La bella de Belgrave Square (las Londinenses II) de Mimi Matthews

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
editorial Libros de Seda, a quienes agradezco el envío del ejemplar. Pero, sobre todo, el haber confiado en mí una vez más para que les dé mi opinión acerca de una de sus obras publicadas.

En este caso, las gracias para con ellos son dobles, puesto que, conocí a esta autora gracias a que se animaron a traducirla y, desde que leí su primer libro, fue amor a primera página. Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta novela y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de La bella de Belgrave Square, el segundo volumen de Las Londinenses, escrito por Mimi Matthews.

SINOPSIS

El capitán Jasper Blunt fue un día un héroe de guerra. Alto, moreno y reservado, de su pasada gloria apenas quedan su fama de mujeriego y las ruinas de su mansión en Yorkshire, que muchos dicen que está embrujada; ¿por qué no adornarla con una rica heredera? Julia Wychwood es una romántica empedernida que, sin embargo, lo pasa de lo peor en los bailes y haciendo vida social. Por ese camino, no encontrará marido. Así las cosas, decide tomar las riendas de su vida y proponerle al capitán Blunt un matrimonio de conveniencia: él tendrá su mano y su fortuna y ella la libertad de hacer lo que quiera. ¿Y por qué no habría él de aceptar? Sí, con una única condición: que Julia jamás se adentre en el ala de la mansión que él habita…

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer un comentario al respecto de la obra en sí y de la serie en general. Porque, aunque pertenece a una, la realidad es que los volúmenes y sus historias son autoconclusivas. De ahí que se puedan leer de manera independiente. Eso sí, si yo fuera vosotros, las leería en orden. Principalmente, porque en el volumen uno se hace la presentación general de quienes van a ser las protagonistas. Y sobre todo, porque así se permite apreciar con mejor claridad la evolución y el arco argumental de todas y cada una de ellas.

Además de eso, relacionado con la serie, he de decir que, si prestamos atención a los títulos de todas ellas, es evidente la inspiración en las historias y cuentos clásicos de Disney. Porque sí, todas ellas son heroínas de sus propias historias y se mueven como tal en la sociedad victoriana en la que les toca vivir. Y sin embargo, también son las princesas de su propio cuento. Victoriano también, aunque en cierto modo contemporáneo y actualizado, permitiendo así que el lector, extraiga mensajes importantes y apreciar también, cómo ha evolucionado la situación desde aquel momento histórico hasta la contemporaneidad.

Y aquí la Bella es la inspiración más clara que hallamos en sus páginas. Principalmente, por el enorme peso que tienen los libros y la literatura en la novela... al igual que en la película. Sin embargo, he de decir que también he visto cierta inspiración clásica en la historia de amor entre Julia y Jasper porque, la contraposición entre luz y oscuridad, así como ese escenario inhóspito y poco atractivo, también me recordó al mito entre Hades y Perséfone. O lo que es lo mismo, Plutón y Proserpina.

Como he mencionado antes, en esta novela conocemos a Julia y Jasper, dos personas, en apariencia bien diferentes entre sí, pero que en realidad, son mucho más parecidos de lo que podríamos pensar. Y también, más fuertes de lo que imaginamos.

Y es que, en realidad, lo que ambos desean con todas sus fuerzas es que alguien les vea y les quiera por sí mismos. Lo que ocurre es que dado el escenario social en el que se mueven y sus rígidas normas y circunstancias eso es harto complicado. Más, si no se desea formar parte de él. Tema sobre el cual volveré.

Un segundo aspecto coincidente entre ellos es también su fortaleza mental, porque, tendemos a pensar y a asociar a la fuerza con un físico potente o espectacular. Y también. Sin embargo, la realidad es que la fortaleza mental lo es mucho más. Porque no es fácil soportar y vivir una realidad que para nada nos gusta, así como exponerse a la presión social por esto mismo.

Julia es un personaje muy interesante porque, al contrario de lo que se espera de una rica heredera de su tiempo, tiene una profunda ansiedad social y por lo tanto, no le gusta nada ni socializar ni estar en ambientes rodeados de desconocidos en los que además, ha de competir con otras mujeres para así poder alcanzar ese objetivo y rol impuesto por la sociedad para con ellas. Por eso, el paralelismo entre mujeres y las exhibiciones o domas de caballo que tanto le gustan está muy bien traído. Ya que en más de un caso, la sociedad las consideraba así. E incluso aún hoy existen determinadas situaciones en las que, si bien algo más camuflado, la situación continúa repitiéndose.

