Crónicas de un impostor, Peyton de Amelia Mayo

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
editorial, Ediciones Versátil, a quienes agradezco el envío del ejemplar. Y sobre todo, la confianza en mí para compartirles mis impresiones al respecto de sus novedades.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta novela y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Crónicas de un impostor. Peyton escrito por Amelia Mayo.

SINOPSIS

Barcelona, 1888. La ciudad brilla bajo las luces de la Exposición Universal, pero un imitador de Jack el Destripador amenaza con ensombrecer la celebración. Peyton Pemberfort viaja a la Ciudad Condal invitada por los marqueses de Bellmont, ansiosa por visitar la gran Exposición y estar junto a su hermana, Olivia, en la última etapa de su embarazo. La acompañan su fiel dama de compañía, Anne, y el doctor Graeme Ravenshade, amigo de la infancia del marqués y, para desgracia de Peyton, el mismo hombre arrogante que la cubrió de barro en un desafortunado incidente en Londres. Aunque la antipatía entre ellos es inmediata, la tensión pronto empieza a transformarse en algo más complejo… y peligroso. Además, una inquietante casualidad los involucrará sin remedio en la investigación de una serie de asesinatos con un modus operandi demasiado similar al del asesino de Whitechapel. La familia Pemberfort se enfrenta de nuevo a amenazas imprevistas, y ni el ingenio ni la férrea determinación de Peyton y Graeme bastarán para disipar las sombras que se ciernen sobre la ciudad.

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer un par de comentarios al respecto de la novela en líneas generales porque, si bien es autoconclusiva, también pertenece a una serie; la de la familia Pembefort. Y por eso, conviene leerlos en orden para entender mucho mejor lo que aquí sucede. Más que nada porque los sucesos transcurren inmediatamente después del primer volumen.

De hecho, he de decir que la protagonista de esta historia, Peyton, ya llamó mi atención cuando era secundaria en el anterior volumen y por eso, deseaba fervientemente que nos compartiera su historia. La merecía sin duda. Y por ahí mi sorpresa cuando descubrí que iba a ser ella la siguiente protagonista.

En esta novela, vamos a conocer cómo Peyton y Graeme se conocen y se enamoran. Dándose cuenta de que todo el mundo puede tener un día malo y por eso, conviene conceder más segundas oportunidades en la vida. Podríamos sorprendernos.

Pero, junto a ello, hay una subtrama de thriller gracias a la cual se pueden desarrollar otros asuntos y temas susceptibles de un mejor desarrollo.

Así, por ejemplo, se repite la dinámica de cercanía de las hermanas. Quienes, a pesar de ser bien diferentes entre sí, se apoyan y están ahí las unas para las otras en caso de necesidad y sin importar la distancia que la separe. En un alegato maravilloso a favor de la sororidad y del respeto a a individualidad sin opacar. Amén de una muestra del verdadero poder de un buen amor familiar.

Mismo buen amor familiar que siente Graeme para con su hermano. Un amor que, además, en su caso conlleva un duelo no muy bien gestionado y un enorme sentimiento de culpa que, en cierto modo, no le hace vivir sino que más bien sobrevive. Y que, a su vez, no le convierte tampoco en la mejor compañía posible con la que pasar tiempo.

De él, me ha gustado también que sea médico. porque así, al ser una novela ambientada en el siglo XIX podemos ser más conscientes de la evolución de esta ciencia. Y por eso, cómo, hasta no hace demasiado tiempo, enfermedades que eran mortales, ahora casi que no nos dejan secuela alguna. Y al mismo tiempo, también me ha parecido interesante la elección de su profesión, sobre todo porque, gracias a novelas de este tipo y a protagonistas como él podemos ser también más conscientes de cómo se han producido algunos de estos avances. Y es que, en no pocas ocasiones se tenía que recurrir a los moribundos, desahuciados e incluso a cadáveres para poner en práctica y continuar desarrollando pequeños avances y mejoras. Algo que ahora nos parecería impensable.

Y en este sentido, he de decir que el paralelismo trazado con la exposición universal de Barcelona ha estado muy bien traído. Así como el hecho de darle también su cuota de protagonismo como uno de los escenarios principales de esta novela. Porque así, el lector es mucho más consciente de hechos y aspectos asociados con inventos, en aquel momento, considerados revolucionarios y que llegaron a cambiar vidas, a día de hoy los tenemos tan integrados en nuestras vidas cotidianas que, ni siquiera le damos la importancia que merecen.

Aunque, de entre todas las intervenciones especiales, he adorado la aparición de la familia Güell, por su importancia en esa propia época, como mejor exponente de esa evolución entre revolución y cotidiano. Una sorpresa de lo más agradable, pero a su vez, coherente.

