Gambito de caballero de Evie Dunmore

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de un libro que leí en colaboración con la 
editorial, a quienes agradezco enormemente el envío del ejemplar en físico. Pero sobre todo, una vez más, la confianza en mí y que me hayan permitido así poder concluir esta pedazo de serie romántica.

Por todo ello, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta novela y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Gambito de caballero, el cuarto y último volumen de la serie Las Londinenses escrita por Evie Dumnore.

SINOPSIS

Catriona Campbell, la tímida y obstinada hija de un noble escocés devenido profesor en Oxford, quiere ser escritora. Sin embargo, sufre un bloqueo creativo que no le permite seguir adelante. Atrapada en Applecross, la ruinosa hacienda escocesa de su padre, este le pide que acompañe a su atractivo ayudante, Elías Khoury, a Oxford, para la catalogación de una serie de objetos antiguos. Elías no tiene intención alguna de catalogar nada: lo que de verdad quiere es que esa colección de antigüedades regrese de donde vino, a su Beirut natal. Cuando Catriona descubre su plan, lo apoya ampliamente y se ofrece a ayudarlo… siempre y cuando dicha ayuda no se interponga en sus planes y los de sus amigas sufragistas para lograr que el Parlamento acepte sus postulados. Poco a poco, se irán acercando, pero ¿cómo atraer a una joven que desconfía del amor?

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer un par de comentarios al respecto de la novela en sí. Porque, aunque pertenece a una serie, cada volumen es autococlusivo ya que tiene por protagonista a una de las amigas del grupo de las sufragistas. Sin embargo, sí que conviene leerlas en orden a riesgo de spoilers. Y sobre todo, porque si no se hace, creo que no se aprecia del todo bien la evolución de los personajes. Y tampoco se entiende la rotundidad del epílogo. Del cual regresaré más adelante.

Y también he de hacer una confesión de sorpresa cuando descubrí que la serie se acababa con un cuarto volumen, porque yo tenía en mente a dos futuras posibles protagonistas más. Una era la de este libro, pero también consideraba que Aoife era susceptible de tener su propia historia que contar. Por eso, me decepcionó un poco descubrir que no tendría su momento. Aunque, hablo ahora mismo desde el desconocimiento y puede que la autora sí que la haya elegido como protagonista para otra historia u otra de sus series. En ese caso, pido perdón por el desconocimiento y os pido que olvidéis que habéis leído este párrafo.

Además de eso, también me sorprendió porque, durante el resto de novelas fue un personaje que sí que tuvo sus momentos, pero que tendió a pasar más desapercibida. Y por eso, dado que había mucho hueco que completar... era un arma de doble filo, ya que podía salirle bien o, en cambio, no podía quedar todo lo redondo que hubiera podido hacerse si se le hubiera dado más cuota de protagonismo anterior. En mi caso, creo que al final la autora se ha quedado a mitad de camino entre una y otra postura, ya que ha servido para cerrar temas que sí que se han intuido de los volúmenes anteriores, pero también es cierto que, otras acciones y pensamientos que ha expresado entre sus páginas me han parecido sacados de la manga y sin fundamento o contexto que me permitiera entenderla mejor.

Lo que más me gusta de las novelas románticas de Evie y de esta serie en particular es el hecho de que, a pesar de incluir unas historias de amor bastante diferentes dentro de lo que la romántica histórica se refiere, también se desarrollan muchos temas susceptibles de análisis que permiten al lector darse cuenta de que, a la autora no le duelen prendas ni siente miedo a la hora de expresar sus pensamientos y emociones mediante sus personajes y las páginas de sus novelas, convirtiéndolas así en un arma de denuncia de aquellos aspectos menos brillantes o bonitos de nuestra sociedad, pero que tampoco podemos obviar ya que son muy necesarios el tenerlos en cuenta.

Y además, también las convierte, a pesar de ser de género histórico, en historias de rabiosa actualidad.

He de decir que me ha gustado mucho que Catriona sea una mujer tímida e inteligente, rasgos que tenemos en común. Porque ha permitido desarrollar cómo, desde siempre, estas figuras han impuesto y han dado miedo para acercarse a ella y conocerlas. Y por eso, tendían a quedarse solas o incluso a ser tildadas de raras y excéntricas. Todo a causa de una masculinidad frágil aún muy presente que palidecía y zozobraba ante la idea de que una mujer podía ser igual o incluso más capaz que ellos. Por eso, esa hipotética competencia debía ser eliminada y también por eso, aún hoy en más de una ocasión las mujeres tenemos que esforzarnos el doble o el triple que nuestros colegas masculinos para ser consideradas igual de válidas. Y también aún hoy no nos libramos del machismo en forma de paternalismo por parte de quienes están a nuestro alrededor.

