Sam. Un secreto imposible de ocultar (Salt Mountains 2) de María Ferrer Payeras.

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
autora, a quien le agradezco el envío del ejemplar en físico. Y sobre todo, que haya vuelto a confiar en mí para que le dé mi opinión de su más reciente y novedosa novela.

Por eso, no me voy a entretener mucho más por aquí y os voy a dejar con la sinopsis y mi opinión de Sam. Un secreto imposible de ocultar, el segundo de la serie Salt Mountains escrito por María Ferrer Payeras.

SINOPSIS

La abuela McGonagall está convencida de que la cabaña de las Salt Mountains tiene un poder: si pasas un mes entre sus paredes, el amor acaba encontrándote, aunque no quieras. Y nada va a detenerla hasta ver casados a sus seis nietos.

Febrero es el mes de Sam McGonagall, un soltero tan arrogante como codiciado, reservado y alérgico a las emociones. Pero su retiro forzoso en mitad del bosque se complica.

Lindsay, reportera gráfica y amiga de Nancy McGonagall, necesita desaparecer. Ha fotografiado algo que podría costarle la vida, y esconderse en la cabaña parece su única salida.
El problema: el lugar ya está ocupado.
Y el hombre que la recibe no soporta las fotos, ni a quienes las hacen.
Lindsay tardará poco en descubrir que Sam McGonagall la saca de quicio, por mucho que Nancy opine que, si va a quedarse encerrada con un McGonagall, mejor con uno que sepa disparar tan bien como él.

Ella guarda un secreto.
Él, una herida que no piensa compartir.
Pero cuando un beso los una de un modo que ninguno puede explicar, descubrirán que la magia de la cabaña no entiende de escapatorias.

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir que, si bien es una novela autoconclusiva, conviene leerla en orden, para entender mucho mejor la premisa de partida. Y en este caso en concreto también, para terminar de entender mucho mejor la evolución de Sam, porque en la novela anterior, tuvo un rol bastante importante pese a ser secundario.

Y por eso, he de decir que me provocó mucha curiosidad. Porque, algo me decía que, en su caso, las apariencias engañaban. Y por ahí, que quería intentar entenderle mucho mejor. Ya que estos son dos de los temas que se desarrollan en esta novela.

Aunque, en ese sentido, iremos poco a poco desgranando más. Porque hay tela que cortar. Aunque, al mismo tiempo, he de decir que también hay otros temas que se repiten como en la novela anterior. Como la cabaña mágica del amor y el poder enorme que este tiene. Amén de que solo en las distancias cortas es cuando realmente se conoce a una persona. Aunque para eso, siempre tenemos que darle la prerrogativa de que se exprese por sí mismo, a riesgo de crear malentendidos, discusiones o rupturas, temporales o permanentes.

Con el personaje de Sam, además, son varios los temas interesantes que se desarrollan. Así, como es un adicto al trabajo, eso es precisamente lo que la autora critica de nosotros como sociedad. Porque, parece que estamos empeñados en asociar la idea de felicidad y éxito con la de un buen estatus económico o un buen trabajo. Y no es así.
No todo el mundo sirve para lo mismo y por eso, todos los trabajos son igual de válidos.

Amén de que nuestro trabajo solo es una parte de nosotros como individuos y no nos define como personas. De ahí la importancia de saber separar. Y sobre todo, de encontrar siempre un hueco para nosotros mismos en forma de hobbies, porque en las pequeñas cosas del cotidiano es donde reside la verdadera felicidad. Sin embargo, esta idea aún cuesta que la asumamos como verdadera y por eso, su "desespero" incluso por su inactividad vacacional sirve de fiel reflejo de lo complicado que nos resulta.

Además de eso, Sam sirve de gran ejemplo para criticar a la sociedad contemporánea en otro aspecto no exento de debate. Y es el de nuestra falsedad. Al menos en redes sociales, porque, en cierto modo todos estamos obsesionados con compartir todo lo que hacemos a diario con gente que nos conoce o no. Dando esa sensación de crear una especie de carrera y competición por decir. Y yo más.
Y en este sentido, no solo engañamos a los demás, sino también un poco a nosotros mismos porque, usamos una herramienta que podría ayudar a muchos otros al tratar las partes positivas y negativas de una situación, en un mero adorno o complemento. Lo cual es triste.

Por eso, él no quiere exponerse al público y no quiere que su imagen se vea mucho, Porque es famoso en cierta manera, pero también quiere tener privacidad. Y eso es algo que también deberíamos aprender el resto de la sociedad, el de aprender a respetar el ámbito más personal y privado de las personas. Más en el caso de ser populares porque, nuevamente, ese es solo un aspecto de sus vidas. Detrás hay personas que sienten, padecen y desean gestionar sus vidas como buenamente quieran y deseen.

