Bourbon Lullaby (serie Bourbon Canyon) de Rose Walker

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con Phoebe 
romántica, a quienes agradezco enormemente el envío del ejemplar en físico. Y sobre todo, la oportunidad. He de decir que esta colaboración me hace mucha ilusión porque, ya soy lectora habitual de ellos ya que suelo leer todo lo que Whitney G publica, y ellos son quienes la traducen al castellano. Así que imaginad mi sorpresa y mi emoción cuando me dieron un sí a la petición.

Pero, dejemos mi momento fangirleo atrás y paso a dejaros con la sinopsis y mi opinión de Bourbon Lullaby, el primero de la serie Bourbon Canyon escirto por Rose Walker.

SINOPSIS


Myles Foster: CEO, ladrón y gruñón taciturno. Y, mucho tiempo atrás, el chico que me leía cuentos cuando había tormenta. Mis hermanos lo detestan desde que se aprovechó de los secretos de nuestra destilería familiar para fundar su propio imperio. Mis hermanas ya ni se acuerdan de él. ¿Y yo? Yo voy a ser su nueva asistente.
Para él solo soy una trabajadora temporal con un profundo conocimiento del mundo de las bebidas alcohólicas. Pero si le confieso dónde aprendí todo lo que sé, me echará antes de que pueda averiguar qué fue del chico que lograba calmar mis miedos.
¿Cómo consiguió ese adolescente enfadado, con un resentimiento del tamaño de Montana, llegar a ser el dueño de una respetada destilería en continuo crecimiento? ¿Cómo logró que mi padre adoptivo le revelara tantos secretos del negocio familiar… para luego desaparecer y convertirse en nuestro mayor competidor?
¿Cómo pudo desaparecer de nuestras vidas y olvidarme cuando yo nunca he podido hacerlo?
Él no confía en nadie con facilidad, y yo solo estoy en su oficina gracias a una mentira. Pero si esa mentira me da todas las respuestas que he estado buscando durante veintidós años, entonces seguiré aquí, hasta el momento en que por fin recuerde quién soy.
Y entonces me tocará a mí desaparecer.


OPINIÓN

Antes de comenzar propiamente dicha, he de deciros que, si bien este volumen pertenece a una serie, es autoconclusivo. Por lo que se puede leer de manera independiente sin problema. Eso sí, he visto el orden de publicación de la serie en inglés y este sería el segundo de la misma, por eso, en cierto modo nos hemos hecho spoiler con algo de lo que le sucede a uno de de los hermanos.

Por eso, como digo, aunque independientes, conviene leerlos en orden. No solo para tener una mejor idea de quién es quién y la relación más o menos estrecha entre ellos, sino para apreciar mejor el arco argumental y sobre todo, para evitar spoilers.

Otra cosa que me gustaría aclarar es que, aunque pueda dar esa sensación, no es una novela ambientada en el mundo cowboy. Sí que es cierto que la familia de la protagonista femenina tiene un rancho, pero es un escenario secundario. Está mucho más ambientada en el mundo de los licores y el bourbon, del cual he de confesar que no tenía la menor idea y que por eso, me resultó de lo más interesante.

Esta es una novela romántica donde vamos a poder conocer cómo Myles y Wynter se enamoran. Porque ya se conocen de antes. De hecho, si tuviera que usar un cliché romántico para describirla, este sería el de que los primeros amores no se olvidan.

Pero, además de esta premisa inicial, la realidad es que también lo consideraría un viaje de autodescubrimiento y autoconocimiento de Myles. Quien, a sus cuarenta años, se da cuenta y realmente es consciente al cien por cien de todo lo que sucede en su vida, de cuán erróneas eran esas férreas convicciones que se había creado y sobre todo, de que la verdadera felicidad se encuentra en las pequeñas cosas del cotidiano, que son las que tienen valor incalculable. Como el amor.

Además de esta premisa, hay otros temas que se desarrollan con más profundidad y que paso a detallar ahora.

Así él, sirve de ejemplo para reflejar a la sociedad contemporánea, muy centrada en el trabajo pensando que este da la felicidad. Asociándolo por tanto a una buena posición laboral y a un buen salario. Sin embargo, ha dejado que este le coma Y por eso, fuera de él, es frío y está un tanto vacío.
Por eso, refleja tan bien el hecho de que el trabajo ha de ser solo uno de los aspectos que conforman nuestra vida, y que solo ha de tener la duración de nuestro horario laboral diario. No más, porque entonces pasa a definirnos y a controlarnos... con la consecuente soledad que ello acarrea.

