Todo lo que nunca fue nuestro de Laura K. Roma

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que pude leer gracias a que soy una 
de las colaboradoras del blog El rincón romántico. Pedí, mis súplicas fueron escuchadas y... aquí está y lo tenemos.

Por toso ello, no me quiero entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Todo lo que nunca fue nuestro, escrito por Laura K. Roma.

SINOPSIS

Él es un guiri.

Ella odia a todos los guiris.

Y el destino se ha empeñado en hacerles compartir rellano.

Mudarse a Barcelona nunca estuvo en los planes de él. Sumido en una culpa que lo ahoga, decide cumplir un sueño que no es el suyo y alquilar un piso cerca de su nuevo negocio. Lo que no esperaba es que su vecina esté empeñada en hacerle la vida imposible, ni mucho menos que devolverle todo lo que ella le hace a él sea lo único que le permita volver a sentir algo.

Pero ella tampoco lo tiene fácil. Atrapada en una vida que nunca quiso, escoge dejarlo todo atrás y luchar por su sueño de convertirse en una chef de alta cocina cuando la pérdida y la rabia la sobrepasan. Mientras tanto, ve cómo el barrio en el que se crio se marchita. Siente que el turismo masivo se lo ha quitado todo: la Barcelona que ella conoce, los lugares que visitaba con la persona a la que más quería en el mundo, su local soñado e incluso el piso en el que iba a vivir.

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de hacer varios comentarios al respecto de la portada y de la novela en sí.

Creo que a nadie sorprendo cuando digo que adoro las portadas ilustradas. Pero esta, en este caso, además de parecerme muy bonita, pese a no ser muy colorida, es también una portada reveladora. Ya que nos está mostrando los escenarios principales donde todo va a transcurrir. Y además, tampoco creo que la elección de colores se haya dejado al azar. Más que nada, porque esos tonos, marrones u ocres son los que también suelen abundar en los centros históricos o cascos antiguos de las ciudades. Y no solo porque son edificios con tiempo, que también, sino porque, en más de una ocasión, son fruto de la dejadez o del poco o nulo interés que las autoridades muestras por ellos.

Entrando ya en materia de opinión, en esta historia vamos a conocer la historia de cómo Nais y Kyle se enamoran. Aunque para ello, ambos tienen que emprender un viaje de autoconocimiento y autodescubrimiento bastante tortuoso que les haga ser conscientes de que, si no están cómodos consigo mismos y no se quieren bien primero a ellos, el hecho de poder querer bien a los demás, se les complica y mucho. Y no es porque no sepan amar o querer, porque lo han hecho, sino porque se han perdido en los pasos necesarios para salir a la superficie y poder sacar así a relucir una buena autoestima. Necesaria para, finalmente, ser felices.

Son dos opuestos que se atraen, y un inicio de enemies to lovers - hecho que sabéis que me encanta - que, a su vez pone de relieve el hecho de que, quizás no son tan parecidos como pudieran pensar de inicio. Y que solo en las distancias cortas es donde realmente se puede conocer bien a una persona para así, poderse dar cuenta de que, en ocasiones las primeras impresiones son erróneas. Y sobre todo, para darnos cuenta de que todos cargamos con una serie de demonios que no solemos compartir con los demás. Por eso, cosas tan, aparentemente sencillas como el día a día, se pueden complicar mucho hasta el punto de que, estamos tan al límite, que la situación más nimia puede provocar que estallemos y queramos arrasar con todo.

Pero, además de eso, lo que tengo que destacar de esta novela es que, demuestra que la literatura va más allá de un mero entretenimiento o hobby. Y por eso, en ocasiones se convierte en un instrumento o arma de denuncia de aquellos aspectos de nuestra sociedad que no son tan bonitos o brillantes. E incluso de temas y situaciones que, como podrían pillarnos lejos, desconocemos.

