Cómo sobrevivir a tu jefe (Los hermanos Ashford nº1) de Leslie North
¡Buenas tardes!
La entrada del blog de hoy está dedicada a la opinión de una novela que leí en colaboración con Leslie North a quien le agradezco el envío del ejemplar en ARC. Permitiéndome así conocer su pluma también.
Como sabéis, es una acción que me encanta realizar y por ese motivo, no me voy a entretener mucho más en la parte introductoria del esta publicación y prefiero dejaros con la sinopsis y mi opinión de Cómo sobrevivir a tu jefe escrito por Leslie North.
SINOPSIS
Hace meses, tuve una apasionada noche de amor con Harrison Ashford: director ejecutivo, tentación vestida con traje de diseño y señal de peligro andante. Es posible que sea el hombre más gruñón sobre la faz de la tierra. Imagínate una mirada ardiente que destila sarcasmo, y la capacidad emocional de un pedrusco. Pero desapareció tan rápido, que me dio vueltas la cabeza.
Al cabo de un tiempo, nuestros caminos se volvieron a cruzar en un aeropuerto, justo después de que él se volviera viral por hablar mal de Scarlet Rush, la cantante favorita de América y la estrella del pop más adorada del mundo.
Ahora, se ha convertido en el enemigo público número uno. Los fans están sedientos de venganza y su compañía de aviones privados está perdiendo dinero a raudales, así que me ha contratado a mí para arreglar todos sus problemas.
Sin embargo, yo soy experta en resolver crisis de relaciones públicas, no una niñera para multimillonarios. Cuidar de un magnate gruñón con el ego por las nubes y resentido con la felicidad, alguien que me hizo ignorar todos mis principios para luego esfumarse sin dejar rastro, no era parte de mi plan de negocio para los próximos cinco años.
Aun así, me ha ofrecido un salario absurdo y vuelos en avión privado, y el trabajo es temporal.
Soy capaz de comportarme como una profesional. Puedo ignorar la tensión durante los vuelos y las reuniones de planificación a medianoche.
No me voy a enamorar ni en broma del hombre que desapareció de mi vida. ¿Verdad?
OPINIÓN
Antes de comenzar con la opinión propiamente dicha, he de decir que, aunque pertenece a una serie protagonizada por los hermanos Ashford, la realidad es que es autoconclusiva y se puede leer de manera independiente. De hecho, aquí se presenta al resto de hermanos y así sabremos que serán los futuros protagonistas, cambiando el rol y la importancia dentro de la trama.
En este primer volumen vamos a conocer cómo Gwen y Harrison se conocen y se enamoran. O mejor dicho, se dan una segunda oportunidad porque, tuvieron un momento y una cita... que no salió demasiado bien y que por eso, provoca que las cosas estén como estén de tirantes entre ellos. Y en este sentido, he de decir que me hubiera gustado un capítulo o un recuerdo de la misma de un modo mucho más detallado para entenderlo todo mucho mejor. Sobre todo en lo que a la antipatía que siente ella hacia él.
Pero, además de eso, también se tocan otros temas susceptibles de ser desarrollados con más profundidad.
Así, con el trabajo como publicista de ella, se pone de relieve el tema de la fama y los famosos. Y cómo hay que tener más empatía para con ellos porque, antes de ser famosos son personas. Y por eso, también tienen derecho a la intimidad y a la privacidad. Pero, como personas que son también, pueden tener días mejores o peores... de ahí que haya que entender cuál es el momento para intentar sacar información y cuándo no conviene.
Sin embargo, como estamos en la época del clickbait y de conseguir llamar la atención por encima de los demás, esto cada vez es más difícil de conseguir. Y por eso, hay personas dispuestas a todo con tal de conseguir ese titular y esa llamada de atención. Incluso a veces llegando a recurrir a la manipulación de palabras con tal de alcanzar esa posición de preponderancia. Lo cual dice mucho de la naturaleza humana y de lo tóxico que es ese poder para con la fama.
Junto a ello, también se pone de relieve la importancia de la comunicación. Y sobre todo, que conviene recordar que la comunicación puede ser escrita o hablada. Pero, que hay que tener mucho cuidado porque una frase sacada fuera de contexto, puede hacer mucho daño. De ahí que, aunque nos cueste más - por motivos diversos o variados - hay que hablar más cara a cara porque así nos evitaremos malentendidos, discusiones y rupturas sentimentales temporales o permanentes.
Pero además, se pone el foco en la fama y en los fans, los cuales funcionan como seguidores acérrimos de la persona a la que idolatran. Siendo eso muy arriesgado porque la transforman en alguien perfecto que nunca se equivoca. Y ahí está el error porque la perfección no existe y al revés, errar es humano. Amén de que, con lo que aquí sufre Harrison queda también muy bien manifestado cómo, bajo el amparo de la distancia o el anonimato, la gente se expresa con mucha más facilidad que cara a cara, a sabiendas de que es más difícil descubrirles... sin ser realmente consciente del daño que esas palabras y opiniones pueden provocar en el otro. Más cuando es un ataque masivo.
Principalmente porque no todo el mundo está preparado para sufrir un hate colectivo... el cual siempre es difícil de gestionar. Justo lo que le pasa a Harrison con Scarlet Rush.
Otro tema importante que, en cierto modo está asociado con el tema de la comunicación es el del duelo. Y es que este, al igual que el amor, cada uno lo entiende y lo gestiona como puede o cree más beneficioso para él. Sin embargo, tampoco podemos permitir que este nos controle o gobierne nuestras vidas porque entonces no vivimos, sino que sobrevivimos.
