Manos cálidas (templanza) de Lidia Gavara
¡Buenas tardes!
Y eso significa que la entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de un libro que leí en colaboración con la autora, a quien le agradezco enormemente el envío del ejemplar en físico. Pero sobre todo, que me haya permitido satisfacer mis amplísimas ansias lectoras y seguir sabiendo qué pasó después.
Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta novela y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Manos cálidas, el segundo volumen de la serie Templanza escrito por Lidia Gavara.
SINOPSIS
Ha pasado un año.
El verano ha regresado a la campiña y, con él, la vida del lugar despierta de su letargo. Las residencias estivales se llenan de bullicio y risas, y los rumores de futuros bailes ya llenan el ambiente.
Para Lilian, todavía herida por la ruptura con Albert, nada de eso podría resultarle más insoportable. El ruido ajeno contrasta con su deseo de silencio. Quiere que la dejen tranquila. Refugiarse en una vida sencilla junto a su padre.
Sin embargo, el regreso de Albert amenaza con quebrar esa frágil calma. Encontrarse con él significa enfrentarse no solo a lo que destruyó lo que tenían, sino también a la incómoda pregunta de si, en realidad, su historia está tan muerta como ha intentado creer.
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, tengo que advertiros de que, como bien habéis visto antes, este es el segundo volumen de la bilogía. Aunque, espero, deseo y rezo para que sea una serie y esto no se quede aquí. Por eso, tenéis que leerlos en orden, ya que así entenderéis mucho mejor todo lo que sucede y os evitaréis spoilers. Amén de que, así podréis ver los numerosos matices en la personalidad y evolución de la pareja protagonista.
Aunque tuvieron cierta cuota de importancia en Manos frías, en esta novela nos vamos a centrar en la historia de amor de Lilian y Albert quienes, al final de la novela parecía que tenían todo encaminado para ser felices y tener esa segunda oportunidad vital en el amor que los dos merecían. Pero... en un girito inesperado de los acontecimientos, llevan un año sin tener contacto alguno el uno con el otro.
Por supuesto, algunos de los temas y dinámicas usados en la novela anterior, se repiten aquí y sobre todo, una de las cosas que más me ha gustado es la pluma delicada de la autora, la cual traspasa el papel y provoca que el lector se ponga en la piel de uno, de otro y por supuesto, esté en desacuerdo con según qué comportamientos o actitudes ya que, si por algo se caracteriza este par, es porque son imperfectos. Mental y físicamente. Y por eso, se sienten reales.
Junto a ello, también se vuelve a apreciar muy bien que le gusta y es lectora habitual de Jane Austen porque, en esta ocasión no han sido pocas las ocasiones en las que he visto ciertos paralelismos e inspiración en Orgullo y Prejuicio.
Uno de los temas que más se desarrollan en la novela es, sin duda, la importancia de la comunicación. Y por eso, el miedo que provoca el hecho de parar, sentarse y comenzar a amar. Porque la fuerza y la importancia de las palabras son tales que, por ahí, nos provoca mucho miedo el tener que hacerlo.
Y es que esa es otra lucha recurrente entre sus páginas, que a veces querer no es poder. Porque, como en todas las acciones de nuestras vidas cotidianas, se necesitan al menos dos personas para ejecutarla. Y en la comunicación, es tan importante el hecho de hablar. Pero también el de escuchar.
En este sentido, he de decir que, Albert era un poco naif, porque, con una reaparición divina - a ojos de Lili - esperaba tener todo el camino hecho. Aunque, a favor de Albert tengo que decir que he adorado el modo en que quiere a Lilian, por lo bonito que es. Y por eso, intenta ser mejor para ella de todas las maneras posibles.
De ahí que, incluso me ha provocado cierta ternura el hecho de que, a pesar de su posición social y rango mucho mayor, no se siente del todo a la altura de la mujer de la que está profundamente enamorado. A pesar de que ella le quiere tal cual es. Y por eso, hasta que no acepte de todo que su imperfección es bella y que esa es precisamente la que provoca que al final Lilian le ame, del todo no será feliz.
Entiendo eso sí, sus motivaciones para ciertas decisiones que quiere tomar. Porque tienen una muy buena intención. Pero, a veces, estas mismas están llenas de daño. Como bien desarrollará otro personaje muy importante en esta historia.
