Hasta el amanecer de Raquel Villaamil

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
editorial y con la autora, y por eso, les agradezco enormemente el envío del ejemplar en físico en su edición especial y con cantos pintados. Porque es precioso.

No es la primera vez que leo a la autora, pero sí la primera vez que lo hago con la editorial, y por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Hasta el amanecer escrito por Raquel Villaamil.

SINOPSIS

Embarca en el SS Great Britan, en un viaje que no dejará indiferente a nadie. Mary Shelley meets Titanic en este intenso romance gótico.

Inglaterra, 1845.

Sarah huye de una vida aparentemente perfecta.

Caleb escapa para salvar su propia vida.

Ambos se embarcan en el SS Great Britain con destino a Nueva York deseando cambiar sus destinos. Con lo que no cuentan es que poco a poco, comienza a surgir entre ellos una inmensa atracción, tan indebida como imposible de contener.

Sin embargo, el pasado de Caleb, sus temibles secretos, amenazan no solo con arriesgar su viaje sino con quebrar los límites de su realidad y hacer variar para siempre el rumbo de sus destinos.

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer un par de comentarios al respecto del título y de algunos de los elementos de la portada porque, me parecen muy inteligentes. En el sentido de que, te están dando la información de manera evidente y, al mismo tiempo, tienes que fijarte para poder verlo. Es más, solo al final del libro te das cuenta del sentido que tiene todo y que no se ha dejado nada al azar.

Eso, más o menos, me ocurrió a mí con Caleb. Porque, las señales de neón eran luminosas y las luces muy rojas al respecto de lo que en realidad era. Sin embargo, como había también elementos que me despistaban un poco, no sabía qué pensar al final, la verdad.

Junto a ello, creo que tengo que decir que nunca había leído una novela de romance histórico juvenil con toques de fantasía y paranormal. Y para ser mi primera vez, me ha gustado mucho. Porque, creo que también lo que nos indica la portada y sobre todo, los personajes de la misma es que, debemos dejar de mirar solo el exterior o la cubierta externa y ahondar en el interior de las personas, ya que las apariencias engañan y podríamos sorprendernos.

Aparte de que, pese al hecho de que los personajes son jóvenes por la edad, lo cierto es que entre sus páginas se tratan y desarrollan temas que van más allá de una edad determinada y por eso, seamos conscientes de que la literatura va más allá de un mero entretenimiento o hobby sino que sirve como elemento de crítica y denuncia para aquellos elementos menos bonitos o brillantes de nuestra sociedad contemporánea. Y a su vez, para que abramos los ojos y seamos más conscientes de cuánto hemos cambiado como sociedad y valoremos aspectos de la misma que se dan por descontado. Pero los cuales no ha sido especialmente fácil llegar a ellos.

En este sentido, tengo que decir que los protagonistas, Sarah y Caleb emprenden un verdadero viaje de autodescubrimiento y autoconocimiento. Literal y metafórico. Y no solo de manera individual, sino también como pareja. Ya que, el amor aparece dónde, cuándo y con quién menos se le espera. Incluso en las circunstancias más insospechadas.

Así, Sarah huye de Inglaterra porque la obligan a casarse con un hombre mucho más mayor que ella que además, digamos que no es el hombre más simpático, bueno o atractivo del mundo. Y su situación pone de relieve ya varias cosas.

En primer lugar, que el amor entre los miembros de una familia no siempre es sano. Y que por eso, de donde no somos bienvenidos debemos marcharnos. Rasgo común que posee con Caleb, quien tampoco mantiene una muy buena relación con su tío. De ahí que se entiendan mejor los motivos por los cuales se alejan. Prefieren valerse por sí mismos y se han colocado en primer lugar de sus preferencias, como debe ser.

Pero, me centro en la situación de Sarah ya que así nos damos cuenta de cómo ha evolucionado el concepto de matrimonio en apenas doscientos años. Porque, en aquel momento histórico - más, si se pertenecía a una familia aristocrática - el amor no era el motivo imperante por el cual se llevaban a cabo. Más bien eran acuerdos o contratos entendidos como una transacción económica sonde ambas partes salían beneficiadas. Amén de que, una dote y la manutención de una mujer dentro de una familia eran costosas y por eso, al casarla, esta ya dependía de la nueva familia.

Otro aspecto a destacar de la novela es el contexto histórico. No es baladí que se marchen a Estados Unidos, ya que ya en aquel momento se entendía como la tierra de las nuevas oportunidades y por ende, de la libertad... aunque ya sabemos que, dependiendo de quién eras, el concepto de libertad era un tanto relativo. Pero, es interesante porque, ya se pueden apreciar las buenas relaciones entre ambos países después de la independencia de las 13 colonias, siendo esta un duro golpe para el Imperio Británico.

