paradigma y que, una mujer no es menos que otra por no decidirse a ser madre. Y que por eso, hay que respetarla. De ahí que, uno de los comentarios que Arturo le dice, está bastante fuera de lugar y termina por demostrar que el grado de unión e intimidad que les unía, desapareció tiempo atrás.

Pero también se hace referencia a la otra familia importante de nuestras vidas, que no es otra que la que elegimos. O dicho de otro modo, la de los amigos. Más en esa etapa adolescente como es la que está viviendo Hugo.

Por eso, los momentos y escenas que protagoniza con Gonzalo, lo rejuvenecen en cierto modo. O mejor dicho, le dan la verdadera edad que tiene. Y sirven a su vez para poner de relieve que la diferencia enriquece y no tiene por qué separar, ya que cuanto más diferentes de nosotros mismos sean las personas a nuestro alrededor, más ricos seremos. Principalmente porque la verdadera riqueza de la vida se halla en las cosas y objetos de valor inmaterial.

Junto a ello, se nos recuerda que no podemos negarnos a la aparición o irrupción de nuevas personas en nuestras vidas, ya que nunca sabremos cuán importantes podrán ser a posteriori. Y por último, me gustaría destacar aquí la sororidad existente que se crea entre Helena, Angie e incluso Carla, porque, pudiéndose haber hecho mucho daño entre ellas, la realidad es que no es así. Y por eso, queda más que demostrado que, si las mujeres nos apoyásemos más entre nosotras en lugar de criticarnos, el mundo sería un lugar mejor para todos.

Y ya para concluir, es innegable no hablar del amor romántico, el cual aparece dónde, cuándo y con quién menos esperamos. Y por eso, tratar de presentarle batalla es una guerra perdida de antemano.

Aquí he de confesar que era donde más escamada estaba, sobre todo porque ella era una mujer casada. Y no soy fan de infidelidades. Ni ficticias ni reales.

Sin embargo, una vez más, conviene tener bien presente cuáles son las circunstancias en la intimidad de una relación y cuáles se muestran en la intimidad, ya que la convivencia desgasta y mina el amor, por poderoso que este sea. Más cuando no existe el mismo grado de interés o implicación por las partes implicadas.

De ahí que la separación entre Helena y Arturo no es que fuera física, que también, sino mental. Argumento que queda reforzado al dar a las relaciones sexuales la importancia que merecen en una relación. Porque, la intimidad da pie a otro tipo de sentimientos, pero sobre todo, si no hay ganas... tenemos que empezar a preocuparnos, puesto que entonces ya hay algo que cojea en ella.

Así que esto no es otra cosa que la estocada final para que Helena caiga terrible e irrevocablemente enamorada de Hugo. A pesar de todo, porque le hace feliz. Y sobre todo, la quiere bien, a sabiendas de que, si existen más aspectos negativos que positivos en la balanza de un hipotético futuro juntos, ha de saber dejar ir. De ahí que tengamos que encontrar a alguien que nos trate como a una reina.

De Esparta, o de donde nosotras queramos. Pero que nos quiera bien. Con una historia digna de ser contada y registrada para la eternidad.

Porque para el amor no hay tiempos o momentos, si es sano. Y fuerte, ya que su historia, si bien no se focaliza mucho en ellos, sí que da al lector la suficiente liberad a modo de indicios como para que se pueda imaginar por dónde va a ir la cosa. también se usa para poner de relieve aspectos que como sociedad tendríamos que mejorar.

Como el del racismo, o mejor dicho el clasismo, porque Hugo es mulato y como tal, son muchos los estereotipos e ideas preconcebidas a las que tiene que hacer frente en su vida cotidiana.

Pero sobre todo, y mucho más importante, el del machismo en nuestras vidas cotidianas, el cual está tan arraigado en el ámbito doméstico que por eso, es más difícil de iniciar a cambiar. Y ahí, por ejemplo se encuadra el doble rasero o moral que tenemos cuando, en una pareja con diferencia de edad es ella quien es más mayor. Criticando duramente este detalle y llevándonos las manos a la cabeza, clamando al cielo. Mientras que, sin embargo, cuando sucede al contrario, el escándalo o la crítica no aparecen por ninguna parte. O incluso, puede ser tomado a risa, como es el caso de Leonardo DiCaprio.

En cualquier caso, como suele ser habitual, cuando hay una mujer implicada en una situación peliaguda o escabrosa, esta será siempre peor parada. En público, en privado. Y con palabras o hechos, o con silencios, que también son poderosos y dolorosos.

Sin embargo, el futuro está aún por escribir y por eso, está en nuestras manos el poder cambiarlo para bien.

No puedo no concluir este post sin decir que sí, sé perfectamente que la palabra amor no comienza con -H. Es más, es una terrible falta de ortografía, pero también diré que, si el sentimiento se presenta tal y como se narra en esta novela, lo acepto de buena gana. Independientemente de la inicial de esta palabra.

De una sentada lo leí, así que os animo a darle una oportunidad y a que no juzguéis un libro por su portada o a una pareja sin saber sus circunstancias.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!




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