El hotel de la discordia de Tessa Cooper

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
autora, a quien le agradezco el envío del ejemplar en digital. Y sobre todo, nuevamente, la confianza en mí para compartir mis impresiones al respecto de sus novelas.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de la novela y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de El hotel de la discordia, escrito por Tessa Cooper, por si no la conocías.

SINOPSIS

En Tres Naranjos hay tres normas no escritas: 
Todo se sabe
Todo se comenta
Los ex siempre reaparecen cuando menos convieneY Lola está a punto de comprobarlo.
Cuando Oliver, abogado impecable y error monumental en el currículum amoroso de Lola, se presenta en el pueblo para promover la construcción de un hotel que puede revolucionarlo todo, el caos está servido.
Para colmo, Lola, junto con tres vecinas con más instinto investigador que el FBI, tendrá que pasar tres días en uno de los hoteles de la cadena para evaluar el proyecto.
Con Oliver.
Con su sonrisa de «yo no he hecho nada».
Y con un pasado que nadie en el pueblo conoce.
Por suerte, Pablo —bombero, amigo con derechos y plan de emergencia oficial de Lola— está dispuesto a acudir en su rescate.

Entre placas solares, votaciones vecinales y un grupo de WhatsApp peligrosamente activo, Lola descubrirá que lo más difícil no es decidir si el hotel es bueno para Tres Naranjos… sino elegir entre un pasado que vuelve a llamar a la puerta y un presente que empieza a parecerse demasiado al amor.


OPINIÓN


Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir que, como bien recomienda la autora, hay que leer antes su anterior novela corta, Prohibido besar al villano, ya que la protagonista, Lola, ya salió en la novela anterior. Y su relación con el bombero, ya se entrevé allí también.

Por ese mismo motivo, algunos de los temas que ya se tratan en la anterior novela, continúan se desarrollan en esta también.

Como por el hecho de, al ambientar la novela en un pueblo pequeño, se narran las ventajas y las desventajas de vivir en un pueblo pequeño, como es el hecho de que la población cada vez está más envejecida por causa de la fuga de los jóvenes. Y esta fuga de los jóvenes se debe a la ausencia de cada vez más servicios y/o movilidad en los mismos. Creándose así, esa pescadilla que se muerde la cola a la que hay que ponerle remedio de uno u otro modo.

La solución, podría ser, como bien se plantea aquí, el de la creación de un hotel para atraer turismo y así, al menos, ponerlo en el mapa. Sin embargo, vuelve a ponerse otra polémica sobre la mesa. Que es la de mantener la esencia del pueblo o no, y apostarlo todo por el turismo. Lo cual es algo complicado de gestionar y de resolver.

En este sentido, he de decir que, inicialmente, el inicio de la novela y aun así, habiéndola leído, me resultó difícil entender qué es lo que estaba pasando al llegar a ese hotel. Y todo lo que sucede con Oliver.

Sin embargo, una vez todos los personajes llegan al hotel de Oliver, la cosa sí que me empezó a cuadrar mucho más. Y ahí descubrí que la historia de Lola es de segundas oportunidades y donde las apariencias engañan. Ya que Lola está herida en el amor, por causa de una historia romántica de su pasado que no salió del todo bien.

Y por eso, a día de hoy, sigue teniendo miedo a dar el paso, y se autoconvence de que Pablo, el bombero al que siempre acude y recurre, solo es su amigo. Cuando es mucho más. Sin embargo, como tenemos mucho miedo al amor, en mas de un caso, preferimos no hablar y negarnos esa opción a felicidad, antes de dar ese paso adelante.

Junto a ello, gracias a la tesitura y diatriba de este pasado, se desarrolla el principal conflicto de la novela. Que es el de la importancia de cerrar círculos y conversaciones para ser felices. Nuevamente, pasa como con el del amor, nos da miedo ese juicio y esa exposición externa. Cuando, al revés, si hablamos, realmente sí que seríamos felices. Nos evitaríamos muchos malentendidos, discusiones e incluso rupturas sentimentales. Tanto definitivas como temporales.

Y ese conflicto también me ha gustado porque, pone de relieve cómo la diferencia enriquece y no tiene por qué separar. Al revés, que cuanto más diferentes sean de nosotros quienes estén a nuestro alrededor... más ricos seremos. Y por eso, me ha gustado mucho la relación intergeneracional entre los mayores y los más jóvenes, retroalimentándose mutuamente. Dándole así también la importancia que merecen a las personas mayores, cuya sabiduría proviene de sus experiencias vitales, y por eso, tenemos que escucharles más y aplicárnosla más. Saldríamos ganando. Siempre.

En este caso, yo destaco mucho el hincapié que le dan a lo importante que es la cotidianeidad dentro de una relación, que es lo que realmente nutre el día a día y cómo, por eso, son ellas en las que tenemos que fijar la vista y prestar más atención. Puesto que, en el caso contrario, podrían ser la tumba de la misma.

Y a su vez, también destaco el gran mensaje a favor de la sororidad que se encuentra entre las páginas de esta novela. Subrayando que, si nos apoyásemos más entre nosotras en lugar de considerarnos enemigas... el mundo sería un lugar mejor para todos. De ahí que me sorprendiera el giro como personaje que dio Oliver. Y con él Lola, la cual vuelve a demostrar que, solo podremos formarnos una verdadera, completa y total opinión de una persona cuando conozcamos todas las versiones de la misma. De lo contrario, nos equivocaríamos si o sí.

Aquí es Eva también la gran perjudicada y también, la que tiene que servirnos de punto de referencia para que, tengamos bien presente que todos somos dignos de ser amados. Y aún más claro hay que tener en cuenta que, no hay que confundir amor con sentimientos de cariz similar. Porque ahí, incluso aunque lo hagamos con buena intención, terminaremos por provocar mucho daño.

Y sobre todo, que el amor es fácil, pero tampoco debemos olvidar que, en ocasiones, todo lo que nos provoca puede incomodar... así que conformarse con lo cómodo o fácil, tampoco es la solución. Porque no vivimos, sino que sobrevivimos.

Así que el amor quema cuando hay mucha pasión, pero no hay que descartar el amor a fuego lento... ya que, poco a poco va haciéndose un hueco en nuestras vidas. Y quedarse para siempre.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!



Comentarios

Entradas populares de este blog

Destino en común de Ángel Gutiérrez

La invitación de Vi Keeland

Only work, no play de Cora Reilly