Retorno a Satterwaite Court de Mimi Matthews

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con Libros 
de Seda a quienes agradezco el envío del ejemplar y sobre todo, la confianza en mí para que les comparta mis impresiones acerca de una nueva novela de Mimi Matthews, una mujer que, con solo ver su nombre en la portada... soy feliz.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta entrada y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Retorno a Satterwaite Court escrito por Mimi Matthews.

SINOPSIS

El lugarteniente Charles Heywood ya está harto de batallas. Cansado y desilusionado, vuelve a Inglaterra para establecerse en el campo y llevar una vida tranquila. Pero la hacienda que desea está plagada de secretos, algunos de los cuales podrían resultar… peligrosos. Si quiere desentrañarlos, necesitará ayuda. Lady Katherine Beresford solo tiene veinte años y ya se ha ganado una reputación escandalosa: sabe montar, disparar y nunca se le ha antojado un caballero al que no pudiera conquistar… hasta ahora. Pero no, no se dejará intimidar por ese soldado de cabello negro azabache porque ¿acaso un alma débil podría conquistar a un caballero apuesto?

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer un par de comentarios al respecto de la historia porque, como se aprecia en la portada, pertenece a la serie Historias de Somerset. Y, si bien son todas independientes, la realidad es que tienen como escenario común precisamente el condado de Somerset.

Sin embargo, con esta en particular, tocaría hacer una excepción porque, los Bereford, una de las dos familias protagonistas de la historias son descendientes de Caballero Jim, el cual ya fue protagonista de una novela anterior. Y por eso, en este sentido, para entender mucho mejor por qué se comportan y, en ocasiones actúan como lo hacen, yo recomendaría al menos, la lectura de ese volumen.

Aquí vamos a conocer cómo Charles y Katherine se conocen y se enamoran, por supuesto. Pero, si por algo se caracteriza la autora es porque, dentro del propio género incluye datos y características especiales y particulares que convierten a sus personajes en atípicos dentro del propio género. Y por ese mismo motivo a mí es que ella me gusta tanto. Quien no arriesga, no gana.

Y por eso, Charles, pese a que los soldados y miembros del ejército son personajes muy característicos de las novelas de esta época... se sale del molde. Porque se ha desencantado de su profesión. Otorgándole así unos rasgos bastante modernos y permitiendo, por este mismo motivo, introducir un elemento de crítica de lo más necesario y potente como es el del rechazo a la guerra.

Porque, ningún conflicto lleva nada bueno. Y sobre todo, que en no pocas ocasiones los gobiernos y estados pintan el escenario con tintes de epopeya y salvación y solo es al llegar in situ al lugar que, el soldado es consciente de que de celestial tiene más bien poco y que por eso, se desata el infierno en la tierra. Ya que, el afán de poder en más de un caso, es tan poderoso que lleva a los gobiernos a hacer de todo con tal de convencer a los demás para que sigan sus ideales de conquista e imperialismo.

Asimismo, por este mismo motivo, se introduce un tipo de amor que es el que se puede sentir a una profesión que pone de relieve cómo no podemos convertir a nada ni a nadie en perfectos. Porque no existe y así, cuando suceda el golpe de realidad... el daño y sus efectos serán mucho más dañinos y dolorosos.

En ese sentido, me ha gustado la decisión de él de priorizarse y de perseguir su felicidad, aunque eso le haga ser un desobediente y le dé una mala imagen pública, convirtiéndole en un mal partido matrimonial... a priori.

Y sobre todo que, tras poner en riesgo su vida, se dé cuenta del valor que tiene esta, la cual es una sola. Y que, asociado a esta, son las que conforman nuestro día a día y que tienen valor inmaterial las que, en realidad son las más valiosas.

Asimismo, también aprende de este modo que toda acción tiene su consecuencia y no solo le afecta a él, también a quienes están a su alrededor. De ahí que, en ocasiones, conviene reflexionar antes de actuar. O que, rectificar es de sabios y que saber reconocer un fallo o una derrota no nos hace más débiles, sino también más fuertes.

Aunque, en este sentido, sí que tengo que decir que, aunque lo aprecié, el exceso de información para ahondar en su psique me pareció por demás y sobre todo, hizo que mi lectura al inicio de la novela fuese más lenta de lo habitual y que no la saborease como suelo hacer con otras de Mimi.

Katherine, por su parte es otro personaje que también es interesante porque introduce muchos temas susceptibles de desarrollo. Como por ejemplo, que los hijos no tenemos que pagar los platos rotos de los padres, aunque aún hoy sigue sucediendo. Y, lo que es más triste, cómo en este tipo de casos en concreto, las mujeres seguimos saliendo siempre peor paradas que los hombres.

