Joder, Levi de Olga Andreu

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
editorial, Colección Mil Amores, a quienes les agradezco el envío del ejemplar. Y sobre todo, nuevamente la confianza en mí para poder volver a leer a Olga Andreu, en este caso bajo editorial.

Por eso, como no es la primera vez que os hablo de ella, no me entretengo mucho más y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de, Joder, Levi de Olga Andreu.

SINOPSIS

Bindi Watts, una escritora australiana en apuros, se queda sin alojamiento en un remoto pueblo irlandés. Por pura desesperación, acepta la oferta de una amable señora que está convencida de que ella es Emily, la prometida de su hijo fallecido.Su plan es sencillo: dormir bajo techo unos días, fingir buena educación y desaparecer antes de que alguien descubra la verdad. Pero el problema tiene nombre, una barba irresistible y unos ojos verdes capaces de desarmar cualquier mentira: Levi O’Connor, el hermano del difunto, un veterinario taciturno que no se cree ni una palabra… y al que Bindi debe evitar a toda costa.

Entre ovejas escapistas, teorías paranormales de Moira (la madre más teatral del condado) y un pueblo entero convencido de que el amor puede cruzar la frontera entre la vida y la muerte, Bindi aprende que las mentiras improvisadas pueden conducir a las verdades más inesperadas.


OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de deciros que, principalmente, el motivo por el cual, me animé a leer esta historia - además de por su autora - se debió al propio título. Y es que, tiene un sonoridad gracias al insulto incluido en él que me entusiasma.

Entrando ya en materia de opinión, este es un viaje de autodescubrimiento y autoconocimiento de Bindi, literal y metafórico, lleno de sorpresas donde, se percata del hecho de que toda acción tiene su consecuencia y sobre todo, que las mentiras tienen las patas muy cortas y que el amor, aparece en modos múltiples e inesperados. Como la inspiración, de ahí que el hecho de que ella sea escritora de romántica, está muy bien traído.

El lugar donde todo sucede es un pequeño pueblo de Irlanda, poniéndose así de relieve las ventajas y las desventajas de vivir en una pequeña comunidad. Ya que, el sentimiento de pertenencia es mucho más inmediato que en una gran ciudad. Y la ayuda, en caso de necesidad también, mucho más urgente. Aunque, sí que es cierto que, en ocasiones, se rechaza al que viene de fuera. Por el simple hecho de ser extranjero. Si bien es cierto que Bindi no es de ese tipo de extranjero rechazado.

¿La contrapartida? Que los recursos no son iguales que en una ciudad. Y sobre todo, que el respeto y los límites por la privacidad no son fáciles de respetar. Y una vez comienzan rumores y noticias falsas, corren como la pólvora y son muy difíciles de cortar.

Otro tema bastante importante desarrollado entre las páginas de esta novela es el del duelo. Que cada uno lo gestiona de un modo diferente. Y sobre todo, que no podemos obligar a nadie a que lo gestione o a que lo entienda a nuestra manera. Porque no es ni mejor, ni peor. Sino que, simplemente está adaptada a nuestras circunstancias.

Eso sí, lo que tampoco podemos hacer es el hecho de permitirnos que el duelo gobierne o gestione nuestras vidas. Porque así no vivimos, sino que sobrevivimos. Y no somos del todo felices. Más que nada porque, nadie se marcha del todo si le olvidamos, pero si nos empeñamos en no hacerlo... podemos ser un tanto tóxicos.

Lo interesante de aquí es que, se introduce el tema de la idealización del difunto y de cómo, de manera más o menos consciente, convertimos a la persona fallecida en alguien perfecto. Y nadie lo es, todo el mundo poseemos una amplia escala de grises y por eso, somos el villano en la historia del otro. Como bien sucede aquí.

Claro que, las mentiras tienen las piernas muy cortas y algunas son más difíciles de llevar y sacar adelante que otras. Porque, toda acción tiene su consecuencia. Y por ahí que deberíamos reflexionar antes de hacer según qué cosas, ya que pueden afectar e implicar a más de una persona cuya culpa o responsabilidad es escasa o nula.

También me ha gustado mucho el rol que se le da a madre de Levi y del difunto, porque así se reivindica cómo las personas mayores han de encontrar su rol, hueco y espacio en nuestra sociedad y no infravalorarlos o menospreciarlos. Porque su sabiduría proviene de sus experiencias vitales y por eso, a perro viejo es difícil engañarle.

Así que, si bien es cierto que puede parecer que no se entera de nada, ella es la que provoca el pequeño plot twist que tiene esta novela. Demostrando, justamente eso. Y también que, a veces, si bien es cierto que no tocamos o no nos acercamos a determinados temas por miedo a crear sufrimiento o dolor, en esas mismas ocasiones, esas buenas intenciones por no hacerlo son las que terminan por provocar el daño que queríamos evitar.

Y por ahí, que el mensaje que se extrae de todo esto es que hay que ir siempre con la verdad por delante. Y que la comunicación es muy importante, incluso en aquellos temas o situaciones en que los pensemos dolorosos, porque, mejor poner la tirita cuanto antes que prolongar el sufrimiento y el dolor.

Por supuesto, como Bindi llega y se agenda una personalidad y una vida que no son suyas, Levi la identifica como una impostora. Aunque tiene sus motivos, y ahí pone de relieve cómo el amor por los miembros de una familia puede ser sano o tóxico y por eso, cómo aún hoy, por el mero hecho de ser familia - y aunque nos hayan hecho mucho daño - se les perdona o consiente todo. Cosa que no debería ser.

Y esa rivalidad inicial por las mentiras que Bindi va contando - aunque, sería mejor decir que ella empieza, pero poco a poco la bola se le va haciendo cada vez más grande - son las que les obligan a pasar cada vez más tiempo juntos. Y conocerse por sí mismos, dejando todo lo que les rodea - que el ruido es mucho - atrás.

En las distancias cortas, como todos sabemos, es cuando realmente se conoce a una persona. Y por ahí, que sea inevitable que se enamoren. Y que saquen a relucir su verdadero yo, así como que, al mismo tiempo se unan frente a la adversidad y saquen la mejor versión de sí mismos. Porque el proceso en cómo lo hacen es muy bonito y me ha gustado mucho.

Pero, además de eso, su historia lo que pone de relieve es que, antes de querer bien a los demás, debemos querernos bien a nosotros mismos. Y sobre todo, que los hogares, independientemente del lugar donde hayamos nacido, no lo conforman los sitios en sí. Sino las personas que habitan en él.

De ahí que, Bindi se desprende de Emily y encuentra lo que siempre había deseado: la paz mental, la estabilidad, el sentido de pertenencia y... una familia que la quiere por completo. Tal cual es.

Y ¡qué bien sienta eso, joder!

¡Muchas gracias por el envío del ejemplar!

¡Nos leemos pronto!




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