Todo lo que no sabes de mí (serie Barnard nº 2) de Fátima Embark
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración en digital con la autora, a quien agradezco enormemente el envío del ejemplar en digital. Pero sobre todo, que haya vuelto a confiar en mí para que le diera mi opinión acerca de esta, la segunda novela de la serie Barnard.
Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de la misma y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Todo lo que no sabes de mí, el segundo volumen de la serie Barnard escrito por Fátima Embark por si no la conocías.
SINOPSIS
—Deja de mirarme así.—¿Así cómo?
—Así, como si lo supieras todo. Como si lo vieras todo.
—Es que te veo, Seb. Pero tú no me ves a mí.
—No tienes ni idea.
—Ah, ¿no? Entonces pregúntame. Pídeme que te cuente todo lo que no sabes de mí. Todos tenemos una guerra dentro, ¿sabes? Y la tuya ha durado demasiado.
Sebastian Evans lleva más de trece años librando su propia guerra. Una guerra que lo ha mantenido separado del chico al que quiere, a quien no se merecerá nunca. Su mejor amigo, su esperanza, su verdad: Jude Baker.
Y ahora Jude se va a casar.
Cinco días y se acabaron los quizás, cinco días y Jude dejará de mirarlo, cinco días y todo habrá terminado. Pero ¿se puede terminar algo que nunca ha empezado? Para que eso no pase hace falta la verdad, y hay verdades que no están listas para ser pronunciadas.
Tras años de silencio, Sebastian tendrá que enfrentarse a la verdad con el corazón en carne viva, dejar el pasado y la culpa atrás, y aprender a vivir.
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, de ha hacer un par de comentarios al respecto de la novela.
Para empezar, aunque es el segundo de la serie Barnard, es autoconclusivo y se puede leer de manera independiente. Sin embargo, yo os recomiendo que los leáis en orden puesto que así vais a entender mucho mejor la evolución de todos los personajes que aparecen en esta novela y también, os evitaréis tener algún que otro spoiler.
Continúo haciendo una confesión. Y es que, al iniciar he dicho que lo leí en colaboración en digital. Pero no es del todo cierto, porque, la autora sacó a la venta en físico una edición especial de esta novela y yo, previendo cuánto la iba a disfrutar - más que nada porque venía de la novela anterior - decidí reservarme y comenzar a leerla solo y exclusivamente cuando pudiera poder pasar sin problema las hojas entre mis dedos.
Sabéis que no suelo caracterizarme por tener una intuición espectacular, pero... en este caso, no erré en mis predicciones. Pero, no vamos a adelantar acontecimientos y voy a comenzar con la opinión propiamente dicha, ya que, hay mucha tela que cortar.
Entrando ya en materia de opinión, sí. Esta es una novela romántica, pero no hay solo una historia de amor o un tipo del mismo, sino que hay muchos más. Y por eso, paso a relatarlos aquí.
De entrada, hay mucho amor por la vida. Y en este sentido, he de decir que, si bien Jude lo representa, en mi opinión es George quien mejor lo hace. Por la sencilla razón de que es muy romano en su concepción de la vida, ya que entremezcla conceptos como pueden ser el Carpe Diem con el tema del temor romano a la segunda muerte, que era el olvido. De ahí que tiene miedo a eso último.
Y aquí ya se introduce el primer tema interesante de desarrollo de la novela, como es el impacto que provocamos en quienes nos rodean. Y sobre todo, la estela que dejamos, la cual puede ser tan poderosa como para permitir o no ese olvido mencionado anteriormente. Una estela que, al ir asociado a una persona, puede ser igual de sana o tóxica que ella. De ahí que, ha desarrollado de un modo magnífico una dicotomía que es bastante difícil de gestionar.
Y no hablo ya del duelo, que también, porque al pertenecer al campo de la psique humana, cada uno lo gestiona como buenamente puede. Pero, al igual que el resto de los sentimientos, ni se pueden estandarizar, ni se puede imponer nuestro modo de concepción de los mismos, ya que ahí, nuevamente aparece la toxicidad.
Yo hablo del hecho de que, de manera inconsciente o no, estamos preconcebidos para un perdón inmediato de aquellas personas que ya no están. Por muy malas o villanas que fueran en vida. Puesto que parece que la muerte, les otorga ese carácter pseudo divino que les lleva a incluso convertirse en perfectos, Cuando la perfección no existe. De ahí que el golpe de realidad, una vez nos lo hacen caer del pedestal es tremendo. Y por eso, ese brete porque ¿queremos romper esa imagen a sabiendas de que esa continuidad nos continúa haciendo daño en vida? Por eso entiendo tan bien a Jude. Porque sabe perfectamente qué es lo que puede provocar en quienes más quiere.
