A doce pasos de ti de Carmen Amil
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de un libro que leí en colaboración con Ediciones Versátil, a quienes les agradezco el envío del ejemplar en físico. Pero sobre todo, una vez más, la confianza en mí para que les dé mi opinión al respecto de su más reciente novedad.
No es la primera vez que leo a Carmen tampoco así que no será una nueva experiencia, sino un bonito reencuentro. Y por eso, no me voy a entretener mucho más con la parte introductoria de esta publicación y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de, A doce pasos de ti de Carmen Amil.
SINOPSIS
Lorena tiene tres problemas: Está atrapada en una relación que la hace tan infeliz como el loft en el que vive, acaba de hacer el mayor de los ridículos en su trabajo en el peor momento posible… y Daniel, un compañero de oficina experto en sacarla de quicio. Cuando, en plena crisis vital, recibe un e-mail confirmándole una beca para hacer un curso de inglés en Estados Unidos, no se lo piensa dos veces. Está convencida de que nueve mil kilómetros de distancia son la solución perfecta para escapar y recomponerse. Al menos, hasta que Daniel aparece justo a tiempo de sentarse a su lado en el avión. El viaje de su vida acaba de empezar… con alguna que otra turbulencia. Si alguna vez has sentido ganas de huir porque no podías con todo, esta historia es para ti.
OPINIÓN
En esta novela novela vamos a conocer cómo Lorena y Daniel se enamoran, aunque para uno estaba más claro que otro. Pero además también vamos a acompañar a la protagonista en un viaje de autoconocimiento y autodescubrimiento muy necesario en su caso, ya que estaba un poco perdida. Y sobre todo, en esa travesía se va a dar cuenta de que las apariencias engañan y que por eso, en más de una ocasión, conviene mirar y prestar mucha atención porque podríamos sorprendernos.
Junto a esta base de premisa, además, se desarrollan otra serie de temas susceptibles de desarrollo con más profundidad, que paso a detallar.
Así, me ha gustado mucho que Lorena represente pese a su corta edad muchos de los problemas que tiene nuestra sociedad contemporánea. Donde las responsabilidades y el estrés de la vida cotidiana casi que no nos dejan vivir, sino que sobrevivimos. Y además, en cierto modo me he sentido identificada con ella porque, si bien es cierto que es una simple empleada, la realidad es que ella da el todo por el todo, porque es el cortafuegos y no quiere o desea que la cosa salga mal y que a, a la larga, sea ella quien termine por pagar el pato y cargar con más responsabilidades al tener que solucionar más problemas en menos tiempo.
Sin embargo, desde el otro punto de vista, no se ve. Y por ahí que no tenga una buena fama en el trabajo. Más cuando hay ciertos compañeros de trabajo que tampoco favorecen en nada a que la cosa fluya medianamente bien.
Como es el caso de Daniel, quien, si bien en su caso es que no sabe gestionar bien su enamoramiento para con ella, y por ahí, cree que picarla y plantarle cara es un buen modo de llamar su atención, lo que desconoce por completo son las consecuencias que esta actitud y comportamientos provocan... hasta que es demasiado tarde. Y por ahí, ha sido interesante leerlo porque, queda demostrado que, tendemos a ser una sociedad cada vez más egoísta y sobre todo, los errores y el daño que puede provocar una comunicación mal gestionada.
Pero, a su vez, también sirve para poner de relieve cómo en más de un caso priorizamos la seguridad y la estabilidad de un empleo en lugar de la felicidad. Porque, el brote final de Lorena era la crónica de una muerte anunciada que no hacía otra cosa que poner de relieve que no era feliz y que, por supuesto, ahí no era donde debía estar.
Sin embargo, en más de un caso, por comodidad, complacencia u otros motivos diversos, permanecemos en un lugar o con una persona, pensando que somos felices cuando, no hacemos otra cosa que autoengañarnos y por eso mismo, hacernos daño.
De ahí que esta dinámica también la aplica Lorena a su pareja, Ethan. A quien quier, pero de quien no está enamorada. Explicando de un modo muy necesario que querer a alguien no es lo mismo que estar enamorado de esa persona. Y que por eso, hay que subrayar muy bien esa diferencia, a riesgo de crear ilusiones y expectativas en el otro que también conllevan dolor.
Pero, lo que más interesante me ha resultado de esta pareja es cómo representa la toxicidad invisible y por ahí la subraya como una bastante peligrosa. Porque no se aprecia al estar muy introducida en sus vidas cotidianas y porque, precisamente por ese motivo, nadie se percataría de que no es sana. Ya que, como ella siempre acata lo que él le indica, no hay riesgo de discusión.
Sin embargo, para que una pareja funcione ha de haber disparidad de opiniones y sobre todo, intercambio de ideas. No necesariamente tienen por qué terminar en discusión, pero sí para que seamos conscientes de la diferencia enriquece y no tiene por qué separar. Al contrario, que cuanto más diferentes sean de nosotros mismos quienes están a nuestro alrededor, más ricos seremos.
Y por eso, si bien cada persona tiene sus ritmos y todas las comparaciones son odiosas, en una pareja sí que creo que se ha de remar a la par y que por eso, cuando tienen que tomarse determinadas decisiones comunes... han de ir a la par. Si no es así, ahí no es.
