Siobhan de Tania Sexton


¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la autora, a quien le agradezco el envío del ejemplar en físico. Y sobre todo, nuevamente la confianza en mí para que le dé mi valoración sobre su novela.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Siobhan escrito por Tania Sexton, por si no la conocíais.

SINOPSIS


Un hombre torturado, maquiavélico.
Una mujer marcada por los golpes de la vida, una y otra vez.

El dolor había llevado a Siobhan a refugiarse en Rowan House, un lugar donde los recuerdos la envolvían con dulzura y, al mismo tiempo, con desgarradora nostalgia; allí se sentía protegida. Sin embargo, el destino la obligaría a abandonar la isla y, entonces, aparecería él: frío como una tormenta de invierno, envenenado por dentro y por fuera, un hombre muerto en vida.

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de deciros que, como es la segunda parte de una bilogía, tenéis que leer los libros en orden. A riesgo de evitar spoilers y sobre todo, para entender mucho mejor.

Principalmente porque, buena parte de los acontecimientos suceden tras el final sorprendente y abierto de Caballo de Fuego. Una novela que disfruté muchísimo y con la que Tania se lo tuvo que pasar estupendamente jugando con las esperanzas y las ilusiones del lector.

En este sentido, he de decir que, aunque hubiera estado bien que cerrase la historia, puedo entender que, decidiera dedicarle un volumen más a Siobhan, puesto que ella, como personaje daba para más. Y por ahí nos encontramos aquí hoy. Así que, merecidísimo el libro con su nombre.

Esta es una novela de amor y no de segundas, sino de numerosas oportunidades en la vida. Principalmente porque, uno de los mensajes que se pueden extraer tras leerlo es el hecho de la importancia de la perseverancia. Más si lo que está al final de la misma es la felicidad. De uno mismo y junto a otra persona.

En cuanto a la historia de amor, tengo que decir que, inicialmente estuve un poco desconcertada. No porque nos presentan el primer encuentro de los protagonistas tiempo antes de que todo se desmorone, que también. Aunque por ahí el destino en forma de la pluma de la escritora ya había decidido juntarlos para siempre.

En mi caso, el desconcierto se debía a mi negativa por aceptar la realidad. Y es que, la historia de Siobhan y su último marido había sido tan paradójica, pero al final, en cierto modo, tierna, que me negué en rotundo a que cierto hombre no estuviera más. Aunque, en ese sentido, nadie se marcha si se termina por olvidarle. Y por eso, si bien no aparece como tal, sí que está muy presente y da una riqueza a la trama que, de otro modo, no hubiera sido así.

Para evitar spoilers, si bien sí que voy a usar el nombre de ella, no escribiré el de él porque, no quiero condicionaros a nada.

Además de la historia de amor, en la que me centraré más adelante, voy a hablar de ellos de manera individual, para así desarrollar los numerosos temas que se tratan en la novela con la profundidad e importancia que merecen.

Así, me ha encantado ella. Su fortaleza, porque esta no debe asociarse con un físico o cuerpo espectacular o rotundo, sino con su fortaleza mental. Y es que, después de haber vivido en ambientes opresivos y de violencia, en lugar de hacerla más pequeña, al contrario, la han hecho más fuerte. Solo que ella libra sus batallas a su manera, ya que al ser mujer, sus capacidades están mucho más limitadas que si fuera un hombre en su misma situación.

Relacionado con esto también tengo que decir que, adoré su adaptabilidad y flexibilidad a sus circunstancias cambiantes. Y en ese sentido, además del físico que posee, me recordó a un junco. Sobre todo porque, con el aspecto que tiene, la gente lo cree endeble o frágil y nada que ver, sorprende. Amén de que, en los lugares más inesperados o en las circunstancias más aciagas, se enraíza para poder crecer y vivir, ya que necesita poco para hacerlo.

Sin embargo, Siobhan del todo sola no está. Y, aunque ya se trató en la novela anterior, creo que merece la pena volver a destacar la genial relación que tiene con Bethia, casi más que de madre e hija, que de empleador y empleada. Porque, su apoyo constante y sobre todo, el estar la una para la otra, así como ser en ocasiones esa voz molesta de la conciencia que te dice lo que no quieres oír porque sabes que es cierto, ha sido fantástico. Y es que la diferencia enriquece y no tiene por qué separar.

Y sobre todo, porque ambas demuestran que, en cualquier momento histórico y ante cualquier adversidad, las mujeres tenemos que aprender a unirnos y apoyarnos más entre nosotras, en lugar de considerarnos enemigas o competencias, ya que todos saldremos ganando. El mundo ya es lo suficientemente duro como per se para nosotras, como para arrojarnos piedras a nuestro propio tejado.

Por eso, la subrayo, ya que además, como Bethia es bastante más mayor que Siobhan, es también más madura y sabia. E incluso astuta podría decirse, ya que son las experiencias que ha tenido en la vida la que la han llevado a ver cosas antes que nadie. Y por eso, el rol que toma como una Cupido muy particular, tiene todo el sentido del mundo. Amén de que así, nos recuerda al lector que, debemos prestarles más atención porque su sabiduría viene de sus experiencias vitales, de ahí que tengamos que aplicarla, a posteriori. Saldremos ganando. Y ahorraremos tiempo, que es casi más importante.

En este sentido, ha sido interesante la inclusión de la otra cara de la sororidad, la que hace daño porque, aunque sea una novela histórica, parece que hay temas, comportamientos y actitudes que, no cambian, independientemente del tiempo que pase. De ahí que la vara de medir de cara al público y a cómo se comporta una mujer es mucho más estricta y dañina que con la de un hombre. Y lo que es más triste, la sombra que nos acompaña en ese sentido, es tan alargada que, incluso en aquellos momentos en los que no somos parte activa de la situación o del problemas, pagamos las consecuencias por asociación.