Es cierto que no es la primera vez que leo un personaje femenino al que no le guste moverse en ese ambiente, pero creo que nunca había conocido a uno tan coherente y por tanto, con tan fácil de empatizar. No solo por eso, sino también por el gusto por los libros. Pero sobre todo, la destaco cuando tiene más razón que un santo al plantear que no es lo mismo estar solo que ser solitario. Ya que, en ambos casos, es la libertad de decisión la que diferencia uno de otra y también porque, en más de una ocasión, mejor solo que mal acompañado. Como en su caso demuestra su familia.

Relacionado con su amor por los libros y la literatura, he de decir que me ha encantado el guiño al Quijote. Porque ya lo planteaba Miguel de Cervantes en su obra al sugerir que, de tanto leer, nos podemos volver locos o tontos. Y al contrario, en más de un caso, la literatura es usada como instrumento de crítica y denuncia de la sociedad del momento y a su vez, una vía de escape de las circunstancias que le toca vivir. Eso sí, también advierte que esa vivencia ha de hacerse con mesura, puesto que tampoco conviene vivir en la fantasía, ya que así podemos perdernos una realidad y las personas que habitan en ellas, los cuales, de cuando en cuando sí que merece conocer y experimentar.

Por su parte Jasper es un militar que pone de relieve cómo, en más de un caso, en aquel momento, hacer carrera y subir en el escalafón social a causa de las victorias militares, para sí poder convertirse en un héroe nacional y aspirar a un matrimonio ventajoso... y alcanzar así la opción a convertirse en aristócrata. Porque, al final, es eso lo que interesaba e importaba. Convertirse en nobles.

Sin embargo, con él queda demostrado también que, en ocasiones, la sombra de la fama es alargada y sobre todo, que a veces las apariencias engañan. De ahí que él también desee ser visto y querido y por sí mismo, no por todo lo que se dice, cuenta y rumorea de él. Más que nada porque, en más de un caso, se le asocia y rumorea con una bestia sin sentimientos... y nada que ver. He quedado, en mi caso, enamorada de este caballero.

El modo en que se conocen, es de la búsqueda de esposa por su parte. Puesto que, tenemos que recordar que, hasta no hace mucho tiempo, el amor era el elemento menos importante a la hora de contraer nupcias. Al contrario, era entendido muchas más veces como un contrato o acuerdo vinculante para saldar deudas o ampliar posesiones. Y por eso, si el sentimiento aparecía, solía ser a posteriori. Y por supuesto, la opinión de la mujer a la hora de hacerlo no se tenía en cuenta, como bien sufre Julia.

Eso sí, no se puede luchar contra el amor porque, aparece dónde, cuándo y con quién menos lo esperamos. E incluso, puede desbaratar y desajustar una buena estrategia militar planeada al milímetro, como la de nuestro Jasper. Eso sí, aunque no se pueda luchar contra él, ya que esa sí que es una batalla perdida de antemano, he de decir que sí que me ha gustado mucho que él sea egoísta y que mire por sí mismo por una vez en su vida, ya que, no vivía, sino que sobrevivía.

Ayudando así también a Julia a que se dé cuenta de que el dinero no da la felicidad y que por eso, ella también tiene que ser egoísta, quererse bien a sí misma y sacar la mejor versión de sí misma. Sobre todo porque la escucha, la valora y le da siempre la opción de elegir. Lo que en realidad debería definir toda relación romántica.

Un tema que sí que me ha gustado mucho el encontrar desarrollado en esta novela es el hecho del tremendo impacto que tienen las circunstancias en las que hemos sido criados para que así desarrollemos un carácter o una personalidad determinadas. Para bien o para mal, ya que el modo de querer de los progenitores a veces no es del todo sano.

Y en este sentido, me ha parecido muy original la inclusión del síndrome de Munchausen que a Julia le provocan y que a su vez, permite ver cuál era el estado y la situación de la medicina en aquel momento. En la que en más de un caso, en lugar de contribuir a la curación, contribuía más al empeoramiento del supuesto enfermo. Por eso, el homenaje a los profesionales de la medicina está muy bien traído y desarrollado, más después de la pandemia vivida. Más que nada porque, de nuevo, hemos comenzado a olvidarlo... una vez más.

Al mismo tiempo, que ha quedado demostrado que padre se hace y no se nace. Y por eso, considero que Jasper es todo un padrazo. Amén de que, Julia, gracias a esta maternidad también encuentra su lugar en el mundo y es consciente de lo fuerte, válida y sobre todo, digna de ser amada que es.

