Diario de una chica con talento para el desastre de Clara Lane

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
autora, a la que agradezco el ejemplaren digital y así, poder conocer su pluma. Una acción que, como sabéis, me encanta realizar.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de la publicación y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Diario para una chica con talento para el desastre por si no la conocíais.

SINOPSIS

Sara Díaz tiene veintiocho años, un trabajo que detesta y un gato con más criterio que la mayoría de los hombres que ha conocido.

Un lunes (para empezar bien la semana) sin querer, le manda a su jefe el audio más comprometedor de su vida. Y en el segundo exacto en que pulsa enviar, ya no hay vuelta atrás.

Ese momento va a cambiarlo todo.

Lo que viene después no entraba en sus planes.

Y él tampoco.

OPINIÓN

Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir que, con ese título, es imposible no sentirse atraída por la novela. Y un poco entender a la protagonista antes incluso de empezarla ya que, ¿quién no ha sentido en alguna ocasión que su vida es un poco desastre? ¿O ha metido la pata en tantas ocasiones como para poder afirmarlo y describirlo así?

Aquí vamos a conocer cómo Sara y Leo se conocen y se enamoran. En su lugar de trabajo. Lo cual es coherente y tiene sentido porque, si bien es cierto que el amor aparece dónde, cuándo y con quién menos lo esperamos, también es lógico que sea más probable que se halle en aquellos lugares donde solemos pasar más tiempo.

Pero, además de la premisa inicial de la historia de amor, desarrolla otros temas interesantes que paso a describir con más profundad en estas líneas.

Ella trabaja en marketing y, tiene una relación un tanto de amor odio con su profesión. Porque, a veces da la sensación de que le gusta, pero en otras no. Y en este sentido se la puede comparar un poco con la sociedad, que es vaga y se acomoda ya que, por otra parte, hay que vivir y pagar por esa serie de responsabilidades que llevan acarreadas la vida adulta.

Sin embargo, en su caso, me ha resultado un tanto paradójico que ella venda sueños a los que no aspira. Más que nada porque, a pesar de estar rodeada de números, tiene un sueño oculto que es el de escribir una novela. Y por ahí, pone de relieve que las ciencias y las letras no son enemigas ni opuestas, sino que se complementan.

Al ser de Sevilla y vivir en Madrid también pone de manera muy presente cómo, en más de un caso, las jóvenes generaciones han de mudarse y trasladarse a diferentes territorios en aras de mejores oportunidades laborales. Lo cual, es triste puesto que, no son pocas las ocasiones en las que a más de uno y una le gustaría estar más cerca de casa por la calidad de vida, pero, le resulta imposible.

Relacionado también con el trabajo es importante tener en cuenta que, en más de un caso, sí que nos puede gustar nuestro empleo. Lo que ocurre es que el ambiente laboral y las personas que trabajan en él, en más de un caso es el que influye y mucho para que, esa buena opinión o impresión cambie considerablemente.

Y aquí entra de pleno Ramiro. Un personaje del cual no vi venir el viraje en su arco argumental, pero que sí que pone de relieve el hecho de que no todo el mundo vale para ser jefe. Y sobre todo, que no hay que confundir jefe con líder, ya que, aunque sinónimos, son diferentes entre sí. Porque dar órdenes sí que las puede dar todo el mundo. Ahora el cómo y el cuándo ya es más complicado y difícil de hilar. Su personaje de hecho, sirve para indicar que un buen jefe ha de ser siempre como un buen amor. Y sacar la mejor versión de quienes están a su alrededor.

Pero me ha gustado también la cara b sombría de este personaje para retratar un problema que es intrínseco prácticamente de nuestra sociedad. Como es la atracción por el poder y por el dinero. Y estos son tan poderosos que, en más de un caso, estamos dispuestos a todo con tal de alcanzarlo y sobre todo, mantenerlo en nuestras manos. Sin importar qué tenemos que hacer ni a quién tenemos que llevarnos por delante para ello. Lo triste de todo esto es que, si sucede de manera repetida a pequeña escala... ¿qué no pasará a una mayor?

