Días olvidados de Alicia Moreno Enriquez

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
autora, a quien le agradezco el envío del ejemplar en físico y sobre todo, que me haya permitido conocer su pluma. Acción que me encanta realizar, como bien sabéis.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Días olvidados de Alicia Moreno Enriquez por si no lo conocíais.

SINOPSIS

María, la protagonista de la novela, es una mujer de mediana edad que se encuentra en una situación personal y familiar que la oprime hasta un punto de sentirse anulada, aniquilada. Es consciente que ha llegado el momento de dar un giro a su vida, salir de su zona de confort y verse impelida en la distancia a tomar decisiones que en su cotidianidad se ve incapaz. Aprovecha la oportunidad que le dan para trabajar a distancia y toma la decisión de marcharse. A través de su periplo por distintos países, se verá envuelta en situaciones inesperadas y, en uno de ellos, conocerá a un hombre que la marcará para el resto de su existencia.

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir varias cosas al respecto del título y de la portada en sí.
En lo que se refiere a la portada, si bien llama la atención por lo colorida que es, y la mujer ahí representada hace mucha alusión a la protagonista de la novela, la realidad es que no creo que le haga justicia a lo que ahí se narra y se cuenta. Así que, la modificaría.

Y en cuanto al título, he de decir que, es uno de esos que tanto me gustan a mí. Es decir, inteligentes y por eso, solo una vez hemos terminado de leer la historia, entenderemos del todo el por qué de ese nombre. Y es que, estoy muy de acuerdo con uno de los mensajes que se extraen de esta novela. Porque sí que creo que son días inolvidables y otros días para olvidar. Y por eso, olvidados.

Además de eso, esta es también una historia en la que acompañaremos a María en su viaje de autodescubrimiento y autoconocimiento. Una mujer de mediana edad que sirve para poner de relieve que la literatura es más que un entretenimiento, porque también puede ser un arma de denuncia de aquellos aspectos y temas de nuestra sociedad que no son tan bonitos o brillantes.

Como el machismo, en este caso, asociado al edadismo. Y es que, pone de relieve cómo, las mujeres, llegando a una edad determinada parece que dejamos de existir. Sobre todo en el ámbito de la cultura, mientras que con los hombres, eso mismo no sucede. Cuando, llega a una edad determinada para nada significa el final de la vida, sino que, como mucho, el de una etapa.

Ella ya ha sido madre porque los hijos ya son adultos y por eso, independientes y por eso, puede concentrarse en su matrimonio... si no fuera porque la cosa no va también por ahí. Y es que su matrimonio pone de relieve que las relaciones humanas evolucionan y que por eso, si no se cuidan, se corre el riesgo de que fracasen. Más cuando las personas no están en el mismo modo y en la misma etapa de la vida o en una etapa de la misma.

Y es que, cada persona tiene diferentes ritmos vitales, lo que nosotros tenemos que hacer es respetar e intentar tratar de entender los motivos por los cuales opina de uno u otro modo. Y no intentar imponer nuestro criterio, porque eso no es un buen amor. Es toxicidad.

Explico esto porque en lo que a sexualidad se refiere, ahora mismo sucede en modos y maneras más habituales de lo que pudiéramos pensar. Y se aprovecha el desconocimiento al respecto del tema para engañar y manipular a otros. Por eso, el tema de la pareja abierta en alguna que otra ocasión no es otra cosa que un modo y manera para ser infiel con consentimiento, aprovechando esa línea difusa que este tipo de acuerdos pueden conllevar.

Y por eso, en el momento en que María empieza a tomar decisiones, esta novela pasa de ser de cotidianeidad a ser de autodescubrimiento. Porque solo conociéndonos bien a nosotros mismos, podremos querer bien a los demás. Y en ese buen amor propio entra de pleno el hecho de escoger aquello que nos beneficia y diferenciarlo de lo que poco o nada bien nos hace.