Aunque sí que es cierto que, creo que ha tomado la mejor decisión. Sobre todo, porque en el fondo no estaba revelando ningún secreto nuevo, ya que considero que todos sabían e intuían cómo era en realidad George. Pero, en cierto modo estaban anestesiados y preferían sobrevivir antes que tener que aceptar esa realidad tan dura y sobre todo, tan difícil de gestionar para ellos. Ya que, sobre todo, no podían ir a reclamarle cara a cara el terremoto provocado.
Por eso, creo que desde siempre, lo que él ha querido es que le vieran tal cual es, de ahí que se dedicara a la fotografía y que por eso, se dedicara principalmente a coleccionar instantes en su dinámica de Carpe Diem. De ahí que, como ya cumplió su objetivo, espero que Viola, si bien entiendo la decisión inicial que toma, cambie de opinión. Y que le dé al personaje de George la justicia poética que merece. Ya que "A todo cerdo le llega su San Martín".
Como villano indirecto he de decir que es espectacular. Sobre todo porque es muy coherente y sobre todo, muy inteligente. Coherente en el sentido de que, generalmente hacemos más daño a quienes nos rodean, los cuales, también son quienes pasan más tiempo a nuestro alrededor. Pero también es inteligente porque, en aquellos hechos que lo alzan al podio de la maldad, su implicación es total, pero, en más de un caso, su participación no. De ahí que pueda lavarse las manos en más de un caso si fueran a reclamarle.
Sin embargo, lo destaco como villano espectacular por el hecho de que, representa especialmente bien la toxicidad que tiene una relación hasta el punto de que, sin estar ya presente, sigue sin dejar de permitir que el resto vivan en libertad. Lo cual, por definición es lo que es un buen amor, que si te quiere, lo hace libre. Provocando así que no vivan, sino que sobrevivan, siendo a su vez unos actores magníficos de su tragedia llamada vida. En este sentido, la metáfora queda clara y por eso, toda buena obra que se precie siempre tiene un buen villano. Por tanto, objetivo más que conseguido, Fátima.
Y es que sí, también hay algún que otro tema que se repite al igual que en la novela anterior, como es el de que, en más de un caso, y sobre todo, más de un personaje es un actor buenísimo. Porque se ha creído tanto su papel o rol, que ha terminado por convencer a los demás. Y eso, en cierto modo es triste, ya que denota un conformismo que, nos impide de nuevo ser felices por completo. Y quiero recordar que, la felicidad, una vez más, ha de ser siempre nuestro objetivo vital. En este sentido, he de decir que, son el par protagonista, quienes mejor lo representan.
Pero, como me detendré más adelante y con más profundidad en su historia de amor, paso a relatar otros amores que son importantes de mención.
Una vez más se habla del amor por un lugar, el cual puede convertirse es un hogar. Y este puede ser real o irreal, porque quien termina convirtiéndolo en tal no es otra cosa que las personas que habitan en él, las cuales te hacen sentir en casa. Independientemente de lo que te rodee. Por eso, el concepto de Barnard es tan importante. Y a su vez, tan bonito.
También hay mucho amor por los miembros de una familia. Y en este caso, se pone de relieve que, todas las familias son igual de válidas, independientemente del número de sus miembros. Por eso, convienen normalizarlo desde la más tierna infancia para que los niños asuman cuanto antes lo que es; una idea natural.
Pero también se pone de relieve que no todas las familias son sanas. Y por eso, este es un amor que no tiene que darse por descontado, ya que quien algo quiere, algo le cuesta. Ya que el mero hecho de compartir un grupo sanguíneo con otra persona, no lleva asociado como parte de la letra del contrato, la aparición o el brote del amor entre sus miembros.
Más que nada porque, también, padre se hace y no se nace, ya que la paternidad no es nada sencilla. Aunque, conviene también que tengamos en cuenta que, para querer bien a nuestros hijos, debemos respetar su individualidad. Pero aceptar también que no son los seres de luz o los ángeles que nosotros pensamos. Por supuesto, que una madre es una madre y entiendo a la de George, pero sí que me hubiera gustado que terminase por reconocer la cara más fea que tenía su hijo de un modo mucho más literal, ya que, de manera indirecta con la aceptación y la admisión de Jude en la vida de los demás, en parte sí que lo queda reflejado.
Junto a ello, también se pone de relieve que, el modo en que hemos sido criados tiene un profundo impacto también a la hora de considerar determinados comportamientos o actitudes como sanos, cuando en realidad, distan bastante de serlos. En este sentido, he de decir que, más de un personaje es bastante más similar que otro en lo que a este tema se refiere. Porque sus circunstancias también son las que explican que hayan tenido que madurar antes de tiempo o asumir un rol que no les correspondía. En este caso, son Ava y Asher quienes mejor lo ejemplifican, si bien este último, en ocasiones me ha caído un poco mal en lo que a la gestión de sus sentimientos se refiere.