Por eso mismo, considero que también es muy necesario esta inclusión del tema porque así sirve de aprendizaje para que tampoco nos olvidemos de queo no podemos dejar que el pasado se adueñe por completo de nuestro presente ya que, si no, al final no viviremos plenamente la vida que tenemos, que solo es una. En este sentido, aunque se odien con razón por causa de un encontronazo, la realidad es que, vuelven las semejanzas entre ellos, ya que sufren las consecuencias de las acciones - hechas o no - en el pasado. Porque siempre tiene sus consecuencias. Y tengo que decir con ello que, me dejó bastante sorprendida el grado de cercanía entre Arnau y Peyton porque no pensé que fuera hasta ese punto.

El problema nuevamente está para la mujer de la pareja, porque la vara de medir al respecto de esas consecuencias nunca ha sido la misma. Y en este sentido, parece que la cosa no ha cambiado mucho porque, incluso hoy, en aquellos casos en los que hay dos personas implicadas en una situación, si una de ellas es mujer y, a pesar de que su grado de participación no sea el mismo, terminará por salir más perjudicada siempre.

Otro aspecto que también me ha gustado de esta novela es el hecho de que, si bien es cierto que la familia Pembefort es aristócrata, no son altivos ni miran por encima del hombro al resto. Y además, en este caso, hay mucho espacio y hueco para chicas del servicio como Rosetta y Anna. Más que nada porque le otorgan mucho carácter femenino a la obra y porque su cercanía es tal que va mucho más allá de ser simple jefe/empleado. Se preocupan y muestran interés por lo que les pasa. Y las apoyan cuando sufren mal de amores, ya que son temas universales que a todos nos afectas, independientemente del rango o del estatus social que tengamos.

Además de las interrelaciones sociales, también hay una subtrama de thriller con crímenes inspirados en Jack el Destripador que, desde el momento me fascinó. Porque sí, como guía de misterios y leyendas de mi ciudad que soy, pues hay una parte en mí bastante turbia que, gusta de leer y saber de estos temas de cuando en cuando fuera de ámbito laboral.

En este caso, tengo que decir que me sorprendió muy y mucho quién era la mente pensante y mano ejecutora de todo, porque nunca lo habría pensado. Y sí que es cierto que, normalmente no tiendo a adivinarlo, pero aquí me dejó completamente a cuadros. Sin embargo, me gustó mucho porque es original, y a la vez reivindicativo porque, durante mucho tiempo se pensó ciertas personas no podían cometer crímenes bien plaenados y con una cierta violencia, y no es así. La violencia es innata al ser humano, independientemente del sexo o la edad que tenga.

Además de que, es esta subtrama la que provoca que terminen de acercarse Peyton y Graeme, porque, si bien habían acercado posturas en el viaje en barco - convirtiéndose así también en un viaje de autodescubrimiento y autoconocimiento - la realidad es que, a modo de liberar sus propios demonios internos, así deciden participar de manera activa en la investigación para descubrir al culpable. Como un modo también de purgar sus demonios y quedar en paz consigo mismos. Aunque, como podréis imaginar, a Graeme y sobre todo, a papa Pembefort no le haga ni pizca de gracia esa idea.

Y así, el lector también forma parte de esa misma investigación y puede darse cuenta de cómo se llevaban a cabo en aquel momento y con los medios disponibles, así como de lo indispensable que ha sido la figura del forense. Convirtiéndolo en una experiencia inmersiva maravillosa.

Misma experiencia que revela que, en ocasiones las apariencias engañan, y sobre todo, que pone en valor qué es lo realmente importante en la vida. Principalmente porque tendemos a darnos cuenta de ese detalle cuando estamos a punto de perderlo. Aunque, sobre todo, yo destaco esta investigación conjunta porque son dos modos y maneras bien diferentes de aproximarse al hecho, pero al final, no son contrarios, sino complementarios. Porque suman.

Como ha de hacer un buen amor. Ya que es el que provoca que saquemos siempre la mejor versión de nosotros mismos, y sobre todo, que el valor de una persona - más si una mujer - no se lo da su pasado, sino que lo hace el tiempo que comparte con nosotros y que permanece a nuestro lado. Y por ahí, el modo y manera en que Graeme la acepta tal cual es, me ha parecido precioso. Y su dinámica como par protagónico y pareja mucho más fluida que la del volumen anterior.

Por eso, de momento, si tuviera que elegir un volumen con el que quedarme... Peyton sería sin duda mi primera opción.

A la espera de Freya, eso sí, porque según el epílogo nos dejan caer que ella será quien tomará el relevo... y visto el toque y carácter academicista que su novela va a tener... promete.

¡Muchas gracias por el envío del ejemplar!

¡Nos leemos pronto!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Destino en común de Ángel Gutiérrez

La invitación de Vi Keeland

Only work, no play de Cora Reilly