Aunque, entiendo determinados puntos de vista de ella por su edad, veintitrés años. Y aunque la madurez no está asociada a una cifra numérica, sino a una personalidad, comprendo que no crea que sea el momento para dar según qué pasos. Y por eso, está muy bien que descubra y así el lector vea que, quien bien te quiere, lo hace libre. Y que tratar de cambiar a otros para que te quieran como tú quieras que lo hagan eso no es un buen amor. Es toxicidad.
Amén de que, también me ha gustado mucho que, se hable en esta novela mediante este viaje que ella emprende de cambiar de perspectiva. Porque, a lo largo de la vida, son muchos los factores que te pueden llevar a cambiar de opinión acerca del amor, las relaciones o la maternidad. Y no debería haber ningún tipo de juicio o crítica al respecto de ello. Porque las personas cambian, las circunstancias también. Y sobre todo, son las personas que tenemos al lado las que pueden provocar que la balanza vaya hacia un lado u otro de la misma.
Y sobre todo, como demuestran Lorena y Daniel que solo los miembros de la pareja son quienes tienen la potestad de tomar las decisiones y dar los pasos que les hagan verdaderamente felices. Y que, si bien pueden aceptar consejos y opiniones varias... al final solo les compete a ellos. Así que no importa si empiezan la casa por el tejado, la primera planta o el sótano... lo que importa es que sean felices y se mejoren el uno a otro como individuos.
Pero, como es una novela romántica, volveré sobre este asunto del amor más adelante. Ahora, quiero hablar de otros temas importantes que se desarrollan entre las páginas de la novela, como son las redes sociales.
Donde, nuevamente, se lanza una pulla a la sociedad. Y es que, no tenemos que olvidar que las redes sociales son un instrumento o una herramienta en manos de una persona. Y que es ella misma quien decide cómo utilizarla... para bien o para mal. Y sobre todo qué desea compartir de sí misma con los demás.
Pero, hay que advertir con esto de varias cosas que parecen haberse convertido en verdades universales como que, en más de un caso, se escucha a determinados influencers más que a expertos en un tema. Y eso es muy peligroso, ya que todos somos bastante opinionistas de andar por casa y, por eso mismo, cuando sabemos del profundo impacto que podemos tener en otras personas, conviene informarse antes y sobre todo recomendar a profesionales del sector. Más cuando se trata de la salud mental.
Porque, una mentira repetida muchas veces, puede convertirse en verdad y sobre todo, porque las buenas intenciones están llenas de daño. De ahí que, precisamente incluso en aquellas ocasiones en las que no pretendíamos causar dolor... terminamos por hacer mucho más.
Junto a ello, recuerda que un influencer aunque sea famoso también es una persona humana y real con vida propia y privada, la cual hay que aprender a respetar. Más cuando no solo hablas de ti, sino de quienes están a tu alrededor, quienes quizás no comparten tu modo de entender la exposición a la que voluntariamente estás exponiéndote. Esto mismo que, no hace demasiado, no se producía mucho, ahora sí que se tiene que tomar más en serio. Sobre todo porque, es un síntoma de confianza y cercanía para con otra persona, así como de una buena amistad. Pero sobre todo, que se ha de tomar más en serio de que pensamos, porque puede constituir un delito también.
Amén de que, nos recuerda por este mismo motivo, la importancia de saber disociar de la del personaje, ya que en más de un caso, las apariencias engañan. Y lo que es más importante casi, lo peligrosas que son las expectativas o el tener a alguien idealizado. Porque la perfección no existe.
Temas que encarna muy bien Patri, la mejor amiga de Lorena, quien a su vez es también amiga de Diego, Y que, es una dinámica rara aunque cierta, porque puedes tener una química brutal con otra persona, pero no le ves como una pareja sentimental.
Una Cupido un tanto particular también que no siempre atina, ya que Cupido también tenía flechas de punta roma y demuestra por tanto que, las prisas nunca han sido buenas. Por muy buena intención, como digo que se tenga.
Y hay amor romántico, como digo. Entre Lorena y Diego quienes emprenden un viaje de autoconocimiento y autodescubrimiento por separados y juntos a América para darse cuenta de que, estos opuestos inicialmente en el trabajo, quizás no lo son tanto. Y por eso, conviene siempre formarse la opinión por nuestra cuenta, dejando atrás opiniones de otros.
Por eso mismo, esa antipatía y rivalidad en realidad era un tipo de atracción e interés muy mal gestionado por ambas partes, el cual, una vez llegó la calma... pudo salir a la luz. Porque es paciente e inteligente.
Un amor que, nace de la cotidianeidad y de los pequeños gestos y que, si es sano, nos hace darnos cuenta de que antes de querer bien a otros, tenemos y debemos aprender a querernos bien a nosotros mismos. Incluso aunque eso conlleve pasar un tiempo a solas para aprender a hacerlo bien. Ya que estar solo no es lo mismo que ser solitario.
Mismo amor que, por esa paciencia y fuerza, convierte las distancias más lejanas e insalvables en unas completamente asequibles, Porque, incluso doce pasos, pueden ser un mundo. Pero, piano piano si va lontano y por eso, poco a poco es como mejor se construyen los cimientos de cualquier relación: confianza, comunicación y amor. Y por eso, por mucho que cueste, dar ese primer paso en aras de la felicidad... siempre valdrá la pena.
¡Muchas gracias por el envío del ejemplar!
¡Nos leemos pronto!
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