Y por otra parte, también me ha gustado ver cómo aquellos personajes que ya tenía un marcado instinto o amor maternal, lo han reforzado en este libro. Asocio esta idea con la de la maternidad, dejando claro como bien se indica aquí que una mujer no es menos que otra por querer o no ser madre, puesto que esto es solo una característica más que define su vida. Pero que, el hecho de tomar esta decisión no puede hacerse a la ligera. Al contrario, siempre de manera consciente porque un hijo es una responsabilidad para toda la vida y que también habrá de ser siempre la prioridad de la pareja, incluso cuando ya nos estén juntos.
Hay mucho amor también por la familia que se escoge, como son los amigos. Y en este caso, he de decir que, al estar casi todos como hermanados, se entiende muy bien por qué en más de una ocasión han actuado del modo en que lo han hecho. Para bien o para mal.
De entrada, como cada uno es de su padre o de su madre, queda reforzada la idea tan maravillosa de que la diferencia enriquece siempre y no tiene por qué separar. Al revés, seremos mucho más ricos cuanto más diversos de nosotros sean de nosotros mismos en opiniones, físicos y pareceres.
A su vez, también se deja constancia de que, no podemos negarnos a aceptar la llegada de nuevas personas en nuestras vidas, porque desconocemos cuán importantes realmente van a llegar a ser. Eso no es otra cosa que renegar del amor, y ya sabemos que es por siempre una batalla perdida de antemano.
Por último, dado que el cliché que aquí se desarrolla es el del friends to lovers, vuelve a demostrarse que, aquellas parejas en las que los implicados además de ser pareja, son amigos, son las mejores. Aunque, al mismo tiempo, el miedo a dar ese paso adelante en lo que al cambio de estatus se refiere es mucho mayor. Porque en el caso de pérdida, esta sería doble.
Eso sí, también refleja muy bien cómo tenemos que aprender a saber diferenciar entre sentimientos tan similares que, incluso pueden confundirse. Porque es ahí cuando provocamos el daño, aunque no lo hagamos de manera consciente. En este sentido, es Lara el personaje que mejor lo encarna, porque sí que es cierto que quiere a Jude y que Jude la quiere a ella, pero en ningún momento creo que estén enamorados el uno del otro. Si lo hubieran hecho, la ruptura no sería tan limpia e "indolora". Son mutuamente la tabla de salvación en uno del otro ante un futuro lleno de incertidumbre y por eso, han creado esta burbuja idílica a modo de protección y, como autoengaño, a su vez.
Era una crónica de una muerte anunciada, pero en este caso, no es triste, porque se le da a ella la opción de emprender un viaje de autonoconocimiento y autodescubrimiento que, jamás hubiera emprendido de otro modo. Y que a todas luces, promete ser de lo más interesante.
Por supuesto, para evitar que esto suceda, la comunicación es básica y fundamental, porque puede que el amor se demuestre con hechos, pero también ha de hacerse con palabras. O dicho de otro modo, hay que llamar siempre a las cosas con su nombre. De ahí que me haya gustado tanto esa dinámica entre Sebastian y Jude para que este le llame así. No en vano, el título se llama así en una clarísima alusión al tema.
Porque la comunicación y la confianza van siempre de la mano y por eso, son los pilares básicos para que una relación sea fuerte, duradera y prolongada en el tiempo. Es más, el mero hecho de no hablar, es lo que termina por provocar discusiones , malentendidos e incluso rupturas sentimentales, las cuales pueden ser temporales o definitivas.
Sin embargo, el poder de las palabras es tan enorme, que por eso le tenemos tanto miedo a la comunicación, ya que no nos gusta la sensación de exposición o incluso indefensión ante el otro. Es demasiado el poder que le otorgamos en ese caso. Amén de que, sus efectos son mucho más prolongados en el tiempo ya que las secuelas y el impacto son mucho más difíciles de ver.
Sin embargo, hay que hablar, de todo y con todo el mundo, especialmente de aquellos temas que suelen ser más duros y dolorosos de tratar. Porque si las palabras pueden doler, también pueden hacerlo los silencios. Y tampoco además se puede mantener a nadie en la inopia o la ignorancia total, ya que, a pesar de que esa sea nuestra buena intención, sin pretenderlo también estamos causando mucho daño. Y aquí, nuevamente son Viola, pero también Ava quienes mejor lo ejemplifican.
Precisamente de Ava vuelvo a hablar porque, de todos los personajes, creo que es Asher quien mejor representa ese miedo general a la comunicación, el cual es mucho más común entre los hombres, entrando aquí ya en el tema de la masculinidad frágil y cómo aún hoy, consideramos como un símbolo de debilidad el hecho de comunicarnos o expresar en voz alta nuestros pensamientos o sentimientos. Y nada que ver, como bien le demuestra Jude, solo aquellos que son verdaderamente valientes son los que son capaces de dar ese paso adelante.
