Un vecino muy divino de Cameron Love

¡Buenas tardes!

La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la 
autora, a quien le agradezco el ejemplar en digital, permitiéndome así conocer su pluma. Acción que me encanta realizar.

Por eso, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria de esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Un vecino muy divino escrito por Cameron Love.

SINOPSIS

Caroline Rouster tiene una vida perfectamente organizada en Londres: trabaja en una editorial prestigiosa, analiza demasiado todo lo que siente y lleva años convencida de que enamorarse demasiado de alguien siempre termina pasando factura. Después de una relación que la dejó rota por dentro, prometió no volver a entregarse de esa manera.

Entonces aparece Jason Clark.

Escritor de éxito. Inteligente hasta resultar irritante. Dueño de una calma británica que desarma a cualquiera y, por desgracia para Caroline, el hombre que vive justo al otro lado del rellano.

Lo que empieza como una guerra de pullas, desayunos improvisados y una tensión imposible de ignorar termina convirtiéndose en algo mucho más peligroso: una rutina. Una intimidad. Un lugar seguro.

Y eso aterra muchísimo más que el deseo.

Porque cuanto más se acerca Jason, más evidente se vuelve una verdad incómoda: Caroline no sabe quedarse cuando las cosas empiezan a importar de verdad.

Entre silencios mal gestionados, conversaciones a las tres de la madrugada, separación, miedo y una atracción que nunca deja de crecer, ambos tendrán que decidir si merece la pena arriesgarse a querer a alguien de verdad.

OPINIÓN

En esta novela romántica vamos a descubrir cómo Caroline y Jason se conocen y se enamoran. Poniendo de relieve que, no se puede luchar contra el amor. Aparece dónde, cuándo y con quién menos lo esperamos. Así que luchar contra él, será en vano.

Pero, además de esto es una lectura bastante más reflexiva que el título - que a mí, personalmente, me dio vibes de comedia - pudiera hacernos creer. Temas que, por eso, paso a describir por aquí con mayor profundidad.

De entrada, con la situación de Caroline, lo que se pone de relieve es cómo se nos ha idealizado la vida adulta y esta no es tan bonita como pensábamos. Y por eso, el trabajo, la convivencia y un sinfín de hechos cotidianos provocan que, en más de una ocasión aparezca el desencanto y que por eso, más que se vive, se sobrevive.

Y en este sentido, ella que es editora lo refleja muy bien porque la rutina y el orden han de formar parte de su día a día si quiere encarrilarlo de buen modo. Sin contar eso sí, con que, en más de una ocasión la vida es inesperada. Y sobre todo que, a veces, el caos no tiene por qué significar un sinónimo de algo malo.

El mejor ejemplo es su vecino, con quien tiene un encontronazo, literal que le hace ver ese planteamiento a marchas forzadas. Un vecino con el cual, no solo ha de compartir rellano, sino que también comparten en cierto modo ámbito laboral, porque es escritor. Así que se necesitan. Más ahora que está en crisis.

En este sentido, me han gustado las alusiones al proceso creativo de una novela, el visible y el invisible. Y a cómo, se dan por supuestas muchas cosas, cuando, escribir una historia no es tan fácil como parece. Y sobre todo, lo necesarias que son figuras profesionales ajenas a nuestro círculo íntimo para dar su opinión.

Porque en más de un caso, movidos por el cariño, no somos capaces de decir la verdad. Así que, en ese sentido, como en cualquier producto disponible, tenemos que escuchar opiniones diferentes. Y partir de la base de que no podemos gustarle a todo el mundo. Amén de que, relacionado con esto, tenemos que saber usar muy bien las palabras porque una cosa es la sinceridad y otra bien diferente una crítica destructiva. Y esa no aporta más que daño.

Ambos son dos opuestos que se atraen pero que, se conocen al mismo tiempo en la cotidianeidad. Así que, en cierto modo es un canto a lo necesaria que es. Y sobre todo, cómo esta puede no ser aburrida si se la trata con el interés que merece. Porque es, en cierto modo, como una relación. Y hay que cuidarla todos los días.

Por supuesto, es a base de ir compartiendo momentos juntos y ver que, aunque diferentes, son bien complementarios, cuando aparecen los sentimientos y la historia da un viraje al friends to lovers. Y es ahí donde el miedo hace su gran aparición por la puerta grande. Y es que sí que es cierto que aquellas relaciones en las que se es amigos además de amantes son las mejores. Pero dar ese paso es, en lo que más de un caso, frena tanto. Porque en el caso de que la relación salga mal, la pérdida es doble.

Amén de que, todos tenemos un pasado y unos fantasmas con más o menos importancia y peso en nuestras vidas que, a su vez, son los que provocan que pensemos o actuemos de un modo diferente ante determinados estímulos y/o situaciones.

Pero, como bien aprende Caroline en su proceso vital y arco argumental, el amor es como el ser humano y evoluciona. Y por eso, nuestro concepto del amor y las relaciones también ha de hacerlo. Porque sí que es cierto que todas las relaciones sentimentales de nuestras vidas son importantes, independientemente de la duración. Porque de todas se extrae y aprende algo.

El error se comete cuando se la usa para comparar con el resto. Porque ahí no es. Principalmente porque el miedo entonces no nos deja actuar. Y nos impide ser felices, que es justo el que debe ser nuestro objetivo vital.

Así que la lucha entre cabeza y corazón por parte de ella durante toda la novela es coherente, porque está muy herida. Y Por supuesto que se entiende que quiera ir despacio. Y, a su vez el lector también se pone de parte de Jason porque es paciente, pero en una relación ha de haber una implicación idéntica por ambas partes y, cuando eso no sucede, aparece el hastío, el desinterés e incluso el pensar que no se es suficiente... pudiendo dinamitarse todo, simplemente porque no hay una buena comunicación y tampoco hay confianza. Los dos pilares sobre los que han de asentarse todas las relaciones importantes de nuestra vida.

Por eso, antes de poder querer bien a los demás, tenemos que querernos bien a nosotros mismos. Y si, por nuestra cuenta, no somos capaces, debemos acudir a profesionales que nos den las herramientas más adecuadas y nos ayuden a solventar y gestionar mejor aquello que no entendemos. Por eso, este alegato a favor de la salud mental y de sus profesionales es de aplaudir, ya que así la literatura también contribuye a darles la importancia que merece.

Y solo así, aquellos aspectos flojos de una relación, pueden ser tratados, mejorados y desarrollados como merecen. Y por eso, donde antes había dificultad, ahora solo hay conato de crisis.

Y tras ello, podremos ser más conscientes de que, no hay más ciego que quien no quiere ver y que todos tenían muy claro, lo idóneos que eran el uno para el otro. Y aquí resaltar una mención especial a la madre de ella y a la hermana de él.

Y digo ideales que no divinos, porque divinizar es perfeccionar e idealizar, lo cual no existe. Por eso, hay que encontrar a aquella persona imperfecta que saque la mejor versión de nosotros mismos. Aquella que también nos hará darnos cuenta de que, en más de un caso, la realidad supera a la ficción. Y por eso, la mejor historia que podremos escribir jamás será aquella en la que seamos nuestro propio protagonista. Con el mejor final feliz posible, eso sí. Porque lo habremos elegido nosotros.

¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!

¡Nos leemos pronto!

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