Rompiendo las reglas de Saray Gallardo y Akara Wind
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela de la que tuve el placer y el honor de poder ver su portada antes que nadie. Y por ahí, ya m picó el gusanillo de la curiosidad por leerlo. Ya sabéis lo visual que soy.
Junto a ello, he de decir que también quise leerla porque conocía la pluma de las autoras a medias. ya que de Saray sí que había leído libros anteriores, mientras que de Akara no. Así que, podría decirse que es un descubrimiento a medias.
Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Rompiendo las reglas de Saray Gallardo y Akara Wind.
SINOPSIS
Brittany Harper odia a Carter Donovan. Piensa que es un arrogante, con su sonrisa calculada y esos ojos que parecen siempre desafiarla.Carter no se queda atrás. Cree que su némesis es una engreída, con su soberbia y sus comentarios mordaces, tratando de quedar siempre por encima.
No se soportan. Sus familias tampoco. Les han inculcado esa animadversión desde la cuna.
Sin embargo, el destino, como si de una broma macabra se tratara, les obliga a trabajar juntos. Un choque de energías opuestas que amenaza con hacerlos estallar... en más de un sentido.
Este hecho, junto a una serie de correos electrónicos de destinatarios desconocidos, que se convierten en un soplo de aire fresco para ambos, les llevará a descubrir el pasado, cuestionarse el presente y replantearse el futuro:
¿Seguir el camino marcado por sus apellidos o atreverse a romper las reglas?
Descubre esta apasionante novela de dos almas destinadas a encontrarse, donde el azar y los correos electrónicos juegan un papel crucial para unir dos corazones que parecían imposibles de reconciliar.
OPINIÓN
En esta novela romántica con tintes navideños nos vamos a encontrar un enemies to lovers que, en realidad no lo son tanto. Sobre todo porque, pese a que siempre han pivotado el uno alrededor del otro, como tal no se conocen. Y en realidad no son otra cosa que la rivalidad heredada por sus familias.
Y con esta premisa inicial podemos establecer ya más de un tema interesantes que se desarrolla en esta novela.
Así, para empezar queda muy bien reflejado cómo en determinados ambientes pequeños o elitistas, estos funcionan como si de comunidades pequeñas se tratasen. Y por tanto, los rumores y las noticias falsas se expanden como la pólvora y también los conflictos y rencillas se heredan. A pesar incluso de que los implicados actuales tienen poco o nada que ver con los que lo iniciaron. Como les pasa a ellos.
Otro aspecto que se desarrolla y que nos recuerda es el de que las apariencias engañan y por eso, antes de juzgar o criticar, tenemos que escuchar todas las versiones de una historia. Y ya después, formarnos nuestra propia opinión al respecto. Podríamos sorprendernos... para bien o para mal. Por eso, me ha gustado mucho la premisa y la parte de los emails. Que no hace otra cosa que corroborar esta teoría.
A priori, como digo son enemigos. Pero si se rasca la superficie, podemos comenzar a apreciar las similitudes, ya que ambos son hijos de sus padres. Y esto da pie ya a la aparición del primer amor presente en esta novela; el de los miembros de una familia. El cual, en un error bastante común y repetido, tendemos a dar por descontado... cuando no es así.
Al igual que el resto de cosas importantes de nuestra vida, quien algo quiere, algo le cuesta y como tal, tenemos que valorarlo. Porque el mero hecho de compartir un vínculo sanguíneo con otra persona, no conlleva la aparición o el brote espontáneo del sentimiento. Y además, tampoco tenemos que dar por sentado que, precisamente por el hecho de ser familia, se nos va a perdonar todo lo que digamos o hagamos hacia nuestros parientes. Estará igual de mal y será igual de doloroso. Por eso, conviene pensar y reflexionar antes de hablar o hacer.
Por supuesto, la paternidad es difícil. Pero, hay que recordar también que padre se hace y no se nace. Y que en todo momento hay que respetar la individualidad de nuestros hijos, porque no son iguales ni se les darán bien las mismas cosas. Así que hay que ser equitativos y darles la enhorabuena cuando han hecho las cosas bien y reprenderles cuando han hecho las cosas mal. Pero, sobre todo, no alentar la rivalidad entre ellos, ya que todas las comparaciones son odiosas y como tal, nada bueno puede salir de ahí.
