Te amaré siempre #tas de María Ferrer Payeras

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con María 
Ferrer Payeras, a quien le agradezco el envío del ejemplar en físico. Pero sobre todo, una vez más, la confianza en mí para que comparta mis impresiones e opiniones al respecto de sus obras.

Es un nombre que, como podréis imaginar, ya ha aparecido en numerosas ocasiones por aquí y por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación. Y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Te amaré siempre #TAS.

SINOPSIS

Sigo sin poder creerlo. ¿De verdad me voy a los Fiordos?
Será mejor que me centre en la lista de cosas que tengo pendientes para el viaje:
-La foto de Manu.
-La falda color borgoña que me encanta.
-El gorro de lana para sobrevivir al frío de Noruega.
-Un regalo para mis tíos postizos, que al fin y al cabo me van a «adoptar» en mi último año de instituto.
-Un regalo para mi mejor amiga.
¿Debería llevarle algo al insoportable de su hermano? Uff, solo pensar en Sondre me pongo frenética.
Espero ni siquiera tener que cruzarme con él en el instituto.
Vale, creo que lo tengo todo. Bueno, dejo un trozo de mi corazón aquí, con mi familia. Los voy a echar mucho de menos, pero creo que la experiencia vale la pena.
¡Aissh! Cómo me gustaría conocer a un vikingo que me robara el corazón, pero que no sea muy alto ¿eh?, que si no, vamos a parecer la una y media.
¿No sería lo más?

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir que, antes de leer la novela, entendía TAC antes que TAS, pero no me preguntéis por qué. Y en cuanto a la portada, he de decir también que, me alegro de que se decidiera a modificarla porque, si bien la otra no estaba mal, no le daba ese toque juvenil que necesitaba. Para indicar aún mejor el público objetivo al cual va dirigida. Pero, también he de decir que, si bien me gusta la que tiene ahora, rebajaría los rasgos de dibujos manga que tiene porque, no creo que tampoco representen del todo bien a la pareja protagonista.

En esta ocasión, María nos presenta el viaje de autoconocimiento y autoconocimiento de Gina. Y en este caso es literal, a causa de la edad de la protagonista. Plena adolescencia, donde aún no se deja de ser niño del todo, pero tampoco se es adulto. Y por ahí la confusión o el vértigo que más de uno o una pueda sentir de cara al futuro que se le plantea por delante. Pero, a ese ya de por sí difícil punto de partida, ha de añadirse también que se deben tomar muchas decisiones que pueden afectar y cambiar nuestras vidas para siempre.
Porque toda acción tiene su consecuencia. Independientemente del momento de nuestras vidas en el que nos hallemos.

Sin embargo, si os pensáis encontrar con una típica novela o comedia adolescente, os digo desde ya que cambiéis esa percepción porque, para nada es así. Es más, se tratan temas y contenido que son muy adultos, demostrando que la madurez solo va asociada a una edad. Sino a una personalidad, y actitud determinadas.

Amén de que, nuevamente, vuelve a demostrarse que la literatura se convierte en algo que trasciende y va mucho más allá de un mero entretenimiento o un hobby, sino que es también un arma de denuncia de aquellos aspectos de nuestra sociedad que no son tan bonitos o brillantes.

Hay, por eso, un choque de culturas tremendo porque, a pesar de ser europeos, el modo de vida mediterráneo y el nórdico no son iguales. Y por eso, la educación, el modo de vida, la actitud e incluso el clima, favorecen mucho a la hora de que se incline hacia uno u otro lado de la balanza.

De ahí que es interesante porque, así Gina y el lector serán conscientes de que la diferencia enriquece y no tiene por qué separar. Y que cuanto más diferentes de nosotros sean quienes estén a nuestro alrededor más ricos seremos. Y de ahí que es también interesante la idea aquí planteada de hacer un tipo Erasmus en bachillerato... a pesar de que es mucho más complejo en el tema de la buena o mala gestión del mismo.

Y por este mismo motivo, me ha gustado mucho experimentar su choque cultural. Pero, a su vez, cómo siempre ha habido nexos comunes con Astrid, por ejemplo, en un claro ejemplo de lo importante que son los amigo a esa edad. Pero además, es un claro alegato a favor de la sororidad bien entendida. Porque, si las mujeres nos apoyamos más entre nosotras, el mundo será un lugar mejor para todos.

Eso sí, de su personaje he de decir que, me ha chirriado la enorme exageración de su reacción ante el descubrimiento de la relación de Gina. Creo que no casa mucho con la evolución que estaba teniendo el personaje hasta ese momento. Entiendo su dolor por la traición, pero... por demás.