Mismo Jude que recuerda que en el caso de que no seamos capaces de encontrar o hallar esas herramientas o elementos para la puesta en práctica o mejora de la comunicación, debemos buscar y recurrir ayuda en las manos de quien mejor pueda hacerlo. Introduce así por tanto, lo fundamental que es la salud mental, asociada a su vez con el amor propio. Porque, la verdadera fortaleza no se encuentra en un físico portentoso. Al revés, se halla en la fortaleza mental.
Así que la sorpresa acerca de quién de los dos protagonistas era realmente el que estaba sufriendo por no aceptarse tal cual era y por lo tanto, no se permitía ser feliz, fue grande y también muy agradable. Porque hay que vivir sin dejar que la sombra de otros nos opaquen o controlen. Pero sobre todo, porque todos tenemos derecho a una segunda oportunidad en la vida, ya que un momento puntual, si bien puede condicionarnos, no tiene por qué definirnos. Por eso, la autora ha permitido a su vez al personaje que lo experimenta tener un arco argumental maravilloso y muy disfrutón desde el punto de vista lector.
En este sentido también me ha gustado que se subraye cuán importante es la sororidad para que el mundo sea un lugar mejor para todos. Por eso, me ha encantado que no haya recurrido al argumento más fácil y por tanto, crear dispuestas entre los personajes femeninos de esta historia. Y digo fácil porque, al estar hermanados tipo comuna, en más de un caso las líneas de unión y relación entre ellos son difusas y difíciles de erosionar.
Amén de que, ha reflejado muy bien también cómo, en más de un caso, sin estar enamorados de alguien, tenemos a otro que es nuestra "persona" El problema aquí proviene cuando esa persona es tu ex, ya que, si no se gestiona bien gracias a la comunicación y tampoco se posee un muy buen amor propio, la realidad es que puede ser fuente y foco de numerosas sospechas e incluso discusiones. Con motivo, en mi opinión. De ahí que mi empatía con Ava fuera tremenda, y mi enfado con Asher también.
No puedo no hablar tampoco de la importancia que tienen también las relaciones sexuales dentro de una relación, porque lo son. Pero, también tendemos a menospreciarlas y a darlas por descontada cuando nada que ver. Por el mero hecho de que, suponen una implicación, y a su vez, un esfuerzo mucho menor. De ahí la preferencia.
Sin embargo, a base de repetir encuentro e intimidad también pueden aparecer sentimientos de otro cariz bien diferente, los cuales, una vez más, si no se hablan, ni se gestionan bien, pueden acabar en tragedia. Porque las relaciones sexuales pueden ser preciosas, pero a su vez también pueden ser el arma para hacer mucho daño y minar en la confianza y la autoestima del otro. Conceptos que, son muy difíciles de recuperar a posteriori.
Así que, ha sido un disfrute leer toda la subtrama romántica relacionada en este sentido, porque Jude es bastante sexual, pero, si yo tuviera que definir este libro, también lo calificaría como un slow burn. Y así se pone de relieve que, en más de un caso, la espera merecer la pena. Amén de que, la explicación en lo que a roles activo y pasivo me ha hecho reflexionar, ya que jamás las había considerado de este modo.
Y bien, ¿qué puedo decir de Seb? Es el rey de los slow burn, o dicho de otro de que quiere ir lento, pero seguro. Así que, a pesar de que le ha costado mucho trabajo aceptar - porque cuenta se había dado hacía bastante tiempo y con revulsivos incluidos - de dónde se hallaba su felicidad, he de decir que ha sido precioso el modo en que, con firmeza y seguridad lo ha querido todo. Por no hablar de su declaración y de nuevo, que llame a las cosas por su nombre. Incluido Jude.
Por eso, yo he disfrutado mucho con este par, incluso en aquellos momentos de sufrimiento en los que yo también estuve a punto de sufrir el síndrome del corazón roto. Aunque ya sospechaba del tremendo viaje sensorial que este par me iba a dar.
De ahí que, al final, yo también he dejado ir a George, porque me he dado cuenta de que merece mucho más la pena darse cuenta de que la vida va de aquella persona que le ponga letra a la melodía que es nuestra vida y que por tanto, pueda convertirse en nuestro Barnard. Por siempre.
Por eso espero que todos aquellos que aún no lo hayan encontrado, consigan dar con él. Lo merecen.
La autora ya lo sabe, pero para que quede constancia también lo pongo por escrito: necesito la historia de Ava y Asher y sobre todo, ahora siento mucha curiosidad por la de Lara, que es casi tocaya mía.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!

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