En este sentido, he de decir que, he aplaudido que la autora ponga sobre la mesa el tema de la gentrificación y los problemas que el turismo de masas acarrea y conlleva. Porque, en alguna ocasión he de decir que, coincido con algunas de las opiniones que Nais compartía. Y por eso también, me parecía un tanto naif el modo de pensar de Kyle, si bien es cierto que, visto todo desde fuera, la comodidad de la situación también provoca esa sensación de inactividad.

Y lo digo como persona con cierto conocimiento de causa, ya que, trabajo de cara al turismo. Y, si bien es cierto que, en mi ciudad, aunque esta es la primera fuente de empleo y economía, aún no está del todo masificado, sí que comienzan a apreciarse las consecuencias de la elección de este como prioridad económica del lugar.

Estas son, entre otras, la concentración de puestos de trabajo principalmente orientados al sector servicios, lo cual es peligroso, porque un recurso sobrexplotado puede morir de su propio éxito. Pero sobre todo, la subida de precios en el alquiler y la desaparición de número de viviendas disponibles para su compra porque, como decimos aquí, donde menos te lo esperas, aparece un nuevo apartamento turístico.

Y ese es el problema, que los precios se suben muchísimo y no son coincidentes en la inmensa mayoría de los casos con los sueldos y la economía de los habitantes del lugar. Y a su vez, comienza la especulación pidiendo cantidades desorbitadas de dinero por "viviendas" de dudosas condiciones de habitabilidad y que, desde luego, que ponen en duda el artículo de la constitución donde se nos dice que tenemos derecho a una vivienda digna.

Consecuencias que, no solo sufren los habitantes del centro de las ciudades, sino también el pequeño comercio. Que, poco a poco también está desapareciendo en aras de multinacionales y grandes superficies que no hacen otra cosa que, restarle el encanto que el pequeño comercio, su variedad y su cercanía proporcionan en el trato directo y mucho más personal o cercano con el cliente. Menos mal que Carme es una gran representante de ello, aunque volveré más adelante sobre este personaje porque, tiene mucho que decir.

Otro aspecto que también me ha gustado y con el que coincido con Nais es en el de su opinión con los expats. No es que los odie, ni mucho menos. Es más, son bienvenidos, siempre que sean respetuosos con el lugar al que han llegado y sobre todo, siempre que hagan un intento y un esfuerzo real por su integración.

Y ese es el problema. Porque, en la inmensa mayoría de las ocasiones no lo hace. Y simplemente, trasladan su modo de vida a otro país. Sin importar o pensar en el trastorno que eso puede provocar en el otro. Y por supuesto, tampoco están muy interesados en la implicación y por eso, no contribuyen mucho a la economía del lugar adonde se han trasladado. Siendo en mi opinión, el ejemplo más claro, el tratar de aprender un idioma. Porque, evidentemente, no se puede pedir a nadie que no sea nativo el que lo hable como una persona del propio país, pero al menos, que intente y que haga el esfuerzo de intentar aprenderlo para que así, su proceso de adaptación sea más fácil. Y su voluntad y manifestación de respeto e interés sea más apreciable para los demás. Caerían mejor.

Sin embargo, si se dan casos en los que los deportistas de élite o entrenadores de equipos deportivos con años de experiencia y de convivencia en un lugar y no lo hacen. Ellos, que a su vez son tomados como punto de referencia para otros, ¿por qué ha de hacerlo el ciudadano de a pie?

Cuando, eso mismo, a un español que decide por motivos varios emigrar, no le sucede. Y tiene que adaptar sus rutinas y su modo de vida al lugar adonde llega de nuevas.

Y es un shock, más que nada porque también lo he vivido en carne propia. Y puede que, nuestros horarios de comida y de vida desde el punto de vista externo pueden parecer extraños. O incluso negativos, pero, están adaptados a nuestro horario laboral. Y sobre todo, al clima y las horas de sol. Ya que, ya os puedo asegurar yo que, en mi ciudad, en pleno agosto, de cuatro a nueve de la tarde, el salir a la calle a hacer cualquier tipo de gestión al aire libre, se complica y mucho. Más que nada porque suelen hacer 40 grados de media a la sombra. De ahí que, acciones tan cotidianas, como comer o beber se vean afectadas.