Afortunadamente, el panorama está cambiando y también desde siempre, han existido hombres que no han pensado aquí. Para su suerte, Catriona cuenta con dos en su vida. El primero su padre, el cual es un erudito y sirve ara demostrar el profundo impacto que tienen las circunstancias en las que hemos sido criados para el desarrollo de una determinada personalidad o carácter. Así como para pensar que determinados aspectos son sanos o no en nuestras vidas.

Junto a ello, también pone de relieve que la perfección no existe. En ningún ámbito de nuestras vidas, así que él tampoco lo es. Y comete fallos aunque al mismo tiempo sí que la quiere de una manera sana porque sí que es cierto que a influido mucho en su inteligencia y que, entre otras cosas hable árabe con mucha fluidez y pueda sustituirle sin problemas en determinadas circunstancias académicas, pero también la ha criado en libertad para que sea siempre ella misma y tome sus propias decisiones, sin juzgarla y sí apoyándola. Y en ese sentido, el ámbito en el que mejor se refleja es en su soporte a la causa sufragista.

La contrapartida es que, sin ser consciente, ha hecho también que adolezca de habilidades sociales. Amén de que también queda manifestado el momento y hecho de que antes no se consideraba a la inteligencia como un rasgo digno de ser atractivo. Y parece que ahora tampoco. Por eso, a pesar de que es lista, en más de una ocasión en lo que a expresión de sentimientos se refiere no sabe cómo proceder y tampoco tiene a alguien al que acudir como punto de referencia o consejo. Por eso, el grupo de amigas - hermanas casi podría decirse - es tan importante en su vida, por eso también se esfuerza tanto en la causa sufragista y por eso también, es bastante fácil de apreciar cómo carece de amor propio y no tiene un gran concepto de sí misma.

El segundo hombre de su vida que también es diferente a los demás es Elías, un héroe romántico del cual me he enamorado. Un hombre de los más interesante a la hora de introducir algunos temas dignos de análisis, porque da la sensación de que no ha transcurrido mucho tiempo desde el momento en que esta sucede.

Personalmente, como historiadora, he de decir que he disfrutado mucho en sus intervenciones. Porque, él es del Líbano, zona del mundo que puede ser considerada como "la cuna de la civilización" pero, al mismo tiempo es un ciudadano del mundo. Y es que a causa de su profesión, ha viajado mucho y por tanto, tiene un cierto sentimiento de desarraigo territorial, al pensar - de manera errónea - que son los lugares los que hacen un hogar. No es así, son las personas que habitan en ellos los que terminan por hacerlo. Lección que termina por aprender de una manera fantástica.

Sus circunstancias también sirven para hacer notar que la emigración y la recepción de personas migrantes no es un tema novedoso de nuestra sociedad. Porque, casi desde que el mundo es mundo, aquellas zonas o países con más nivel de desarrollo han sido lugares y focos de atracción de población procedente de otros lugares en busca de mejores oportunidades vitales y laborales. Un comportamiento que además sirve también para poner así de relieve que la diferencia enriquece y no tiene por qué separar. Por eso, seremos más ricos cuanto más diferentes de nosotros mismos sean las personas que nos rodean. En este sentido, por tanto, me ha encantado cómo Catriona respeta la religión de Elías, mientras que buena parte de las personas a su alrededor la critican sin conocerla y porque, de manera errónea la han asociado con otras que se parecen entre poco o nada. El desconocimiento y la crítica por la crítica también son, al parecer tónica imperantes desde el principio.

Dado el momento histórico en el que se ubica la novela también, da pie a la crítica hacia el imperialismo y el colonialismo y cómo las ansias de poder también se aplican al control territorial. Porque, los imperios europeos y el eurocentrismo han provocado que, en más de caso se cree el caldo de cultivo perfecto para que haya una calma tensa y que el polvorín pueda estallar ante el más mínimo estímulo. Por lo comentado anteriormente de no tomar en cuenta a la población autóctona. Queda demostrado así también que toda acción tiene su consecuencia porque, las consecuencias de esto aún hoy se siguen sucediendo. Así, hoy día se puede apreciar cómo en más de una ocasión, las fronteras entre países africanos y asiáticos son puras líneas rectas. Y también cómo hay mucha violencia o incluso guerras civiles en ellos a causa de esa falta de interés o respeto por la población autóctona.

