Aiden. Mi más perfecto error de Abril Laínez
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con la autora, a quien le agradezco el envío del ejemplar en digital. Pero sobre todo, la confianza en mí por querer saber mi opinión al respecto de sus obras siempre.
Por eso, no me voy a entretener mucho más y por eso, prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Aiden. Mi más perfecto error escrito por Abril Laínez.
SINOPSIS
Soy Brooke Keegan. Soy fisioterapeuta, nací en un adorable pueblecito de Wyoming y vivo en Boston. Tengo dos amigos muy ocupados, un exnovio que nunca fue «novio» y el sueño de abrir mi propia clínica. Mi vida es estable. Demasiado estable. Necesito cambios.
Por eso acepté entregar un mensaje que no debía. El remitente: una amiga de la familia. El destinatario: él, el niño insufrible que recuerdo, ahora convertido en un abogado arrogante, con corbatas espantosas, memoria selectiva y una capacidad sobrenatural para cambiar de opinión cada cinco minutos.
Regreso a Wyoming para vender lo único que aún me ata a ese lugar: una casa en ruinas, a punto de ser demolida, donde las tuberías explotan de madrugada; difícilmente habitable para uno, impensable para dos.
Pensaba que iba a cerrar una etapa. No que iba a reabrir una guerra… y a iniciar otra.
Soy Aiden Harrow. Soy abogado, vivo en Boston y tengo una familia adorable. Me gusta el orden, los argumentos sólidos y estrenar una corbata en cada juicio. Estaba a punto de disfrutar de unas merecidas vacaciones hasta que un maldito mensaje lo cambió todo. El que me hizo llegar ella: la doctora salvaje de Wyoming que en la infancia ya me parecía insoportable y que conserva la misma habilidad para sacarme de quicio.
Quiere implicarme en un pleito que lleva cuarenta años activo en un pueblo aislado y espantoso, un caso antiguo, incómodo y lleno de nombres que preferiría no volver a escuchar. Y ahí está ella, en su casa, una que se cae a pedazos, a punto de ser demolida… y… mi única opción.
Y, como si eso no bastara, está empeñada en investigar algo que quizá debería seguir enterrado.
Esta es nuestra historia.
Una de enemigos.
De cartas que se devuelven al remitente.
De mitades que no encajan.
Y de un error.
Uno perfecto.
El más perfecto error.
OPINIÓN
En esta novela vamos a conocer cómo Aiden y Brooke se conocen y se enamora. Aunque, si bien es cierto, ya se conocían de pequeños, por lo que puede considerarse entonces de reencuentros y de segundas oportunidades.
Sí que es cierto que se repiten algunos patrones de novelas anteriores, como que a ella la deja el novio, pero me sorprende la imaginación y la capacidad de sorprender al lector, porque ahora no hay infidelidad de por medio. Sino que le van unas prácticas sexuales un tanto particulares.
Y con eso se pone de relieve que las relaciones sexuales son importantes dentro de una relación sentimental, pero que, al igual que con el amor, cada uno las entiende de una manera diferente. Por eso, si son sanas y consensuadas no hay problema. Pero tampoco tenemos que obligar a nadie a que entienda nuestro modo de proceder ni tampoco imponerlas sobre el resto, porque es toxicidad. Temas ambos que aparecen desarrollados en esta novela con diferentes personajes. Y que harán reflexionar al lector del tremendo daño que nuestras palabras y acciones pueden causar a los demás.
Una de las dos subtramas que es la que pone de inicio el reencuentro y la subtrama romántica es la venta de una casa en un pueblo pequeño y el litigio asociada a la misma. Y con ello, las ventajas y desventajas de vivir en pequeñas comunidades donde, los odios y las rencillas puede heredarse sin que los actuales miembros de la familia tengan mucho que ver en el conflicto original.
Y por eso, en el tema de lindes y tierras, con la iglesia hemos topado. Porque, una vez creyendo tener la razón, podemos hacer de todo para hacer cumplir esa justicia de la que, supuestamente somos valedores. Asimismo, queda bastante claro cómo hay figuras de poder y familias que lo han ido almacenando y albergando a lo largo de la historia y, como este es tan tóxico, una vez les inocula su veneno, estarán dispuestos a todo con tal de obtenerlo y quedarse con él durante el mayor tiempo posible. Como pueden ser los Waverley.
En este sentido, gracias a esta subtrama también me ha gustado que se ponga de relieve un nuevo amor, en cierto modo contrario a la toxicidad del poder; que es de la verdad y la justicia. Porque esta siempre terminará por salir a la luz aunque no les guste especialmente a los principales perjudicados o implicados. Y por eso, he de decir que me he llevado una sorpresa bastante grande con un personaje, porque no ha sido nada como lo esperaba. De ahí que a veces, las sorpresas no son gratas.