Y de ahí que también, pueda decir que, entiendo que, a las seis de la tarde se tenga hambre como para cenar en otros países de Europa. Sobre todo en invierno cuando, a partir de las tres, es noche cerrada y hace un frío de mil demonios. Por eso, intentar buscar un sitio para cenar a partir de las 22 de la noche... se complica. Y mucho. Por eso, tenemos que hacer ese cambio y modificación de la mentalidad. Así que, ¿por qué no a la inversa?

Y por eso, me ha gustado que también la autora lo haya puesto de relieve en la novela en el caso de una de las mejores amigas de la protagonista y en cómo se ha de trasladar a vivir a Noruega, en aras de un futuro mejor. Porque en su caso, la adaptación es real, total y forzosa. Pero además, también pone de relieve cómo, en más de una ocasión, la fuga de cerebros es la única salida para buscar una solución real, total y efectiva de este problema. Contribuyendo, una vez más, a que el problema, en lugar de dar una solución efectiva al mismo.

Por ese mismo motivo, si bien es cierto que, en el tema de los alquileres, precio y vivienda - muro duro entre ellos y fuente inicial de sus numerosos enfrentamientos - entienda el modo de pensar y el punto de vista de Kyle. En parte, de hecho, lo comparto, porque son los propietarios en connivencia con las autoridades quienes priorizan la subida de precios adaptados a los bolsillos de quienes sí pueden pagarlos, en lugar de poder hacerlo más accesible a todos y dar soluciones reales a un problema serio y muy real.

Pero, me parece como he dicho un tanto naif, que no se dé cuenta tampoco de los expats en buena parte de las ocasiones no quieren y desean una adaptación real a su nuevo lugar de residencia. Sino que solo han cambiado de país y no de costumbres o modo de vida. Por eso, parecía un poco tierno e infantil que no comprendiera del todo el modo de pensar y el modus operandi de ella - si bien exagerado en algunas ocasiones -.

Junto a ello, hay mucho amor entre sus páginas.

Amor entre los miembros de una familia, que puede ser sano o no. Y en este sentido, este amor está muy relacionado con el duelo y con su gestión. Por eso mismo, ha sido interesante ver cómo un sentimiento y modo de pensar puede ser tan diferente dependiendo de la persona que lo gestione. Y sobre todo, cómo, en más de un caso, lo hacemos mal.

Y por esa mala gestión del mismo, o incluso, por la comodidad de querer seguir viviendo en él, preferimos mantenerlo en nuestras vidas, antes de comenzar a dar los primeros pasos que suponen la diferencia clara y real entre vivir y sobrevivir. La cual puede llevarnos a ser conscientes entonces de que, en realidad no estamos viviendo, sino sobreviviendo.

En el caso de los protagonistas, son muy loables los motivos por los cuales deciden dar y emprender determinados pasos en sus vidas. Pero, al mismo tiempo tampoco lo son, porque no están del todo pensados y reflexionados o incluso motivados por ellos mismos, sino por los demás. Y así, tampoco se está viviendo en plenitud.

Eso por no hablar de algo que es muy evidente también. Y que precisamente por lo accesible o fácil del mismo, se nos pasa completamente desapercibido. Que la muerte sí es un final, pero no es cerrado. Sino que nadie se marcha del todo si no le olvidamos del todo. Por eso, existen numerosos métodos y maneras para no olvidarse de los demás. Pero, si aun así, no nos resulta del todo sencillo, no tenemos por qué sentir vergüenza o miedo en saber pedir ayuda. O incluso, en solicitar la ayuda de un profesional de la salud mental, expertos en la materia.