Porque no es fácil ser la madrastra de unos niños con clara hostilidad, más en un escenario tan apartado como en el le toca vivir en York. Donde los fantasmas que moran y habitan en él tienen un peso mucho más grande de lo que podríamos pensar. Literal y metafóricamente hablando.

Aunque, eso sí, considero que sí que podría haberse desarrollado y haber jugado más con el tema de la casa encantada. Puesto que era otro de los rasgos definitorios de la sociedad de la época.

La casa de York también sirve para que ambos protagonistas, románticos empedernidos, tengan durante buena parte de su relación los pies en el suelo. Porque, en más de un caso, la fantasía tiende a asociarse con la idealización y ya sabemos que nuestras expectativas no suelen ser coincidentes con la realidad. Al contrario, es en la intimidad y en la convivencia donde realmente se termina por conocer o descubrir a una persona... para bien o para mal.

Hablando de romanticismo, tengo que decir que, he adorado la especial relación de ellos de manera individual para con la literatura. Pero a su vez como pareja. Por eso, puedo decir con mayúsculas que ambos son unos románticos empedernidos. Es más, este es el rasgo más positivo que encontré en Jasper. Porque no siente miedo a reconocerlo, chocando de lleno entonces con esa idea de militar insensible que se ha creado para con él. Sorprendiendo a propios y extraños. Así que esa inclusión de la masculinidad frágil en una novela romántica histórica ha sido todo un soplo de aire fresco que he adorado.

Y un segundo aspecto relacionado con la literatura, antiguo o novedoso que me ha encantado hallar es el reconocimiento y valoración a la figura del lector cero o beta. Porque de siempre ha existido. Y es más, Julia ejerce como tal de una manera magnífica.

Permitiendo así a su vez el demostrar que el amor puede demostrarse tanto con palabras como con hechos. Y ya lo dije cuando vi el plano en la película de Disney, pero lo repito aquí. Hay que enamorarse de un hombre que tenga una enorme y variada biblioteca y sobre todo, que te la ponga a disposición para tu uso y disfrute.

Eso sí, aunque podemos inspirarnos de la literatura porque nos gusten mucho, lo bonito de las historias de amor es que las tenemos que vivir en el presente y adaptados a nosotros mismos. Recordando que el poder que tienen las palabras es enorme, porque pueden hacer un daño mucho más prolongado en el tiempo, ante la invisibilidad de sus efectos a ojos de los demás.

Y que a pesar de lo rotunda que es una buena declaración de amor - de hecho, mi preferida es precisamente la hecha por otro militar, el capitán Wentworth - el amor también tiene que demostrarse con hechos. Como por ejemplo, el otorgar confianza.

Porque comunicación y confianza han de ser los dos pilares sobre los que se basa una relación, si queremos que sea exitosa. Más que nada porque, en ocasiones, las buenas intenciones relacionadas con uno y otro aspecto, terminan por provocar mucho daño. Y por eso, no conviene tener secretos... ya que siempre salen a la luz. Y generalmente en el peor momento posible.

Aunque esta novela no contiene muchos sobresaltos en ese sentido, y una vez más, los protagonistas son coherentes y siempre están abiertos a que un tercero les abra los ojos. Bien en el caso de un niño, confirmando así que la madurez no va asociada a una edad y sobre todo, de manos de una amiga. Confirmando de este modo quién será la próxima protagonista de la serie, pero sobre todo, un rasgo característico de las novelas de Mimi, como es la sororidad. Refutando una vez más que la diferencia enriquece y que el mundo sería un lugar mejor si las mujeres nos apoyásemos más entre nosotras en lugar de considerarnos enemigas.

Por último, no puedo no concluir esta opinión sin recordar que la belleza está en el interior y que por tanto, conviene que en más de un caso nos detengamos más a mirar con atención el interior de las personas en lugar de observar un físico débil, imponente o temeroso o una espeluznante fachada.

Solo así podremos darnos cuenta de que son las personas que habitan en un sitio las que lo convierten en un hogar y que por tanto, todos somos bellos...y dignos de ser amados.



Así que por favor, a leer esta bella historia.

¡Muchas gracias por el envío del ejemplar, una vez más!

¡Nos leemos pronto!


Comentarios

Entradas populares de este blog

La invitación de Vi Keeland

Destino en común de Ángel Gutiérrez

Only work, no play de Cora Reilly