Menos mal que, en este caso, están las madres para poner cordura en todo el asunto. Así que el homenaje a las madres está bien presente, es evidente y también necesario el reconocimiento de las mujeres. Y de la sororidad, que también es importante.
Junto a ello, también me ha gustado que critiquen esa idea anquilosada en el tiempo de que los primogénitos han de heredarlo todo. Incluso un rol determinado en la empresa, más si es familiar. No tendría por qué ser así, por lo anteriormente expuesto. Por eso Carter vive su sueño pero no es del todo feliz.
Relacionado además con esto, me ha gustado que reflejen el machismo aún existente en la sociedad, relacionándolo en este caso con el ambiente laboral. Porque las mujeres tenemos que esforzarnos el doble o el triple para ser consideradas igual de válidas que nuestros colegas masculinos. Y sobre todo, ni con esas nos libramos de los menosprecios o del paternalismo. Lo cual indica cuán largo es aún el camino por recorrer.
No es el único amor presente en esta novela, porque de nuevo, se alían para realizar una crítica más que necesaria a lo tóxico que es el amor por el poder o el dinero. El cual, a su vez es tan venenoso que, una vez inoculados provoca que hagamos de todo contra todo el mundo con tal de conseguirlo en primer lugar y después, mantenerse el mayor tiempo posible en él. Sin embargo, sirva esta novela también como elemento que trasciende el entretenimiento para decir dos cosas: todo lo que sube, tiene que bajar y que el tiempo pone a cada quien en su lugar. Por tanto, conviene tener en cuenta si el esfuerzo merece la pena. Más que nada porque la verdadera riqueza de la vida suele encontrarse en las pequeñas cosas de la vida. Y estas suelen tener valor inmaterial.
Junto a ello, por supuesto está la historia de amor. Que demuestra que las apariencias engaña, como ya mencioné anteriormente. Pero que también demuestra con este par la importancia de la comunicación. Tanto oral como escrita.
Y que por eso, no debemos rengar ni del amor, ni de la llegada de nuevas personas a nuestras vidas, porque nunca sabremos cuán importantes podrán ser. Además de eso, el hecho de que se hayan conocido porque han escrito una dirección de email es bastante creíble, ¿a quién no le ha pasado? y ha desarrollado así una serendipia perfecta entre este par.
Remarco también lo de la importancia de la comunicación, sobre todo porque ambos me han parecido una pareja muy madura y coherente durante toda la novela. Por como se comunicaban, pero al mismo tiempo, es esta misma no realizada de manera recíproca ni bien ejecutada la que termina por provocando así el enfado entre ellos.
Han trazado así una metáfora bastante interesante con el amor, ya que ambos son poderosos pero también tienen su lugar y su momento. Por eso, hecha y entendida mal y tarde puede causar mucho daño.
Y en el caso de las palabras además, se les da el poder que realmente tiene. Porque sus daños y consecuencias son más invisibles y por lo tanto, perduran más en el tiempo.
Por ello, una vez más, hay que hacerlo bien y de modo sano si queremos evitar malentendidos, discusiones o incluso rupturas sentimentales. Porque no podremos huir ni de una ni de otro. Además, nos conviene no hacerlo, ya que está nuestra felicidad en juego. Y esta ha de ser siempre la prioridad en nuestras vidas.
Por eso, como digo, tenemos que rodearnos y buscarnos siempre a personas que nos la procuren y nos ayuden a alcanzarla. Y en lo que al amor se refiere, a personas que nos quieran de manera sana y que saquen siempre la mejor versión de nosotros mismos. Sin cambiarnos, porque eso ya sí que tiene tintes de toxicidad.
De ahí que me haya encantado el modo en que Carter apoya y valora a Brittany. E incluso se enamora también de su inteligencia. Porque ser inteligente también es sexy.
Y sobre todo, que ambos se hayan dado cuenta de que para poder querer bien a alguien de manera sana, tenemos que querernos bien a nosotros mismos. Y para ello, tenemos que cerrar círculos y sobre todo, alejarnos de personas que si no aportan, apartan. Porque al fin y al cabo, somos el amor más importante de nuestras vidas y solo así seremos felices.
Y si para ello, tenemos que romper las reglas, se hace. Las veces que hagan falta.
¡Nos leemos pronto!

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