Sin embargo, y aquí nuevamente se alza la voz, aún menospreciamos a esta rama de la salud. Y consideramos a quienes recurren a ellas como alguien con problemas serios o graves, cuando nada más lejos de la realidad. Son valientes que saben y reconocen de la necesidad de sus servicios. Igual de útiles o más que los de los colegas. Por eso, la literatura contribuye a normalizarlo todo y por eso mismo también, así dejaremos de sentir tanto temor o sensación de ser menos cuando recurrimos a ellos. Porque, a la larga, saldremos todos muy beneficiados.

No es más fuerte quien se decide a no hablar o a compartir imágenes y espacios de sí mismo, sino justo lo contrario, quien sí que sabe hacerlo.

También se habla del amor entre los miembros de la familia que se escoge, como son los amigos. Y aquí he de destacar la sororidad existente entre Nais y sus compañeras de piso, algunas son ya más que amigas, sino que son familia. Pero sobre todo, subrayo aún más el hecho de que se ponga en valor que la diferencia enriquece y no tiene por qué separar. Por eso, tenemos que empezar a entender que, seremos siempre más ricos cuanto más diferentes sean de nosotros mismos quienes están a nuestro alrededor en lo que a ideales y profesiones se refiere.

Por eso, me ha encantado Carme. Y no solo como el reducto de la resistencia del pequeño comercio que, es el salvavidas en más de una ocasión de un barrio en caso de necesidad, que también. Sino que, por edad, en apariencia, no tendría que ser algo más allá que la tendera. Sin embargo, es un pozo de sabiduría que pone de relieve dos cosas. La primera. Que se nota y mucho cuándo una persona ha sufrido problemas y penalidades en la vida, porque su espíritu combativo no desaparece nunca. Y sobre todo, pone de relieve la necesidad de los mayores en nuestra sociedad, mucho más acostumbrada al ritmo frenético y a la inmediatez.

Debemos aprender a parar y a fijarnos con más detalle en todo lo que está a nuestro alrededor para ser felices. Y sobre todo, en aprender y escucharles más. Porque su sabiduría proviene de sus experiencias vitales y por eso, a pesar del tiempo transcurrido, siempre podemos aplicarlas a nuestras propias circunstancias.

Así que, ella en cierto modo, es la abuela que ambos necesitan. Y por eso también quien ve las cosas antes que nadie y por eso, no duda en inmiscuirse. Sirviendo esta actitud también de advertencia porque, en más de una ocasión, las buenas intenciones están llenas de daño. Y por ahí, pensando que estamos haciendo un bien, lo que en realidad sucede es que estamos contribuyendo a provocar un mal mayor.

Otro amor presente aquí es el del trabajo. Y a cómo, tenemos que elegirlo con sabiduría. Y sobre todo, pro propia voluntad y no para hacer felices a otros. Además de tomar una decisión siendo completamente consciente de ello, a sabiendas de que no es perfecto y por eso, tampoco tenemos que idealizarlo. Menos, si es de cara al público como puede ser una cafetería o trabajar en una cocina.

Es que, la restauración también, sin ellos saberlo, es otro de los muchos vínculos y temas que les unen indisolublemente.

Así, no sé si tiene que ver o no. Pero el nombre de Luke e ha recordado a la cafetería de Las chicas Gilmore, el cual era uno de los escenarios principales de la serie y, en cierto modo, el punto de reunión, encuentro y hogar de muchos de los personajes secundarios. Y por eso me ha gustado.

Y en cuanto al tema de la cocina, también me ha gustado de su inclusión porque, no sé por qué, se la tiende a menospreciar o desvaluar, cuando para nada es sencilla. Y si bien todo el mundo puede preparar platos con más o menos dificultad, también soy de los que creen que, en ocasiones hay que tener talento para ponerlo en práctica. Y mucha paciencia también. Pero, que el talento per se, tampoco sirve para mucho. Así que hay que practicar y mejorar, ya que la perfección no existe. Y sobre todo, siendo muy consciente de que, para gustos los colores y que por eso mismo, no le vamos a gustar a todo el mundo por unanimidad. De ahí que las críticas son necesarias y apreciadas, siempre y cuando sean constructivas.