También me ha gustado que, pese a ser una novela juvenil, no ha dejado de jugar con el lector incluyendo elementos góticos tan típicos de la época. Del mismo modo que, en ocasiones, Caleb ha sido un poco como Lord Byron, quien, si bien es anterior a los años donde la acción sucede, su impronta ya era fuerte y marcada inmediatamente después de su partida como el icono que fue. Así que la lucha interna que mantenía consigo mismo y con su naturaleza era muy de la poesía de este autor.

Y también he apreciado su búsqueda de información e investigación en las diferentes mitologías y criaturas sobrenaturales en las diferentes culturas a lo largo y ancho del mundo. Porque, por increíble que nos pueda parecer, todas tienen seres que son bastante similares entre sí. Lo cual, tendría que acercarnos más que separarnos ya que al final, no somos tan diferentes entre nosotros.

Así, por ejemplo, el tema del miedo a la muerte se repite desde que el mundo es mundo, porque tememos al mismo tiempo, ser olvidados por completo y perder nuestra fuerza y vigor de juventud. De ahí que, desde siempre también se hayan creado modos y maneras para negar ese envejecimiento y continuar siempre siendo jóvenes. Y a su vez, se crea el miedo justo a lo contrario, al de escapar de la misma y por un mal descanso eterno, sean capaces de volver desde el más allá y cobrarse su venganza con aquellos a quien, en cierto modo, considera los culpables de su estado. Como los vampyr.

Este ser que alude a uno de los clásicos de la literatura es, a su vez, un modo para referenciar más clásicos del género como Frankestein de Mary Shelley porque, hay un personaje secundario que es médico que, en cierto modo lo pone de relieve. No hablo ya del querer endiosarse que, en ocasiones acarrea la medicina. Sino que, en muchos casos no somos del todo conscientes de qué es lo que tuvo que hacerse en el pasado para investigar y lograr avances en la medicina sin los cuales a día de hoy, no seríamos capaces de vivir tan bien.

Sin embargo, el médico vuelve a confirmar que las apariencias engañan y que aquí todos guardan secretos que esconder. Porque la luz y la oscuridad los acompañan a todos en algún momento de su arco argumental. Y a su vez, sirve para poner de relieve que, en muchas ocasiones, los verdaderos monstruos no los ha creado la cultura popular o la literatura, sino que habitan mucho más cerca de lo que pensamos.

Y sobre todo, lo destaco porque es un personaje denuncia a favor del amor. Porque nadie debería ser criticado o perseguido por amar a otro, sino que hay que dejarle ser y estar feliz en libertad. De ahí su motivo para embarcarse.

Así que, al final, solo en las distancias cortas... terminan por conocerse realmente y se convierten en un equipo de aliados y guardianes de sus respectivos secretos. E incluso enamorarse, ya que las chispas aparecieron desde el primer momento entre Sarah y Caleb, y a pesar de esa lucha encarnizada por no dejarse llevar... no se puede luchar contra el amor. Y por corto o breve que pueda ser, debemos abrirlo con los brazos abiertos y disfrutar de él, ya que la vida puede cambiar en un instante.

Magnífica metáfora que pone en práctica esta novela ya que, de manera inesperada se producen una serie de eventos que, complican y mucho el destino de los protagonistas. Y que, otorgan a la segunda parte una carga de acción y un ritmo mucho más veloz que la anterior, ya que imitaba la travesía de un barco en el que las aguas turbulentas se hallaban en las mentes de los protagonistas.

En este sentido, me hizo gracia el momento ReneEsme y me pareció muy coherente la decisión tomada por Sarah, ya que, a pesar de que ha sacrificado su felicidad completa - pensando que no la volvería a tener - se ha dado cuenta de que los niños han de ser siempre la prioridad. Y que por eso, ellos han de ser felices siempre.

Junto a ello, se hace un homenaje a la literatura y a las primera mujeres pioneras que se animaron a publicar sus letras, muchas de las cuales tuvieron que usar pseudónimo o escribir bajo un anónimo por las trabas que les iban poniendo. Aplaudí su valentía y sobre todo, que contara su historia para demostrar que la realidad en ocasiones supera a la ficción.

Pero sobre todo, porque pone de relieve el verdadero poder que tienen las letras y las palabras, ya que en este caso, actúan como hilo - rojo, como no podía ser de otro color al tratarse de Caleb - del que tirar para volver a encontrarse y ser la luz que le libra de la bruma que había tenido hasta ese momento en su vida. Y permitirse la oportunidad que otros quisieron truncar.

Porque el amor siempre triunfa y da a cada quien el lugar que le corresponde.

Me ha gustado mucho el giro y al cambio de registro de Raquel, así que amantes de la histórica, lo juvenil y gótico incluso, tenéis que darle una oportunidad.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!

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