Por eso, entiendo el modus operandi de los Bereford, que quieren ser más papistas que el Papa y solo conseguir matrimonios buenos y dignos para poder disimular de ese modo, la mácula de Caballero Jim, pero... olvidan un detalle muy importante. Y es el hecho de la irrupción del amor.

Ya que, si bien es cierto que, los matrimonios por amor, no solían darse mucho en aquel momento histórico, también es entendible que, por causa del matrimonio de los Bereford, los hijos sean unos románticos y en el fondo, también deseen contraer nupcias de este modo. Y por ahí, la primera similitud con Charles.

También me ha gustado que la subestimen por el hecho de su sexo y de su edad. Y que a veces, confunden su carácter con que pueda ser caprichosa, mimada y voluble. Cuando no es así, pese a que es bien joven - sobre todo si le compara con Charles - si por algo se caracteriza es porque tiene las cosas muy claras en la vida. Y por eso, sabe lo que desea y no duda en luchar y pelear por conseguirlo. O por evitar que suceda algo que, a la larga, ya se ve venir que sería un desastre.

En este sentido, desde el punto de vista de la subtrama romántica, tengo que decir que me sorprendió y me gustó a partes iguales que sea ella quien "tome las riendas" mientras que él, por haber estado durante tanto fuera "de la civilización" se queda desconcertado ante el carácter de la dama.

De ahí que, por ese motivo, lo pueda considerar un romance a fuego lento que... una vez que prende la llama de Charles, saca a relucir un motivo por el cual volver a luchar en la vida. Como es el amor. Así que, su arco argumental en la segunda parte de la novela sí que me gustó mucho más.

Sobre todo porque, pese a que no es una dama típica... sí que sufre las consecuencias de ser una dama en aquel momento histórico. Y por eso, tiene un pretendiente no deseado. Y no importa las veces que le haya dejado claro que no está interesada, él hace oídos sordos - y lo que es más triste y preocupante por su similitud con la época contemporánea - no duda en usar su posición d riqueza y privilegio para intentar imponer su voluntad. Aprovechando además lo peliagudo de la situación familiar por la fama de la familia y sobre todo, lo que es más importante, la fortuna que posee y que podría solucionar sus problemas económicos. Pero, ya quedó claro entonces y también tiene que quedar claro hoy... no es no. Y punto.

Me gustó mucho por lo contemporáneo del mismo la inclusión hacia el amor por los animales. Es más, el hecho de que un perrete fuera el pecualir Cupido de este par, me pareció de lo más original. Y ese amor por los animales compartido por la familia Heywood aún me lo pareció más en el personaje de Hannah, quien es la primera protagonista vegetariana - incluso vegana - y una clarísima luchadora a favor de los derechos de los mismos que he leído en una novela de época. Bravo.

Huelga decir que, necesito saber de ella más pronto que tarde, ya que tiene potencial. Especialmente porque aquí se deja entrever quién podría ser su pretendiente y ya los estoy shippeando.

Al igual que sucede con otra mujer secundaria de esta historia, Meg. La cual es tartamuda, rasgo que tampoco es muy común en novelas de este género. Pero, sobre todo, me llama aún más la atención la premisa y el planteamiento de la historia a lo Romeo y Julieta. Y es que ya sabéis que yo, hasta que no conozco todas las versiones de una historia, tiendo a abstenerme de juzgar.

Justo ese es otro rasgo que tienen en común los protagonistas y que los convierten en tan ideales el uno para la otra ya que, tras una primera impresión un tanto desagradable, si bien inolvidable, es en las distancias cortas cuando realmente se conocen el uno al otro y terminan enamorándose irremediablemente.

Unas distancias cortas que se aúnan en torno a un misterio y en la lucha por una causa justa, como es Satterwaite Court, donde, para sorpresa de nadie, es también una mujer la peor parada en la situación. Y por eso, también son conscientes de que, si bien tendemos a considerar un lugar como nuestro hogar, la realidad es bien diferente y por eso, son las personas que habitan en él las que terminan por darle esa consideración. Y serán esas mismas personas por tanto, las que provocarán que queramos volver a ellos una y otra y otra vez.

Con un tono tranquilo, pausado, estamos ante una novela que, si bien no es de las mejores de la autora sí que, no pierde su esencia y que por eso, al final, provocará que el lector la disfrute mucho.

¡Muchas gracias por el envío del ejemplar!

¡Nos leemos pronto!

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