Además de ello, el ambiente de ella en el restaurante, me recordó un poco a MasterChef, el programa. Al menos, a la cara visible del programa. Y sobre todo pone de relieve cómo la madurez no va asociada a una edad, sino a una determinada personalidad o carácter. Porque, trabajando en sintonía y en equipo todo funciona mucho mejor que, si cada uno lo gestiona de modo individual. Sin embargo, como hay mucho ego y sobre todo, mucha envidia profesional, en ambientes tan pequeños, pueden crearse verdaderos lugares tóxicos, que poco o nada nos benefician.

Eso sí, a su vez, también le ha servido a la autora para incluir dos temas que, creo que también son necesarios para la reflexión.

El primero, es el de cómo en muchas ocasiones, las mujeres tenemos que esforzarnos el doble o el triple que nuestros colegas masculinos para que se nos considere una opción, y ya no digo que se nos vea como igual de válidas que nuestros colegas masculinos. Independientemente de la profesión.

Y con respecto a su jefe, tuve sentimientos encontrados, aunque lo entendí. Se vio reflejado en ella, sí. Y en ocasiones, un revulsivo muy efectivo en forma de castigo evidente es necesario para que reaccionemos. Pero, hasta que se entiende ese buen intento de actuar, costará. Reforzando lo anteriormente mencionado de que sí, las intenciones pueden ser buenas, pero a veces el cómo lo hacemos... beneficio cero.

Por último, pero no menos importante, esta es una novela romántica. Y como tal hay amor. A fuego lento, eso sí.

Porque, la gracia de ellos es que, estaban tan obcecados y ciegos en la imagen del otro que se habían creado que, ni siquiera se reconocían en el otro. Cuando, eran bastante similares. Por eso, como bien dice el refrán, no hay más ciego que quien no quiere ver. Y sobre todo, vuelven a poner de relieve que, no se debe ni se puede plantar cara al amor. Ya que será una batalla perdida de antemano.

En este caso además, se subraya - y en mi opinión, de un modo muy acertado - la importancia del día a día, y sobre todo de la convivencia. Sea dentro de un mismo piso o dentro de una comunidad, porque, desgraciadamente, parece que hay personas que no saben vivir en una. Y por eso, cuando nos toca puede hacer del que tendría que ser nuestro refugio o lugar seguro... un verdadero infierno.

Ahora, en este sentido, he de decir que, las putadas varias que se han hecho han sido muy originales. Y que ambos se han pasado tres pueblos, pero que, sin darse cuenta, esas mismas les estaban dando la chispa perdida que no tenían en sus vidas. Hasta el punto de desarrollar su agudez y su ingenio en los motes cariñosos que se han dedicado. En mi caso, me voy a agencia guiripollas. Amo.

Y esas chispas de enfado, ocultaban otras chispas de un carácter muy distinto que he disfrutado de principio a fin y que también se convierten en mi pega para el libro. Porque, se desarrolla todo muy a fuego lento y lo entiendo, sobre todo vistos sus diferentes backgrounds, pero, personalmente me hubiera gustado verles más de pareja y bonitos. Porque lo son.

Eso sí, indiscutible es que, a pesar de unos inicios tumultuosos y turbulentos, si por algo se caracteriza su historia de amor es porque es sana. Y les cura, ayudándoles a contribuir en el hecho de que, sus sombras son solo una parte de sí mismos, por eso tienen que aceptarlas, ya que incluso pueden ser bonitas. Pero también la tremenda fuerza del sentimiento cuando es positivo, porque saca la mejor el uno del otro y también de sí mismos. Siendo así por tanto, el pilar en el que apoyarse en momentos de debilidad, que todos tenemos

Por todo ello, he de decir que ha sido una sorpresa muy agradable y que me ha gustado mucho este primer contacto con la pluma de mi tocaya. De ahí que os la recomiendo.

¡Gracias por el envío del ejemplar!

¡Nos leemos pronto!

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