Cuando el cielo se detuvo en Bandera de Inmaculada Jaén
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración - aunque ella me diga que no - con la autora, a quien le agradezco enormemente el envío del ejemplar en físico. Y todos los regalos navideños que le acompañaban.
No es la primera vez que veis este nombre por aquí, así que no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Cuando el cielo se detuvo en Bandera de Inmaculada Jaén.
SINOPSIS
No pensaba quedarme en Texas.
Solo necesitaba encontrar a la abuela de la que mi madre jamás quiso hablar.
Pero Bandera me recibió con polvo, calor… y con un vaquero que me miró como si pudiera desarmarme con un solo parpadeo.
🩺 Sara solo quiere respuestas, no complicaciones.
Pero en cuanto pisa el rancho de su abuela, descubre que los secretos que intenta destapar no son lo único que la descoloca:
Wesley Walker, con sus silencios, su mirada intensa y esa forma de odiarla… solo para desearla un segundo después.
🤠 Wesley lo tiene claro desde el accidente que lo cambió todo:
no volver a montar,
no volver a abrirse,
no volver a sentir.
Hasta que aparece ella con su acento suave, su carácter afilado…
y esos ojos verdes que le incendian el pecho.
La convivencia en el rancho se convierte en un terreno peligroso:
miradas que queman, roces que no deberían pasar,
promesas rotas, noches demasiado largas…
y un deseo que ninguno sabe cómo frenar.
En Texas todo arde: la tierra, los secretos… y lo que intentas proteger.
Ojalá fuera solo el calor.
Porque él es el verdadero incendio.
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir una cosa al respecto de la novela y del título en sí.
En primer lugar, he de decir que, con esta historia me embarco de pleno en la era cowboy, la cual había dejado atrás. Y en segundo lugar, que tiene que ver mucho con esto, al inicio pensé que el título era Cuando el cielo se detuvo en tu bandera, porque no sabía que existía un lugar en Texas con ese nombre. Y aunque sabía que había un bullrider de por medio, yo me había imaginado que la bandera tenía que ver con la competición en sí, y no con el lugar donde buena parte de la ambientación sucede.
En esta novela vamos a acompañar a Sara en su viaje de autodescubrimiento y autoconocimiento, literal y metafórico. Porque, no solo cambia de país, sino de vida. Un viaje que en su caso es muy necesario y que pone de relieve que todos tenemos que emprenderlo y realizarlo en nuestras vidas si queremos ser felices. Porque solo conociéndonos bien, podremos tener un buen sentimiento hacia nosotros mismos. Y por ende, para con los demás.
De ahí que no hay un momento único o ideal para realizarlo, sino que lo verdaderamente importante es animarse a dar ese primer paso.
Ella, vive en España por causa de las decisiones que sus padres tomaron previamente. Unos padres que le sirven también de punto de referencia para que tenga en cuenta del tremendo impacto que tienen las circunstancias en las que hemos sido criados a la hora de tener determinados comportamientos o actitudes más o menos sanos o tóxicos. Pero, a su vez, que son muy valientes porque se han priorizado a sí mismos en primer lugar, y después como pareja, apostando y luchando por aquello que les da la felicidad, como es el amor. A pesar de las dificultades, de que el mundo se les ponga en contra y de que piensen que son unos egoístas, cuando es justo al revés.
Mismas circunstancias que, conllevan la ocultación de secretos que, como podréis imaginar... terminan por salir a la luz. Puesto que la verdad solo tiene un camino y es bastante pesada, así que siempre saldrá a la luz. De ahí que descubra los motivos por los cuales se mudaron a España y que, tiene familia que está bien dispuesta a conocerla.
Entrando ya así en uno de los temas de la novela, el de las segundas oportunidades. Aunque, en este caso, puedo enlazar dos. Porque, con la premisa inicial se demuestra que no todos los amores familiares son sanos. Y que, en muchas ocasiones se dan por supuestos, cuando nada que ver. Quien algo quiere, algo le cuesta. Y el mero hecho de ser familia, no conlleva que se les deba ni permitir ni consentir todo. Por eso, lo que comentaba de que los padres hicieron lo mejor que podían hacer en ese momento.
Pero, en cuanto a las segundas oportunidades, es importante tenerlas en cuenta porque, en más de una ocasión, como toda acción tiene su consecuencia, hay numerosos daños colaterales y por eso, cuando no se es culpable. Y sobre todo, cuando hay arrepentimiento y voluntad real de cambio, ahí sí que se le debe perdonar.
Me ha gustado la relación de Sara y Lucía, porque son dos buenas amigas, diferentes. Y aun así, se quieren, se respetan y se valoran. Incluso se animan entre ellas para darse consejos y tomar decisiones. Y esto es un magnífico ejemplo de la sororidad bien entendida, y sobre todo de cómo, si las mujeres nos apoyásemos más entre nosotras... el mundo sería un lugar mejor para todos.
Y también hay otros amores, como el que se tiene por los animales. Un punto en común que comparten los protagonistas, a pesar de que chocan precisamente por eso. Porque ella es veterinaria y él es un cowboy. Dos desconocidos que se conocen y discuten porque, un perro ha sido abandonado. Así que, me ha gustado que la literatura se convierta en un arma de denuncia y crítica de este tema, ya que es un problema muy serio. Y sobre todo, porque así comenzaremos a dejar de pensar en los animales como regalos o juguetes para un rato. Cuando son una responsabilidad para toda la vida. Y con ello, es una decisión que hay que tomar y meditar muy bien.
Wesley es un tipo duro, al cual las circunstancias vitales, en cierto modo, le han hecho así. Porque era un antiguo bullrider que lo dejó todo para sacar adelante su rancho. Un rancho que así pone de relieve que también se puede tener amor por un lugar, hasta el punto de dejarlo todo por él. Ya que te hace feliz.
Pero su felicidad, en cierto modo, no es completa porque, es hermano y, en cierto modo también un poco padre con su hermano menor Owen, quien también quiere ser capeón de rodeo. Y además, se da cuenta de que, por más que quiere, él no puede con todo lo que tiene que ver con el lugar.
De ahí que, esa encrucijada entre cabezonería por no querer dar el brazo a torcer y admitir esa ayuda y terminar por tener que hacerlo, puesto que así podría parecer débil ha sido muy interesante de leer. Aunque, todo eso, está acrecentado por esa inmensa atracción que le provoca su nueva veterinaria, una mujer que le parece más interesante a medida que la conoce.
Sin embargo, como hay secretos que también los rodean en Bandera, la desconfianza tiene una parte muy presente en esta novela. Y sirve a su vez como recordatorio de la importancia de la comunicación. En cualquiera de ellas e independientemente de su tipo.
Porque confianza y comunicación van de la mano, y si una de las dos queda descompensada, ahí es donde aparecen los malentendidos, las discusiones e incluso las rupturas temporales o permanentes. A pesar de eso, y con todo, el amor encuentra y busca su sitio para hacerse hueco. Y ante él, no hay nada que podamos hacer. Es más, plantarle cara será una batalla perdida de antemano.
Así que el trasfondo romántico, a fuego lento y sobre todo, en la intimidad, porque es ahí cuando realmente se conoce a una persona, libres de prejuicios e ideas preconcebidas... me ha gustado muchísimo. Principalmente porque ha hecho que ambos sanen, y sobre todo, saquen la mejor versión de sí mismos... que es justo lo que un buen amor debe provocarnos. Pero además, en ambos casos, aunque sobre todo en el de él, ya que antes era un poco trotamundos, les ha hecho darse cuenta de que el hogar siempre se halla donde están las personas que nos hacen felices. No en ninguna otra parte.
Es una historia autoconclusiva, sí. Y confieso que, durante buena parte de la lectura, pedí que fuera Lucía, la amiga de Sara quien tuviera su propia novela. Sin embargo, he de decir que tampoco me siento a disgusto con el descubrimiento del próximo protagonista. Más que nada porque se viene un enemies to lovers de cowboys... de esos que tanto me gustan a mí. Y del cual, como es lógico, estoy deseosa de saber más.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!

Me ha encantado el análisis, no me había planteado escribir la historia de Lucía, ahora me picó el gusanillo. Gracias, Laura, eres un sol.
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