Un viaje que es necesario también porque rompe moldes y abre mentes para que nos demos cuenta de varias cosas. En primer lugar que la diferencia enriquece y no tiene por qué separar. Y sobre todo, que nunca jamás podremos negarnos a la aparición de nuevas personas en nuestras vidas, ya que nunca sabremos cuán importantes podrán llegar a ser.

Por eso, en Rusia conoce a una mujer llamada Alina que sirve para que también recordemos que el conflicto entre Israel y Palestina aún no ha terminado, por mucho que nos quieran hacer creer lo contrario. Y por eso, hay numerosa población que sigue sufriendo esas consecuencias del conflicto. Pero, además de eso, sirve para poner de relieve cómo las mujeres, independientemente del conflicto y de que sea público o privado, continuamos siendo consideradas el sexo débil. Y por eso, seguimos siendo un colectivo deprimido que sufre de manera más habitual esos efectos.
Además, al compararla con María, se ve muy bien el privilegio del mundo occidental en la cotidianeidad. Y a su vez, rompe estereotipos acerca de la mujer musulmana contemporánea. Así que ha sido un personaje de lo más interesante al conocer.

Y esta Alina sirve de magnífico ejemplo para que veamos tan bien cómo, los amigos de nuestros amigos son nuestros amigos. Y es ella quien le presenta a Daruk, un personaje que también es guerrero y reivindicativo en el sentido de que él es el recordatorio de otro conflicto, que es el de Siria. Y por eso, es misterioso, si bien recuerda que, antes de juzgar tenemos que escuchar las dos versiones de la historia, porque así podríamos sorprendernos. Más en tiempos de conflicto. Y por eso, nadie que sea de casa puede explicar mejor a otro cuál es la verdadera situación en ese país. Pero, como uno de los discursos es el que siempre intenta prevalecer frente al otro, aquel que no lo sigue o no lo respeta, será perseguido y considerado un enemigo a batir.

Un Daruk que les lleva a Estambul con una doble intencionalidad. La primera para hacer reflexionar que, basado en el respeto, la convivencia siempre puede ser positiva. Y basada en el aprendizaje mutuo y constante. Y al final, más que separar, lo que haría sería acercar al otro.

Y también Daruk es un personaje que sirve para que seamos conscientes del hecho de que, a la vida siempre hay que darle segundas oportunidades. En todos y cada uno de sus aspectos. Y por ahí, el amor. Si bien es cierto, que todas las relaciones de nuestras vidas son importantes, independientemente de su duración y de cuándo lleguen a nuestras vidas, los pilares sobre los cuales han de sustentarse siempre son la comunicación y la confianza. No solo porque van de la mano el uno del otro.

Y por ahí, si uno de los dos se tambalea o traquetea... empiezan los malentendidos, las discusiones y las rupturas aparecen. Pudiendo eso sí, llegar a ser permanentes. Porque nos da miedo hablar por causa del poder que tienen las palabras. Más en el caso masculino, ya que se continúa a pensar que es un síntoma de debilidad, más que de fortaleza. Y es justo al contrario.
Por eso, tuve que decir que, inicialmente, la relación idílica que tenían y mantenían, no me terminaba de convencer. Precisamente porque no profundizaban absolutamente nada en temas básicos y vitales para sentar las bases de cara al futuro. O dicho, de otro modo, que tenían una conversación pendiente.

Así que, el giro incluido al mencionar la pandemia como punto de introspección y reflexión de ambos me ha gustado mucho, sobre todo porque queda demostrado que, incluso en momentos y situaciones bien aciagas, se puede extraer algo positivo. Sobre todo, si hay voluntad por ambas partes.

De ahí que, al final de todo, como he comentado antes, existen días para olvidar y días inolvidables, donde cualquier ínfimo detalle es lo que puede hacer que la balanza se incline hacia uno u otro modo. Solo depende de la perspectiva y los ojos con los que miremos la vida. Ahí es donde reside la clave para la felicidad.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!


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