Y si bien no es justificable, sí que en parte se la puede entender como parte del contexto del pueblo en el que hubo creencias y supersticiones bastante arraigadas que la ayudaron a moldear su carácter y que procediera así. Demostrando que, las circunstancias de nuestra crianza tienen un impacto mucho mayor del que pensamos a la hora de definirnos.
Hay otro amor que es el que tienen los miembros de una familia, que tampoco es sano. Porque se da por supuesto que, por el mero hecho de ser familiares vamos a permitir y a consentir todo, y no es así. Quien algo quiere algo le cuesta y por muy familiar que sea nuestro. De ahí que si no aportan, hay que apartar. Por doloroso que sea, ya que las buenas intenciones están llenas de daño. Y si alguien se convierte en un obstáculo para nuestra propia felicidad... quizás que no sea tan beneficioso como pudiéramos crear inicialmente.
Por eso mismo, Aiden odia a Lorraine, una madre que, decidió priorizarse y olvidarse de su familia voluntariamente. Y aquí plantea un debate muy interesante de dónde empieza a formarse una madre y cómo se desdibuja de una mujer. Y ha jugado mucho con el lector porque, evidentemente, tiene una moralidad un tanto gris - como todo - y desconcierta sobre todo el hecho de que, el ex, le pague los cuidados necesarios por su enfermedad.
Y ese hecho de ser gris, amén de la necesidad de cerrar círculos es lo que lleva a su hijo a decidir ayudarla en el tema legal, a pesar de que no sabe el contexto de dónde se desarrolla todo. Lo cual es un error de principiante, he de decir.
Así que no le queda de otro que volver al que fue el pueblo donde pasó parte de su infancia y, en una convivencia forzosa habrá de compartir techo con Brooke, de quien piensa que le persigue. Y que, para más inri, es una mujer que tampoco es santa de su devoción puesto que, es quien le ha robado a la madre. Ya que, por sacrificio y amor a su amiga, se queda en el pueblo cuidando de ella. De ahí que por eso, la opinión que tiene Brooke de Lorraine es bastante positiva.
Y por eso, conviene nuevamente que tengamos en cuenta que, antes de juzgar o criticar, debemos conocer todas las versiones de la historia porque podríamos sorprendernos. Y por eso, la incomprensión de uno y otro al tocar ese tema es tremendamente comprensible.
Y por eso, finalmente en la convivencia ellos se van dando cuenta de cómo son realmente, de cómo han cambiado y se dan una segunda oportunidad desde cero. Más que nada porque parecen ser los únicos aliados frente a un enemigo común... y no hay nada que una más que un enemigo externo común. O una búsqueda de la justicia.
En este sentido, sí que tengo que decir que su dinámica me ha parecido más fluida que en novelas anteriores. Y además, esta subtrama amorosa entre ellos, da pie a que comprobemos que los amigos de mis amigas son mis amigos y que, la comunicación en cualquier fase de estar conociendo a alguien es fundamental... a riesgo de malentendidos, discusiones o rupturas.
Porque no todo el mundo entiende las cosas del mismo modo ni tampoco gestiona de igual manera los tiempos. Por eso, entiendo el enfado y la desilusión de Shanon para con Jayce, el hermano de Aiden. Pero, también me parece desproporcionado y carente del desarrollo necesario como para que pareciese natural.
Mismo problema que tuve con la explosión de Aiden que provoca el clímax. Entiendo que esté sobrepasado, pero todo lo que le dice, cómo y el momento exacto en que sucede no es casual, está pensado. Por eso, su intención de hacer daño es todavía mayor. Cuando no lo merecía. Así que, por ese motivo me costó entenderlo.
Sin embargo, esta, como he mencionado anteriormente, es una historia de segundas oportunidades y Aiden, lo que representa es a todas aquellas personas que son de mecha corta y que, una vez explotan y se abre el cajón de mierda... salpica para todas partes.
Afortunadamente, no cuenta con el defecto del orgullo y enseguida, es consciente del daño causado y creado. Porque todos nos equivocamos a diario, errar es humano. Pero, también estará en nosotros si quedarnos anclados en el error o comenzar a superarlo. Desde cero.
Por ahí que entonces que está dispuesto al cambio y a darse cuenta de que el odio - más si es externo - no tiene que ganar para condicionar su propia vida y permitirle la felicidad. De ahí que al final, quede claro como mensaje final que, hasta el daño más grande puede servir para darle la vuelta a la tortilla y que de ahí pueda salir algo bueno.
Porque el amor siempre vence.
No hay errores perfectos, pero sí amores imperfectos por los que merece la pena arriesgarse.
¡Muchas gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario