Tres, dos, uno... ¡bang! de Raquel Antúnez
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la editorial, a quienes agradezco el envío del ejemplar. Y sobre todo, permitirme volver a poder leer a Raquel, que siempre es un disfrute.
Por eso, como no es la primera vez que habéis visto su nombre por aquí, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y os dejo con la sinopsis y mi opinión de Tres, dos, uno... ¡Bang! escrito por Raquel Antúnez.
SINOPSIS
Él aparece por arte de magia, ella decide jugar a hacerse la mala… ¿Qué puede salir mal?
En la nueva comedia romántica de Raquel Antúnez van a saltar chispas.
Estás en tu casa tranquilamente, dispuesta a encender una velita con olor a lavanda, de esas que te encantan, con el mechero en forma de arma que te compraste en un arrebato, y de pronto te encuentras con un tipo en tu salón. Un tipo alto, imponente, con los músculos bien marcaditos y sexi, muy sexi y muy… muy desconocido también.
Lo que está claro es que no tiene lógica que a esas horas, en las que deberías estar sola, haya un desconocido ahí y se te ocurre que es una idea maravillosa apuntarlo con tu falsa pistola, sacar a relucir tu lado macarra, interrogarlo como la malota que todo el mundo cree que eres y, en fin, igual se te va un poco de las manos. Tres, dos, uno… ¡Bang!
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir que, el título llamó mi atención. Principalmente porque no sabía muy bien por dónde podían ir los tiros - nunca mejor dicho - y, una vez terminada la lectura, he de decir que, le sienta muy bien.
Sobre todo, porque, de nuevo, es solo una vez terminas de leer una novela de Raquel donde te das cuenta de lo bien hilado que está todo y así, comprendes mucho mejor por qué cada personaje es como es. O actúa del modo en que lo hace.
En esa novela vamos a conocer cómo Rebeca y Abel, se conocen y se enamoran. Sin embargo, además de la trama romántica con un enorme peso en la historia, hay otros asuntos susceptibles de ser desarrollados con más profundidad y que paso a relatar por aquí.
Hay muchos tipos de amor, por eso es una comedia romántica. Pero, aquí descubrimos que no todos los tipos de amores son sanos y por tanto, buenos.
El primero de los que me gustaría hablar es el del amor entre los miembros de una familia, que puede ser sano o tóxico. Y en este sentido, los propios protagonistas son quienes lo demuestran.
Aunque, en primer lugar, he de decir que, a pesar de esa diferencia, hay un aspecto que tienen en común. Y ese no es otro que el del enorme impacto que han tenido en sus vidas las circunstancias en las que han sido criados. Tanto para bien o para mal, porque así pueden repetir o no patrones y comportamientos que no serían del todo sanas o positivas en su vida.
En ese sentido, Rebeca pone de relieve lo difícil que es la paternidad. Pero que esa es una responsabilidad para toda la vida y de la cual no se pueden desprender. Así que, antes de decidirse o no a hacerlo, hay que pensar muy y mucho en llevarlo a cabo. En primer lugar, porque una mujer no es menos mujer que otra por el hecho de ser madre. Pero, la madurez que va asociada a ese tipo de decisiones tiene consecuencias, no solo en la vida de los progenitores, sino también en la de los niños. Por eso, lo de pensárselo.
De ahí que, los padres de Rebeca y su hermana Paola son unos egoístas. Por desentenderse de ellas y no mostrar el más mínimo interés al estar convencidos de que son lo suficientemente maduros como para que se las arreglen solas. Y no es así, la madurez no va asociada a una edad. Y además, independientemente de la edad que se tenga, un hijo siempre necesita de sus padres.
Además de que, como he mencionado anteriormente, si bien es una responsabilidad fruto de una decisión, por ese mismo motivo no podemos delegarla en otros. Como los abuelos. Y es cierto que, son una ayuda muy importante en la crianza. Más en estos tiempos donde la conciliación es muy complicada. Pero, no podemos cargarles con la educación de unas personas en una etapa de sus vidas que ya han superado hace tiempo.
Y aquí entra de pleno el abuelo de ambas, un hombre entrañable y cuya aparición es ya, casi marca de la casa de la autora. Para así, darles la importancia que merecen en nuestra sociedad. Porque sus experiencias de la vida son las que le otorgan la sabiduría que poseen. Y de ahí que siempre tengamos que estar dispuestos a escucharles y adaptarlas a nuestras circunstancias. Nos haría mucho bien.
Es un hombre que también demuestra que, cada uno vive la vida a su manera y que por eso, nunca se es demasiado pronto o demasiado tarde para enamorarse. Más en una etapa donde la soledad tiende a ser la tónica imperante. Y de ahí que busquen compañía para la vida cotidiana o llamen la atención de modos y maneras múltiples con tal de llamar la atención, como hace otro abuelo paciente recurrente de Urgencias.
Pero, este abuelo también es un hombre imperfecto. Y si bien entiendo su deseo por crear unión y alianza entre las hermanas... ha de entender que las buenas intenciones están llenas de daño. Y que, no podemos forzar a que nadie nos caiga bien o a que le queramos del modo en que nos quiere. Porque eso no es natural. Y tampoco sano.
Y aquí es donde entra de pleno la especial y particular relación entre las hermanas. Nada sana. Y ahí se demuestra que el mero hecho de ser familia, no conlleva que el amor surja de manera espontánea y tampoco merece que se le perdone todo con mucha facilidad. Quien algo quiere, algo le cuesta. Así que el ejemplo que ponen Rebeca y Paola es muy bueno en ese sentido.
Son gemelas y por eso, idénticas. Pero también muy diferentes. Y han buscado su individualidad no siempre de un modo positivo. Porque, los traumas acarreados por ese abandono les han hecho tomar caminos bien diferentes. Que demuestran que las apariencias engañan y que por eso, el refrán que indica <<Líbrame de las aguas mansas que de las bravas ya me encargo yo>> se cumple a la perfección, ya que las apariencias engañan. Y mucho, con este par.
Porque, a Rebeca se la ve venir. O incluso se la puede temer por su aspecto de tía dura con el pelo diferente y esos tatuajes. Pero la realidad es que es pura fachada, mucho más sensible de lo que pudiéramos pensar y por tanto, mucho más temerosa al amor de lo que a priori parece.
Mientras que Paola es una chica callada, mucho más pija que ella en lo que a estilo de vestir se refiere... y muy "perfecta" Y es ahí donde está el peligro, porque no podemos fiarnos de nadie que no sea o tenga imperfecciones. Porque no existe.
La contrapartida en cambio está en la relación entre Abel y su hermana, porque esa sí que es sana. Y por eso, bel no dudó en dejarlo todo para ejercer de cabeza de familia, incluso sin ser ese el rol que le corresponde. Porque su hermana no puede y necesita ayuda.
Y en su caso es aún más de alabar porque se muda a las Islas Canarias e incluso se hace responsable de un adolescente, con lo complicados que son de gestionar a esa edad. Porque ni se es adulto pero tampoco se deja de ser niño.
Otro aspecto que también me ha gustado mucho es el de denuncia de la novela. No tiene una gran importancia, pero es lo que desemboca en la particular manera y modo en que se conocen los protagonistas.
Las dos denuncias en este caso tiene que ver con Rebeca.
Ella es médico, lo cual mucha gente duda precisamente por su físico. Y en primer lugar, las apariencias engañan. Y por eso, no debemos fiarnos por ella. Así que mientras sean competentes, no tenemos nada que decir. Más en el ámbito científico porque el número suele ser bastante más reducido, precisamente a que nuestra validez se pone en duda meramente por nuestro sexo. Así que tenemos que esforzarnos el doble o el triple que nuestros colegas para ser igual de válidas.
Pero además, también ella demuestra el machismo imperante en nuestra sociedad porque, en una situación comprometida donde hay implicadas personas de diferente sexo, la mujer siempre es la que sale peor parada. Incluso aunque su implicación sea mucho menor y haya sido ella quien haya dejado claro los puntos sobre las íes. Demostrando así que aún hay mucho que combatir en lo que a machismo se refiere.
Incluso entre nosotras mismas. ya que, en lugar de apoyarnos más y así hacer de la sororidad el motor que cambie la vida y por ende, la sociedad de muchos de nosotros, la realidad es que, cuando hay hombres de por medio, tendemos a considerarnos más enemigas que amigas.
Afortunadamente, en la novela está representada la sororidad para bien en el personaje de Zaida, quien demuestra que los amigos son la familia que se elige y sobre todo, que si bien la diferencia enriquece, también conviene rodearse de personas que comparten nuestra locura.
Y, como no podía ser de otra manera, es una novela romántica donde se pone de relieve que el sexo puede dar lugar a sentimientos que son de un cariz bien diferentes. Eso sí, aquí he de decir que, inicialmente no me convencían. Sobre todo, porque el punto de inflexión tras el encontronazo inicial me pareció repentino y poco desarrollado. Aunque, es una novela y una relación que se va desarrollando poco a poco y que por eso, hay que esperar al final para entender que sí, que aunque extraña siempre fue sana.
Por eso, no hay que desmerecer su importancia. Aunque, en el caso de este par, a pesar de empezar la casa por el tejado, sí que se intercalan con momentos románticos mucho más "normales" como puede ser tener citas.
Citas donde se comunican, dándole el lugar y la importancia que merece dentro de cualquier relación como base de la confianza y que pueda ir a buen puerto. Pero sobre todo, que hace una metáfora de su fortaleza como el impacto de una bala y que puede impactar como si de una bomba se refiere.
Mismas citas donde descubren también que, a pesar de ser diferentes, son también parecidos y complementarios. Y sobre todo, donde se han visto a sí mismos por dentro desde el principio - aunque a uno de ellos le costó un poco más - y por tanto, consiguen sacar la mejor versión del otro, amén de aceptar esas locuras y diferencias como parte definitoria de la persona de la que se han enamorado. Sin querer cambiarles. Porque saben que quien bien les quiere lo hace libre.
Incluso en esos momentos donde consideran que es harto complicado y difícil que hayan sido elegidos. Pero no, todos tenemos derecho a ser amados.
Aunque, un secundario también es el responsable de que tengamos en cuenta que, antes de querer bien a otra persona, tenemos que querernos bien a nosotros mismos. Y por eso, si no sabemos cómo hacerlo, puesto que es bien difícil, tenemos que acudir a un profesional para que nos ayude. Dando así también y aceptando lo necesaria y fundamental que esta rama de la salud también es.
Y para concluir el final demuestra que la historia es cíclica y se repite por tanto, en modos y maneras que no podríamos imaginar. Pero también que, son las personas que habitan en un sitio, las que lo convierten en un hogar. Y no a la inversa, así que no hay que perder el miedo ni a viajar, ni a amar.
Siempre merece la pena.
¡Muchas gracias por el envío del ejemplar!
¡Nos leemos pronto!

😍😍😍😍😍 Muchísimas gracias, guapa. Te lo has leído muy rápido. 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
ResponderEliminar