Un beso de mandarina de M. Fort
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la autora, a quien le agradezco el envío del ejemplar en físico acompañado de tantas preciosidades. Y sobre todo, la confianza en mí nuevamente para que le dé mi opinión sobre su última comedia romántica.
Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Un beso de mandarina escrito por M. Fort.
SINOPSIS
Tomás lleva media vida al frente de su frutería y la otra intentando ignorar lo evidente: está enamorado de Clementina, su vecina y la mejor amiga de su insufrible hermana pequeña. Ella, recién despedida de la clínica veterinaria, se reinventa como paseadora de mascotas, un recurso que será solo el principio del caos.
Convencida de que el amor es un fraude universal, Clementina lanza una maldición contra Cupido. Y Cupido —el auténtico, con alas, rizos de estrella pop y un ego monumental— decide tomar cartas en el asunto.
Como castigo, o quizá como oportunidad, le concede: Un don insólito: ver quién es el alma gemela de quién.
Una misión: unir parejas destinadas.
Una única prohibición: no puede usar ese don para sí misma.
A partir de entonces, la vida del barrio se transforma en una comedia romántica en ebullición: encuentros accidentales, mascotas entrometidas, flechas caprichosas y un frutero que intenta reunir el valor que lleva años guardándose. Mientras Clementina empareja a medio mundo sin querer, Tomás lucha por no perder la última oportunidad de decir la verdad.
Una historia fresca, divertida y emocionalmente luminosa sobre el amor que no se busca, el que se teme… y el que aparece justo después de maldecirlo.
¿Podrá Clementina romper la maldición de Cupido antes de que sea demasiado tarde?
OPINIÓN
En esta novela romántica vamos a conocer cómo Tomás y Clementina se enamoran, porque conocerse lo hacen y desde siempre. Pero, a su vez, un mensaje muy importante que vamos a entender es que no podemos burlarnos del amor. Porque este aparecerá dónde, cuándo y con quién menos lo esperamos. Y sobre todo, que los dioses son bien caprichosos. De ahí que no conviene nunca que los enfurezcamos.
Pero, junto a ello, también hay otros temas que son susceptibles de desarrollar más.
Así, al ambientar la novela en un barrio, se pone de relieve lo básicos que son los pequeños negocios como punto de encuentro y vida de la comunidad. Y a su vez, por causa del trabajo de Tomás - el de frutero - se nos hace ver también que todos los trabajos son iguales de importantes que otros. Es más, suele coincidir de hecho que, aquellas profesiones para las que se requiere una menor capacidad o estudios en el desempeño, son las que necesitamos más. Pero, las tenemos tan al alcance de la mano, que las damos por descontadas. Justo también como podría definirse la relación entre ellos dos.
Y por eso, los protagonistas son más parecidos de los que creen ya que, uno de los trabajos que Clementina tiene durante la novela es el de paseadora de perros, que tampoco está bien considerado. Y que incluso podría tildarse de básico, pero que, en el fondo esconde el trasfondo del amor por los animales. Que también está muy presente en la novela. Y que sirve para recordar y subrayar que un animal no es un juguete. Así que, si deseamos tener uno presente en nuestras vidas, debemos saber y tener bien clara la que va a ser nuestra responsabilidad.
Pero, Tomás tiene sus motivos para haber decidido quedarse y no marcharse. Recordando así que, antes de juzgar o criticar, teneos que conocer todas las versiones de la historia. Porque podríamos sorprendernos y así descubrir que todos cargamos con unos demonios y secretos que, por motivos diferentes y diversos, no solemos compartir con los demás.
Y por eso, tengo que decir que, hubo momentos de la novela donde no me gustó cómo se comportaba con él su hermana pequeña. Aunque así, pone de relieve que, no todos los amores y las relaciones familiares son buenas o positivas. Y que, por ese mismo motivo, a un familiar tampoco hay que consentirle o permitirle todo valiéndose por el hecho de que son familia. No es así, quien algo quiere, algo le cuesta.
Aunque es cierto que al final - con cierta ayuda - abre los ojos, acepta sus errores y se da cuenta del daño que determinados comentarios o actitudes podrían haber causado.