Como bien queda reflejado en ella, era la crónica de una muerte anunciada en lo que sucedió. Más que nada porque dudo mucho que a nadie le guste estar por siempre bajo dominio y control total de un país que le toma en cuenta y le considera a bien dependiendo de si le puede extraer un beneficio económico o no.

Este planteamiento también sirve para poner de relieve un tema espinoso casi desde el mismo momento en que comenzó a realizarse. Un debate candente en el que, en mi opinión, ambas partes tienen su cuota de razón. Y ese no es otro que el del expolio de yacimientos y piezas arqueológicas que pueblan las salas de museos europeos y que están bien lejos de sus lugares de origen.

Evidentemente no estoy de acuerdo con el modo en que se hicieron las cosas, ni el robo, el expolio el engaño a la población local estuvieron o están bien para enriquecerse de un patrimonio que no les pertenece. Sin embargo, sí que puedo entender el tema de la cesión de aquellas piezas o restos que están en peligro de desaparecer o de sufrir desperfectos por causas de peligro o de conflicto. Eso sí, una vez pasado ese momento peligroso, creo que deben volver a donde pertenecen.

Por eso, entiendo la motivación de Elías - en buena parte de la misma, al menos - y también me parece muy coherente que Catriona se una a su lucha. Ella más que nadie sabe de injusticias.

Un tema que se repite en todos los libros es el de la importancia de la amistad y la sororidad. También enfatiza así de otro modo la riqueza de la diferencia y cómo todas son importantes en la causa porque a cada una se le da bien una cosa. En este caso, Catriona sirve y se vale de su palabra para esa parte menos interesante y más árida como es la de la redacción de los documentos, discursos o réplicas a todas y cada una de las trabas que les van poniendo a sus solicitudes en aras de conseguir que las mujeres puedan votar.

Pone así de relieve la importancia de las palabras, cuyo poder es mucho mayor del que pudiéramos pensar, ya que se prolonga durante mucho más tiempo; como puede ser una ley. Y su impacto y secuelas son más invisibles ya que esos cambios no se aprecian de manera directa o evidente, sino más bien poco a poco.

Al mismo tiempo, me ha gustado e incluso me ha parecido tierno cómo ella, que es experta en palabra escrita, tiene problemas y miedo a la comunicación cara a cara. De ahí que deja que los hechos hablen por ella. Aunque por eso, termina metiendo la pata, ya que en muchas ocasiones, las buenas intenciones y acciones están llenas de daño. Por eso, se refuerza la idea de que hay que hablar, de todo y con todo el mundo. Especialmente de aquellos temas o aspectos que nos dé más vergüenza o pudor hacerlo, porque no es un síntoma de debilidad, sino de fortaleza. Y solo así, evitaremos malentendidos, discusiones e incluso rupturas sentimentales, ahorrándonos así dolor y sinsabores posteriores. Como bien les sucede a esta pareja. Eso sí, como lector yo lo he disfrutado porque ha permitido que así, ella pueda emprender un viaje de autoconomiento y autodescubrimiento personal, literal y metafórico en el que, se da cuenta por ejemplo, que el interés de Elías ha sido genuino desde el principio y que por tanto, casi desde el inicio quería candidatarse a ser su marido. Pero, distraída y concentrada en otros temas, así como a causa de experiencias pasadas, ha sido incapaz de verlo.

Un viaje que, a pesar de haber hecho en compañía porque así lo imperaba la sociedad, la realidad es que considero necesario porque,

Regreso al tema de las sufragistas porque, me ha gustado mucho saber más de estas chicas y ver cómo, a pesar del tiempo transcurrido desde sus novelas, su complicidad y apoyos permanecen idénticos. Pero también les permite ver cómo poco a poco van evolucionando en sus vidas. Por eso, si bien me ha gustado ver a Hattie continuando como "la vieja del visillo" oficial del grupo y la casamentera oficial, me he enamorado de Lucie en su versión novia drama. O de ver al duque como un papá amoroso preocupado por su heredero y a Annabelle como madre abnegada.