Sin embargo, aún hay esperanza para la sociedad y aún hay personas que no sucumben a la tentación. Por eso, el hecho de que se anime a denunciar lo ilegal y a perseguir la justicia, aunque parezca que no tengamos las de ganar, me parece muy adecuado. Y poderoso.

Y por supuesto, hay mucho amor entre sus páginas. A veces sano y tóxico.

De entrada, me ha encantado la relación entre Sara y Oreo. Su gato. Un felino que es parte de su familia y, su niño consentido. Y muy inteligente porque él tiene un instinto para saber quién debe acercarse a ella o no. Una magnífica paradoja y mensaje poderoso de que tenemos que fiarnos de nuestros instintos. Y sobre todo de cómo se comporta una persona cuando tiene animales a su alrededor. Ya que dice mucho de ello sin hablar.

Otro tipo de amor que he de destacar es el de la sororidad. Y por eso, a especial relación entre las dos amigas. Diferentes entre sí, pero complementarias. Y por eso, conviene rodearnos de personas bien diversas a nosotros para ser más felices. Amén de que están ahí en las duras y en las maduras para apoyarse en caso de necesidad. Y también son el principal apoyo y club de fans de la otra cuando meten la pata. Lo cual, en caso es un poco madre en lo que a preocupación por ella se refiere. Y ahí es donde hay que saber distinguir entre sobreprotección y preocupación, ya que hay que saber entender y dar opción a equivocarse.

Y por supuesto, hay lugar para el amor romántico. Sano y tóxico.

Empiezo por el segundo ya que tenemos que ser conscientes de su existencia. Pero de manera real. Y por eso, la literatura puede convertirse en una herramienta y arma de denuncia de aquellos aspectos de nuestra sociedad que no son tan bonitos o brillantes.

Y por eso, nadie que te quiera bien te ocultará. Al contrario, si así se comporta y actúa hay que desconfiar. Cuanto más si la excusa queda prolongada en el tiempo. Porque, así el otro está cómodo y nunca terminará por cumplir una promesa que ha hecho y que, claramente, se pronunciaba para extraer su propio beneficio.

Lo que hay que hacer es querer bien. Pero, eso sí, antes debemos hacerlo con nosotros mismos. Porque si no nos queremos bien a nosotros, no podremos hacer lo propio con los demás. Y por eso, hay que evitar las comparaciones, que son siempre odiosas. Y todas las relaciones sentimentales de nuestras vidas son importantes, independientemente del momento en que lleguen y la duración que tengan. Siempre.

Y por eso me ha gustado Leo. Ya que se enamora de ella por sus imperfecciones. Y enfatiza mucho en esto, porque nadie es perfecto. Pero sobre todo, porque es amable. Y se fija realmente a las personas. Y en un mundo cada vez más individualista como el nuestro... que una bondad cotidiana destaque, dice mucho de nosotros como sociedad.

Su historia de amor es tierna y muy bonita. Más cuando conocemos más detalles desde su punto de vista. Por eso, entiendo que lo tenga claro desde el principio, porque no hay tiempos para el amor. Y que la quiera tener cerca siempre, incluso compañera de trabajo en su nueva aventura laboral. Aunque, al mismo tiempo, entiendo las reticencias de ella porque, mezclar trabajo y placer... no siempre termina por salir bien.

Sin embargo, hay que ser valientes. Y arriesgarse, porque quien no arriesga no gana. Más cuando la recompensa es nuestra felicidad.... a la que todos debemos aspirar. Y luchar con uñas y dientes.

Incluyendo ahí nuestros sueños... en forma de historia, ya que, nunca sabemos cuántas personas podrían estar en nuestra situación y por ahí, nuestra novela puede servirles de ayuda.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!


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