¿Y si nos atrevemos? de Verónica Raspeño

¡Buenas tardes!

La entrada del post de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
autora, a quien le agradezco el envío del ejemplar en digital y sobre todo, que haya vuelto a confiar en mí para que valore una de sus historias.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de ¿Y si nos atrevemos? escrito por Verónica Raspeño.

SINOPSIS

Ella dejó de creer en el amor.
Él apareció justo cuando ya no pensaba volver a sentir.

Carmen tiene una vida estable, organizada y segura.
Después de aprender a sobrevivir a base de levantar muros, enamorarse no entra en sus planes.

Hasta que llega Dani.

Su nuevo compañero de trabajo es divertido, cercano y peligrosamente fácil de querer.
Y lo que empieza como una amistad tranquila termina convirtiéndose en algo imposible de ignorar:
miradas que duran demasiado, mensajes que alegran el día, y una conexión que da más miedo que cualquier desamor.

OPINIÓN

En esta novela romántica vamos a conocer cómo Carmen y Dani se conocen y se enamoran. No sin antes, eso sí, realizar un viaje de autodescubrimiento y autoconocimiento necesario para darse cuenta de qué es lo que realmente quieren en la vida y sobre todo, en luchar por ello, con uñas y dientes.

Pero, junto a ello, se tratan otros temas que conviene y merece la pena desarrollar por aquí.

De entrada, ambos son bastante diferentes, demostrando eso sí que la diferencia enriquece y no tiene por qué separar. Y sobre todo, lo necesarios que son los diferentes puntos de vista cuando se trabaja en equipo. Porque no es ni mejor ni peor o errado, todos son igual de útiles.

Carmen es un personaje con el cual es fácil identificarse, o al menos, así me pasó a mí ya que, es una facilitadora nata e intenta resolver los problemas antes de que sucedan. Así que por eso, es una buena compañera de trabajo también... y por eso, es la eterna amiga a la cual nadie toma en serio como interés romántico.

Hecho que está favorecido por la poca autoestima que tiene hacia sí misma, fruto de una relación sentimental pasada que no terminó del todo bien. Incidiendo así en el profundo impacto que tienen los primeros amores en nuestras vidas y cómo, tomarlos como punto de referencia y comparativa de los demás, no es del todo correcto. Más que nada porque el ser humano es evolución continua y todas las relaciones son igual de importantes en nuestras vidas, independientemente de lo que duren. De todas aprendemos y extraemos algo, aunque en su momento no lo pensemos así.

Pero, al mismo tiempo, su poca autoestima sirve también para que tengamos en cuenta que, si no nos queremos bien a nosotros mismos, no podremos querer bien a los demás. Así que primero nosotros como prioridad y después, los demás.

Asimismo, es interesante la dinámica que tiene para con su hermana porque refleja muy bien cómo nuestra forma de proceder y pensar influye y mucho a la hora de entender conceptos universales y presentes en las vidas de los demás. Como puede ser el amor. Y por supuesto, como es una idea subjetiva, cada uno lo entiende de un modo diverso, ni mejor ni peor. Sino simplemente adaptado a sus circunstancias. Y a su vez, nos recuerda que no podemos obligar a nadie a que nos quiera como queremos que lo hagan.

Así que no hay tiempos para el amor. Siempre que sea sano. Pero, en su caso, se juega muy bien con esa idea de que ojo de loca no se equivoca porque, si bien es cierto que, quizás ha perdido un poco la fe en el amor y por tanto, desconfía de él, la realidad es que algo le dice que, quizás la elección de su hermana no es del todo la más acertada.

Porque, quien no saca la mejor versión de ti mismo cuando está contigo y sin embargo, lo que hace siempre es opacarte, ponerte en entre dicho y querer que te amoldes a su forma de ser y proceder... ahí no es.

Y en cierto modo se agradece que se haya incluido al gym bro tóxico para tratar el tema del machismo, y sobre todo cómo los micromachismos son más peligrosos al pasar más desapercibidos y cómo son también la antesala de algo que puede ser más grave si no se detiene a tiempo. Así que, es duro por la ceguera de la implicada en la relación al no ser consciente, pero también lo es para quienes están a su alrededor porque, quieren ayudarla y, sin embargo, hasta que no se le caiga la venda de los ojos... no van a poder hacer nada.

Dani, por su parte, de entrada podría caer mal ya que es un pijo. Sin embargo, rompe los estereotipos de pijo repelente porque, si bien inicialmente vive bajo el ala paterna, a posteriori decide romper cadenas y darse una oportunidad a sí mismo para probar su valía, ya que la relación con sus padres no es todo lo buena que podría ser.

Eso sí, busca la validación continua por parte de ellos todo el tiempo y por eso, se mueve entre dos aguas, sumiso y valiente. Y ahí es donde entra de pleno Jimena, quien sigue la estela seguida hasta ese instante. Pero que, en realidad, no le aporta la felicidad que él anda buscando. Porque, a posteriori, sí que creo que se da cuenta de que tiene sentimientos diferentes a los de amistad para con Carmen, el problema es que le da tanto miedo perder a su amiga y sobre todo, desilusionar a sus progenitores que, se deja llevar.

Y son buenas sus intenciones, claro. Pero terminan por hacer mucho daño. Y por ahí el problema.

Además, sobre todo él olvida que, contra el amor no se puede luchar y por eso, cuando el universo conspira para que dos personas estén juntas... no hay peros o excusas que valgan. Si bien entiendo sus reticencias porque, si bien es cierto que las mejores parejas son aquellas en las que además de amantes, son amigos, la realidad es que también hay mucho miedo a dar ese paso adelante porque, en caso de que salga mal, la pérdida es doble.

Y por eso, su buena relación y su química es innegable. Dando así la importancia que las relaciones sexuales merecen. Porque, a base de repetirlas, se generan y desarrollan unos sentimientos de un cariz bien diferentes. Y en este caso, su amor es sano porque ellos sí que se complementan, se mejoran y son felices.

Sin embargo, la felicidad conjunta no puede supeditarse a la felicidad individual. De ahí que, a veces la mejor decisión para esa felicidad es separarse y dejar volar al otro. Ya quien bien te quiere lo hace libre. Y, a su vez, él vuelve a demostrar que solo quien bien se quiere a sí mismo, puede querer bien a los demás. Así que, debe cerrar el círculo en aras de la felicidad. Y aceptar que todos somos dignos de ser amados. A pesar del miedo que provoca el sentimiento. Y por ahí, como tenemos tanto miedo del amor, cometemos errores y metemos mucho la pata.

Sin embargo, la vida es imprevisible y cambia de un día para otro. Por eso, ese mensaje a favor de la misma, también está muy presente y es de agradecer y valorar.

La única cosa que me chirrió al respecto de la historia es el final. Porque sí que es cierto que ella se da cuenta de que el dinero no da la felicidad y que son las personas que viven en un sitio las que las convierten en un hogar. Pero sí que me hubiera gustado que él tuviera más compleja la reconquista.

Así que quitando ese final de desarrollo un tanto precipitado, en líneas generales me ha gustado y sobre todo, la autora continúa con la buena dinámica de la novela anterior.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!



Comentarios

Entradas populares de este blog

Destino en común de Ángel Gutiérrez

La invitación de Vi Keeland

Only work, no play de Cora Reilly