Afortunadamente, no es tampoco de ese tipo de personas que es clasista, ya que suele habitual que, quienes están en altos cargos han alcanzado una distancia tan alta y lejana con el resto de la gente que no los siente a su altura y los miran por encima del hombro. Lo cual dice mucho de uno mismo, por otra parte. Pero no, no lo es.

Porque las apariencias engañan en su caso, y se ha de admirar el duro trabajo y el esfuerzo que ha hecho para llegar hasta donde está, a pesar de todo lo que ha sacrificado en el camino. Y es que, empezó desde lo más abajo posible, siendo un niño de los programas de acogida hasta ser un empresario triunfador.
En este sentido, he de decir que me ha gustado mucho el juego de palabras tan inteligente que ha usado la autora a la hora de poner nombre y apellidos a los protagonistas. Ya que Foster es la primera palabra de foster house, o lo que es lo mismo, casa de acogida. Y Wynter, si bien se escribe con y en este caso, creo que es la estación del año que mejor describe el corazón y el estatus sentimental del protagonista.
De ahí que no podía ser sino ella quien, al final, le calentase el corazón, como un buen bourbon hace cuando se desliza por tu garganta.

En este sentido, aunque hay un cliché jefe empleada y por eso, a priori, puede parecer que están en las antípodas sociales, la realidad es que pese a la diferencia de edad que tienen - 12 años - son más parecidos de lo que creen, ya que ambos han experimentado en sus carnes propias el hecho del sistema de adopción y acogida. Y a su vez, se han dado cuenta de que, en ocasiones el amor entre los miembros de una familia no es del todo sano, sino que es bastante tóxico.

Solo que, en ambos casos, aunque con resultados bien contrarios, se pone de relieve lo importantes que son las circunstancias en las que hemos sido criados. No solo a la hora de desarrollar una determinada personalidad o carácter, sino para perpetuar o repetir patrones de comportamiento o de interrelaciones sociales con otras personas.

Justo como le sucede a él, quien ha tenido tan mala experiencia con la familia de sangre que no sabe cómo amar y a su vez, no se siente digno de ese amor. Aunque, eso de que no sepa amar... es relativo. Más que nada porque asocia amor con el tipo romántico, cuando no es consciente de que por el modo en que cuida, se preocupa y da oportunidades a sus empleados, ahí ya les está dando amor.

A su vez, la familia de él, pone de relieve otras temas interesantes como son el daño y la destrucción que pueden provocar un duelo mal gestionado. Y si bien, no se trata solo en una ocasión, la realidad es no hay una buena manera de gestionarlo. Y que, aunque sepamos que va a ocurrir, hay personas que aún no están preparadas para ella. Así que no podemos obligar a nadie a que lo experimente desde nuestra perspectiva.

Pero también muestra cuán tóxico y venenoso es el dinero, ya que una vez nos inocula su veneno, estaremos dispuesto a todo con tal de tener la mayor cantidad posible, sin importar qué es lo que tengamos que hacer para conseguirlo. Ahí es donde se demuestra que, como dice el dicho, por el interés te quiero Andrés.

Pero, con la familia adoptiva de Wynter, los Bailey, ahí queda demostrado que padre se hace y no se nace. Y que, en ocasiones, basta con rascar la superficie y ver más allá de lo que estamos mostrando, para poder dar una oportunidad que puede ser salvadora y cambiar la vida.

En este sentido, destaco a Mae, una mujer que es "perra vieja" en el mejor sentido de la palabra y que demuestra lo necesarios que son nuestros mayores en nuestras vidas y sobre todo, lo fundamental que es que les escuchemos más a menudo y escuchemos sus experiencias y su sabiduría fruto de la vida cotidiana para aplicárnoslas. Nos ahorraríamos mucho tiempo y seríamos más felices antes.

Sus intervenciones por eso, son fantásticas y sus momentos mamá gallina incluso más. Porque es generosa y tiene un corazón enorme. Así como una agudeza mental como pocos y por eso, sabe perfectamente qué necesitan en cada momento todos y cada uno de sus hijos - que no son pocos - y las personas que estos traen a sus vidas. Y para muestra el botón de Cruz y Lane, quienes, inicialmente estaban reticentes a participar de las vidas de los Bailey... pero, sin darse cuenta caen con todo el equipo en su tela de araña. Tal es el poder del amor y del interés. Porque al fin y al cabo, estos chicos solitarios necesitaban de compañía y de validación. Tónica común en la familia Foster.