Sin embargo, el karma y el amor a veces tienen un sentido del humor de lo más retorcido y, justo aquello de lo que más reniega, es lo que le llega a su puerta en forma de Lindsay, que es fotógrafa. No del corazón, pero para él, lo mismo da. Sin embargo, aquí apareció la primera sorpresa - no sin cierta intuición, eso sí - que solo se puede sentir un odio o miedo tan acérrimo hacia algo cuando, antes lo amaste con total intensidad.
Aunque, en ese sentido, he de decir que, el tema podría haberse desarrollado y sobre todo, cerrado, mucho mejor. Más cuando tiene tanto peso dentro de su arco argumental.

Por eso, en ese sentido, me ha gustado que ella le vea más allá de su objetivo y quiera profundizar más en el por qué, a sabiendas de que será mejor para él. Justo lo que hace un buen amor, que quiere sacar siempre la mejor versión de nosotros mismos. De ahí que, aunque no lo parezca, la realidad es Lindsay es la horma de su zapato y un fiel recordatorio del profundo impacto que pueden tener los primeros amores en nuestras vidas. Porque, en cierto modo, ella es quien es, por causa de Sam.

Pero Lindsay es también un buen ejemplo de que hay que tener cuidado y precaución con estos amores porque, el sentimiento evoluciona al igual que el ser humano. Y por eso, no podemos quedarnos con la fotografía de un instante. Al hacer eso, en cierta manera, los estamos idealizando y por ende, perfeccionando... y por eso, el choque de realidad, a posteriori, es bastante contundente.

Lindsay es también un personaje que sirve de relieve para lanzar un mensaje de ánimo, aliento y valentía. Porque ante cualquier situación de desventaja o injusticia hay qu alzar la voz y denunciar. Incluso aunque nos la encontremos por puro azar. Solo así, podremos contribuir a que el machismo continúe teniendo el poder que sigue manteniendo a día de hoy. Porque no son pocos los hombres que se siguen valiendo de una posición y rol de poder para amenazar y amedrentar a quienes están a su alrededor. Sobre todo, si son mujeres. Porque se nos sigue considerando el sexo débil y para nada, la fortaleza no va asociada a un cuerpo determinado, sino que es más poderosa la fortaleza mental.

Por eso me han gustado Lindsay y su valentía ya que, a pesar de que sabía que tendría todo en contra, quiere mostrar la verdadera cara del político. Y de paso, para que así este también sea consciente de que no tienen impunidad ni están por encima del bien y del mal.

En lo que a la historia de amor se refiere, como podréis imaginar son dos opuestos que se atraen y que por eso, inicialmente, se llevan a matar. Pero, como es lógico, el roce hace el cariño y en la convivencia es cuando son conscientes de que, quizás esas diferencias no son tan insalvables y que si se quiere, se puede. Pero que ambos han de poner de su parte en igualdad de condiciones. Y por ahí, la importancia de la comunicación como pilar y base de cualquier relación. Porque si la comunicación no es buena, la confianza no aparece. Y por ahí, los problemas.

Sin embargo, también este par nos recuerda que, en ocasiones, la línea entre el amor y el odio o el deseo es muy fina. Y por eso, en cualquier momento, se puede desdibujar. De ahí que la química era evidente y que supiéramos de antemano que iba a explotar.

Eso sí, María sorprende al añadirle un toque de magia y polvo de hadas cuando, la separación el uno del otro es palpable, si bien no es dolorosa. Y por ahí, también ejemplifica cómo en ocasiones, la diferencia entre un buen amor que se preocupa y protege y otro que se excede tampoco es fácil de identificar. Y ese límite sutil se ha jugado muy bien con él todo el libro.

Pero, al final, lo que más me ha gustado de todo es que, la abuela que es muy sabia, también ha encontrado la horma de su zapato y su cómplice perfecta e ideal. Más peligrosa aún porque es una nueva generación. Así que la sororidad intergeneracional ha sido maravillosa y temible. Para los que se vienen.

Porque, como en el volumen precedente, si bien quiero seguir sabiendo de Nacy y por qué se truncó lo suyo con el médico con una especial habilidad para pillar a la gente in fraganti...ahora quiero saber de Ben porque su cliché jefe-empleada es uno de mis preferidos.
Ejerceré de la paciencia, que es una virtud. Principalmente porque la espera tampoco va a ser muy larga.

¡Muchas gracias como siempre por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!

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