Aunque, relacionado con Albert, refleja muy bien varias cosas. Que el miedo no puede dominar nuestras vidas y sobre todo, que si dos personas no están implicadas al cien por cien en una relación de pareja, es complicado que esta llegue a buen puerto.
Nuevamente, por supuesto, le entiendo, porque su negativa a hablar no solo afectaba a él, sino a otras personas que ya no podían defenderse. Pero, desde el otro punto de vista, la inseguridad de Lilian para con él se acentuaba. Puesto que, sin ser consciente, no dejaba de compararse con la imagen ideal creada por los demás. Y como sabemos, las comparaciones son siempre odiosas.
Sí que tengo que decir que, quedé bastante escamada con el conflicto inicial de esta pareja porque, ambos defendían férreamente su punto de vista. Y ahí por tanto quedaba claro que, o bien, una de las partes estaba mintiendo o que, al menos, no tenía toda la información de la situación.
Pero, si este problema no hubiera sucedido, la pareja no hubiera tenido que emprender un viaje de autoconocimiento y autodescubrimiento individual y de pareja. Duro y un tanto tortuoso por las revelaciones que irán encontrando en la travesía. Y por las interferencias también porque, la autora demuestra con esta premisa y planteamiento, lo que pone de relieve es que, parece que a la gente le molesta ver a otras personas a su alrededor.
Por eso, de manera inconsciente en ocasiones, aunque en otras muy egoísta, dejan que sus propias circunstancias y experiencias personales se entrometan y terminen por afectar al resto. Como aquí pone de relieve el Wickham de esta historia, a quien la envidia parece dominar su vida.
Revelaciones que, para mi completa sorpresa, también afectan a tía Lou. Personaje y mujer muy especial que, ya en el libro anterior llamó mi atención. Pero que aquí ha dado un salto de calidad y por eso, desde aquí lanzo una campaña de petición para que esta señora tenga un libro. Una historia donde se mezclen sus memorias y sobre todo, donde el universo se encargue de darle su merecido y le dé aquello que para nada quiere. Sí, UN DUQUE PARA TÍA LOU.
Lou es también una dama atípica, fuerte y valiente. Pero sobre todo, libre. Y paga ese precio de la libertad con una cierta mala fama que sigue poniendo de relieve cómo determinadas cosas parece que no cambian. Ya que, prácticamente desde que el mundo es mundo, la vara de medir entre hombres y mujeres no es la misma. Por eso no permite - o al menos, así lo pretende - que sus sobrinas no paguen el precio que tuvo que pagar.
Una mujer que, también engaña. Porque tras esa fachada de autosuficiencia, la realidad es que se esconde una cierta sensación de no ser suficiente para nadie. Y por eso, cree que no sabe amar. Cuando, lo gracioso es que, sí que sabe hacerlo. El problema es que no ha entendido que hay numerosos tipos de amor y sobre todo, que el amor se demuestra con hechos y con palabras.
Y es que, prácticamente, ha sido la figura y referente materna familiar. Sin serlo del todo. Porque padre y madre se hacen y no se nacen, aunque en ocasiones, sea difícil tomar decisiones en aras de la felicidad de nuestros seres queridos. Porque ser ecuánimes tampoco es sencillo.
De ahí que, su alegato a favor de la sororidad no termine saliendo del todo bien, pero da un rasgo realista a las relaciones humanas. Con numerosos altibajos. Y por eso, si yo fuera Lilian, también actuaría del mismo modo. Dejando esa puerta abierta a una segunda oportunidad.
Tema que es otro de los que se repiten en esta novela. Porque todos tenemos derechos a las mismas, más si hay voluntad de arrepentimiento y cambio, al ser consciente del daño causado.
Y por eso, todos tenemos derecho a ser felices, más que nada porque la vida cambia de un día para otro y son las pequeñas cosas que nos suceden a diario las que la nutren. Y las personas que forman parte de las mismas.
Unas personas que nos servirán para encontrar el mejor lugar para ser, para estar y para amar. Las cuales, nos acompañarán siempre en todas las etapas del camino y nos mantendrán, por eso mismo, las manos cálidas.
Dicen que las segundas partes no son buenas.
Esta novel demuestra justo lo contrario.
Es preciosa, maravillosa y os la recomiendo muchísimo. De hecho, entra a formar parte de mi top 3 del años de momento.
¡Nos leemos pronto!

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