Ha recordado así cuál era el rol de la mujer, pero también lo ha adaptado a la idiosincrasia de estas mujeres. Además de que así, ha permitido incluir un tema que ahora parece mucho más aceptado, pero que hasta no hace mucho tiempo era considerado todo un escándalo. La maternidad desligada de la mujer.

Porque una mujer no es menos que otra porque haya decidido convertirse o no en madre. Ya que eso es más que uno de los rasgos o aspectos que puede definir su vida. Por eso era difícil que un hombre decidiera escoger a una mujer que no quisiera continuar su legado y que tuviera una causa que iba más allá.

Sin embargo, si bien he aplaudido ese mensaje reivindicativo, la realidad es que me ha parecido un Deus ex machina al relacionarlo con Catriona, porque no he visto tantas alusiones o pensamientos en las novelas precedentes como para que fuera ella quien terminase por convertirse en el adalid de la causa, necesaria eso sí.

Del mismo modo que, si bien sorprendentes, determinadas características físicas de ella y sobre todo, su especial relación con Alexandra, la realidad es que también me han faltado detalles o cosas para que tuvieran más sentido, coherencia y empaque con su personaje.

También es una novela romántica, porque tenemos a Elías y Catriona como sus protagonistas, quienes a priori, son opuestos, pero la realidad es que son más parecidos de lo que pudieran pensar al respecto. De ahí que nos recuerda que las apariencias engañan y que, antes de criticar o juzgar, debemos dejar atrás ruidos y rumores varios, tenemos que formarnos siempre nuestra propia opinión al respecto de cualquier cosa o tema. Por eso él la ve desde el inicio y se siente atraído por su inteligencia, la cual también puede ser considerada sexi.

Y hablando de sexi... esta novela es muy carnal, porque, de las cuatro, la libre Catriona y su acompañante, han escogido la mente como punto de partida para conocerse, para después decidirse por conocer sus cuerpos y al final, enamorarse para siempre del pack completo.

En ambos caso, también queda bien reflejado el impacto que tienen los primeros amores en nuestras vidas, tanto para bien como para mal. Porque ella es un magnífico ejemplo de cómo puede afectarnos el hecho de incluirnos por siempre en la friend zone. Y él, aunque afirma haberlo superado, la realidad es que no es así.

Por eso, tanto uno como el otro, adolecen de un buen amor propio, el cual es fundamental para poder querer a los demás. De ahí que sea tan fundamental ese viaje tanto para uno como para el otro... a pesar de que lo realicen en diferentes momentos de sus vidas. Demostrando así que no hay tiempos para emprenderlo, sobre todo porque el destino final es la felicidad, la cual todas tenemos que tener como objetivo final de nuestras vidas. Y así considerarnos dignos de ser amados. Una verdad como un templo.

Pero sobre todo, me ha gustado que enfatice que el amor propio también es suficiente, porque tendemos a considerar soledad con ser solitarios. Y no es así. Una vez que aprendemos a distinguir entre una y otra así como la diferencia entre vivir y sobrevivir, comenzaremos a ser verdaderamente felices.

Y en ese amor propio, se engloba el saber cerrar capítulos y conceder perdón. A los demás, a nosotros mismos y a la vida. Porque la vida es una partida de ajedrez, en la cual nosotros participamos y donde todas las piezas son importantes. Pero eso sí, tenemos que pensar muy y mucho qué hacer porque, una determinada jugada o movimiento puede cambiarla para siempre.

No puedo no concluir por ello con el hecho de que, si bien el final y el principio son muy cíclicos, me hubiera gustado ver más desarrollo del mismo. Considero que lo merecían.

Eso sí, el epílogo ha sido precioso y un más que digno homenaje a la lucha y a la importancia de los pioneros y sobre todo, a las pioneras para que la situación ahora sea esta. Más que nada porque, las mujeres, al igual que determinados grupos poblacionales o piezas arqueológicas, han sido utilizadas o eliminadas en la historia, en las manos de los poderosos. Hombres.

Aunque, en este sentido, sí que me hubiera gustado un árbol genealógico para entender mejor la relación e interrelación entre todos ellos. Porque, me pareció confuso y al final era un todos con todas más parecido a la Isla de las Tentaciones que otra cosa.

A pesar de todo, me quedo con la espinita de Aoife y sí que pienso que es un cierre de serie digno de sus predecesoras.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!

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