El vizconde y la hija del vicario de Mimi Matthews


¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
editorial, a quienes le agradezco el envío del ejemplar antes de su publicación. Pero sobre todo, que confíen una vez más, en mí, para que dé mi opinión de sus novelas.

Y bueno, ya estáis viendo que se trata de Mimi Matthews, de quien siempre que saca un libro, tengo ganas y curiosidad infinitas por su nueva historia. Y, por eso, no es la primera vez que veis su nombre por estos lares.

Así que no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta novela y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de El vizconde y la hija del vicario escrito por Mimi Matthews.

SINOPSIS

Valentine March es la hija de un estricto vicario, una solterona, o eso parece. Ha conseguido un nuevo empleo como dama de compañía en Yorkshire, en una casa en la que vive también el peor sinvergüenza de la comarca… Tristan Sinclair, vizconde de St. Ashton, lleva una vida de desenfreno que le ha hecho tocar fondo. Se acerca la navidad, y no se le ocurre otra cosa que ahogar sus penas en el alcohol. Pero un encuentro inesperado hará que cambie de planes…

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir que esta novela es autoconclusiva. Para sorpresa de muchos porque, la autora tiende a escribir series. Así que no hay que esperar para saber más de otros personajes secundarios.

Y una segunda cosa que me gustaría aclarar es que, si bien en la sinopsis se menciona a la Navidad, no es una novela navideña en sí.

En este caso, vamos a conocer cómo Valentine y Tristan se conocen y se enamoran en la Inglaterra victoriana. Dos personas que, en apariencia, no tienen nada en común dado que están en las antípodas sociales el uno del otro. Pero... ninguno de los dos contaba con la llegada y con la presencia del amor a sus vidas.

Y además, sobre todo por la sociedad en la que viven, la autora ya con esta presentación de personajes juega muy bien con la doble moral imperante de la misma. Donde, por supuesto, las mujeres estaban mucho peor consideradas en el caso de no seguirlo a rajatabla. E incluso, donde algunas cargan con la culpa y el peso de hechos y acciones que otras hicieron. Como es el caso de Valentine, y su madre.

Este hecho, además también queda reforzado en Valentine porque su padre era un vicarios. De ahí que, sí, la fe y la religión son partes fundamentales de su vida. Pero, a su vez, estos temas anteriormente mencionados también forman parte de su vida cotidiana y la presionan a diario.

A pesar de que mantenían una relación de tira y afloja donde no la permitían ser completamente ella, cuando él se marcha, la dejan sola y desamparada. Y, además, dada su consideración de solterona, ha de buscar una solución y comenzar a trabajar como dama de compañía de una mujer aristócrata. Así que sí, esta es una historia con vibes de Cenicienta.

Sin embargo, esta presión y represión acerca de hacer o no las cosas bien no la sufrían los hombres. Y para muestra el botón de Tristan, el hijo del vizconde quien es, con todas las letras, un libertino. Y por tanto, un hombre cuya fama no es del todo recomendable para estar en su compañía. Y, paradójicamente, es también uno de los partidos más deseados de la sociedad.

Y, esta fama a causa de sus acciones pasadas es la que provoca que nadie lo tome en serio. Cuando es mucho más de su fachada y apariencia y, en su fuero interno, quiere que alguien se atreva y vaya un paso más allá. Cosa que cree que no va a suceder en un matrimonio de conveniencia típico de su sociedad.

Pero, sigue siendo un noble y tiene que cumplir. Por eso, me ha gustado mucho que, en este caso, las tornas se hayan cambiado y haya sido el padre quien le dé un ultimátum. No solo para contraer nupcias, sino para que tome las riendas de su título y ponga en marcha y recupere el buen funcionamiento de una finca rural que tiene en Northumberland. La cual está en ruinas y acerca de la cual no tiene muchas esperanzas en que salga adelante. Una metáfora muy adecuada de su propia situación.

Y a su vez, anticipa los cambios sociales de la época. Porque, los nobles empiezan a estar en crisis serias y graves para mantener títulos, fortunas y propiedades. Y por eso, son cada vez más conscientes de que, si bien, son más bien urbanos, el origen de buena parte de las mismas proviene de lo rural. Así que han de cuidarlo y darle la importancia que merece.

Pero, aunque el padre puede parecer un tanto intransigente, la verdad es que no ha perdido aún ni la esperanza ni la fe en él, de quien sabe que puede hacer y dar mucho más que ser el despreocupado vizconde de St. Ashton. Porque, y esto me ha encantado que se juegue durante todo el libro que el amor también es fe.

En lo que a la historia de amor, no tiene grandes sobresaltos, sino que es tranquila. Porque ellos son muy tiernos y bonitos. Y, personalmente, a mí me ha gustado mucho el hecho de que ella no le reconozca desde el principio. Mientras que él sea el cazador cazado. Porque, precisamente es el hecho de que ella no le reconozca y no sienta interés en él, amén de sus ácidas respuestas, es lo que más le llama la atención.

Por eso, su lucha y sus ganas de querer hacer las cosas bien desde el principio mediante hechos ha sido genial. Del mismo modo que la preocupación de su padre, que, enseguida la reconoce y sabe que no es justo que paguen justos por pecadores.

Y si bien la historia es bonita, y se entiende por qué quiere que hablen los hechos por Tristan más que sus palabras - para hacer ver que siempre ha sido diferente del resto - no tenemos que olvidar que, para hacer declaraciones de amor, las palabras son también necesarias.

Más en el caso de Valentine, tan necesitada de amor por sus circunstancias que le han tocado. Una mujer que no ha tenido por ese mismo motivo una vida sencilla y de ahí que sepa perfectamente cuál es el lugar y la posición que le pueden ofrecer.

Pero, no cuenta con la férrea voluntad de Tristan. Aunque, fuerte, la quiere libre y quiere por tanto que, por primera vez en su vida sea ella quien tome decisiones en su vida. Para que sea feliz, porque sabe que lo merece.

Y sobre todo, no es del todo consciente de que, quizás no está tan sola como cree. Porque, cuenta con el apoyo de Hermione, su tía. Una mujer que sirve también para indicar esos primeros pasos del cambio en lo que a rol y posición de la mujer en la sociedad. E incluso de primeras trazas de movimientos sufragistas y feministas. Un personaje que, si bien ha tenido una intervención escasa, me ha gustado mucho.

Principalmente porque, mientras que ella representa el inicio de aperturismo, la posición del hermano, representa justo lo contrario. Lo difícil que fue y que, en ocasiones sigue siendo, cambiar las cosas. Más cuando estos tienen que ver con quitar a hombres de posición de poder y preponderancia.

Una alianza que provoca que toda verdad siempre salga a la luz. Y se descubra que ni los malos son tan malos ni los buenos tan buenos. Pero que, a su vez, ponga a cada uno y cada cosa en su lugar. De ahí que el amor entre los miembros de una familia no siempre es sano.

Y que padre se hace y no se nace. Y que Valentine es una más que digna heredera de su padre.

Amén de que, también queda demostrado, una vez más, que en la novela romántica histórica, los libertinos reformados son siempre los mejores maridos. Y a su vez, que un escándalo, de cuando en cuando, no tiene por qué ser necesariamente malo.

En definitiva, no sé qué me ocurre con la pluma de esta mujer pero, libro que leo suyo, libro que devoro y me gusta.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!


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