Y por eso, cambiar un rumor o una serie de habladurías, una vez se han extendida es ya harto difícil. De ahí que, si no se es lo suficientemente fuerte o valiente, ni se da la oportunidad de explicarse aparece la inseguridad y la falta de confianza que puede provocar distanciamiento o ruptura total con la otra parte implicada de esa misma relación.

Y para concluir con el alto corte y cariz femenino de esta historia, me ha gustado mucho la inclusión de esos primeros pasos para la independencia de la mujer. Al menos desde el punto de vista laboral. Y en este sentido, que se centrase en el punto de vista de la economía local, me ha gustado. Porque es una victoria más para Siobhan, ya que, los dos últimos hombres de su vida tienen muchas cosas en común, pero destaca su odio por lo inglés.

Pero sobre todo, cómo ya se las considera seres humanos plenos y totales - siempre lo fueron - y lo que es más importante de todo, se les intenta dar las mejores condiciones de vida, intentando compatibilizar así los dos ámbitos de vida: el laboral y familiar. Asunto y tema que, hasta hoy, sigue coleando, ya que no es tan fácil como pudieran pensar. Incidiendo así en el aspecto de que la literatura es algo que trasciende más allá de un mero entretenimiento o hobby.

Y luego está la subtrama romántica, con alto peso en esta novela. Paradójica y realista, pese a ser ficción.

Porque, inicialmente son dos opuestos que se atraen, y además, en apariencia, bastante diferentes entre sí. Pero, la realidad es que no es así. Ambos guardan muchos y terribles secretos, así que las apariencias engañan. Y sobre todo, cargan con unas dolorosas y pesadas cicatrices - algunas más visibles que otras - que les ha hecho ser desconfiados, tener muy poco amor propio y resignarse a que, su destino no es ser felices, sino, simplemente sobrevivir.

Sin embargo, no es así y todos tenemos derecho a ser felices en la vida. Y por eso, a encontrar el amor. Aunque, antes de poder querer bien a los demás, tenemos que querernos bien a nosotros mismos. Y aceptar nuestras luces y nuestras sombras y que todos cometemos errores. Pero, que un hecho puntual o una decisión no tiene por qué condicionar nuestras vidas, más si hay voluntad real de cambio.

Así que entiendo, sus reticencias, sus dudas y recelos acerca de lo que estaban sintiendo de verdad y de lo que solo son conscientes una vez que comparten tiempo juntos. Pero sobre todo, es aún más comprensible que se nieguen ex profeso esa felicidad porque hay mucho dolor y mucho sentimiento de culpa a su alrededor.

Más en el caso del personaje masculino que del femenino, ya que no para de creer que está traicionando a un hermano no de sangre, porque la familia no siempre está unida por un vínculo sanguíneo. Sin darse cuenta - como buen ciego que no quiere ver - que con el particular encargo que le pidió, en eso iba implícita su bendición de cara al futuro. Porque le conoce mejor que nadie.

Otro tema que también está asociado a este par es el hecho de que, contra el amor no podemos huir. Ya que aparecerá o reaparecerá en nuestras vidas dónde, cuándo y con quien menos lo esperamos. Y por eso, tratar de plantarle cara, será siempre una batalla perdida de antemano.

Incluso en aquellos casos en los que preferimos autoengañarnos confundiéndolos con deseo o atracción sexual. Porque el spicy entre ellos no falta, ya que desde el inicio se llamaron la atención en ese sentido. Aunque, en este sentido, de nuevo, sentí rabia porque, una vez más, consideré que a Siobhan no se le daba el lugar preminente o de importancia que merecía.

Porque él luchaba contra sus propios demonios, pero a su vez, se comportaba de un modo errado - aunque muy humano - que no es otro que el de convertir en perfecta a su anterior mujer. Cuando la perfección no existe y este personaje lo demuestra con creces. Así que, el debate interno, la lucha por parte de Siobhan y su férrea determinación para no volver a ser "una más" ha sido súper interesante. Porque, es muy muy complejo el luchar contra un fantasma cuya presencia te recuerdan y restriegan casi continuamente, sin dejar de compararla, tanto físico, como en personalidad y en modo de comportarse.

Sin embargo, tampoco se puede luchar contra el destino. El cual se ha empeñado en ligarles. Y por eso, frente a él, por mucho que otros se empeñen, no se podrá luchar. Y en su caso, este parece un poco burlón porque, les fuerza a dar pasos y tomar decisiones que, de otro modo, quizás nunca se hubieran dado. Sorprendiendo al lector, a su vez.

Además, junto a todo ello, su camino desde el inicio no fue fácil, pero hasta alcanzar por fin, la paz y la felicidad que tanto merece, será aún más tumultuoso y lleno de dificultades y obsesiones a sortear.

Por eso, aunque por el número de páginas, puede haber lectores que se echen para atrás, yo tengo que decir que, en mi caso, sucedió justo lo contrario. Fue una lectura de lo más fluida, que además me provocó un sinfín de sentimientos diferentes y que disfruté muchísimo de inicio a fin.

De ahí que, Tania, chapó. Segundas partes sí que son buenas.

Y en mi caso, tengo deberes porque, necesito saber de John y sobre todo, de El águila negra, vista la importancia que aquí tiene como escenario. Así que, pronto puedes recibir noticias mías.

¡Muchas gracias, de nuevo, por pensar en mí!

¡Nos leemos pronto!

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