Sin embargo, no es el único personaje que realiza su propio viaje de autodescubrimiento porque Soren, el hermano de Ingrid también lo hace. Y al respecto de él, he de decir que, pensaba que la diferencia de edad era mayor. Y no de tan solo unos meses. Aunque, sí que es cierto que, a esas edades, todo se amplifica y magnifica mucho más.

En su caso además, vuelve a demostrar lo importante que son los amigos, solo que en este caso... para mal. Porque, por causa de sus malas compañías, poco a poco, se está autodestruyendo. Todo, por causa de una mala gestión de sus sentimientos y de no entenderse bien a sí mismo. Nuevamente, muy entendible por la edad que tiene. Sin embargo, he de decir que me gusta la deriva que tiene su personaje y sobre todo, que sea Gina quien le abra los ojos al respecto de lo errado de su comportamiento. Aunque, sobre eso, volveré más adelante.

Me ha gustado que se critique y se ponga sobre aviso sobre el paso atrás que, como sociedad, estamos dando porque, cuando se supone que deberíamos ser más empáticos y aperturistas... la realidad es que, hay un auge de lo más preocupante de pensamientos y mentalidades de lo más peligrosos. Y por eso, las nuevas generaciones son muy machistas. E incluso, muy homófobas.
Así que, si bien no me gusta que Storm y su pareja sean víctimas de este ataque, la realidad es que, está muy bien que lo haya puesto de relieve. Porque es un problema mucho más común y recurrente de lo que pudiéramos creer.

Asociado con esto, también se nos pone sobre aviso, el auge que, a día de hoy está teniendo la violencia en nuestra sociedad. Y la violencia genera y engendra violencia. Por tanto, no hay que dejar que nadie nos pisotee, pero tampoco debemos devolverlo con más violencia, porque entramos entonces en una espiral y una pescadilla que se muerde la cola de la cual es muy difícil de salir.
Amén de que, tampoco tenemos que olvidar que, un golpe, por tonto e involuntario que sea, puede provocar daños irreversibles.

Es aquí donde, he de decir que, entiendo perfectamente por qué Gina defiende de un modo tan férreo esta política de la no violencia. Más porque lo vive en sus propias carnes a causa de lo que le sucedió a su mejor amigo Manu.
Pero, a su vez, también entiendo bien que Soren piense tal que así, porque un violento no concibe algo más allá y por eso no entiende por qué el resto del mundo no se da cuenta del mal uso de la violencia en nuestra sociedad.

Y esto, podría ser o no importante... si no llega a ser porque, entra de pleno el amor. Y es Soren y Gina se enamoran, desarrollando los clichés de enamorarse del hermano de un amigo. Pero también, un enemies to friends to lovers... que demuestra que en las distancias cortas es donde realmente se conoce a una persona.

Y que es posible enamorarse de otro, con sus luces y sombras. Pero, a veces. el poder del amor no es suficiente cuando este no puede opacar la oscuridad. Tenemos que darnos cuenta del hecho de que, si bien es cierto que no podemos ser maniqueos al respecto, quien bien te quiere, lo hace libre y por eso, intentará sacar la mejor versión de uno mismo.
No cambiar, porque eso sí que es tóxico, sino ayudarte a evolucionar.

Pero, se ha de tener en cuenta que, si bien podremos querer a otro, nosotros somos el amor de nuestras vidas. Y por eso, tenemos que ponernos siempre como la prioridad. Así que, al amparo de frases, es que soy así... por mucho que nos duela, tenemos que poner distancia. A veces, alejarse es un buen querer también.

Principalmente porque, a veces solo reaccionamos cuando hemos perdido aquello que hemos perdido. Y la marcha de Gina es lo que al final Soren necesita. Un Soren que percibe que, si bien los actos y las acciones causan daño, las palabras lo hacen mucho más.

Pero me gusta que aprenda de su error. Y sobre todo, que use ese error, pero no lo tome como algo negativo al cien por cien, sino que se dé cuenta de que puede ser una segunda oportunidad. A sí mismo, y a la vida. Principalmente porque una acción puntual errónea no tiene por qué definir por y para siempre nuestras vidas. Más cuando hay voluntad de arrepentimiento.

De ahí que me haya encantado el modo en que le da la vuelta a la tortilla, acude a un profesional para ayudarle a identificar la causa del problema...y desde ese instante, usa su propia experiencia para ayudar a los demás. Ya que nada mejor que la experiencia de uno mismo para que se sirva y se use con el resto.

Así que, el final. Y sobre todo el epílogo han sido redondos y me han gustado mucho. De ahí que, para sorpresa de nadie, no pueda no recomendar esta novela de María.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!






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