Interesante además ha sido ver cómo precisamente este duelo lo ha gestionado cada uno de los miembros de la familia Ashford - todo hombres - porque, si bien no los conocemos en profundidad a todos, lo que sí que han puesto de relieve es la masculinidad frágil. Y cómo, aún hoy, más de un hombre piensa que, permitirse sentir o hablar de sentimientos con otra persona cercana a él es un síntoma de debilidad, cuando justo es al contrario. Es fortaleza. Pero claro, el miedo al juicio externo es muy poderoso y nos paraliza. Sin embargo, si lo aprendiésemos a la inversa resultaríamos muy beneficiados porque, si no hablamos de lo que nos pasa, nadie va a saber por ciencia infusa qué es lo que nos ocurre. Por eso hay que hablar, de todo y con todo el mundo, ya que, aunque pensemos que la conversación va a ser dolorosa, a la larga resultaremos mucho más beneficiados.
Y esta ausencia de comunicación queda también muy bien reflejada en el amor entre los miembros de una familia, que no siempre es sano. El problema que suele suceder en estos casos es que lo damos por descontado. Y se tiende a pensar que, por el mero hecho de compartir un grupo sanguíneo o un vínculo familiar se les va a tolerar, permitir y perdonar todo. Y no es así. Quien algo quiere, algo le cuesta. Y sobre todo, ha de demostrar ese interés real. Por eso, me ha gustado el pacto de caballeros al cual han llegado estos hermanos.
Un tipo de amor que está muy presente es el del amor por los animales. Quienes, en muchos casos, también son considerados como parte de la familia. Y sobre todo, el hecho de que se mencione y se abogue por la adopción de los mismos me parece maravilloso y convierte así a la literatura en algo que va mucho más allá de un mero entretenimiento. Es un instrumento o herramienta de crítica de aquellos aspectos de nuestra sociedad que no son tan bonitos o brillantes.
Y luego está la historia de amor romántico entre los protagonistas, con tintes de enemies to lovers y opuestos que se atraen, aunque la realidad es que ambos son más parecidos entre sí de lo que piensan.
Sin embargo, antes de centrarme en ellos, también me ha gustado el toque reivindicativo número dos incluido en la novela con la profesión de Gwen, que es la de publicista pero experta en gestionar crisis. Y me ha gustado porque, nuevamente, pone de relieve cómo, independientemente del trabajo o la profesión que tengamos, las mujeres siempre vamos a tener que esforzarnos el doble o el triple que nuestros colegas masculinos para ser consideradas igual de válidas que ellos. Y aun así, una vez alcanzado ese reconocimiento tampoco nos vamos a librar del paternalismo con el cual en ocasiones continuarán dirigiéndose a nosotras.
Por eso, tengo que decir que me gustó el modo en que Harrison desde el principio si que la valoró desde el punto de vista profesional. Y sobre todo, cómo fue lo suficientemente maduro como para separar la faceta personal de la profesional - aunque a veces, es complejo - en aras de alcanzar la redención. Sobre todo porque no todos los hombres que aparecen en esta novela se comportan con ella del mismo modo.
Este acuerdo inicial, únicamente laboral, es el que provoca que pasen tiempo juntos y que, poco a poco vayan conociéndose mejor en la intimidad, desmitificando y cambiando pareceres bien diferentes anteriores. Porque en las distancias cortas es donde realmente se conoce a una persona.
Y a su vez, permite ver cómo son más parecidos de lo que piensan en lo que respecta al amor. Ya que ambos han sufrido sinsabores y malas experiencias que, a priori, les llevan a desconfiar del sentimiento. Lo que ocurre es que olvidan que, donde hubo fuego, cenizas quedan y sobre todo, que no se puede luchar contra el amor. Si bien es cierto que, entre ellos, al inicio aparece como una atracción irresistible. Porque será una batalla perdida de antemano.
A su vez, ambos se darán cuenta de que, todas las relaciones son importantes en nuestras vidas, porque con ellas extraemos y aprendemos algo. Y es que el ser humano es evolución también, por eso mismo todas las comparaciones son odiosas y por ese mismo motivo también, hay que conceder más segundas oportunidades. Sobre todo cuando la voluntad de arrepentimiento sea real.
Porque sí que es cierto que las relaciones sexuales son un elemento importante de una relación, pero no ha de ser el único. Ya que tendemos también a hacerlas de menos y pueden terminar por derivar en otros sentimientos de un cariz bien diferente.
Por eso mismo el amor se demuestra con gestos y hechos - y en eso, Harrison va sobrado - pero también con palabras. Porque no hay nada más rotundo y poderoso que un TE QUIERO para erradicar dudas al respecto. Así que, una vez más, hay que darle a las palabras la importancia que requieren.
Ya que, al fin y al cabo de eso va la vida, de ser felices. Y en este caso, lo que la pareja protagonista nos demuestra con sus profesiones y su deriva individual y como pareja es que, la vida es un viaje. Por eso, conviene encontrar al mejor compañero de travesía posible. Esa persona que saque lo mejor de nosotros mismos siempre y que, aunque tengamos siempre la cabeza en las nubes, sea nuestro punto de anclaje en la tierra y el destino al que siempre vamos a querer volver.
No me queda de otra que decir que, tras leer a Harrison, ahora siento mucho interés por saber más de Drew y Logan.
¡Gracias por querer colaborar conmigo!
¡Nos leemos pronto!
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