Por supuesto, al ser una novela romántica, hay una historia de amor entre los protagonistas, que están enamorados desde siempre. Y son perfectamente conscientes de ese hecho. El problema es la diferencia de edad inicial entre ellos. Porque se nota. Y sí que es cierto que la madurez no va asociada a un número, sino a una personalidad y carácter determinados. Pero también es cierto que, hay momentos y etapas de la edad adulta donde esa se reduce y por tanto, se acepta con más facilidad, y sin embargo, cuando eso mismo sucede coincidiendo con la infancia/adolescencia ahí sí que la diferencia es muy evidente.
Así que entiendo los motivos por los cuales Tomás decidió no actuar. A pesar de que, sin ser consciente, sentó un precedente en lo que a relaciones amorosas de Clementina se refiere. Porque ya sabemos, los primeros amores no suelen olvidarse. Y ahí está el error de ella también, porque también tenemos que ser muy conscientes de que todas las historias de amor son igual de importantes siempre, independientemente de su duración.
Siempre que sean amor y sanas, por supuesto. Porque, la dinámica inicial que mantiene con su pareja/jefe - craso error porque, donde pongas la olla, no metas la p... - del todo romántica no es. Y por ahí, nos hacemos de menos. Que no es así, todos tenemos derecho a alguien que nos quiera y que nos valore. Porque confundir amor con otros sentimientos, a la larga, nada positivo puede salir de ahí.
De ahí que, en cierto modo, es ella quien se busca lo que le sucede. Pero, como nos encanta culpar a los demás en lugar de aceptar nuestra implicación y las consecuencias que estas puedan tener... maldice a Cupido, olvidando cuán picajosos son los dioses. Más si están representados con la forma de un pequeño querubín.
Y, en este sentido, he de decir que me ha gustado mucho su venganza, porque solo sufriendo algo en nuestras propias carnes, nos ayudará a entenderlo mucho mejor. Amén de que, es un tanto coherente porque como Clementina es una ayudante desastre se nos recuerda que la práctica es lo que hace al monje y que por eso, nadie nace sabiendo. Así que, debemos tener más paciencia con quienes están aprendiendo. Ya que, poco a poco, alcanzará la maestría fruto de la experiencia.
Junto a ello, he de decir que, la dinámica de enemies to friends entre Cupido y Clementina ha estado muy bien. Y con unos momentos dignos de película Disney muy divertidos que, en el fondo escondían el hecho de que, el amor es ciego, que no hay más ciego que quien no quiere ver y que por eso, es tan necesaria la perspectiva externa para que, de cuando en cuando alguien nos abra los ojos. Aunque se llame Piolin y sea, en ocasiones, tan maléfico como el canario de dibujos animados.
Pero, además de toda la comedia, también incluye temas algo más serios como es el bullying y por eso, la literatura se convierte en una herramienta y arma de denuncia de aquellos aspectos de nuestra sociedad que no son tan bonitos o brillantes. Y que, tolerancia cero. Porque si no se menciona o incluye por todas partes, parece que no existe. Y lo hace.
Pero, en este caso, lo que también me ha gustado mucho es la alusión a la evolución de este tipo de situaciones. Ya que antes no se le daba la importancia que merecía y por eso, ni las medidas ni los castigos que merecían eran acordes a la gravedad del hecho.
Si bien en este caso, hay segundas oportunidades y por eso, queda bien reflejado por qué es tan importante el concederlas. Más si hay voluntad de arrepentimiento.
Para concluir, no puedo no hacer mención a la inteligente metáfora acerca del amor usada e incluida por la autora.
Y es esa de que el amor es como una fruta. Y por eso, si es sano, ha de ser bienvenido a nuestras vidas a diario.
Pero también que, como tiene diferentes sabores, a veces es más ácido y a veces es más dulce. Así que no hay que dejarse llevar por el aspecto externo y sí atrevernos a conocer y probar su interior. Por eso siempre hay que ver más allá y sobre todo, hay que atreverse a probar con diferentes sabores hasta que encontremos la más adecuada a nosotros. O la que mejor nos combine.
Solo así podremos ver la vida de otro color... el del amor.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!
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