El tacto invisible de Nina Lisar
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la autora, a quien agradezco enormemente el envío del ejemplar en digital y también, poder conocer su pluma para que así, pueda hacer lo propio con vosotros.
Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de El tacto invisible de Nina Lisar.
SINOPSIS
¿Y si la conexión más profunda no necesitara miradas?
¿Y si alguien pudiera leerte… incluso sin verte?
Irene se dedica a corregir las palabras de otros, pero hace tiempo que ha dejado de sentir las suyas. Vive rodeada de historias ajenas, en un mundo donde todo va demasiado deprisa… hasta que un mensaje anónimo en un viejo foro de escritura lo cambia todo.
ElCiegoDelReloj no busca aplausos. Escribe desde la herida. Desde un lugar sin máscaras. Y lo que empieza como un cruce de palabras en la noche se convierte, poco a poco, en algo más: un refugio, un espejo, una intimidad que desafía el tiempo, la distancia… y los miedos.
Pero ¿qué ocurre cuando lo invisible empieza a doler?
Cuando amar sin ver también implica enfrentarse a la verdad que no se dice.
Cuando el tacto que parecía seguro… empieza a temblar.
OPINIÓN
En esta novela vamos a conocer la historia de cómo Irene y Martín se conocen y después, se enamoran. Pero, sobre todo, yo calificaría esta novela como un canto precioso, emotivo y lleno de sensibilidad hacia el poder que tienen las palabras. Tanto para bien como para mal.
Y es por eso, que queda reflejado que la literatura es algo que trasciende mucho más allá de un mero entretenimiento o hobby. Al revés, es un arma de denuncia de aquellos aspectos de nuestra sociedad que no son tan bonitos o brillantes.
Del mismo modo que es ese poder de la literatura y de las palabras el que provoca que se le tenga tanto miedo. Porque a nadie le gusta exponerse y compartir su mundo interior para con los demás. Por el miedo a ser juzgado. Más sin contexto. Y es por eso, que en más de un caso preferimos callar o no comunicarnos de un mofo eficaz, efectivo y eficiente antes que dar ese paso adelante. Lo cual demuestra que queda aún un largo camino por recorrer y que hablar y exponerse no es un síntoma de debilidad, sino de fortaleza. Y por eso, hay que hablar. Siempre, de todo y con todo el mundo. Especialmente de aquellos temas que pueden ser más dolorosos o escabrosos. Porque, aunque parezca duro y doloroso, a la larga resultará beneficioso para nosotros mismos.
¿Por qué? Porque una buena comunicación denota y demuestra confianza en nuestra pareja o írculo más cercano. Y ambos son los pilares básicos y fundamentales de cualquier relación. Ya que, en el caso de que una de las dos flojee o flaquee, la relación - independientemente del tipo que sea - hará aguas y fracasará.
Todo esto que acabo de relatar queda muy bien reflejado en el modo en que ellos se conocen. Ya que, no debemos olvidar que la comunicación puede ser oral o escrita. Y que las palabras pueden enamorarnos, porque la inteligencia es sexy. Aspecto que, he de decir que me ha gustado mucho en esta historia.
Pero también me ha gustado la crítica incluida en ella porque mediante el modo en que se van conociendo también queda claro ese miedo a la comunicación y cómo, por eso, en más de un caso, preferimos el anonimato o el parapeto que nos supone el estar detrás de una pantalla o de un aparato electrónico para sacar a relucir nuestro verdadero yo. Porque ahí puede haber crítica o juicio, sí. Pero no es tan directo, pero como sí que es inmediato es igual o más doloroso.
Un aspecto que me ha gustado mucho de su relación es que es directa, pero a su vez, hay que saber leer entre líneas para entenderla por completo. Y es que hay mensajes que se envían de manera directa, pero que si no se saben leer o entrever... no se aprecian en su totalidad. Por eso, en mi caso, si bien sabía que debía de haber un motivo de peso para que Martín fuera tan misterioso y no quisiera mostrarse tal cual es, sí que no vi venir ese motivo... a pesar de que estaba bastante claro.
No puedo no dejar pasar tampoco la crítica a nuestra sociedad contemporánea que mediante la comunicación se desarrolla. Porque, estamos acostumbrados a la inmediatez. Para todo, y olvidamos por tanto que no todas las personas tienen los mismos ritmos vitales y que por eso, no podemos obligar o forzar a nadie a que siga los nuestros. Principalmente porque eso no es un buen querer, sino ciertos rasgos de toxicidad. Más cuando los temas que se tocan pueden ser difíciles o dolorosos para el otro.
Aunque, al mismo tiempo, tampoco podemos pretender que nos esperen eternamente. Más si no hay indicios de interés, porque ser la única persona que tira del carro o que muestra interés en una relación termina por cansar. Así que entiendo perfectamente cómo se ha sentido ella durante buena parte de la novela.
Pero, esta premisa es también muy interesante ya que está asociada a la masculinidad frágil. Tema bastante presente en nuestra sociedad aún hoy ya que los hombres continúan pensando que el hecho de abrirse o exponerse a otros es también un síntoma de debilidad, cuando es justo al revés, fortaleza.
Aunque Martín si bien entiendo los motivos por los que lo hace, termina por revelarse como un tanto egoísta. Amén de que sirve también para reflejar de un modo bastante directo que, si no te quieres a ti mismo, no puedes querer bien a los demás. Y sobre todo, que como este paso no esté bien dado, a la postre lo que se terminará por hacer será mucho daño. Incluso a pesar de que esa fuera la última de nuestras intenciones.
Y por eso, de repente él crea un triángulo amoroso que no tenía que haberse creado nunca. Complicándolo todo.
Sin embargo, queda más que bien reflejado que, del amor no se puede huir porque aparece dónde, cuándo y con quién menos lo esperamos. Incluso de las maneras más insospechadas. Porque es una batalla perdida de antemano.
Porque el amor se siente, más que se ve. Pero puede ser la luz y el faro que nos guíe a través de nuestra oscuridad. Y finalmente, puede ser la paz que traiga calma a nuestro caos. O la musa que nos inspire a la hora de crear.
Aunque, ojo con idealizar el sentimiento porque nadie es perfecto. Y por eso, el final ha sido sorprendente. Pero me ha gustado muchísimo.
Como la novela, así que os la recomiendo.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!
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