En lo que a Wynter y sus hermanas se refiere, me ha parecido divertido y gracioso el tema de que se llamen como las diferentes estaciones del año. Y no sé si eso va a tener que ver con el carácter que van a tener en sus novelas. O el rol que van a ocupar en las mismas. Pero sí que tengo que decir que, pese a que nos han dado migajas, ya siento interés por más de una de ellas.

De ella me ha gustado lo férreas que son sus convicciones y lo madura y fuerte que es pese a ser joven. Aunque, en este sentido, no le ha quedado de otra puesto que, en una familia tan numerosa como la suya debía buscar modos y maneras para hacerse un hueco. Por eso, el tema de la búsqueda de su lugar y lo difícil que, en ocasiones es respetar la individualidad de nuestros hijos en familias extensas, se complica y mucho.

Y por eso, ella no quiere quedarse con la espinita en el pecho. Ni vivir con la eterna duda del ¿y si? Ella desea saber si esa idea preconcebida del niño/príncipe azul que se formó en la cabeza siendo una niña se corresponde con la realidad. A sabiendas de que, es bastante probable que no sean coincidentes y por eso, sea ella quien termine perjudicada.

Aun así, lo tiene claro. Y se arriesga, como hay que hacer siempre con el amor. Porque así demuestra que la madurez no va asociada a una edad sino a un carácter y personalidad determinadas. Eso sí, he de decir que, desde el punto de vista romántico, la relación de pareja inicial estaba descompensada. Y todos sabemos qué ocurre cuando eso sucede.

Por eso, en este sentido, he de decir que me hubiera gustado que se hubiera dado más desarrollo al romance. Y que él la hubiera cortejado más. Lo merecía, tras esos desplantes que, "con buena intención" - según su punto de vista - hacía. Más que nada porque, cada vez que sucedía, a mí se me rompía un poquito el corazón.

Menos mal que, en ese sentido, los Bailey/Kerrigan sí que han demostrado ser un buen amor de familia y hablaban claro. Con la rotundidad que merecía el tema para que se diera cuenta de que merecía su lugar y su posición de valor, ya que, si no aprendía a hacerlo y no se quería bien a sí misma, no iba a poder querer a los demás. Y a su vez, iba a dar pie a una serie de comportamientos y actitudes que poco o nada serían beneficiosos para ella.

Lo interesante es que esta dinámica de pareja introduce un tema como es el de la masculinidad frágil, ya que Miles, como muchos hombres es de los que piensa que, hablar de sentimientos, abrirse y exponerse a los demás, es un síntoma de debilidad, cuando es de fortaleza. Y solo aquellos que dan ese paso hacia delante, al final terminarán por ser del todo felices.

Sin embargo, como tenemos tanto miedo al amor como a la comunicación, prefiere recurrir a subterfugios más fáciles, sencillos y cómodos como son las relaciones sexuales. Y sí, el contenido spicy en el libro aparece, porque la atracción este este par es de fuegos artificiales. Pero, lo curioso e incluso divertido en el caso de Miles es que, menosprecia a las relaciones sexuales, olvidando el hecho de que, a base de repetirlas en numerosas ocasiones, estas pueden derivar en sentimientos de otro tipo y cariz, como es el amor.

De ahí que, cuando in extremis se da cuenta de que nunca somos conscientes de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Y, por eso, cuando se libera de las cargas que no le pertenecen y finalmente está consciente en su propio pellejo, es normal que no tenga dudas y que lo quiera todo.

Porque Wynter es su alma gemela. Su buen amor, aquella mujer que le complementa y que saca la mejor versión de sí mismo, ya que le humaniza, le reta y le hace cambiar el orden de prioridades que tenía en la vida. Porque vivir y sentir es lo más importante.
De ahí lo fundamental que es encontrar a aquella persona que nos permita apreciar todos los matices de los sabores que en ella aparecen. Y a su vez, con la que formar la mejor combinación y maridaje posibles.

Porque no se puede huir eternamente de nada. Y porque, plantarle cara al amor es una batalla perdida perdida de antemano, ya que siempre terminará por encontrarte. Y una vez lo haga te llevará a la persona que convierta a un lugar en un hogar. Para siempre.
Es mi primera toma de contacto con la pluma de la autora y, como la primera vez que probé el bourbon, me dejó un buen sabor de boca. Así que solo le pido a Phoebe que vaya publicando poco a poco el resto de la serie... porque, necesito saber de todos los hermanos. Veo muchísimo potencial en ellos.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!


¡Nos leemos pronto!

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